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TRIUNFO

La POLÍTICA.

La POLÍTICA.

1. Introducción

Medir es comparar. Medimos la calidad de nuestras acciones cuando las comparamos con los objetivos tras los cuales las hemos ejecutado, medimos el largo de nuestras vidas en la cantidad de objetivos que conseguimos, y así medimos y comparamos todo el tiempo. Hacer una pausa y medirnos como hombres, entre hombres y frente a nosotros mismos, es un hecho que nos ha llevado siempre tras la estela del poder.
Pero es el poder el fin del hombre? El poder en virtud de qué objetivo?
Medimos nuevamente la necesidad del poder que buscamos, comparándola con el mérito de poseerle que nos brinda nuestra innoble naturaleza, y, finalmente, no encontramos sino que el polo lejano del trayecto es la supremacía por la virtud.
Talvez no es extensivo a toda la especie, pero a lo largo de la historia sería imprudente negar que esta costumbre ha estado muchas veces ligada a nuestros actos como individuos y como naciones.
Es la política entonces una ciencia de control. Un arte egómano y a la vez plus socialista, el control sobre el hombre mismo a fin de controlar las riendas del destino de su especie, una ilusión secular de superioridad del hombre mismo frente al mundo y al destino.
Lo otro, la inmersión en la miseria colectiva, el retorno al animal del cual no conseguimos liberarnos aún, la revolución a cambio de nada y el porvenir sin esperanza, en Aristóteles: el apercibimiento fatal de la verdadera felicidad del hombre.
Encontramos en su Política, un acercamiento a la medida del hombre como Estado mismo, pues le conforma y le edifica en mutualista convivencia e inextricable correspondencia. Un vistazo a las formas de su tiempo que sencillamente nos conducen a criticar severamente esa obtusa perseverancia de nuestros hombres y pueblos al reiterar sus crasos comportamientos políticos.
A continuación, una opinión personalísima, una Política de Aristóteles a la tenue luz del vistazo en solaz.

2. La Política – Ensayo

Un breve vistazo a algunos de los más fatales acontecimientos de nuestra historia nos permite ver con alguna claridad la que es quizá la más condenable de nuestras conductas. Pero, contrario a lo que el estudio superficial nos indique, no nos encontraremos con que dicha conducta sea, por ejemplo, la desmedida ambición por el poder, o la a veces insuperable condición irracional de que se revisten algunos de nuestros actos.
No, esa mirada objetiva y apenas, si se quiere, nutrida de simple sensatez, nos demostrará que en los momentos más críticos de nuestros anales no hemos hecho sino echar de más (prueba cruel de la soberbia de nuestra naturaleza) tanto a la historia como la hemos conocido, como al pensamiento de aquellos que antes de nosotros expusieron ya en claras letras los alcances que traería consigo todo acto humano desprovisto en menor o mayor medida de la racionalidad que estamos obligados a prestarle; no hemos hecho más que olvidar y obviar cada paso que nuestros antecesores dieron hacia el mejoramiento de nuestra especie, como si finalmente no hubiera más salida que la del brutal auto exterminio, como si estuviéramos irremediablemente condenados a repetir cada catástrofe de nuestra historia.

Esa búsqueda de la sociedad perfecta, del ‘estado perfecto’, no es actual; no nació tras la primera, o la segunda guerra mundial, ni tras un conflicto cualquiera como ya es costumbre nuestra; incluso sería justo asegurar que tales conflictos (y muchos anteriores) se han debido a dicha búsqueda en si misma, así como sería igualmente correcto asegurar que es quizá el propio ser humano una mezcla indisoluble de pasión y razón a tal punto de desconocer aún, tras miles de años de historia, su objetivo fundamental como individuo y como ser social.
Esta búsqueda Aristotélica de la armonía en la existencia individual y colectiva de los seres no es sino la descripción de una característica inherente a la especie humana, ‘El ciudadano y el hombre virtuoso no son más que uno’, la condición excelsa de hombre político es definitivamente un regalo de la evolución en virtud del cual ya no somos más una especie libre e ignorante de su destino, sino que nos orienta y nos obliga a enfocar nuestras acciones hacia la auto preservación y el perfeccionamiento, a la ratificación de nuestra supremacía en el universo.

Conocemos, no obstante, de los vicios de nuestra esencia. El propio Aristóteles no consigue desvincular sus pensamientos de la forma simple de una lucha constante por el poder de mejorar las cosas, poder en sentido altruista, pero poder al fin y al cabo; y es de considerarse que dicho obstáculo no se deba sino a que somos ese eslabón perdido que tanto buscan nuestros antropólogos: mixtura de bestialismo y razón, único animal que sabe que conoce, bestia única que sabe que puede cambiarlo todo con excepción de su fatal destino.
Esa es nuestra condición, y nuestra búsqueda: la Atenas perfecta. Aristóteles, al igual que muchos contemporáneos suyos, desarrolló un amplio sentido del manejo de la razón, de la finalidad del hombre y de la finalidad del hombre político como ciudadano: la formación del Estado; un hecho natural, ya que el hombre es un ser naturalmente sociable, porque no puede bastarse a sí mismo separado del todo como el resto de las partes, siendo aquél que vive fuera de ésta, un ser superior a la especie, o una bestia. Por todo esto, la naturaleza arrastra instintivamente al hombre a la asociación política. Debemos grandes postulados a su filosofía, pero merecen especial atención las circunstancias que propiciaron en su tiempo la libertad para expresarse en unos u otros aspectos, pues era éste un ciudadano libre con poder ante sus esclavos y por ende con el tiempo suficiente para encontrar en la ociosidad el camino hacia su inquisición, esa ociosidad que el defiende mejor que el trabajo en esa misma medida. He aquí una de las vendas de Aristóteles, que fija un mundo naturalmente perfecto siempre y cuando se observen las reglas de superioridad de unos hombres sobre otros, de modo que entre todos se conozca de antemano quién es o no superior a qué volumen de extraños o semejantes. Pero, ¿es posible afirmar que el conocimiento debe estar en manos de algunos y no de todos los hombres?. La concepción actual de nuestras sociedades frente a este postulado es diferente, pero, ¿es mejor?.

Es de reflexionar acerca de que así como en la naturaleza hallamos una clasificación darviniana de inferiores y superiores, entre hombres pueden igualmente hallarse análogas funciones en cuanto a la capacidad individual de razón; no obstante, hoy no forma parte de nuestro ideal de prodigalidad y escrupulosidad el seleccionar una Aristocracia como fundamento de la evolución, ni mucho menos aceptar directamente la actual entrega del poder de las masas constituyentes de la soberanía a las manos de unos pocos a quienes la propiedad ha convertido en notables individuos, puesto que se incurrirá en el craso error de abrir las puertas al monstruoso riesgo de la revolución que trae consigo la miseria, una miseria a la que estarán condenados quienes se encontraran bajo esta forma de subyugación (que ya en varias páginas de nuestra efemérides ha tomado forma colosal) y que no contribuiría sino a recomenzar el círculo de la decadencia, pues es bien sabido que no son más los más fuertes ni los mejor dotados de las habilidades políticas; así como conocemos que han sido siempre muchos, el vulgo, quienes han estado relegados al segundo plano de la inactividad como partícipes de la configuración del Estado en menoscabo de su propia libertad y valor como hombres.

Pero cierto es también que la soberanía reside en las leyes de la razón, y es entonces cuando el término de justicia puede verse lacerado arrastrando consigo al progreso de naciones y culturas, y todo por el hecho de malgastar la fuerza intelectual con la que cuentan los pueblos (que de pocos ha sido casi siempre) en la distribución igualitaria del poder de decisión; al fin y al cabo la realeza como soberana se destruye muy raramente por causas externas, y por esto es un régimen duradero, su destrucción procede de sí misma en la mayoría de los casos: cuando viene la discordia de entre quienes participan de la realeza, o cuando los reyes pretenden gobernar a la manera de los tiranos, es decir cuando el vicio del poder les lleva a aspirar a la extensión de su autoridad a otras esferas de la ley. El gobierno real es el que se ejerce con el consentimiento de los súbditos y con soberanía en asuntos de gran importancia, aunque para Aristóteles, en este caso especial, esto no pueda ser, ya que los ciudadanos son naturalmente todos iguales, por lo que todos deben tener igualmente el poder; según esta idea, el régimen que más se acomoda, es aquel en el que los gobernantes se retiran del poder en el que han sido desiguales, por turnos, así que regresamos a una importante idea del maestro griego que expone a la Política como la justicia y la utilidad general en su fondo; todo lo anterior en sí, una suma de riesgos para la conformación de un Estado perfecto, una limitación connatural de la Democracia actual.

La sabia entre las decisiones, desde los ojos del tirano, sería dar a los espectadores vulgares, los certámenes y espectáculos para su recreo, sea que los hombres libres perciban también lo que es acomodado a su naturaleza. ¿No es lo que el poder y la política en la historia parecen habernos demostrado hacer? E Igualmente, Si dentro de la ciudad hay algún ciudadano, o muchos, que tengan tal superioridad de méritos que los demás ciudadanos no puedan competir con el suyo, siendo la influencia política de estos individuos, incomparablemente más fuerte, no pueden ser confundidos en la masa de la ciudad, porque reducirlos a iguales sería cometerles una injuria, ya que podría decirse que son dioses ente los hombres.

¿Hemos de considerar, entonces, verdadera la concepción de que la justificación de la Aristocracia reside en la incapacidad de muchos frente a la superioridad de otros que pueden comprender el poder? Hacerlo significaría desvirtuar a la Democracia como la forma idónea del poder en una sociedad evolucionada, arremeter nuevamente contra siglos de cambio y aparente mejora; el mismo Aristóteles ha expuesto que el gobierno ha llegado a ser muchas veces un hecho de violencia sin ningún interés general, así que en procura de la defensa de dicho interés la Democracia se perfila como la más racional de las soluciones, independientemente de que su ejercicio en un pueblo no preparado para el poder, le conduzca a su final escabechina.

Nuestra visión actual de dicho Estado está agotada por la persistente corrosión de la vileza individual, a causa de la desviación de las formas puras de Constitución, con lo que se diría que en todo régimen, la primera desviación de la forma original de organización será la peor. Por ejemplo: en la monarquía, la desviación que más se aleja al gobierno constitucional es la tiranía, en segundo lugar viene la oligarquía que es la que se aleja de la forma aristocrática y por último, como la desviación más moderada, se encuentra la democracia. Aunque todas estas formas son erradas, ya que no hay una mejor, sino una menos mala, pues expone Aristóteles que cuando no se permite a todos el acceso a las magistraturas, se forman los sistemas oligárquicos, lo que hace imposible tener tiempo libre para la función política, al fin y al cabo, y si es que no hay otras fuentes de selección, esto es una forma de democracia. Otra es la que se funda en las diferencias de nacimiento, en la cual todos pueden participar del gobierno; la tercer forma es aquella en la cual todos los hombres tienen acceso a la participación política; la cuarta y última forma de democracia es la que se forma por la abundancia de población como causa del crecimiento de las ciudades, en la cual todos participan del gobierno. La justa proporción consiste en tener el mayor número posible de ciudadanos capaces de satisfacer las necesidades de su existencia, pero no tan numerosos que dificulten su inspección o vigilancia.

Es quizá esta última la forma más ampliamente difundida en la actualidad, igualmente podría considerarse la más difícil de soslayar dada la increíble y desproporcionada explosión demográfica por la que el conglomerado humano ha atravesado en los últimos siglos. El requerimiento fundamental de reconocer el pensamiento histórico y proyectarle hacia el problema en actualidad se torna otra vez evidente, es ahí en donde la Educación toma partida. Una educación que canalice hacia la virtud toda esa inmensa energía creadora del hombre, a fin de encontrar en su amplia inteligencia la forma excelsa política que conforma su esencia y le permita tomar el destino propio para guiarle a favor de la comunidad a la que pertenece, de su ciudad, y finalmente, al perfeccionamiento del Estado.

Cuando Aristóteles fundamenta a la Educación como la fuente de la estructura política, puntualiza que sus falencias (y especialmente las que acaecen a la formación del joven) están en terrible detrimento de la misma, pues está visto que el ciudadano no se pertenece a sí mismo sino a su sociedad. Partiendo de este punto debemos asumir entonces la capacidad ecuménica de todos los individuos de nuestra especie para acceder al conocimiento a través de la educación, una tesis que se ha desarrollado al unísono con las nuevas culturas y políticas globales.

El romanticismo con el que el estado se observa a través del ojo de un plan de educación llevó a Aristóteles a postular que dicha tarea se concentra en determinadas áreas del conocimiento y la aptitud física, muy griego de su parte, pero al mismo tiempo, muy pobre en su trasfondo; pues él mismo acepta la existencia de grandes obstáculos para desarrollar una verdadera educación en un joven como ser político, ya que es ésta más una actitud individual que una teoría o función social, lo cual la deshabilita de poderse enseñar, sino que más bien crea la posibilidad de fomentar y cultivar en aquellos quienes han desarrollado ya desde el propio nacimiento un verdadero carácter político. Así de alguna manera se justifica el reinado, pues deja de ser condenado exclusivamente en presencia del genio en las artes políticas.

A su vez, la vida comprende trabajo y reposo, guerra y paz. Los actos humanos hacen relación sea a lo necesario, sea a lo bello, no buscándose lo necesario y útil sino en vista de lo bello; por esto, el hombre de Estado debe ajustar las leyes en orden a las partes del alma y a los actos, teniendo en cuenta el fin más elevado al cual ambas pueden aspirar.

De estas ideas es posible deducir que es afanosa la labor del legislador, cuya función no debe sino más que despertar en el corazón de los hombres buenos sentimientos y el Estado, para gozar de paz, así que debe ser prudente, valeroso y firme; sus ciudadanos deben tener valor y paciencia en el trabajo, filosofía en el descanso y prudencia y templanza en ambas situaciones; no es sino quien, dentro de la suprema concepción de justicia guarda para sí la búsqueda constante de la felicidad en la esencia de su virtud, concentrado en el fin del servicio a su estado y a la creación de la constitución como tal, como gobierno y ley. Pero si vemos bien a nuestro alrededor, encontraremos que el hecho mismo del estado y la sociedad forman también parte del castigo humano de encontrar a cada paso de su existencia una dificultad en tanto más semejantes conoce y en tanto más les conoce a fondo; un estado entonces nacería de la plena conciencia de la pluralidad subjetiva, del respeto por la libertad del semejante y de la valoración de sus virtudes, el instinto racional, un estado fundado en la diversidad de la forma y el fondo. Debemos considerar entonces buena constitución no necesariamente a la mejor, sino a la que más fácilmente se implantaría en dicha sociedad.

Todo apunta a la finalidad de la creación antropomorfa, desconocer los errores del pasado es sencillamente entregarse a la inmolación, pasar por alto la antología del pensamiento antiguo es transigir con la mutilación de nuestra única arma como seres supremos, sería la renuncia a la búsqueda del hombre de la Polis, del hombre político formador del Estado, y de ese Estado cuyo fin primario, en Aristóteles, es el de producir el tipo moral más alto posible de ser humano. Continua búsqueda del intelecto, un don en virtud del cual estamos obligados a actuar en el largo camino hacia la evolución real y nos muestra finalmente como ese eslabón que somos, trágica combinación de creatividad infinita y salvaje sustancia.

La libertad.

La libertad.

INTRODUCCIÓN

El presente trabajo tiene como objeto explorar un tema sumamente complejo que ha sido centro de discusión para filósofos de todos los tiempos. Hablo de la libertad, esta facultad que los hombres se atribuyen considerándola una de las características esenciales que los diferencian de los animales, convirtiéndolos en seres superiores. El hombre cree ser el único ser de la creación esencialmente libre pero antes de tan hipotética afirmación (y digo hipotética, porque el desarrollo siguiente nos llevará a confirmarla o refutarla) es conveniente abordar el respectivo análisis del tema, para formarnos así, una opinión propia al respecto.

Es así que, saber que es la libertad, conocer sus limites y sus formas, pero fundamentalmente saber si podemos ser libres o no, me parece que es lo menos que como individuos pensantes podemos hacer. En este caso, convendría preguntarnos si todo lo que hemos realizado desde que tenemos uso de razón o lo que tenemos planeado realizar como proyecto de vida ( si es que lo tenemos), fue o será producto del ejercicio de nuestra libertad o tristemente resultado de los designios del destino, la voluntad de Dios, la naturaleza o como suela llamársele. En este sentido es fundamental saber que es la libertad y si realmente existe.

En la búsqueda de tal conocimiento he recopilado abundante material que espero resulte satisfactorio a la hora de desarrollarlo..

CONCEPTO DE LIBERTAD.

Como forma de introducción al concepto de libertad, me pareció conveniente explorar la etimología de esta palabra.

El termino latino liber (relacionado con libertas, libertad) del cual proviene "libre", tuvo el comienzo, el significado de "persona en la cual el espíritu de procreación se halla naturalmente activo", de donde cabe la posibilidad de denominar liber o libre al joven cuando al alcanzar la madurez sexual, es incorporado a la sociedad como hombre capaz de asumir responsabilidades. En esta acepción latina, el hombre libre es aquel que goza de una condición no esclava o sometida.

Como se trataba de un reconocimiento social o jurídico, ser libre consistía, sobre todo, en poder hacer. Pero también se aplicaba el sentido de auto determinación, entendiéndose que se era libre para hacer algo por si mismo. La libertad se convierte así, en la posibilidad de decidirse, y al decidirse, de autodeterminarse.

Como se puede observar, la noción de libertad ya en su origen apunta en dos direcciones, una de condición no esclava y la otra, de autodeterminación.

Teniendo esto en claro, es el momento oportuno para comenzar a exponer una serie de definiciones del concepto de libertad necesaria para que formemos nuestra propia opinión al respecto. Es así que iniciaremos la exposición, con una simple definición de diccionario.

"Libertad: poder inmanente al sujeto, en el orden de su realización, que puede definirse como la capacidad de decidirse o autodeterminarse."

Continuamos con Rene Descartes para quien la libertad...: "...consiste solamente en que nosotros podemos hacer una misma cosa o no hacerla, afirmar o negar, perseguir o evitar una misma cosa. O mas bien consiste solamente en que, para afirmar o negar, perseguir o evitar, las cosas que el entendimiento nos propone, obramos de tal manera que no sentimos que ninguna fuerza fuerce."

Sigue el orden E. Rabier quien afirma que el hombre tiene libertad cuando...: "tiene el poder de hacer lo que no hace y de no hacer lo que hace."

Es el turno de Carlos Vaz Ferreira. Según el...: "la verdadera definición de libertad es cuando el hombre... no depende totalmente de lo que no es el."

Continua la exposición A. Herzen considerando que...: "por libertad..., se entiende una facultad que permitiría al hombre querer una cosa mas bien que otra, independiente de toda causa o motivo, externo o interno, que venga a determinarlo a tal o cual resolución o decisión."

Cambiamos de libro, pero no de tema. Según Fernando Sávater: "No somos libres de elegir lo que nos pasa..., sino libres para responder a lo que nos pasa de tal o cual modo."

En su mismo libro, Sávater nos brinda una cita de Octavio Paz, la cual transcribimos con gusto: "La libertad no es una filosofía y ni siquiera es una idea: es un movimiento de la conciencia que nos lleva, en ciertos momentos, a pronunciar dos monosílabos: si o no."

Continuamos con una afirmación de Jaime Barylko, quien nos aclara que...: "...si se pretende hablar de libertad, todo el discurso ha de girar previamente en torno a los determinismos varios que nos sellan durante toda la vida. El resto, si algo queda, es libertad".

Antes de concluir la exposición, daré lugar a dos definiciones pertenecientes al material informático consultado.

La primera corresponde a A. Lalande, quien afirma que la libertad es un...: " Estado de aquel que, tanto si obra bien como si obra mal, se decide tras una reflexión, con conocimiento de causa. Es el hombre que sabe lo que quiere y porqué lo quiere, y no obra mas que en conformidad con las razones que aprueba.".

La segunda pertenece a Spinoza quien nos dice a través de E. Coreth que es...: "Libre lo que existe únicamente por necesidad de su naturaleza y solo por ella se determina a la acción..."

PERSONA Y LIBERTAD.

"Todo hombre vive eligiendo, y al elegir se construye a si mismo".

Todos sabemos que el hombre se distingue de los demás seres de la naturaleza por una serie de características especiales. Entre ellas encontramos el atributo de la libertad. Resumiendo podríamos decir que "...el hombre es el único ser de la creación esencialmente libre".
De igual modo, comprendemos que una piedra no es un ser libre. Lanzada al aire, no tiene otra posibilidad que caer hacia el suelo obedeciendo la ley de gravedad. La piedra no puede decidir, revelarse y no acatar la ley de la gravedad. No puede actuar de otra forma de la que esta determinada. No es libre, al igual que los demás seres de la naturaleza.

En cambio el ser humano posee libertad y la utiliza para elegir el tipo de vida que desea, la que mas le convenga, que este de acuerdo con su forma de pensar y sentir, que cumpla los dictados de su vocación, que construya su persona. "El hombre no solo es, si no también se hace; es fruto de si mismo, de su libertad, de sus acciones libres.".

Las acciones libres son consideradas como una propiedad de los actos voluntarios. Sin embargo el acto libre proviene en realidad del ser humano completo, de su persona, puesto que es un acto cuya causa se encuentra en la voluntad pero que también interviene en él la inteligencia.

Considerando la estrecha relación entre el acto libre y el acto voluntario, brindaremos un análisis de este ultimo para poder situar mejor la libertad en el lugar que le corresponde.

Análisis de acto voluntario.

Las fases interiores que integran el proceso volitivo puede distinguirse en:

1) Conocimiento intelectual del objeto o fin que queremos alcanzar. Por ejemplo, comprar un regalo, concurrir al liceo, llegar a ser abogado, etc.

2) Control o freno sobre toda reacción espontánea inmediata o consiguiente "orden" dirigida al entendimiento para que examine los actos que me propongo realizar

3) Deliberación racional teniendo en cuenta los pro y los contra de mi futura acción. Examino las ventajas y desventajas y analizo las posibles maneras de actuar.

4) Decisión, que es el acto de la voluntad que corta la deliberación y escoge el acto. Tomo la determinación de ejecutar el acto concebido, me decido a actuar. A esta fase también se le llama elección o resolución.

5) Ejecución del acto elegido, por medio de las acciones externas e internas necesarias para ello. Es la realización efectiva del acto que he decidido.

Según Cuellar para entender plenamente este análisis es necesario tener en cuenta lo siguiente:

1- La primera y tercera fase pertenecen al entendimiento; la segunda y la cuarta a la voluntad. La quinta fase a la voluntad y otras facultades.

Ahora bien, nos explica, esta distinción entre lo que pertenece al entendimiento y lo que pertenece a la voluntad no debe llevar a su separación. En la cinco fases están implicados ambos; solo se trata de un predominio o de un papel mas relevante del uno o de la otra. Así, en la primera fase el entendimiento no captaría una situación como debiendo ser examinada si de alguna manera no estuviera presente la voluntad; el control de la segunda fase, es un control inteligente; en la tercera fase, el entendimiento examina los motivos bajo la influencia de la voluntad que solo debiera querer lo que realmente sirve, en la cuarta fase, si el entendimiento no estuviera presente, justificando racionalmente la elección, esta seria ciega ( y por lo tanto no seria una verdadera elección); en la quinta fase, el entendimiento actúa como orientador para que la voluntad haga ejecutar lo decidido.

2- El acto voluntario, continua Cuellar, es fruto de la persona total, puesto que en el están implicados inteligencia, voluntad y toda la vida tendencial, emotiva y orgánica del sujeto, así como sus decisiones anteriores que influyen en el presente. De ahí que el acto voluntario exprese de una manera concreta la totalidad de la persona humana.

3- El autor aclara además, que no hay que identificar la cuarta con la quinta fase. Se puede dar una decisión que no se pueda ejecutar a causa de impedimentos externos o internos.

4- Por ultimo nos dice, que el proceso deliberativo no se ejerce de una manera neutra con respecto a los valores morales. Toda conducta concreta del ser humano implica su compromiso para con el valor moral, que interviene así, también, en el ámbito de la deliberación.

TIPOS DE LIBERTAD.

Resultado de los múltiples significados que ha ido abarcando, el termino libertad tiene diversas acepciones que desde la antigüedad se han orientado fundamentalmente en dos direcciones: libertad de ejercicio y libertad de elección.

Como vimos al estudiar la etimología del concepto de libertad, ya en el mundo romano se observaba esta diferencia. Entendiéndose, una libertad que consistía en poder hacer, o libertad de ejercicio; y una libertad que se basaba en la capacidad de autodeterminarse liberándose, por ejemplo de las pasiones, era una libertad interior que como se identificaba con el ideal de autonomía se trataba de la búsqueda de una libertad de elección para si mismo, colocándose por encima de la libertad de ejercicio.

Para tratar adecuadamente el tema que nos interesa, convendría desarrollar estos dos tipos de libertad.

Libertad de acción o de ejercicio.

Por lo que dijimos anteriormente se puede deducir que esta libertad, es una libertad exterior, que consiste en un obrar que carece de coacción externa. En este sentido, se puede denominar libre a una acción cuando puede llevarse a cabo sin obstáculos o impedimentos externos. O sea, obramos sin que nadie nos ponga ningún tipo de trabas para hacer lo que queremos hacer.

Es así que hoy en día se habla del reconocimiento de las "libertades", incluyendo en ellas; una libertad física que es la capacidad de actuar sin limites materiales, sin vallas que impidan el movimiento o desplazamiento del hombre (por ejemplo, un hombre encarcelado carece de esta libertad); una libertad civil, que es la capacidad de fundar una familia, elegir un trabajo, elegir la residencia, etc; una libertad política o cívica que consiste entre otras cosas, en participar en la elección de las autoridades que regirán los destinos del país; una libertad religiosa que es la capacidad de elegir la religión a seguir, así como no seguir ninguna; una libertad de pensamiento que consiste en sacar a luz nuestro pensamiento ya sea a través de la expresión, la prensa o la enseñanza, etc.

Libertad de elección.

Cuando hablamos de libertad de elección nos referimos a un tipo de libertad esencial en el individuo. Se podría decir que consiste en la ausencia de determinación interna previa a una acción, o también, en el reconocimiento de nuestro poder para decidir, en una situación dada, entre las diferentes posibilidades que se nos presenten, eligiendo la cual deseamos poner en practica. Este acto seria libre pues no esta predeterminado, sino que, por el contrario, es la voluntad del individuo quien se determina a si misma al ejecutar el acto, o también a no ejecutarlo.

Cuellar1 considerando esta libertad interior como "autodeterminación", o " poder que la voluntad tiene de determinarse a si misma de acuerdo con motivos racionales", la divide, a su vez, en dos formas:

Libertad de especificación, que consistiría, según él, en poder hacer esto o lo otro, es decir, ejecutar este acto u otro; no estar determinado solamente a una cosa, si no tener la posibilidad de elegir entre varias.

Libertad de ejercicio, o sea, poder actuar o no actuar, poder ejecutar una acción o no ejecutarla; no estar determinado a ejecutar un acto.

Para este autor, de estas dos formas de libertad interna, la mas importante es la segunda, pues implica no solo un dominio de las alternativas posibles, sino incluso el dominio de acto de tal forma que tenemos la posibilidad de ejecutarlo o no.

En el ámbito de la filosofía, cuando se trata el problema de la libertad se hace referencia a la libertad de elección, porque es la fundamental entre todas las demás, es la esencial. Por otra parte, en otros ámbitos y en la vida cotidiana, cuando se habla de libertad, se lo hace refiriéndose a la libertad de ejercicio.

Es útil también decir, que ambos tipos de libertad están estrechamente relacionadas, por un lado, si se careciera de libertad de elección, la libertad de ejercicio perdería en gran parte su significado, de poco serviría tener condición de libre si se tiene alma de esclavo, o como dice Stuart Mill,

" nadie es libre para hacerse esclavo voluntariamente"2. Por otro lado, si el hombre no tuviera libertad de acción, terminaría por olvidar que es un ser libre, puesto que al no poder exteriorizar sus elecciones, acabaría por pensar que no tienen importancia alguna. Ya nuestra condición humana, que es corpórea y espiritual a la vez, exige una objetivación externa de las elecciones internas. En este sentido, es muy importante la existencia de libertades externas que hagan posible la realización del hombre como ser libre. Finalmente, cabe recordar, que lo realmente valioso y decisivo en el ámbito de la libertad, es la libertad de elección.

OBSTÁCULOS DE LA LIBERTAD.

La libertad humana no es absoluta. Existen varios obstáculos que disminuyen y, a veces, nulifican nuestra libertad. Es así que el estudio de cada uno de estos obstáculos, nos proporcionaría mayor claridad para comprender la manera de llevar a cabo nuestras acciones en la vida cotidiana.

Se pueden distinguir cinco obstáculos que de alguna forma condicionan nuestra libertad.

1- La ignorancia: consiste en la ausencia de conocimientos, es un obstáculo ya que para elegir algo, es preciso conocerlo. La mejor manera de vencer este obstáculo es abrir los horizontes de nuestro conocimiento teniendo en cuenta nuevas posibilidades. Un ejemplo de este obstáculo, son los fracasos de las carreras profesionales resultado de una elección incorrecta por ignorar otras especialidades que estarían mas de acuerdo con las cualidades del individuo que las elige.

2- La violencia: la cual es una fuerza externa, física o psíquica, ante la cual es difícil o imposible resistirse. Esta puede debilitar la libertad del hombre hasta el grado de suprimir toda responsabilidad en lo que se refiere a la conducta realizada en esos momentos.

3- El miedo: consiste en la perturbación emocional producida por la amenaza de un peligro inminente y es un obstáculo ya que en casos extremos como el pavor, puede producir el colapso de las facultades superiores, y todo lo que se ejecuta en ese momento pierde el carácter de responsable, pues el individuo no puede responder de ello.

4- Los trastornos psíquicos: los trastornos psíquicos, entre los cuales sobresale la neurosis, debilitan la libertad debido a que la persona se siente atada a ciertos patrones de conducta, a mecanismos de defensa, a lo que dicta la autoconciencia, a las emociones exageradas como la ansiedad, la angustia, etc.

5- La cólera y otras pasiones: la cólera, también llamadas ira, enojo o coraje, al igual que otras emociones y pasiones producen una fuerte limitación en nuestra capacidad de elegir libremente. Las emociones como el odio, la alegría, la tristeza, los celos, la envidia, y el enamoramiento, son respuestas orgánicas ( de adecuación o de inadecuación, de aceptación o rechazo) por parte del hombre cuando percibe un objeto afín o discordante. La emoción llevada a los extremos recibe el nombre de pasión. La palabra sentimiento expresa siempre lo mismo que emoción, cuando de trata de un fenómeno persistente.

LIMITES DE LA LIBERTAD.

Como toda cosa que encontremos en el universo, la libertad tiene sus limites. Vimos anteriormente los obstáculos de la libertad, que serian limites ocasionales, pero ahora veremos los limites fijos propiamente dichos.

Sabemos que todo objeto físico tiene sus limites que lo distinguen y lo separan de otro objeto físico. Incluso todo objeto psíquico tienen también sus limites que lo definen. Por ejemplo, si hablamos de la tristeza, sus limites estarían donde comienza la alegría. Si hablamos de un acto determinado, también tiene sus limites que lo separan de otro acto cualquiera. Del mismo modo comprendemos que la libertad tiene sus propios limites. Cuando definimos la libertad, muchas veces lo hacemos por oposición al encierro, prisión, privación, etc. Así mismo, tenemos una idea clara y concreta de lo que es el color blanco, oponiéndolo, por ejemplo, al color negro. Si solo existiese en el universo un color, si todo fuese blanco, ni siquiera nos daríamos cuenta de que eso es blanco, porque no tendríamos otro color para compararlo. Esto significa que si el blanco no tuviera sus propios limites, ni siquiera sabríamos que es blanco. Lo mismo ocurre con la libertad.

La libertad humana tiene limites naturales y artificiales. Los limites naturales, se pueden distinguir en:

Un limite natural de mi libertad de ser, es mi propio cuerpo. Yo no tengo la posibilidad de cambiarlo por otro, tengo que aceptarlo, porque yo soy mi cuerpo, ya vengo con él a la vida.

Otro de los limites naturales de mi libertad es mi pasado. Yo no puedo renunciar a él, no puedo borrarlo, no puedo hacer que mi pasado no halla existido, porque precisamente existió. Como cada hombre es lo que es, gracias a lo que antes fue, cada hombre se apoya necesariamente en lo que ha sido, esto es, en su pasado. Si mi pasado hubiese sido distinto, yo seria hoy un hombre distinto.

El núcleo familiar, es otro de los limites de mi libertad, así como también mi ambiente nacional. Yo no puedo dejar de haber nacido uruguayo ni de tener la familia que he tenido.

Finalmente encontramos un limite natural, que es el propio mundo que me rodea y en donde existo, y dentro de él, precisamente, están los demás hombres que conmigo forman la humanidad, a los cuales tengo que respetar.

Los limites artificiales son los que el hombre ha ido creando y organizando para realizar con eficacia lo que llamamos, convivencia social. Así, los hombres se han impuesto una serie de normas que limitan la actividad de cada cual, para permitir que el prójimo pueda disfrutar también de su libertad. Estos limites, han sido creados por vía del establecimiento de costumbres, hábitos, y usos sociales, normas de convivencia, y lo que esta mas organizado y concreto, que actualmente llamamos orden jurídico.

EL LIBRE ALBEDRÍO.

"El libre albedrío y la libertad, son ilusiones necesarias "

Jorge Luis Borges, agosto de 19761.

La expresión libre albedrío se identifica con la libertad de elección y se la pude definir como: el ... " poder que en virtud del cual el hombre puede elegir entre acciones contrarias sin ser determinado por ninguna necesidad."2

O como dice Sebastián Sánchez Rincón ... " el libre albedrío es un poder moral de romper los vínculos morales que me constriñen"3.

Es, en fin, la posibilidad de elegir entre el bien y el mal.

Considerando esto, cabe señalar que la expresión liberum arbitrium, fue fundamentalmente usada por filósofos cristianos. Desde el momento que se proclamo que la naturaleza del hombre había sido completamente corrompida por el pecado original, se tuvo claro que el hombre mediante el libre albedrío podía elegir el bien o elegir el mal, por lo que los pensadores cristianos trataron de fundamentar que, solo con la gracia o auxilio de Dios, se podía elegir el bien y encontrar la salvación eterna.

Por una parte, San Agustín expone su fundamentación distinguiendo el libre albedrío, de la libertad propiamente dicha. Para él, el libre albedrío es " la facultad de la razón y de la voluntad por medio de la cual es elegido el bien, mediante el auxilio de la gracia ( de Dios), y el mal, por la ausencia de ella."4. En cambio la libertad seria para él, el buen uso del libre albedrío , o sea, la elección del bien. Así mismo se entiende que el hombre no es libre cuando posee libre albedrío, sino que depende del uso que haga de él.

A su vez, Santo Tomás dice que en la elección en la cual el hombre usa el libre albedrío, puede haber error, puede elegir mal. Y si el hombre elige por si mismo y sin ayuda ninguna de Dios, elegirá ciertamente mal. De esta forma afirma que hay libertad de elección completa, ya que tal libertad es "la causa de su propio movimiento, ya que por su libre albedrío el hombre se mueve a si mismo a obrar".5 Además, nos dice que el hombre realmente posee libre albedrío, porque de otra forma, los consejos, premios y castigos carecerían de sentido.

Para Erasmo, el libre albedrío es "... un poder de la voluntad por medio del cual el hombre puede consagrarse a las cosas que conducen a la salvación eterna o puede apartarse de ellas"6. Según Lutero, esta definición de Erasmo es independiente de la Biblia, y por lo tanto, contraria a ella. Teniendo como base la Biblia, Lutero sostenía, que nadie puede ser salvado si solamente confía en el libre albedrío, pues un demonio es mas fuerte que todos los hombres juntos. Para él, no solo la palabra de Dios es necesaria, sino que lo es absolutamente.

Considero que lo expuesto ha sido útil para dilucidar nuestras dudas con respecto al libre albedrío.

FUNDAMENTACION DEL LIBRE ALBEDRÍO EN PRO DE LA LIBERTAD HUMANA.

Sebastián Sánchez Rincón, en su libro " Síntesis Filosófica"1 expone cuatro argumentos o fundamentaciónes que tiene el " libre – arbitrismo" en pro de la libertad humana. Esto son: el argumento de la conciencia, el argumento moral, el argumento social y el argumento meta físico. Con su ayuda, nos proponemos desarrollar cada uno.

Argumento de la conciencia ( experiencia interna)

Se subdivide en tres aspectos:

En el momento de la deliberación ( hablamos del proceso volitivo), cuando analizamos las ventajas y desventajas que tenemos para obrar hacia una u otra cosa, "nos intuimos que podemos tomar uno u otro partido, sin que nos sintamos forzados fatalmente hacia uno de ellos determinados".

En el momento de la decisión ( nos aclara Sánchez Rincón, que se denomina "fiat"), nuestra conciencia nos atestigua que podríamos efectivamente seguir un camino diferente al elegido. Por ejemplo, si decido ir a un lugar, concretamente al cine, tengo claro también por intuición de mi conciencia que podía haber decidido ir a otro lugar.

En el momento de la ejecución, nuevamente nuestra conciencia nos atestigua que podríamos dar marcha atrás aun luego de haber comenzado la acción.

Argumento moral.

Este argumento se fundamenta en tres elementos esenciales:

La obligación moral presupone la libertad de nuestra voluntad; porque si nos sentimos obligados a seguir las leyes, hacer el bien, etc., es porque nos consideramos libres de hacerlo o no. Si nos obligan a hacer una cosa, es porque no podemos hacerla.

La responsabilidad moral, solo tiene sentido si somos libres. Es claro que si alguien se siente responsable de haber actuado mal o haber cometido un delito, es porque esa persona se da cuenta de que tuvo la posibilidad también de no haber actuado mal o no haber cometido el delito.

La culpa. Según Hartmann cuando el hombre actúa mal, su conciencia moral lo reprende, y frecuentemente surge en el individuo el arrepentimiento por haber actuado así. Esto atestigua la libertad o auto determinación de la voluntad humana, pues ninguna hombre se sentiría culpable si considera que ha actuado forzado y contra su voluntad, o sea, que no ha actuado libremente.

Argumento social.

El ordenamiento jurídico de un país, las sanciones, las multas, las cárceles, los monumentos a sus héroes, los consejos, las amenazas, las promesas, y una infinidad mas de cosas, atestiguan, por consentimiento universal que el hombre es libre. "Porque ¿qué sentido tendría el monumento a Artigas, y que valor tendría éste como fundador de la Patria y la democracia Americana si hubiese nacido fatalmente obligado a hacer lo que hizo? ¿y que culpa tiene un preso en la cárcel si ya estaba fatalmente determinado y obligado a perpetrar el delito que cometió?". Si un país levanta monumentos a sus héroes y asegura en las cárceles a los delincuentes, es porque el país y la sociedad están convencidos de que sus héroes podrían no haberlo sido y sus delincuentes podrían no haber cometido sus delitos.

Argumento metafísico.

Esta es la argumentación de Aristóteles y Santo Tomás para probar la libertad moral de la libertad humana: ellos afirman que la voluntad, guiada siempre y naturalmente por la inteligencia (o entendimiento), tiene siempre y naturalmente al bien como la flecha al blanco, porque es su objeto propio. El objeto propio del oído son los sonidos, el de la vista la luz, los colores; el oído no tiende a los colores, ni la vista a los sonidos; cada órgano tiende a su objeto propio. Es así que, la inteligencia tiende a la verdad, como la voluntad lo hace al bien.

Pero aclaran, que en la vida cotidiana la inteligencia humana no conoce en forma perfecta el bien supremo, y en consecuencia la voluntad tampoco lo conoce, o sea, que no puede entender a el; todos los bienes que conoce son relativos, imperfectos, limitados. Si conociera el bien supremo este arrastraría necesariamente a la voluntad. Ante este bien la voluntad humana no seria libre, seria arrastrada por el, porque colmaría todos sus anhelos por ser su objeto propio. Por otro lado, los bienes imperfectos, relativos, no arrastran necesariamente a la voluntad humana, pues solo la atraen en cuanto tiene algo de bien y no la atraen en cuanto tienen algo de limitados, imperfectos. Es así que somos libres de elegir entre los bienes que se nos presentan. La elección, supone una deliberación y esta la libertad de decidirnos por uno o por otros, pues hay muchas posibilidades que se nos presentan igualmente buenas o igualmente imperfectas.

LIBERTAD Y RESPONSABILIDAD.

"La libertad, como el agua, es peligrosa cuando se desborda"

Jaime Barylko.

"Hombre libre es aquel que puede prometer, y aquel que puede traicionar."

G. Marcel.

Se dice que una persona es responsable cuando esta obligada a responder por sus propios actos. La libertad, en cierta forma, es definida por la responsabilidad, así también, el fundamento de la responsabilidad esta en la libertad de la voluntad humana. En efecto, en un mundo cuyos fenómenos estuvieran todos enteramente determinados, la responsabilidad no tendría sentido.

El sentimiento de responsabilidad es un sentimiento personal, que compromete a cada persona y le hace comprender que no puede simplemente abandonarse a sus conveniencias individuales. La presencia de dicho sentimiento supone una sociedad bastante organizada donde existen la ley y la sanción. Mediante la ley se establece lo que llamamos derechos y deberes. Los derechos nos marcan hasta donde podemos usar con tranquilidad, con paz, y con autenticidad, nuestra libertad. Los deberes nos marcan las obligaciones que tenemos que cumplir para que nuestra conducta no viole las libertades de los otros. Si todos los hombres fuesen buenos, si todos fuesen morales, si todos fuesen correctos, si todos fuesen consientes del uso de su libertad en relación con los demás, en fin, si todos fuesen responsables no habría necesidad de que las sociedades estableciesen de un modo forzoso, los derechos y deberes que constituyen todo ordenamiento jurídico. Pero como no sucede así, no ha habido otra solución que imponer esos limites en el uso de nuestra libertad, para evitar la prepotencia de todos aquellos inclinados al desborde de la libertad (o libertinaje) a atentar contra la libertad del prójimo.

En el uso de mi libertad yo realizo un acto determinado; y todo acto produce inevitablemente una consecuencia. En conclusión, si uso mi libertad tengo que ser responsable de las consecuencias que produzca mi acto. Pero muchas veces, no todos estamos dispuestos a asumir esa responsabilidad por las consecuencias del uso de nuestra libertad, por eso, es necesario que exista un ordenamiento jurídico que organice el uso de las libertades.

Como dijimos anteriormente la libertad es esencial al hombre. Pero del mismo modo, no puede existir libertad sin responsabilidad, sin conciencia moral suficiente para sumir las consecuencias de nuestros actos. La libertad para ser autentica precisa los limites que impone la convivencia social.

Esta libertad efectiva solo existe plenamente cuando hay un equilibrio dinámico entre lo que podemos llamar el poder y la responsabilidad, es decir entre el derecho y el deber. Así mismo ese equilibrio debe estar regulado por la conciencia moral de los hombres que viven en una sociedad. Conseguir el equilibrio para el uso suficiente de la propia libertad, asumiendo nuestra propia responsabilidad como individuos que somos, es llegar a ser verdaderamente hombres dignos de convivir socialmente entre los demás.

EL PROBLEMA DE LA LIBERTAD DE NUESTRA VOLUNTAD.

"El hombre es libre de hacer lo que quiere; pero no de querer lo que quiere" Schopenhauer1.

El planteamiento filosófico de la libertad de nuestra voluntad tiene como fin averiguar si ésta procede o actúa necesariamente obligada, o sea, determinada, impulsada por antecedentes a realizar sus actos, o bien si actúa sin ésta determinación, sin estar obligada. En otras palabras, si se determina a si misma y por si misma, aun en contra de los antecedentes y aunque se oponga a ellos; si lo hace porque quiere, porque ella decide, porque ella elige, porque ella es "arbitro de su acción".

En otro aspecto; cabe aclarar que como la esencia de la voluntad es el querer, y querer es preferir, el hombre no se halla arrastrado por sus tendencias, si no que se halla frente a ellas, en un continuo preferir o descartar. A su vez, lo que el hombre quiere se convierte en un elemento integrante de su propia realización. El querer no deja intacta la vida humana, sino que la va constituyendo en un carácter. No se puede querer siempre lo que se quiere, si no lo que se puede querer. Y lo que se puede querer puede cultivarse hasta llegarse a un dominio de si mismo, o puede angostarse hasta llegar a una esclavización de si mismo. El dominio de si, que es producto del cultivo, hasta el máximo de la posibilidad de querer, es la libertad. Esta no aparece desde afuera como un postulado ético, si no que surge desde dentro, como característica de la voluntad. La libertad se halla fundada en la volición y; como la volición es tendente, se halla a si mismo fundada en las tendencias, las cuales no constituyen un obstáculo para su libertad, si no que son la condición que la hace posible.

Para Kant, la libertad de nuestra voluntad consiste en poder producir efecto sin ser determinada por ninguna cosa que no sea ella misma. Además, destaca el aspecto moral de la voluntad; dice así que, la voluntad es autónoma cuando da origen a la ley moral y no se halla subordinada a prescripciones dependientes de fines ajenos a ellos. Este seria el sentido primario y mas importante de la voluntad, a la cual Kant, denomina buena voluntad. En cambio, para Fichte, la libertad se ejerce a través de la voluntad pura, y aclara que, ésta no solamente vence los obstáculos, sino que inclusive los crea para vencerlos.

A continuación, pasaremos a desarrollar el problema planteado en un principio, la eterna batalla entre deterministas e indeterministas.

DETERMINISMO.

"Una inteligencia que conociera en un momento dado todas las fuerzas que actúan en la naturaleza y la situación de los seres humanos que se compone, que fuera suficientemente vasta para someter estos datos al análisis matemático, podría expresar en una sola formula los movimientos de los mayores astros y de los menores átomos. Nada seria incierto para ella, y tanto el futuro como el pasado estarían presentes en su mirada".

Laplace.

En un sentido general, la doctrina determinista afirma que todo lo que ha habido, hay y habrá, y todo lo que ha sucedido, sucede y sucederá, está de ante mano fijado, condicionado y establecido, no pudiendo haber ni suceder mas que lo que esta de antemano fijado, condicionado y establecido. El determinismo es considerado como un condicionamiento previo de todos los fenómenos del universo y además esta asociado a la idea de casualidad que rige el universo entero. También se afirma que habiendo un encadenamiento riguroso de los fenómenos, la existencia misma, de la libertad humana, se desvanecería. Tratando de encontrar una solución a este problema, Kant diferenciaba el mundo de los fenómenos (fenoménico), donde si hay determinismo, del mundo nouménico de la libertad, donde no se podría explicar el determinismo. Sin embargo los deterministas han concentrado sus argumentos no solo en poner en duda la libertad, sino también en negarla. Dicen que tal vez nuestra libertad se trate de una creencia, de una ilusión que se debería a la imposibilidad que tenemos de conseguir un conocimiento completo de todo lo que sucede en el universo. Como todo lo que hacemos, lo hacemos por un motivo, nuestras acciones acabarían siendo resultado de la tendencia dominante. Como todo lo que sucede tiene una causa anterior, en realidad acabaría imponiéndose la necesidad. Todo estaría perfectamente determinado, todo seria previsible porque todo lo que hagamos estaría rigurosamente regido por leyes. En conclusión, como dice Cuellar, ... " nuestra experiencia de libertad se reduciría a ser una ingenua ilusión de libertad."

La doctrina determinista no es susceptible a prueba; por cuya razón el determinismo es habitualmente considerado como una hipótesis. Una hipótesis metafísica o científica. Frente a esto, los deterministas aducen que aunque su doctrina no puede probarse, ello se debe al carácter finito de la mente humana y a la imposibilidad de tener en cuenta todos los factores, o mejor dicho, estados del universo.

A continuación expondremos los diferentes tipos de determinismo, como manera de ayuda para entender mejor esta doctrina.

Tipos de determinismos.

El determinismo ha tomado diferentes formas según sea el factor juzgado como determinante de nuestra libertad. Es así, que pueden distinguirse en:

Determinismo fisiológico, el cual es defendido por muchos psicólogos y filósofos materialistas; y que afirma que nuestra libertad, no es mas que el resultado de fuerzas fisiológicas, sobre todo las del funcionamiento del sistema nervioso, que entran en juego al obrar. Seria igual a un acto reflejo pero extraordinariamente mas complejo. Aclaran, que así como las maquinas de la cibernética se autorregulan y parecen tomar decisiones partiendo de datos informativos que reciben, de igual forma los actos considerados libres por nosotros no serian mas que un producto necesario de un complejísimo proceso nervioso-cortical absolutamente determinante.

Como critica a este determinismo se ha subrayado de que no deja de ser sorprendente que un acto reflejo sea vivido no de un modo pasivo, sino en forma activa, como fruto de nuestro esfuerzo personal. Nos sentimos protagonistas del mismo y no solo un escenario pasivo del juego de fuerzas fisiológicas que provocarían el acto al margen de nuestra eficaz iniciativa personal. Además, se ha hecho observar que la conducta humana no esta totalmente dominada por fuerzas fisiológicas, pues el hombre a veces obra sacrificando su propio instinto de auto conservación para conseguir valores como la verdad, el bien, la justicia, etc, que juzga insoslayables.

Determinismo psicológico, el cual se divide en dos formas principales: el psicoanalítico y el intelectualista. El primero afirma que el obrar del hombre adulto esta determinado por el inconsciente formado en la niñez. Esta forma completa psicológicamente al determinismo fisiológico y pone en manifiesto que la constitución del inconsciente infantil es obra del medio social, también relacionándose de esta forma con el determinismo sociológico que mas adelante veremos. El determinismo intelectualista sostiene que la voluntad, precisamente por ser una facultad orientada al bien, elegirá necesariamente la alternativa que la inteligencia presente como la mejor, de forma que quede determinada por ésta. Como critica se podría decir que quizás esta concepción no tenga suficientemente en cuenta que la inteligencia delibera (en la tercera fase del proceso volitivo) bajo la influencia de la voluntad, por lo cual el acto libre es en efecto conjunto de ambas facultades.

Determinismo sociológico, según el cual la sociedad es considerada como una conciencia colectiva que cada individuo interioriza de un modo particular, por lo que las reglas de conducta social ejercen una presión irresistible sobre los individuos. En otras palabras el ambiente social que nos rodea nos fuerza a obrar de determinada forma. Esta tesis estuvo representada especialmente por la " Escuela Sociológica Francesa" de los filósofos positivistas E. Durkheim y Levy-Bruhl.

De esta forma de determinismo, muchos de sus representantes encuentran serias dificultades al tratar de explicar las novedades y el progreso histórico, es decir, la creatividad innovadora e incluso revolucionadora del hombre.

Determinismo teológico, representado por los filósofos panteístas como, Spinoza, sostiene que un mundo distinto a Dios y capaz de ser y obrar aparte de El es contradictorio. Por esta causa Dios y el mundo se identifican y así el hombre es una parte de El. Consecuentemente, las decisiones humanas voluntarias, son en realidad sus decisiones. El problema que este determinismo presenta es la dificultad de conciliar la infinita perfección de Dios y su atemporalidad, con las imperfecciones físicas y morales de este mundo y con la sucesión temporal de los hechos que suponen un ir adquiriendo y perdiendo perfecciones.

Una modalidad de este determinismo es el predestinacionista; el cual es defendido por muchos pensadores protestantes y se apoya en dos razones fundamentales. En la primera razón argumenta que Dios conoce infaliblemente todo lo que hacemos, por lo tanto haremos necesariamente lo que Dios ha dispuesto y en conclusión no somos libres. La segunda razón, nos aclara que la causa segunda, (el hombre) recibe el ser y la operación de la causa primera (Dios), por lo tanto nuestra libertad depende de la voluntad divina y en conclusión tampoco somos libres.

Como critica al primer argumento los pensadores católicos señalan, que por ser Dios atemporal, o sea, eterno, no prevé nuestros actos antes de que ocurran. Dios tiene una visión intuitiva e igualmente presente de todos nuestros actos, tanto presentes, como pasados y futuros, pero aclaran que, estar viendo nuestros actos no equivale a estar determinándolos, o sea que no nos quita de forma alguna nuestra libertad.

Con respecto a la segunda razón, objetan que Dios efectivamente concurre en la actividad de los seres creados, pero que este concurso respeta la manera de obrar de los seres que ha creado. Así, Dios impulsa de un modo natural la voluntad hacia el bien, pero deja en manos la concreción que dará a dicho impulso. En este sentido, afirman que es Dios quien hace que seamos libres.

Vimos así, los principales tipos de determinismos, así como también las principales criticas contra sus argumentos.

INDETERMINISMO.

... " El hombre esta condenado a ser libre"

Jean–Paúl Sartre.

Generalmente se denomina indeternimismo a la doctrina según la cual los acontecimientos de cualquier índole que sean no están determinados. Como vimos anteriormente, según el determinismo, todo sucede necesariamente, en cambio, el indeterminismo afirma que nada sucede en forma necesaria, o algunos acontecimientos por lo menos tienen lugar de un modo no necesario. En este sentido podemos decir, que el indeterminismo se contrapone totalmente al determinismo, dependiendo ambos conceptos de su mutuo sentido. También cabe señalar que el indeterminismo suele negar no solo que los acontecimientos estén determinados, sino también, la razón de la supuesta determinación.

Además, se puede distinguir entre un indeterminismo general e indeterminismos especiales. El primero se refiere a cualesquiera acontecimientos; en todo caso, abarca por igual los acontecimientos físicos y los psíquicos. De los indeterminismos especiales se destacan dos: uno denominado indeterminismo físico, y otro, llamado según casos, indeterminismo psicológico o psíquico, o espiritual o espiritualista. Estos últimos tipos de indeterminismo son los que nos interesan, pues han planteado y defendido argumentos en pro de la libertad humana, cuando ésta ha sido objeto de cuestión. Pero cabe señalar, que con frecuencia se ha distinguido entre el indeternimismo y la afirmación de la libertad, pues estos solo la defienden cuando la libertad es entendida como un acto radical de ponerse a si mismo, de auto afirmarse en cuanto a la existencia.

Como podemos observar en la cita introductoria, según Sartre el hombre se ve forzado a ser libre, y en cierta forma tiene razón, pues sabiendo que nuestra vida consiste en tener que elegir lo que vamos a hacer y por lo tanto lo que vamos a ser, no podemos eludir esta tarea. Aun en el caso de "no elegir", al hacerlo, aunque no nos demos cuenta, hemos elegido. O sea, que hemos elegido no elegir. De esto podemos deducir que nos hallamos siempre en la necesidad de ejercitar nuestra libertad para poder elegir, y como siempre nos vemos forzados a elegir, Sartre afirma que estamos forzados o condenados a ser libres. Para el somos tan libres que no podemos renunciar a nuestra libertad del mismo modo que no podemos renunciar al cuerpo que nos ha tocado. Aun cuando existiese un hombre que quisiera renunciar a ser libre y pidiese que lo encierren en una cárcel, aun en este caso el hombre seguirá siendo libre, pues, si bien, su cuerpo estaría encerrado, su alma y su mente seguirán siendo libres. Queda así expuesto, el pensamiento de un filósofo indeterminista como Jean-Paúl Sartre.

DISTINTOS ARGUMENTOS EN PRO DE LA LIBERTAD HUMANA.

A continuación expondré los principales argumentos aducidos por los filósofos indeterministas.

En primer lugar, nos dice que solo admitiendo la realidad de nuestra libertad psíquica podemos explicar en forma satisfactoria el testimonio de nuestra conciencia, de sentirnos dueños y autores de nuestros propios actos. Si fuera una ilusión que se origina por nuestro desconocimiento de las causas que nos determinan a obrar, no tendría sentido que ese desconocimiento fuera vivido y sentido como iniciativa y dominio activo- reflexivo sobre el acto. Lo lógico seria que nos sintiéramos como espectadores pasivos del acto y no sus protagonistas activo. Esta experiencia vivida por nosotros estaría en absoluta oposición a la realidad. Concluyendo trascribimos una cita de Bergson, quien afirma que " la libertad es un hecho y, entre los hechos que observamos, no hay otro mas claro".

El segundo argumento dice que si el hombre no tuviera libre albedrío no tendrían sentido los consejos y las exhortaciones, las prohibiciones y los preceptos, los castigos y las recompensas.

Tampoco tendrían sentido las promesas, los contratos, y las demás formas de compromiso, porque "constituyen la esencia de una promesa el que pueda ser quebrantada" G. Marcel2. Además, se aclara que esta prueba tiene un alcance limitado, pues no es propiamente una demostración de que el hombre es libre, sino, solo una demostración de que los hombres siempre se han creído libres. Hablamos entonces de una creencia universal, que induce a pensar que lo mas probable es que le hombre sea libre.

En tercer lugar, argumentan que el hombre es capaz de obrar rompiendo con necesidades y tendencias biológicas tan importantes como su propio instinto de auto conservación, sacrificando su vida, por ejemplo, por ideales o valores.

Finalmente los filósofos indeterministas, nos aclaran que la voluntad solo puede querer lo que ha sido previamente conocido. Si el objeto conocido es bueno, absolutamente y en todos sus aspectos, la voluntad tendera necesariamente hacia él. Si el objeto, en cambio, no es bueno, absolutamente, puede ser juzgado no bueno y no amable. La voluntad en este caso no tiene necesidad de quererlo. Pero como ningún objeto en el mundo es absolutamente bueno, o sea, no es bien perfecto, la voluntad no esta determinada por ningún bien en particular. Si lo quiere, es porque lo elige, es decir, se auto determina a si misma.

Cabe señalar que los argumentos expuestos por los indeterministas son similares a los que vimos anteriormente como razones que tenia el libre albedrío a favor de la libertad humana.

LA LIBERTAD COMO POSIBILIDAD HUMANA.

"Se puede ser indeterminista o determinista; pero hay que creer en la libertad" Carlos Vaz Ferreira.

Frente a los defensores y detractores de la libertad humana se puede hallar también a lo largo de la historia de la filosofía quienes han intentado explicarla a través de una vía intermedia. Encontramos así, en la filosofía clásica, a los estoicos, quienes hablaron de la libertad de indiferencia en el ser humano, que se fundamentaría en el conocimiento y la aceptación de los acontecimientos tal y como vienen impuestos por el destino o la necesidad, pero no como resignación sino para obrar de acuerdo a ellos, tomando conciencia su racionalidad; para los estoicos este el ideal del hombre sabio y en consecuencia, único que podría ser libre.

Tiempo después en el cristianismo San Agustín habló de la libertad de conciencia, la que consistiría en que aunque Dios impulsa nuestro obrar, nos experimentamos libres y responsables de nuestros actos en nuestro interior.

Los escolásticos medievales, a su vez, defendieron la libertad humana para poder reafirmar así, la responsabilidad del hombre como ser racional, características distintivas de los demás seres de la naturaleza. Luego Santo Tomás, en el siglo XIII, habló del libre albedrío, doctrina que ya hemos desarrollado.

En el siglo XVI, los escolásticos españoles para defender la libertad del hombre de las criticas efectuadas por la reforma luterana, la cual afirmaba que era incompatible la libertad humana con la presciencia divina o determinación del obrar humano por parte de Dios, introdujeron el concepto de ciencia media explicando así el concurso simultaneo de Dios y el hombre en el obrar humano.

La filosofía moderna del siglo XVII en su concepción secularizada, que contemplaba al hombre en su estado natural, expone a través de Thomas Hobbes la idea de un estado autoritario como garantía del ejercicio la libertad del hombre; aclaraba que solamente dentro de las leyes del estado el hombre puede ser libre. Por otro lado John Locke, exigía, a diferencia de Hobbes, que el pacto social fuera un pacto igualitario por el cual el hombre entrega su voluntad a el estado para que el, la mantenga y la haga posible.

En el siglo XVIII, Immanuel Kant, aclaraba que "... en el transcurso de nuestra propia vida, en este mundo sensible de los fenómenos, cada una de nuestras acciones puede... y debe ser considerada, desde dos puntos de vista distintos. Considerada como un fenómeno que se efectúa en el mundo, tiene sus causas y esta determinada íntegramente. Pero, considerada como la manifestación de una voluntad, no cae bajo el aspecto de la causa y la determinación, sino el aspecto del deber: y, entonces, bajo el aspecto de lo moral o lo inmoral...", o sea, bajo el aspecto de la libertad.

Kant habló de una libertad formal que a su vez abrió las puertas a planteamientos tan opuestos como los materialistas (libertad contra la alineación humana) o los idealistas (libertad de espíritu).

A lo largo del siglo XX, se ha ido gestando una nueva imagen del mundo, apoyada por los avances científicos como la teoría de la relatividad de Einstein, el principio de indeterminación de Heisenberg, la física quántica o la teoría de la evolución de Darwin, que han permitido la superación del modelo mecanicista de la física de Newton. Admitiendo así, la probabilidad de explicar los fenómenos naturales, posibilita conjugar las categorías de indeterminación y necesidad permitiendo nuevos planteamientos a la comprensión de la libertad humana.

CONCLUSIÓN GENERAL.

La libertad es la condición más preciada del hombre, característica esencial que lo diferencia de los otros seres de la naturaleza. Como dice E. Rabier "... los hombres creen en su libertad, y se atribuyen con razón o sin ella, el poder de elegir entre varias resoluciones...". Esta experiencia que todos compartimos está íntimamente ligada a la ejercitación de nuestra voluntad. Es mediante el acto volitivo que el hombre efectivamente hace uso y lleva a la practica su libertad. "La libertad es entonces una fuerza positiva, en el nuevo y creador sentido que se introduce en el mundo en el cual activamente participamos y cuya maravillosa síntesis el hombre, es el único ser privilegiado que también puede expresarlo, en la armoniosa dinámica de las leyes que lo rigen...".

El hombre es persona y como persona se perfecciona moralmente si su elección la realiza como tal. En este mundo donde nuestro actuar esta condicionado y limitado natural y artificialmente, hablar de una libertad total seria una utopía. La sociedad, la cultura, la educación, las leyes, algunos factores internos como el miedo, etc limitan y a veces nulifican nuestra libertad. Pero en otro sentido, estos condicionamientos ayudan a lograr una libertad igual para todos, sin ventajas para nadie.

La libertad responsable debería ser el motor de nuestro obrar, colaborando así, con la edificación de la libertad de los demás, y dirigiéndonos siempre y en todos los casos a la elección del bien, único fundamento de nuestra existencia.

Es entendible que muchos filósofos se dediquen a defender o atacar nuestra libertad, pero esta lucha, es una lucha teórica que poco importa en la realidad. Somos libres porque nuestra conciencia y nuestro obrar lo atestiguan. Pero como dice Galeano "no se puede predicar la libertad sino se empieza por practicarla" por eso para finalizar el consejo de Savater: "cuando cualquiera se empeñe en negarte que los hombres somos libres," aplícale la prueba del filosofo romano. En la antigüedad, un filosofo romano discutía con un amigo que le negaba la libertad humana y aseguraba que todos los hombres no tienen mas remedio que hacer lo que hacen. El filosofo cogió su bastón y comenzó a darle estacazos con toda su fuerza. Le decía el otro. Y el filosofo, sin dejar de surrarle, continuo argumentando: Hasta que el amigo no reconoció que el filosofo podía libremente dejar de pegarle, el filosofo no suspendió su paliza." Cabe aclarar como lo hace Savater que esta es una prueba buena, pero que no debe ser utilizada más que en ultimo caso y siempre con amigos que no sepan artes marciales."

Kissinger y el PLAN CÓNDOR.

Kissinger y el PLAN CÓNDOR.

Recientemente, el Departamento de Estado de EEUU ha desclasificado documentos que implican directamente al antiguo secretario de Estado Henry Kissinger y otros altos responsables norteamericanos en los crímenes cometidos por la dictadura argentina, que puso en marcha una campaña de asesinatos, torturas y "desapariciones" tras asumir el poder en marzo de 1976.

Los 4.677 documentos desclasificados muestran la estrecha colaboración y el apoyo otorgado desde los más altos niveles del poder en Washington a los militares argentinos, responsables de la muerte de al menos 30.000 argentinos, una gran parte de ellos jóvenes estudiantes.

Una gran parte de esta documentación está compuesta por los telegramas, memorándums y cables que fueron intercambiados entre la Embajada de EEUU en Buenos Aires y el Departamento de Estado en Washington. Estos escritos ponen en evidencia que tres Administraciones estadounidenses consecutivas -las de Ford, Carter y Reagan- colaboraron con la junta militar, pese a ser plenamente conscientes de los crímenes y atrocidades que se estaban cometiendo en Argentina en el nombre de la "lucha contra el terrorismo". Los gobiernos norteamericanos estaban bien informados de lo que sucedía gracias a la estrecha relación de los funcionarios de la Embajada con los militares que dirigían los "escuadrones de la muerte" y los centros de tortura.

Sin embargo, Washington veía estas acciones criminales como algo necesario para salvaguardar los intereses de EEUU y los de la élite gobernante argentina.

Los documentos fueron desclasificados en base a una petición de varias organizaciones argentinas de defensa de los derechos humanos, incluyendo la de las Madres de Plaza de Mayo, formulada a la entonces secretaria de Estado, Madeleine Albright, durante una visita de ésta a Buenos Aires en el año 2000. Sin embargo, los documentos hechos públicos pertenecen sólo al Departamento de Estado. Los de la CIA y el Pentágono, que podrían aportar informaciones incluso más relevantes, en especial acerca de los responsables militares y de inteligencia de EEUU involucrados más directamente en los crímenes de la dictadura argentina, continúan clasificados.

El lenguaje diplomático utilizado en los documentos del Departamento de Estado oculta en buena medida el papel jugado por EEUU en la represión de Argentina. El nivel real de la implicación norteamericana queda reflejado en algunos documentos en los que se detallan fricciones entre los diplomáticos de carrera estadounidenses destinados en Argentina, que sermoneaban en diversas ocasiones a los militares argentinos por sus violaciones de los derechos humanos, y algunos responsables políticos y militares de Washington que pedían a aquéllos que continuaran con su represión.

Entre los documentos más relevantes puede citarse un cable enviado por el embajador norteamericano, Richard Hill, al Departamento de Estado en octubre de 1976. En él se describe la reacción "eufórica" del ministro de Exteriores de Argentina, Almirante César Guzzetti, tras una visita a Washington donde mantuvo conversaciones con el entonces secretario de Estado, Henry Kissinger; el vicepresidente, Nelson Rockefeller, y otros altos responsables.

Según el cable, en sus conversaciones con Guzzetti, Kissinger y Rockefeller manifestaron que "comprendían" que la dictadura argentina "se viera obligada" a emplear métodos represivos y pidieron únicamente a la junta militar que "acabara con el problema del terrorismo tan rápidamente como fuera posible". Otros responsables norteamericanos aconsejaron amistosamente a Guzzetti que evitara tomar medidas represivas contra los clérigos de la Iglesia Católica y controlara a una facción radical del Ejército que utilizaba esvásticas nazis y otros símbolos fascistas en las prisiones y las cámaras de tortura.

"Guzzetti fue a EEUU temiendo que recibiría allí reproches o advertencias por parte de las autoridades norteamericanas por las atrocidades cometidas por la junta militar". Sin embargo, escribe el embajador Hill, "él volvió a Argentina en un estado de euforia, convencido de que el gobierno de EEUU no pondría ningún reparo al proceder de las autoridades argentinas en este tema (de la represión contra la oposición)".

En la víspera de la visita de Guzzetti, el embajador Hill envió otro mensaje al Departamento de Estado en el que manifestaba que había advertido al almirante argentino que "el asesinato de sacerdotes y el arrojar 47 cuerpos en la calle en un solo día no va a ser considerado por la opinión pública como una medida apropiada para una victoria rápida frente a los terroristas; por el contrario, estas acciones serán con toda probabilidad contraproducentes".

Durante las conversaciones celebradas en Washington, Kissinger repitió el mismo mensaje que había transmitido a Guzzetti en un encuentro de la Organización de Estados Americanos, celebrado en Santiago de Chile cuatro meses antes. En aquella cumbre, según desvela un cable anteriormente desclasificado, Guzzetti se entrevistó con Kissinger y sacó a relucir el tema de la guerra sucia en Argentina con el propósito de tantear la opinión del secretario de Estado. Hay que recordar que, en aquella época, gran número de estudiantes, intelectuales, trabajadores, profesionales y otras personas a las que la dictadura tildaba de "subversivas" eran arrestadas y conducidas por comandos del Ejército a campos de concentración. Allí, dichas personas eran sometidas a atroces torturas y, posteriormente, asesinadas.

Según el cable, Kissinger preguntó a Guzzetti cuánto tiempo más duraría el reinado del terror en Argentina. Cuando Guzzetti prometió que "el problema terrorista" sería eliminado en seis meses, Kissinger dio su aprobación expresa al almirante para que la junta siguiera adelante con su política.

Así pues, los documentos desclasificados muestran que Kissinger y otros altos responsables norteamericanos dieron luz verde a los jefes de la junta militar para que llevaran a cabo sus crímenes y estuvieron en todo momento bien informados acerca de ellos.

Muchos de los documentos desclasificados incluyen descripciones detalladas de los métodos de tortura empleados por los militares contra los opositores detenidos. Un memorándum de la Embajada de EEUU de 1979 da los siguientes detalles: ".... quemaduras de cigarrillos, violaciones, abusos sexuales, extracción de los dientes, uñas y ojos, derramamiento de agua, aceite hirviendo o ácido sobre los cuerpos de los detenidos, o incluso la castración".

Entre los papeles se encuentra también una declaración de la Embajada de 1977, en la que se relata cómo las mujeres detenidas eran torturadas por medio de corrientes eléctricas, introducción de sus cabezas en cubos de agua hasta casi ahogarse, violación física por parte de sus torturadores o por medios mecánicos, introducción de ratas y arañas en sus vaginas, mordeduras de perros, torturas de sus parientes o compañeros delante de ellas, golpes en sus vientres para que abortaran, etc".

Otros informes hablan de mujeres golpeadas con las culatas de los rifles hasta perder el conocimiento, madres obligadas a ver cómo sus hijos eran torturados y bebés separados de sus madres, que luego eran ejecutadas. Todo esto es lo que Kissinger y otros miembros de la clase dirigente norteamericana aprobaron, con tal de que todo transcurriera "de la forma más rápida posible".

Los responsables norteamericanos escribieron también memorándums que dejan claro que, bajo la cobertura de la "guerra contra la subversión", la junta pretendía en realidad destruir todos los movimientos sociales de oposición. Un documento elaborado por Harry Shlaudeman -un alto responsable para América Latina del Departamento de Estado- para la atención de Kissinger en agosto de 1976 comparaba los objetivos del plan de "desarrollo nacional" de la junta militar argentina con los del régimen nazi.

"La ideología del desarrollo nacional tiene obvios paralelismos con el nacionalsocialismo. Los opositores al régimen militar llaman a éste fascista. Aunque este término se emplea normalmente con una finalidad peyorativa, hay que decir que él puede ser en este caso adecuado técnicamente.... Para que su plan económico funcione, ellos tienen que destruir el poder de las estructuras tradicionales y, especialmente, el movimiento sindical".

Así, mientras que los responsables norteamericanos se molestaron en advertir a los militares argentinos en contra de la tortura de sacerdotes, no tuvieron palabra alguna que decir acerca de la represión dirigida contra el movimiento sindical o asociativo. Un mes después de que fuera elaborado el memorándum de Shlaudeman, los militares intervinieron con brutalidad para eliminar una huelga en el sector automovilístico que afectaba a varias fábricas, incluyendo una de la multinacional Ford -situada en General Pacheco, cerca de Buenos Aires- que más tarde se convertiría en uno de los centros de tortura del régimen militar. Pese a haber dictado largas condenas de prisión para los líderes de la huelga, las autoridades hicieron poco uso del sistema legal. En su lugar, la Junta emprendió una campaña de terror, con secuestros, torturas y ejecuciones sumarias, con el fin de acabar con el conflicto.

En marzo de 1978, un informe de la Embajada estadounidense en Buenos Aires estimó que el número de desaparecidos alcanzaba entonces una cifra situada entre los 12.000 y los 17.000. Según el informe, una parte importante de los desaparecidos eran trabajadores y activistas sindicales acusados de promover huelgas. En muchos casos, los familiares de los trabajadores eran también secuestrados. En total, el documento menciona la cifra de unos 3.000 familiares desaparecidos.

El memorándum elaborado por Shlaudeman también detalla el lanzamiento de la así llamada Operación Cóndor, una red de cooperación organizada entre las policías secretas de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia que permitía la captura y ejecución de opositores políticos por parte de la policía de cualquiera de tales estados más allá de sus fronteras nacionales. Los regímenes militares que gobernaban todos estos países alcanzaron el poder tras derrocar a gobiernos elegidos democráticamente, para lo cual contaron con la colaboración de la CIA y el Departamento de Estado de EEUU. La Operación Cóndor permitió secuestrar y hacer "desaparecer" a los opositores políticos mediante operaciones transnacionales, que incluyeron la utilización de "escuadrones de la muerte" para asesinar a aquéllos en cualquier lugar del mundo. El crimen más infame a este respecto tuvo lugar en las calles de Washington, donde un coche bomba mató al antiguo ministro de Exteriores de Chile, Orlando Letelier, en septiembre de 1976.

Los documentos muestran que la Administración Carter (1977-80) expresó su impaciencia hacia las políticas de la Junta Militar argentina, por sus abiertas violaciones de los derechos humanos. Sin embargo, como dejan claro dos informes de1978, lo que realmente temía el gobierno de EEUU es que una represión indiscriminada acabara provocando revueltas y la desestabilización de Argentina.

Uno de estos documentos, fechado el 1 de marzo de 1978, reconoce que varios cuerpos desnudos, decapitados y con las manos esposadas habían aparecido en las playas de Río de la Plata. Un memorándum enviado dos semanas más tarde por la Embajada a Washington contiene una advertencia del embajador norteamericano en el sentido de que la represión continuada podía producir la radicalización de diversos sectores de la sociedad argentina, que estaban demandando ya que se diera a conocer una lista con los nombres de los desaparecidos. Sin embargo, el embajador recomendaba que EEUU continuara prestando su apoyo a la dictadura argentina basándose en la ridícula afirmación de que la actuación de la Junta Militar en el terreno de los derechos humanos "estaba mejorando".

Como otros documentos señalan, el descenso en el número de desaparecidos en 1978 se limitaba a reflejar la extrema dureza de la represión durante los dos primeros años de la dictadura (1976-77). Un informe de febrero de 1979 que trata acerca de los acontecimientos que tuvieron lugar en el año anterior refleja que el número de desapariciones en 1978 disminuyó a causa de "la escasez de objetivos tras dos años de una represión a gran escala".

En el verano de 1977, el Senado de EEUU aprobó una legislación que prohibía la ayuda militar a Argentina si en un plazo de dos años el régimen no mejoraba su actuación en el terreno de los derechos humanos. Uno de los documentos desclasificados -una carta del senador Edward Kennedy al secretario de Estado Cyrus Vance- sugiere que la Administración Carter intentaba burlar la legislación al apresurar los envíos de material militar a Argentina antes de que concluyera el plazo límite marcado por el Senado.

Otro memorándum de la Embajada de EEUU, fechado en julio de 1977 y dirigido al secretario de Estado adjunto Terence Todman, en la víspera de su visita a Argentina, muestra a las claras la actitud de la Administración Carter. El memorándum aconsejaba a Todman que manifestara a los dictadores argentinos que EEUU "celebraba la declaración oficial argentina de que la guerra contra el terrorismo estaba a punto de ganarse".

El documento aconsejaba, sin embargo, a Todman que transmitiera a la Junta que "lo que más inquieta a muchos de los amigos de Argentina son las dramáticas desapariciones", citando el caso concreto del secuestro de un antiguo embajador. No obstante, el documento no refleja ninguna inquietud por la suerte de los miles de estudiantes o trabajadores desaparecidos. Finalmente, contenía un elogio a la política económica de la Junta: "Deseamos mostrar nuestra satisfacción por el proceso de estabilización que está teniendo lugar en Argentina. Estamos complacidos por el hecho de que los inversores extranjeros estén hallando ahora un clima mucho más favorable en el país".

Con la llegada al poder de la Administración Reagan en 1981, EEUU estrechó sus relaciones con la Junta Militar argentina sin preocuparse ya de ninguna consideración acerca de la situación de los derechos humanos. El régimen argentino proporcionó entrenamiento y ayudas a los mercenarios de la contra de Nicaragua en su campaña en contra del gobierno sandinista en los años ochenta y participó también, de diversas formas, en las operaciones contrainsurgencia conjuntas que tuvieron lugar en El Salvador y otros países de América Central. Un cable del Departamento de Estado, fechado el 24 de marzo de 1981, informa de las negociaciones iniciales que condujeron a la participación argentina en tales operaciones. Aunque la Embajada norteamericana continuó enviando informes acerca de desapariciones y violaciones de los derechos humanos, Washington sencillamente las ignoró.

Las estrechas relaciones con EEUU no lograron a la postre salvar a la Junta Militar

La creciente oposición a la dictadura acabó cristalizando en masivas manifestaciones de protesta en los últimos días de marzo de 1982 y en diversos disturbios en las calles de Buenos Aires. Los documentos enviados por la Embajada de EEUU en aquella época muestran una creciente preocupación por la estabilidad del régimen.

En abril de 1982, en un intento de ganar apoyo popular y neutralizar a la oposición mediante la elevación del sentimiento nacionalista, el jefe de la Junta, general Leopoldo Galtieri, lanzó una invasión mal planificada contra las Islas Malvinas, una posesión colonial británica. La Junta Militar argentina creyó ingenuamente que los servicios prestados a EEUU en América Central harían que Washington presionara a Londres para que aceptara el hecho consumado y abandonara las islas en manos argentinas. Sin embargo, la Administración Reagan respaldó al Reino Unido y le ayudó a montar una ofensiva aeronaval que terminó con la recuperación británica de las islas y una masacre de reclutas argentinos, que se hallaban en ellas en una situación deplorable. La derrota humillante supuso la sentencia de muerte para el régimen militar.

Entre los documentos de esa época figuran varios informes de oficiales de la inteligencia norteamericana que podrían ser utilizados en el previsto juicio a Galtieri por su implicación en el secuestro y ejecución de varios exiliados argentinos capturados en Brasil en los años 1979-80. El antiguo general se haya actualmente en una situación de arresto domiciliario.

Aunque muchos de los documentos desclasificados tienen una antigüedad de al menos 25 años, sus repetidas justificaciones de los asesinatos y torturas llevadas a cabo por los militares, no sólo en Argentina sino en toda América Latina, en el nombre de la "guerra contra el terrorismo" suenan demasiado familiares en la actualidad.

Esto no es una mera coincidencia histórica. Henry Kissinger continúa siendo una figura muy influyente en los sectores que dirigen la política exterior norteamericana. Además, muchos de los que dirigen hoy en Washington la política que combina el asalto contra los derechos democráticos dentro de EEUU y la ola de militarismo desenfrenado en el extranjero, son los mismos que en su día jugaron un papel clave a la hora de consolidar el apoyo norteamericano a la Junta Militar argentina en los años setenta.

En el momento en que tuvo lugar el golpe de estado de 1976 en Argentina, el actual vicepresidente Dick Cheney era el jefe de personal de la Casa Blanca. Él había servido anteriormente en el seno de la Administración Nixon y, más tarde, en el equipo de transición que dispuso la transferencia de poderes a la Administración Ford tras el estallido del escándalo Watergate y la dimisión de Nixon. Por su parte, el actual secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, ocupaba entonces la misma posición que en la actualidad. Desde ésta posición, Rumsfeld supervisó la coordinación de la ayuda militar a la junta militar argentina y a otros regímenes dictatoriales que estaban utilizando sus ejércitos para reprimir y masacrar a sus propios pueblos. Así pues, junto con Kissinger, Cheney y Rumsfeld formaban parte del equipo que dirigió la política exterior de EEUU en aquel período.

Henry Kissinger está siendo hoy reclamado por diversos tribunales en España, Argentina, Chile, Francia y otros países para que conteste a las preguntas acerca de su implicación en el diseño de los golpes de estado que derribaron a varios gobiernos latinoamericanos democráticamente elegidos y en la concesión de la ayuda militar a regímenes que llevaron a cabo innumerables y masivos crímenes. En la actualidad, Kissinger ya no viaja al extranjero sin recibir antes garantías de que no será detenido.

La realidad es que existen sólidos fundamentos para enjuiciar por el cargo de crímenes contra la humanidad no sólo a Henry Kissinger, sino a varios de los principales dirigentes norteamericanos de la actualidad. Algunos de estos dirigentes, como Cheney y Rumsfeld, que están en la actualidad presionando a Bush para que lance una guerra de agresión contra Iraq, tienen también muchas preguntas que responder acerca de su papel en los crímenes cometidos hace ahora un cuarto de siglo en Argentina bajo el mismo eslogan de la "lucha contra el terrorismo" que se utiliza hoy. Ellos proporcionaron el apoyo indispensable que diversos regímenes dictatoriales, como el de Argentina y otros, necesitaban para matar y torturar a decenas de miles de personas y encarcelar a varios cientos de miles más."