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TRIUNFO

Falacia de la CONCLUSIÓN desmesurada.

Falacia de la CONCLUSIÓN desmesurada. Error inductivo que se comete cuando, a partir de datos ciertos, llevamos la conclusión más lejos de lo que aqué­llos permiten. Es una forma de Falacia por Olvido de alternativas.



Con frecuencia, siendo ciertos los ejemplos, nos em­peñamos en ob­tener de ellos lo que no dicen. Es conocida la anéc­dota del sabio que a la voz de ¡salta!, lograba que cada una de las pulgas de su colección se introdujera en un frasco. Arrancó a una pulga las patas traseras y al ordenar ¡salta!, la pulga no saltó, y lo mismo ocurrió tras arrancar las patas a todas las demás. El sabio, en­tusiasmado, anotó en su cuaderno: Cuando se le quitan las patas traseras a una pulga deja de oír.[1]



Los Estados Unidos no deben implicarse en países donde hablan fran­cés. ¡Mira lo que ocurrió en Vietnam y en el Líbano y en Haití!

Hay pocas señoras entre los Diputados. Parece que a las mujeres no les atrae la política.



Si cinco ayuntamien­tos catalanes pi­den la indepen­den­cia y novecientos no dicen nada, no puede concluirse que novecientos ayun­tamientos no la desean: ¡Los ayuntamientos catalanes rechazan la in­depen­dencia!. Tal vez no la desean, pero lo único que consta es que no la han solicitado. Caben otras explicaciones al­ter­nativas: no quieren manifestarse, no pueden (por falta de mayoría indepen­dentista), no se han parado a pensar­lo...



Los restaurantes que están siempre llenos dan muy bien de comer.



Las razones por las que un comedor esté habitual­mente lleno pueden ser diversas: sus precios son atrac­tivos, es limpio y rápido, ocupa un emplazamiento idóneo, está de moda, lo regen­ta Julio Iglesias... y todo lo que se quiera y no tenga nada que ver con la comida que sirven.



El índice de participación en las elecciones municipales ha sido del 24%. Se ve que la gente está harta de los políticos y elige darles las espal­da.



Tal vez, pero no necesariamente. Los electores reducen su par­ticipación cuan­do hay un ganador indiscutible. Lo mismo ocurre cuando no les inquieta el resul­tado por estimar que la administración del municipio está asegurada con cualquier candidato.



Concluyen desmesuradamente los partidos políticos cuando interpretan en­cuestas sobre el voto de los ciudadanos. Tienen éstas la virtud de lisonjear las esperanzas de todos los afectados. Ocurre lo mismo con los resultados elec­torales: nadie pierde las elecciones.



Véase también la Falacia de la Composición.



Otras falacias que acompañan a las generalizaciones son: Generalización precipitada, Falacia Casuística, Falacia del Embudo, Falacia del Secundum quid.



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CUADRO SINÓPTICO DE LAS DISTINTAS FALACIAS QUE ACOMPAÑAN A LAS GENERALIZACIONES:



Si generalizamos desde casos insuficientes o excepcionales, cometemos una falacia de Generalización precipitada.



Si nuestra generalización va más lejos de lo que autorizan los datos, incur­rimos en una falacia de Conclusión desmesurada.



Si negamos que las reglas generales tengan excepciones o si aplicamos una regla general a una excepción, cometemos una falacia de Secundum quid.



Si rechazamos una regla general porque existen excepciones, caemos en una falacia Casuistica.



Si rechazamos la aplicación de una regla apelando a excep­ciones infun­dadas, incur­rimos en una Falacia del embudo.

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(c) Ricardo García Damborenea.







[1] Paulos. Pienso, luego río.

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