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TRIUNFO

La libertad.

La libertad.

1 INTRODUCCIÓN.

¿Realmente existe la libertad? Sin duda, el desentrañamiento de este tema ha sido motivo de discusión entre filósofos de todos los tiempos, motivo por el cual –aún no sabemos si libremente- decidimos plasmar en estas líneas nuestro respectivo análisis, el cual, reconocemos, es demasiado endeble comparándolo con los profundos estudios de Sartre, de Hegel, de Kant, de Leibniz, del Barón d’Holbach o de Hartmann, por mencionar algunos.

No obstante ello, la complejidad de abordar este tema no debe ser motivo de susto o declinación para quien desee hacerlo, pues para cualquiera que lo intente resultará provechoso tratar de sumergirse, aunque sea superficialmente, en las profundidades del mismo. Seguros estamos que al terminar de leer este trabajo se tendrá la suficiente información como para poder formarse una opinión propia al respecto, por lo menos.

Así, conocer si somos libres o no, o mejor dicho, conocer si podemos ser libres o no, creo que es lo menos que como individuos pensantes podemos hacer. Saber si lo que hemos realizado desde que usamos la razón o lo que tenemos planeado realizar como proyecto de vida, fue o será producto del ejercicio de nuestra libertad o tristemente resultado del movimiento de los hilos que Dios, el destino, la naturaleza o como suela llamársele haga de nuestra vida marioneta. He aquí la importancia de saber si existe la libertad.

Para estudiar la libertad creímos necesario establecer o delimitar los puntos sobre los que nos vamos a enfocar. Es decir, en vista de las muchas concepciones, enfocaremos nuestro estudio en los puntos más importantes y resaltantes, no sin antes establecer una pequeña, pero fructuosa comparación de ideas a modo de marco conceptual para facilitar la comprensión del lector y nuestro desarrollo del tema. En este sentido, este trabajo monográfico, estará segmentado en tres capítulos: en el primero nos avocaremos a los conceptos tocando temas históricos y religiosos; el segundo decidimos por unanimidad concedérselo al campo de la ética y la filosofía debido a la relevancia que estos conocimientos aportan a su estudio y que nos servirá de guía para la posterior racionalización de nuestras ideas a cerca de lo que para nosotros representa el término libertad en su sentido más amplio, y que estarán plasmados en el tercer y último capítulo.
Lo invitamos a un paseo por el mundo de las ideas, el que esperamos sea de su completo agrado.
Los autores.

2 LA LIBERTAD, ¿qué es?.

Generalidades.


Sobre la libertad se ha dicho y se seguirá diciendo mucho. Se argumenta, por ejemplo, en algunas concepciones, que siendo el hombre libre no lo es del todo pues tiene toda actividad regulada por pautas de conducta que le dicen lo que debe y lo que no debe hacer. A estas se suma la contradicción que sostiene que aún teniendo la conducta regulada por normas existe la disyuntiva de lo que el individuo decide o no decide hacer, otorgándole otra acepción a la palabra libertad, libre albedrío.

Guillermo Cabanellas al respecto nos dice: se trata de la "facultad humana de dirigir el pensamiento o la conducta según los dictados de la propia razón y de la voluntad del individuo, sin determinismo superior ni sujeción a influencia del prójimo o del mundo exterior", a lo que podemos agregar que, siendo así, el ser humano es libre independientemente de la existencia de las normas que rigen su conducta y de las sanciones que, como resultado de la priorización optada, se deriven.

Pero este hecho tiene un antecedente nacido de una relación de dependencia, si nos remontamos a los tiempos primeros de la existencia del hombre, como nos dice Juan Monroy: –la única posibilidad que tuvo el animal humano para subsistir dependió de la formación de grupos (clanes, tribus, gangs). Lo que explica un rasgo del hombre tan antiguo como su existencia: su sociabilidad"–. Si a esto le sumamos lo venido después, desde las viejas Concepciones Estatales, Platónicas como Aristotélicas, Rousseau y su Social Contract, el nacimiento del Constitucionalismo, Montesquieu y la Teoría de la Separación de Poderes y el reconocimiento de los Derecho Fundamentales de las Personas, concluiremos –inobjetablemente– que la libertad forma parte de la evolución del hombre y que ha sido tema de discusión y polémica durante toda nuestra existencia y que además se denota una gran dependencia, o necesidad, del hombre a vivir con otros en sociedad para facilitar la respuesta a sus necesidades. Siendo así y dando cuenta que al fin el hombre es libre y que en medio de tanta libertad depende de otros para poder aplacar su necesidad de bienes que le aseguren la subsistencia; la misma relación de dependencia, ¿no constriñe la libertad?

A continuación enfocaremos el tema según algunos autores.

Volviendo a Guillermo Cabanellas define a la libertad en una forma genérica como: "Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo cual es responsable de sus actos", sin embargo este mismo autor asigna, en el campo jurídico, la siguiente sentencia: "Entendida la libertad como autonomía individual, absoluta en el pensamiento, y mayor o menor según las relaciones surgidas de la convivencia social, ha movido a definiciones de juristas y legisladores. Envuelta en la anonimia, pero aureolada por notable perspicacia jurídica, los romanos decían: "Libertas est potestas faciendi id quod Jure licet" (La libertad es la facultad de hacer lo que el derecho permite)".

Justiniano transcribió en el Digesto el concepto y las palabras similares de Florentino: la libertad es la facultad de hacer cada uno lo que le plazca, salvo impedírselo la fuerza o el derecho.

Aún encadenada así en algo la libertad, su valor es tan grande que Gayo la consideraba como el mayor de los bienes: "Libertas omnibus rebus favorabilior est" (La libertad es la más preciada de las cosas). Y tan elevado es su precio que, ratificando a su colega Ulpiano, exclamaba: "Libertas pecunia lui non potest" (la libertad no se puede pagar con dinero). Los piratas sarracenos, con los cristianos medioevales y los guerrilleros morunos con los prisioneros de guerra del siglo XX, demostrarían que aquel insigne jurista no siempre estaba en lo cierto.

Paulo, a su vez, expresaba: "Libertas ad tempus dari non potest" (La libertad no se puede conceder temporalmente). Por que esa amenaza de retornar a la esclavitud amarga, como simple condena a la libertad, la transitoria liberación. No obstante, en la realidad procesal y como atenuación penitenciaria, se conoce esa libertad revocable o en cuotas que representan instituciones como la libertad provisional de los procesados y la libertad condicional de los condenados de ejemplar comportamiento ulterior.

Las Partidas, inspiradas en el Digesto, caracterizaban la libertad cual "poderío que ha todo hombre naturalmente de hacer lo que quisiese, sólo que fuerza o derecho de ley o de fuero se lo embargue".

En Francia, en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, la libertad se consagra como Derecho Fundamental en el artículo 2° y se define en el 4° en estos términos: "La facultad de hacer todo aquello que no perjudique a otro".

Como conducta personal, la libertad se entiende en el sentido más amplio y a la vez ingenuo. En el Anarquismo Puro, como aquella potestad de hacer lo que se quiere, imposible por carecer de omnipotencia y por el respeto que infunden los demás en su individualidad y en su conjunto. Con sentido más moral, la libertad se circunscribe a hacer cuanto no daña a otro, con la imprecisión consiguiente al daño y a la autoridad para apreciarlo. En aspecto más jurídico, la libertad consiste en el derecho de hacer cuanto las leyes permiten y todo lo que no prohíben.

Desaparecida la esclavitud, al menos en sus formas más groseras, la libertad personal está garantizada en el orden civil, y es irrenunciable e inalienable. No sucedía así en el Derecho Romano, donde dada la extensión de las facultades individuales, el mayor de 20 años podía vender su propia libertad y transformarse en esclavo, condición digna del capaz de tal suicido moral.

El propio Escriche, partícipe del entusiasmo que la libertad suscitaba en todos sus aspectos y más en la España del siglo XIX, luego de su calvario constitucional y de la primera de las guerras civiles ganada bajo su signo, declara que la libertad –en su sentido natural y verdadero– es la facultad que tiene el hombre de obrar o de no obrar en todo, como crea convenirle. Por eso toda la ley le es contraria, por que toda la ley le ataca y disminuye. Pero no llega a una conclusión anarquista, como buen jurista.

Por eso agrega que la ley que nos quita una parte de nuestra libertad nos asegura la porción que nos queda, confiriéndonos los derechos de seguridad personal, de protección para el honor y de prosperidad; de modo que el sacrificio que hacemos para adquirir tan preciosos bienes es mucho más pequeño que la adquisición. La libertad, pues, de los ciudadanos, será mayor o menor según la mayor o menor gravedad de los obstáculos que la ley oponga a sus acciones o actos; y tales pueden ser las leyes de un estado que absorban casi enteramente la libertad de los individuos que lo componen.

La libertad, por la que se luchaba empeñosamente en Europa en el curso del siglo XIX, se ha convertido en el siglo XX en divisa de carácter internacional. Con el lema de la "Libertad de los Pueblos" hicieron los luego vencedores de la Primera Guerra Mundial; pero a ello siguió una ola de dictaduras en Europa, como nunca se había conocido desde el destruido Absolutismo Real. Por la aspiración de la "Libertad del Iindividuo", oprimido en los sistemas totalitarios, se anunció que se batallaría en la Segunda contienda universal; y también los triunfadores –a tanta distancia ya de su victoria– tienen mucho que cumplir.

El ansia de libertad, inextinguible en los individuos y en los pueblos por larga que la opresión se muestre e insaciable por mayor tolerancia que se logre o consienta, se manifiesta en la vida de los países coloniales como sentimiento de emancipación e independencia.

Libertad en lo religioso, moral y ético.


Hay tantas respuestas de libertad como hombres en el mundo. Para unos libertad significa la ausencia de ataduras humanas; otros encuentran la libertad en la democracia; para muchos, la libertad es poder decir y hacer lo que mejor les parece; para otros es no estar esclavizado.

Según el Diccionario Enciclopédico Ilustrado de la Lengua Española: "la libertad es la facultad que tiene el ser humano de obrar o no obrar según su inteligencia y antojo; es el estado o condición del que no está prisionero o sujeto a otro; es la falta de coacción y subordinación; es la facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas, de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres". En fin, de libertad encontraremos infinidades de acepciones y conceptos; pero para enfocarnos en los aspectos más resaltantes de éste significado tendríamos que penetrar en los puntos de vista histórico, religioso y ético.

Desde el punto de vista histórico, al igual que toda especie viviente procede por evolución de toda una cadena de especies sin que se produzcan nunca saltos espectaculares, así también toda conducta humana procede por evolución de toda una cadena continua de conductas anteriores, sin saltos espectaculares (y si los hay es preciso buscar los eslabones perdidos en vez de diseñar modernas mitologías). De lo cual es preciso inferir que lo que hoy denominamos LIBERTAD procede por evolución de la ESCLAVITUD, es decir que la realidad que hoy llamamos libertad es una forma evolucionada de una realidad antigua, ya extinguida, que denominamos esclavitud.

Para muchos libertad es el contrario de esclavitud (y no a la inversa). De manera que si no hubiese existido la esclavitud, ni siquiera se hubiera percibido ni definido la libertad, de la misma manera que si no hubiese oscuridad, nunca hubiéramos percibido y definido la luz, tan esquiva por lo demás a ser definida.

Esclava es la persona que no es dueña de sí misma, sino que es propiedad de otra persona, física o jurídicamente. Por consiguiente, libre sería la persona sobre la cual nadie ejerce derecho de dominio, es decir de amo.

Y la primera duda que nos asalta es si no existe la barrera natural, el límite (finis) de la libertad: ¿qué es la esclavitud? ¿Cómo podemos definir esa realidad? Al no tener límites se nos convierte en indefinible, es decir en in-finita, con lo cual a cualquier cosa se le llama libertad.

Ahora bien, encontramos también que desde la perspectiva religiosa, la libertad es simplemente la verdad de Jesús. Para los religiosos, él es el modelo y el ejemplo de lo que realmente significa ser libre. Sobre todo, Jesús estaba libre del pecado Su vida entera era una expresión perfecta de la justicia de Dios en todos los sentidos. Este hecho es tan conocido que no es necesario entrar en más detalles. También estaba libre de Satanás y de los poderes de las tinieblas. Podía decir de Satanás, "Nada tiene en mí" (Juan 14:30). Estaba libre del temor. Podía denunciar el pecado en los líderes religiosos. No temía a las multitudes que le querían matar. Podía fijar su rostro hacia Jerusalén e ir al encuentro de su muerte. Estaba libre de toda enfermedad. No hay testimonio escrito que indique que su salud fuera menos que perfecta en ningún momento. Estaba libre de la tradición religiosa. No tenía ningún respeto para nada por la religión que no procediera de Dios. Estaba libre de todas estas cosas y muchas más. Pero no sólo estaba libre de sino libre para. Estaba libre para hacer la voluntad de su Padre en todo y todos los días. Estaba libre para ser la perfecta expresión de su padre celestial en todo lo que decía y hacía. Estaba libre para dar su vida por nosotros.

La libertad que disfrutaba Jesús es la libertad que ofrece a todos aquellos quienes creen en él. En Romanos 8: 19-22 Pablo escribió: "Porque el anhelo ardiente de la creación es el de aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora" ¿Cómo se ha de entrar en esta libertad que predican las religiones cristianas? Encontramos la respuesta en el versículo que ya hemos citado "Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres". En la religión, la verdad que entra en los corazones de todos los seres humanos, es la que traerá la verdadera libertad a todos. No es la doctrina del hombre que entra en nuestras mentes lo que nos hará libres; si no la verdad que proviene de Dios.

"Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Jn 8.31-32). De acuerdo con las palabras del Maestro, la libertad del hombre se encuentra en la verdad de su evangelio.

La mentira es el antónimo de la verdad. A través de los tiempos, la debilidad del hombre lo ha llevado a mentir Los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda (Apoc. 21.8). La libertad es sinónimo de verdad en toda su esencia. La verdad a medias, no libera al hombre de sus pecados.

Muchos se convierten en esclavos de los vicios. El licor, el tabaco, las drogas, etc., una vez se posesionan del ser humano se le hace muy difícil liberarse de ellos. En Romanos 7:15-25 el Apóstol Pablo, todo un apóstol, confiesa lo difícil que se le hace vencer la carne. El verso 19 dice: "Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago, y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mi." Lo que es imposible para los hombres es posible para Cristo. "De cierto, de cierto os digo que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado" (Jn. 8.34). "Así que si el Hijo os libertare seréis verdaderamente libres." (Jn. 8.36).

La libertad es Cristo, porque el vino a romper las cadenas con que nos tenía atados Satanás. Cristo vino a dar la libertad a los presos que estaban encadenados a sus delitos y pecados. La libertad en Cristo no compara con ninguna otra cosa a que pueda aspirar el ser humano. Todo lo que tenemos que hacer es escuchar su voz, aceptar su invitación, y obedecer su palabra. Conocer la verdad no es suficiente para alcanzar la libertad. Sin la obediencia al Evangelio, nadie tiene libertad completa

En conclusión la libertad necesita de la verdad. La libertad requiere del entendimiento (facultad que busca la verdad) y de la voluntad (facultad que busca el bien). Usando ambas el hombre puede determinar dónde está el bien verdadero y escogerlo. La libertad puede aumentar en el sentido de adquirir mayor facilidad de conocer y escoger el bien. Mejorará a base de realizar buenas elecciones, pues se crea el hábito de optar por el bien. La libertad disminuye con los pecados, pues los vicios dificultan elegir bien. "El que peca es esclavo del pecado". Por ejemplo, la persona que se deja vencer por la pereza cada vez se vuelve más perezosa y le cuesta escoger bien en asuntos que supongan esfuerzo. Los que ayudan a ser libres son los que difunden la verdad –"la verdad os hará libres"–, y ayudan a escoger el bien. Por ejemplo, quien invita a un amigo a drogarse le dificulta la libertad atándole a ese defecto; en cambio, quien anima a trabajar, rezar o comportarse bien facilita el buen ejercicio de la libertad.

Quien hace el mal adquiere un vicio y si ejerce un acto bueno adquiere una virtud. ¿Por qué? Según los grandes socráticos, es imposible que un hombre ejerza un acto libre sin que en su misma índole de hombre adquiera una profunda reconfiguración intrínseca. La vida humana está entretejida de multitud de actos, pero no es indiferente actuar bien o mal, porque cada acto tiene consecuencias externas, pero también –y sobre todo– consecuencias internas.

Los vicios nos encadenan, las virtudes contribuyen a hacernos más libres. La libertad es un valor que a menudo está oscurecido. A veces se escucha ¡déjame hacer mi vida! Aquí está la oportunidad para hacerlo. ¿Por qué? Primero, porque en el paso al acto el ser humano no puede ser sustituido. El hombre está en sus propias manos, dice la Antropología Clásica; nadie puede sustituir su iniciativa. Este hallazgo clásico lleva a formular la libertad como Causa Sibi, ser causa en orden a actos, ser causa para sí en orden a actos: desarrollarse, actualizar sus facultades corre a cargo de cada cual.

Los actos virtuosos los ejercitamos desde la libertad y sólo así podemos progresar en esa libertad. Por eso, la gran tradición clásica hasta Tomás de Aquino, sostiene que el invalorable don de la libertad radica en controlar la propia conducta, es ser Causa Sibi. La libertad ante todo es el autodominio. Es dueño de sí el que tiene virtudes y no es dueño de sí el que no las tiene porque tiene vicios. Por eso, la alternativa ética es ontológica, afecta al ser mismo del hombre: uno se hace bueno o se hace malo. ¿Cómo se hace bueno o se hace malo? A través de sus actos, por esto es por lo que son importantes puesto que el origen de la moralidad está en los actos y éstos se determinan por sus objetos.

Libertad no es hacer lo que nos da la gana –eso es el libertinaje, corrupción de la libertad– sino hacer lo que hay que hacer, es decir, realizar las cosas según el querer de Dios no forzosa o necesariamente sino libremente, porque nos da la gana de hacerlo.

La mayor libertad se da en el cielo donde la inteligencia y voluntad alcanzan su mayor perfección, descubren con toda facilidad donde está el bien verdadero y eligen siempre con acierto.

Libertad De Expresión.

Libertad de Expresión es la libertad de expresar pensamientos, ideas o creencias a través de la palabra (escrita u oral), la expresión artística, científica, etc. Por supuesto que esta libertad tiene sus límites lógicos. Uno de esos límites es el derecho al honor. Otro es el respeto a los sentimientos religiosos de la persona. Por otro lado, no habría que olvidar tampoco, que el Derecho a la Libertad de Expresión es también un derecho importante en una sociedad democrática.

Considerado lo anterior, surge ahora una reflexión interesante: si el Derecho es capaz de establecer unas pautas éticas tan elevadas cuando regula la libertad de expresión y el derecho al honor, ¿debería ser inferior la norma para los que se rigen además por principios cristianos? Si se acepta que el espíritu de las enseñanzas de Jesucristo es mucho más excelso que las simples leyes humanas, ¿habría alguna justificación para que alguien usara el "lenguaje del odio" o la "vejación gratuita"? No parece que debiera ser así, sobre todo si se tiene en cuenta el espíritu de las admoniciones apostólicas:

Es triste reconocer que en mucho de lo que se publica, incluido Internet, aparecen expresiones no sólo de crítica o de cuestionamiento de doctrinas religiosas, sino también de "lenguaje del odio" o "vejación gratuita" cuando se denuncia a los Testigos de Jehová o a otras confesiones. Se olvida muy a menudo que la inmensa mayoría de las personas que los componen son personas de fe que desean hacer la voluntad de Dios y vivir vidas pacíficas.

Pero en otras ocasiones ocurre que son los mismos dirigentes religiosos de algunas confesiones religiosas los que inculcan en sus seguidores el desprecio a otros. Un ejemplo ilustrativo es el de los Testigos de Jehová. Sus dirigentes quizá podrían reflexionar en si es ético, desde el punto de vista del espíritu de las enseñanzas de Jesús, usar un "lenguaje del odio" o de "vejación gratuita" para con los que ya no están entre sus filas o a los que con todo desprecio llaman una y otra vez en sus publicaciones "apóstatas". Manipular incluso las Escrituras para inculcar odio y decir lo que en realidad éstas no dicen, puede verse en este ejemplo, según se publicó en La Atalaya 1 de octubre de 1993: "Los apóstatas están entre los que odian a Jehová y se sublevan contra él. La apostasía es, en realidad, una rebelión contra Jehová."

El tema es extremadamente sutil, pues el campo de la religión puede ser muy sinuoso y se escapa muchas veces al Derecho Positivo. La falta de ética por parte de los que permiten y enseñan esa política de "aborrecimiento" sólo recuerda al mismísimo Espíritu de la Inquisición que despreciaba absolutamente todos los derechos y libertades de la persona humana.

De modo que, ¿quién tiene derecho de usar su libertad de expresión para "odiar", "vejar" o "mancillar" a otros? Puede tratarse de los ataques desmesurados o llenos de odio de personas particulares contra alguna confesión religiosa, o al revés, que sea una confesión religiosa la que a través de la propaganda de sus líderes mancille o veje el honor y buen nombre de personas. Pero según lo considerado hasta ahora, habría que llegar a la conclusión de que ninguna ley, jurídica o moral, podría justificar semejante conducta. Al fin y al cabo, ¿no es Dios el Padre de todos y el verdadero Juez de toda la tierra? (Santiago 4:12)

Sin de los derechos humanos o la falsedad. Pero parece también necesario tener en cuenta que, tanto desde la perspectiva del Derecho como desde los altos valores cristianos, no todos los modos tienen por qué ser lícitos, sobre todo si lo que se desea como meta final es rectificar las cosas para lo que es verdadero, educar en la justicia o contribuir para la edificación de los demás.

¿Existen clases de libertad?.

De acuerdo a Ortega y Gaset, el hombre se encuentra inmergido en el mundo y actúa en diferentes planos: en el plano material o mundo de la naturaleza, y en el espiritual o mundo de la cultura.

El mundo de la naturaleza es el mundo de la necesidad, pues está regido por la ley de casualidad, mediante la cual –de un modo ineluctable– a todo efecto corresponde una causa. En cambio, el mundo de la cultura es el mundo de la libertad, porque dicho mundo es creado por acciones humanas que son realizadas por el hombre no casualmente, sino obedeciendo aun principio teológico finalista. Una piedra debe caer necesariamente, de acuerdo con las leyes de la gravedad; un hombre puede o no realizar un acto, aceptando las consecuencias de su acción u omisión.

Siendo así, la libertad tiene un concepto amplísimo ya que puede referirse a las cosas del mundo de la naturaleza o bien a la del mundo de la cultura. Según Soler "si algún concepto hay cuyos atributos sean infinitos, inagotables, ese concepto es el de libertad".

La libertad absoluta no existe pues aún los cuerpos en el espacio se hallan sometido a las leyes de la gravedad universal de Newton o a las del campo unificado de Einstein.

En el mundo de la cultura tampoco existe la libertad absoluta, por cuanto ella debe detenerse ante la esfera de la libertad de los otros hombres con quienes convivimos.

De allí que la libertad sea una entidad relativa y podríamos conceptuarla como la no sujeción a algo. Pero esta concepción, vaga y generalizada, debe delimitarse; así decimos: libertad física, o sea no sujeción a algo material; libertad biológica, o sea vida independiente de otros organismos; libertad política, o sea gobierno propio que es independencia con respecto a lo externo y posibilidad de elegir gobernantes o de ser elegido en lo interno; libertades públicas; libertades civiles; libertades económicas; etc.

En el mundo de la cultura, la libertad puede ser individual o colectiva. La libertad colectiva consiste en la independencia con respecto a otros Estados.

La libertad individual puede ser pública o privada, o sea libertad política y libertad civil, dentro de la vieja denominación de Aristóteles.

Así tendremos que una aproximación al concepto de libertad nos la hace mostrar como un derecho, como un derecho imprescindible e inalienable de la persona humana, insito a ella y por ende perteneciente indisolublemente a su naturaleza.

Esto nos conduce a la concepción de la libertad como un derecho natural, un derecho natural fundamental y primordial.

De acuerdo a la Enciclopedia Jurídica Omeba, tendremos que Libertad en el sentido de la Filosofía del Espíritu, "es el estado existencial del hombre en el cual éste es dueño de sus actos y puede autodeterminarse conscientemente sin sujeción a ninguna fuerza o coacción psicofísica interior o exterior. Opónese así este concepto al de determinismo causal que, en la medida en que implica forzosidad, es y constituye una limitación a la posibilidad de obrar."

Lo que nos indica esta definición es que se debe entender por acto libre aquel que se ejecuta con dominio y propiedad en la decisión; esto es, con pleno conocimiento y facultad para realizar otro distinto o, cuando menos, para omitirlo.

La existencia de la libertad es un hecho de experiencia inmediata y universal en la vida humana; un hecho que es, a la vez, el de la coexistencia social del hombre. Y si la coexistencia social implica la vigencia de uno o más sistemas normativos, resulta que el hombre es libre en tanto posee una inteligencia capaz de comprender el sentido normativo de sus actos y una voluntad capaz de decidir la realización e éstos.

La libertad humana opera así, tanto en la esfera de la razón como en la de la voluntad. De ahí que todo ejercicio de aquélla signifique una volición no ciega ni absoluta ni instintiva, sino racional. Y de ahí también que el grado de libertad interior depende proporcionalmente del conocimiento del sentido de una acción.

Sobre todo lo anteriormente dicho, podríamos decir que la libertad es un derecho que otorga el Estado al individuo y no es una norma jurídica sino que es el poder del individuo de realizarse a sí mismo, de resistir a la opresión del Estado y las Leyes, a la esclavitud de las cosas, a fin de desarrollar su íntima personalidad y erigirse en el creador de su propio destino.

3 LA LIBERTAD y LA ÉTICA.

Desde un punto de vista ético la libertad humana se puede definir como la "autodeterminación axiológica." Esto significa que una persona libre se convierte, por ese mismo hecho, en el verdadero autor de su conducta, pues él mismo la determina en función de los valores que previamente ha asimilado.

Cuando no se da la libertad –o se da en forma disminuida– entonces el sujeto actúa impedido por otros factores, circunstancias y personas, de modo que ya no puede decirse que es el verdadero autor de su propia conducta. De acuerdo con esto se dice que la condición previa de la libertad en un individuo es la captación y asimilación de los valores. En la medida en que un individuo amplía su horizonte axiológico podrá ampliar paralelamente el campo de su propia libertad. Y en la medida en que una persona permanezca ciega a ciertos valores, se puede decir que posee una limitación en su libertad.

La libertad humana tiene que ir paralela con el sentido axiológico y el sentido de responsabilidad, de no ser así se convierte en libertinaje.

Uno de los aspectos más importantes en la vida de una persona es su proceso de liberación. La libertad puede aumentar o disminuir a lo largo de la vida. Los primeros factores que limitan la libertad del hombre son los condicionamientos, el Súper Yo, las manipulaciones ajenas, las emociones sofocantes y las ataduras de una filosofía pesimista.

El tipo de libertad del que estamos hablando es la libertad interior, ésta se rige por valores captados, también es llamada libertad axiológica una vez que se asimilan los valores. El hombre elige realizar algún valor o rechazarlo. La Libertad no existe cuando una persona es ciega para los valores. Actuar libremente significa inclinarse, adoptar y realizar un valor, o rechazarlo. Cuando no existe uno o varios valores en la mente del individuo, su conducta va a estar orientada, no por valores, sino por instintos, reflejos, condicionamientos, hábitos, inclinaciones surgidas del inconsciente, presiones externas, etc. La percepción de los valores es indispensable para que exista un acto libre. Existen dos modos de percibir lo valores:

En forma conceptual: Es la que se logra por medio de explicaciones teóricas o descripciones más o menos distantes del objeto valioso.
En forma intuitiva: Es la que se logra por medio de una vivencia en la cual se capta, se aprecia y se adopta ese valor como tal dentro del mundo personal del sujeto cognoscente.
Para que la libertad axiológica se pueda dar debe existir la posibilidad de un conocimiento holístico o intuitivo de uno o varios valores. Sin este tipo de conocimiento, muy diferente al conocimiento conceptual, no es posible que se dé la libertad que nos lleva al valor moral. En otras palabras: para elegir un valor primero hay que conocerlo y apreciarlo en cuanto a tal.

Para un manejo sencillo de las clasificaciones de la libertad, esta se ha divido en dos muy sencillas:

Libertad–de: Significa libertad de obstáculos, de vínculos o de restricciones, sean estos de orden físico o de orden moral.
Libertad–para: Significa libertad para alcanzar un objetivo o para realizar un valor o para llegar a una meta, es de tipo interna y reside en la voluntad.
La postura que niega la libertad humana es el "determinismo", postura propuesta por Skinner que ha cobrado auge. Este psicólogo conductista rechaza la libertad en función de un fenómeno también real: los condicionamientos en que vive inmersa la mayoría de la gente.

La tesis central del determinismo dice que el hombre ya está fijado o "determinado" en cierta dirección por diferentes causas que desconoce en el momento mismo y que, por tanto, su decisión "libre" sólo sigue siendo de nombre. Los principales expositores de esta corriente fueron: Leibniz, Spinoza, Freud y Skinner, cada uno con su tesis sobre el comportamiento del hombre.

Julián Marías, citando a Leibniz, nos dice, por ejemplo, cuando se refiere a la libertad: "Todas las mónadas son espontáneas, por que nada externo puede coaccionarlas ni obligarlas a nada; pero no basta esto para que sean libres. La libertad supone, además de la espontaneidad, la deliberación y la decisión. El hombre es libre por que escoge entre lo posible después de deliberar. Pero tenemos, como dificultad, la presencia divina; Dios, desde un comienzo, ve el ser de las mónadas, y estas encierran en sí todo lo que les ha de acontecer y han de hacer. ¿Cómo es posible la libertad?"

Leibniz echa mano de algunas agudas distinciones de la teología católica, especialmente del español Molina, para interpretar la ciencia de Dios. Dios tiene tres tipos de ciencia: 1. Ciencia de Pura Intelección; 2. Ciencia de Visión, 3. Ciencia Media. Por la primera, Dios conoce todas las cosas posibles; por la Ciencia de Visión conoce las cosas reales o futuras; por la Ciencia Media Dios conoce los futuribles, es decir, los futuros condicionados, las cosas que serán si se pone una condición, pero sin que esta condición esté puesta. Dios conoce lo que haría la voluntad libre, sin que esté determinado que esto haya de ser así, ni se trate, por tanto, de futuros, como Cristo sabe que si en Tiro y Sidón se hubieran hecho milagros, las gentes hubieran hecho penitencia. Las cosas contingentes no son necesarias; su necesidad sólo viene dada a posteriori, después de un decreto de la voluntad divina, posterior a la ciencia de libre intelección y a la ciencia media.

Dios crea a los hombres y los crea libres. Esto quiere decir que se determina libremente a obrar, aunque han sido determinados por Dios a existir. Dios quiere que los hombres sean libres, y permite que puedan pecar, por que es mejor esa libertad que la falta de ella. El pecado aparece, pues, como un mal posible que condiciona un bien superior: a saber, la libertad humana.

Existen otros tipos de Determinismo además de los expuestos por los pensadores mencionados anteriormente; éstos son el Determinismo Biológico y el Sociológico que sostienen la existencia de otras fuerzas rectoras de la conducta humana como pueden ser la programación genética y la coerción social.

Sin embargo, frente al Determinismo Absoluto que es al que hicimos referencia en los párrafos anteriores, se levanta una postura contraria denominada Libertarismo.

¿En qué creen los libertarios? En pocas palabras, creen que la libertad individual es el valor fundamental que debe subyacer a todas las relaciones sociales, intercambios económicos y al sistema político.

Los libertarios esencialmente predican la libertad en todos los campos, incluyendo el derecho a lo que uno quiera con su propio cuerpo mientras esto no infrinja la propiedad e igual libertad de otros. En este sentido, creen que la gente que quiere tomar drogas, ver pornografía, prostituirse o pagar por una prostituta, o comprometerse en cualquier clase de actividad sexual consensual, debería poder hacerlo sin ser importunada por la ley y asediada por la policía. Prescribe entonces, que ser libre significa elegir y actuar de la forma que se quiera, es decir, poder comportarse de manera distinta de cómo se ha hecho si así se hubiese querido o elegido. Ello significa que se tiene una libertad de decisión y de acción que escapa a toda determinación causal.

Analicemos ahora la postura media, una posición que deja al margen los extremos y que más allá de postulados incompatibles entre libertad y causa, concilia a ambas, es decir, se reconoce que la conducta del hombre se encuentra determinada, pero que dicha determinación, más que impedir la libertad, es la condición necesaria para ella.

Esta última postura distingue entre Determinismo Universal, el cual reconoce y acepta; y Determinismo Absoluto, el cual objeta, dado que niega la libertad humana la cual presupone la existencia de varias formas posibles de comportamiento y la posibilidad de decidir libremente entre cualesquiera de ellas.

La libertad humana no es absoluta. Existen varios obstáculos que disminuyen y, a veces, nulifican la libertad de la conducta humana. El Estudio de ellos proporciona mayor claridad para la comprensión de los actos humanos en la vida real. En la medida en que falta libertad, el acto humano pierde su calidad de humano y llega a convertirse en un simple acto del hombre. A pesar de esto, la libertad puede conquistarse e incrementarse a partir del nivel de desarrollo y madurez propio de cada uno. Afortunadamente existen procedimientos psicológicos que fomentan este gradual crecimiento de la libertad personal.

Factores Que Ayudan A La Busqueda De La Libertad.

La Ignorancia consiste en la ausencia de conocimientos, es un obstáculo ya que para elegir algo es preciso conocerlo. El mejor consejo para obtener la libertad es abrir horizontes, ilustrar acerca de nuevas posibilidades. Muchos fracasos en las carreras profesionales se deben a una elección incorrecta de ella por ignorar otras especialidades que estarían más de acorde con las cualidades del sujeto.

El Miedo consiste en la perturbación emocional producida por la amenaza de un peligro inminente y es un obstáculo ya que en casos extremos (pavor), puede producir una ofuscación completa de las facultades superiores y todo lo que se ejecuta en esos momentos pierde el carácter de acto humano pues el sujeto no puede responder de ello.

La Cólera y Otras Pasiones son factores importantes para encontrar la libertad. La cólera, también llamada ira, enojo o coraje, al igual que otras emociones y pasiones producen una fuerte limitación en nuestra capacidad de elegir libremente. Las emociones como el odio, la tristeza, la alegría, los celos, la envidia y el enamoramiento son respuestas orgánicas (de adecuación o de inadecuación, de aceptación o de rechazo) por parte del sujeto cuando percibe un objeto afín o discordante. La emoción llevada a los extremos recibe el nombre de pasión.

La Violencia es una fuerza externa, física o psíquica, ante la cual es difícil o imposible resistirse. Ésta puede debilitar la libertad del sujeto hasta el grado de suprimir toda responsabilidad en lo que se refiere a la conducta realizada en esos momentos.

Los Desajustes Psíquicos entre los cuales sobresale la neurosis, debilitan la libertad debido a que la persona se siente atada a ciertos patrones de conducta, a mecanismos de defensa, a lo que le dicta el auto concepto o el Súper Yo, a las emociones exageradas, como la ansiedad y la angustia.

4 LA LIBERTAD y la PERSONA.

Es difícil aceptar la libertad pues tenemos muchos y grandes condicionamientos, obstáculos, impedimentos. Además, como la libertad no es objetivable, no la podemos demostrar.

El hombre no sólo es sino que también se hace; es fruto de sí mismo, de su libertad, de sus opciones libres. Es hombre en búsqueda de verdad. Pero además, jerarquiza y realiza los valores según su proyecto personal de vida.

Es por ello que la sociedad y la comunidad deben dar al niño que nace, las condiciones para que encuentre lo necesario para realizarse como persona en vistas a una integral realización.

Para la Antropología, el hombre además de individuo es persona, es sujeto, es uno, es único. El hombre se manifiesta, se revela como persona en su relación con los otros. Es un Yo en relación con un Tú. Existe en el mundo con los demás para realizarse personal y comunitariamente.

Su perfeccionamiento como persona se realiza en relación con el otro. El hombre es un ser responsable de otro. Esto supone responder a la llamada del otro, de otra persona que exige tu atención, respeto y poder vivir en plenitud. Todo esto implica responsabilidad.

La Libertad Y Sus Límites.

Como es lógico, el reconocimiento de una libertad ilimitada haría imposible la convivencia humana, por lo que son necesarias e inevitables las restricciones a la libertad individual. La libertad se define como el derecho de la persona a actuar sin restricciones siempre que sus actos no interfieran con los derechos equivalentes de otras personas.

La naturaleza y extensión de las restricciones a la libertad, así como los medios para procurarlas, han creado importantes problemas a los filósofos y juristas de todos los tiempos. Casi todas las soluciones han pasado por el reconocimiento tradicional de la necesidad de que exista un gobierno, en cuanto grupo de personas investidas de autoridad para imponer las restricciones que se consideren necesarias. Más reciente es la tendencia que ha subrayado la conveniencia de definir legalmente la naturaleza de las limitaciones y su extensión.

El anarquismo representa la excepción a todo esto, al considerar que los gobiernos son perversos por su propia naturaleza, y sostener que es preferible su sustitución por una sociedad ideal donde cada individuo observe los elementales principios éticos.

El equilibrio perfecto entre el derecho del individuo a actuar sin interferencias ajenas y la necesidad de la comunidad a restringir la libertad ha sido buscado en todas las épocas, sin que se haya logrado alcanzar una solución ideal al problema. Las restricciones son en no pocas ocasiones opresivas. La historia demuestra que las sociedades han conocido situaciones de anarquía junto a periodos de despotismo en los que la libertad era algo inexistente o reservado a grupos privilegiados.

Desde estas situaciones hasta su evolución hacia los estados de libertad individual cristalizados en los gobiernos democráticos, conocidos en algunos círculos como ‘la menos mala de las soluciones’ respecto a ese deseo natural del hombre por ser libre

5 LA LIBERTAD y la EDUCACIÓN.

Es importante mencionar también a la educación. La educación es un factor también muy importante para conocer la libertad. Y es que solo a través del aprendizaje propio del individuo es como este llegara a su independencia ideológica, económica; bajo ciertas circunstancias; y podrá evitar a los "enemigos de la libertad", que no son otra cosa que aquellos factores que no hacen posible la libertad.

Una educación libre es aquella en la cual se permite la libre expresión de ideas, aunque sean incorrectas para el contexto sobre el que esta trabajando. En vez de regañar se orienta a los educandos para que ellos mismos decidan su libertad.

En el proceso de educar toman parte los profesores, los alumnos, la familia, la institución educativa, la sociedad, etc. Cada una de estas esferas debe posibilitar un clima de respeto y tolerancia, de autonomía e independencia para la educación en libertad.
El educador debe tener respeto a su ideología, a su persona, a su concepción política, a sus iniciativas y al ejercicio profesional.
El educando debe cumplir dos condiciones: respeto al docente y autonomía propia. Debe ser tolerante con las opiniones del profesor, siempre que éste no quebrante conscientemente los derechos del alumno.

La institución escolar debe estar libre de opresiones y manipulaciones, tanto de la política educativa de la nación, como de presiones sociales, de intolerancia del equipo docente, de intransigencias del alumnado o de los padres de familia.
La sociedad en la que está inserta la institución escolar favorece o dificulta también la educación en libertad, ya que no es lo mismo un centro educativo en sociedades totalitarias que en sociedades democráticas. La sociedad proyecta en la escuela su cosmovisión y según sea más o menos respetuosa con la dignidad de la persona humana, resultará fácil o incómodo educar en libertad.

La educación es correcta, si es una educación de la libertad de o de la libertad para. Con la expresión "libertad de" se habla de la liberación de prejuicios, estereotipos, esquemas mentales de los adultos, que es preciso operar, como terapia, en la mente del educando y del educador. Un docente no liberado es incapaz de educar en libertad a sus alumnos. Sólo el profesor "libre de" puede producir un tipo de educación semejante a la que él ha recibido o se ha auto impuesto.

Al estar "libres de" el educando y el educador están preparados para auto realizarse como libres para juzgar a los demás entregarse sin prejuicios, dominar la naturaleza, ejercer el mando y otras funciones necesarias en la vida personal y social de los individuos.

El compromiso del maestro es doble: asistir y ayudar al alumno a que corra su riesgo y arriesgarse él mismo ante sí y ante el alumno. Este compromiso ha de ser liberador y no manipulador; el docente ha de buscar la independencia de juicio y acción, porque cuanto menos necesite el alumno su apoyo, a medida que progresa cronológica y escolarmente, tanto mayor ha sido el provecho obtenido en el proceso educativo.

6 LA LIBERTAD y la LEY.

El Derecho De Ser Libre.

Existe un marco legal donde se encuentra la libertad. Es decir, la libertad esta encerrada dentro de la ley, aparentemente. Esta marco comienza con la declaración universal de los derechos humanos.

La ley toma a la libertad como un derecho que esta otorga. . Lo correcto sería decir que la libertad permite que existan los derechos de la ley. La libertad es una facultad natural de la humanidad. Contamos con ella desde nuestro nacimiento.

El problema es que debido a nuestra dependencia, también natural, hacia nuestros padres nos es imposible practicar esta facultad. Con el tiempo se nos trata de enseñar lo que es libertad, cuando nosotros ya la poseemos. Esta escrita en nuestro cuerpo. Es la educación que se nos da; la que nos dice que es nuestra libertad o, mas correctamente, como vivirla . Necesitamos entonces una educación liberal para poder conocerla a fondo.

7 LIBERTAD positiva y negativa.

Coaccionar a un hombre es privarle de la libertad: libertad, ¿de qué? Casi todos los moralistas que ha habido en la historia de la humanidad han enlazado la libertad. Igual que la felicidad y la bondad, y que la naturaleza y la realidad, el significado de este termino se prestan a tantas posibilidades que parece que haya pocas interpretaciones que no le convengan. No pretendo comentar la historia ni los muchísimos sentidos que de esta palabra han sido consignados por los historiadores de las ideas. Propongo examinar nada mas que dos de los sentidos que tiene esta palabra, sentidos que son, sin embargo, fundamentales, que tienen a sus espaldas una gran parte de la historia de la humanidad, y me atrevería a decir, que la van a tener todavía. El primero de estos sentidos que tienen en política las palabras freedom o liberty que empleare con el mismo significado- y que siguiendo muchos precedentes, llamare su sentido negativo, es el que esta implicado en la respuesta que contesta a la pregunta de que cual es el ámbito en que al sujeto –una persona o un grupo de personas- se le deja o se le deja hacer o ser lo que es capaz de hacer o ser, sin que en ello interfieran otras personas. El segundo sentido, que llamare positivo, es el que esta implicado en la respuesta que contesta a la pregunta de que que o quien es la causa de control o interferencia que puede determinar que alguien haga o sea una cosa u otra. Estas dos cuestiones son claramente diferentes, incluso aunque las soluciones que son deán ellas puedan mezclarse mutuamente.

La Idea de Libertad Negativa.

Normalmente se dice que soy libre en la medida en que ningún hombre ni ningún grupo de hombres interfieren en mi actividad. En este sentido, la libertad política es simplemente el ámbito en el que un hombre puede activar, sin ser obstáculo por otros. Yo no soy libre en la medida en que otros me impiden hacer lo que yo podría hacer si no me lo impidieran, y si a consecuencia de lo que me hagan otros hombres, este ámbito de mi actividad se contrae hasta un cierto limite mínimo, puede decirse que estoy coaccionado a quizás oprimido. Sin embargo él termino coacción no se aplica a toda forma de incapacidad. Si yo digo que no puedo saltar mas de diez metros o que no puedo leer por que soy ciego, o que no puedo entender las paginas más oscuras de Hegel, seria una excentricidad decir que en estos sentidos estoy oprimido o coaccionado. La coacción implica la intervención deliberada de otros seres humanos dentro del ámbito en que podría actuar si no intervinieran. Solo se carece de libertad política si algunos seres humanos le impiden a uno conseguir un fin. La mera incapacidad de conseguir un fin no es falta de libertad política. Esto se ha hecho ver por el uso de expresiones modernas, tales como libertad económica y su compartida opresión económica. Se dice, muy plausiblemente que si un hombre es tan pobre que no puede permitirse algo respecto a lo cual no hay ningún impedimento legal – una barra de pan, un viaje alrededor del mundo, o recurrir a los tribunales de la misma manera que la cojera mas impide correr naturalmente no se diría que esta incapacidad es falta de libertad y mucho menos falta de libertad política. Solo porque creo que mi incapacidad de conseguir una determinada cosa se debe al hecho de que otros seres humanos han actuado de tal manera que a mí, a diferencia de lo que pasa con otros, se me impide tener suficiente dinero para poder pagarla, es por lo que me considero victima de coacción u opresión. En otras palabras, este uso de este termino depende de una especial teoría social y económica acerca de las causas de mi pobreza o debilidad. Si mi falta de medios materiales se debe a mi falta de capacidad mental, o física, diré que me han quitado la libertad (y no meramente hablaré de pobreza) solo en el caso de que acepte esta teoría. Si además creo que no me satisfacen mis necesidades como consecuencia de determinadas situaciones que yo considero injustas e ilegitimas, hablará de opresión o represión eco Mónica. Rousseau dijo: La naturaleza de las cosas no nos enoja, lo que nos enoja es la mala voluntad. El criterio de opresión es el papel que yo creo que representan otros hombres en la frustración de mis deseos, lo hagan directa o indirectamente y con intención o sin intención de hacerlo. Ser libre en este sentido quiere decir para mí que de esta ausencia de interposición, más amplia es mi libertad.

Esto es lo que querían decir los filósofos políticos ingleses clásicos cuando usaban esta palabra5. No estaban de acuerdo sobre cual podían o debía ser la extensión del ámbito de esa libertad. Suponían que tal como eran las cosas, no podían ser ilimitadas porque si lo fuera, ello llevaría consigo una situación en la que todos los hombres podrían interferirse mutuamente de manera ilimitada, y una clase tal de libertad natural conducirá al caos social en que las mínimas necesidades de los hombres no estarían satisfechas, o si no las libertades de los débiles serian suprimidas por los fuertes. Como veían que los fines y actividades de los hombres no se armonizan mutuamente de manera automática, y como (cualesquiera que fuesen sus doctrinas oficiales) valoraban mucho otros fines como la justicia, la felicidad, la cultura, la seguridad o la igualdad en diferentes grados estaban dispuestos a reducir la libertad en aras de otros valores y, por supuesto en aras de la libertad misma. Pues sin esto era imposible crear el tipo de asociación que ellos creían que era deseable por consiguiente, estos pensadores presumían que el ámbito de las acciones libres de los hombres debe ser limitado por la ley. Mill, en Inglaterra y Constant y Tocqueville en Francia, que debía existir un cierto ámbito mínimo de libertad personal que no podía ser violado bajo ningún concepto, pues si tal ámbito se traspasaba, el individuo mismo se encontraría en una situación demasiado restringida incluso para ese mínimo desarrollo de sus facultades naturales, que es lo único que hace posible perseguir e inclusivo concebir los diversos fines que los hombres consideran buenos, justos o sagrados. De aquí se sigue que ha que trazar una frontera entre el ámbito de la vida y el de la autoridad publica. Donde haya que trazarla es una cuestión a discutir y, desde luego a regatear. Los hombre dependen en gran medida los unos de los otros, y ninguna actividad humana es tan completamente privada, como para no obstaculizar nunca en ningún sentido la vida de los demás. La libertad del pez grande es la muerte del pez chico, la libertad de algunos tiene que depender de las restricciones de otros. Y se sabe que otros han añadido: La libertad de un profesor de Oxford e suna cosa muy diferente de la libertad de un campesino egipcio.

Esta proporción cobra su fuerza en algo que al mismo tiempo verdadero e importante, pero la frase misma sigue siendo una engañifa política. Es verdad que ofrecer derechos políticos y salvaguardias contra la intervención del Estado a hombres que están medio desnudos, mal alimentados, enfermos y que son analfabetos, es reírse de su condición, necesitan ayuda medica y educación antes de que puedan entender que significa un aumento de su libertad o que puedan hacer uso de ella. ¿Qué es la libertad para aquellos que no puedan usarla? Sin las condiciones adecuadas para el uso d e la libertad. ¿Cuál es el valor de esta? Lo primero es lo primero. Como dijo un escritor radical ruso del siglo XIX, hay situaciones en las que las botas son superiores a las obras de Shakespeare, la libertad individual no es la primera necesidad de todo el mundo. Pues la libertad no es la mera ausencia de frustración de cualquier clase, esto hincharía la significación de esta palabra hasta querer decir demasiado o querer decir muy poco. El campesino egipcio necesita ropa y medicinas antes que libertad personal, pero la mínima libertad que él necesita hoy y la mayor cantidad de la misma que puede que necesite mañana no es ninguna clase de libertad que le sea peculiar a él, sino que es idéntica a la de los profesores, artistas y millonarios.

A mí me parece que lo que preocupa a la conciencia de los liberales occidentales no es que la libertad que buscan los hombres sea diferente en función de las condiciones sociales y económicas que estos tengan, sino que la minoría que la tiene la haya conseguido explotando a la gran mayoría que no la tiene, por lo menos, despreocupándose de ella. Creen, con razón que si la libertad individual es una ultimo fin del ser humano, nadie puede privar a nadie de ella, y mucho menos aun deben disfrutarla algunos a expensas de otros. Igualdad de libertad, no tratar a los demás como yo no quisiera que ellos me trataran a mí, resarcimiento de mi deuda a los únicos que han hecho posible mi libertad, mi prosperidad y mi cultura, justicia en su sentido más simple y más universal; Estos son los fundamentos de la moral liberal. La libertad no es el único fin del hombre. Igual que el critico ruso Belinsky, y yo puedo decir que si otros han de estar privados de ella –si mis hermanos han de seguir en la pobreza, en la miseria y en la esclavitud-, entonces no la quiero para mí, la rechazo con las dos manos, y prefiero infinitamente compartir su destino, pero con una confusión de términos no se gana nada. Yo estoy dispuesto a sacrificar parte de mi libertad, o toada ella, para evitar que brille la desigualdad o que se extienda la miseria. Yo puedo hacer esto de buena gana y libremente pero téngase en cuenta que al hacerlo es libertad lo que estoy cediendo, en aras de la justicia, la igualdad o el amor a mis semejantes.

Debo sentirme culpable, y con razón si en determinadas circunstancias no estoy dispuesto a hacer este sacrificio. Pero un sacrificio no es ningún aumento de aquello que se sacrifica (es decir, la libertad), por, muy grande que sea su necesidad moral o su compensación. Cada cosa es lo que es: la libertad es libertad, y no igualdad, honradez, justicia, cultura, felicidad humana, o conciencia tranquila. Si mi libertad, la de mi clase o nación, depende de la miseria de un gran numero de otros seres humanos, el sistema que promueve esto es injusto e inmoral. Pero si yo reduzco o pierdo mi libertad con el fin de aminorar la vergüenza de tal desigualdad, y con ello no aumento materialmente la libertad individual de otros, se produce de manera absoluta una perdida de libertad. Puede ser que esta se compense con que se gane justicia, felicidad o paz, pero esa perdida queda y es una confusión de valores decir, que aunque vaya por la borda mi libertad económica. Sin embargo, sigue siendo verdad que a veces hay que reducir la libertad de algunos para asegurar la libertad de otros. ¿A base de qué propósito debe hacerse esto? si la libertad es un valor sagrado e intocable, no puede haber tal principio. Una u otra de estas normas –o principios- conflictivas entre si tienen que ceder, por lo menos en la practica, no en normas o máximas universales. Sin embargo hay que encontrar un compromiso practico.

Los filósofos que tenían una idea optimista de la naturaleza humana u que creían en la posibilidad de armonizar los intereses humanos, filósofos tales como Locke o Adam Smith y, en algunos respectos, Mill, creían que la armonía social y el progreso eran compatibles con la reserva de una ámbito amplio de vida privada, al que no había que permitir que lo violase ni el Estado ni ninguna otra autoridad.- Hobbes y los que comulgaban con él, especialmente los pensadores conservadores y reaccionarios, defendían que si había que evitar que los hombres se destruyesen los unos a los otros e hicieran de la vida social una jungla o una selva, había que instruir mayores salvaguardas para mantenerlos en su sitio y, por tanto, deseaban aumentar el ámbito del poder central y disminuir el del poder del individuo. Pero ambos grupos estaban de acuerdo en que una cierta parte de la vida humana debía quedar independiente de la esfera del control social. Invadir este vedado, por muy pequeño que fuese, seria despotismo. Benjamín Constant, el más elocuente de todos los defensores de la libertad y la intimidad, que no había olvidado la dictadura jacobina, declaraba que por lo menos la libertad de religión, de opinión, de expresión, y de propiedad debía estar garantizadas freneta cualquier ataque arbitrario. Jefferson, Burke, Paine, y Mill recopilaron diferentes catálogos de las libertades individuales, pero el argumento que empleaban para tener a raya a la autoridad era siempre sustancialmente el mismo. Tenemos que preservar un ámbito mínimo de libertad personal, si no hemos de degradar o negar nuestra naturaleza .

No podemos ser absolutamente libres y debemos ceder algo de nuestra libertad para preservar el resto de ella. Pero cederla toda es destruirnos a nosotros mismos. ¿Cuál debe ser pues ese mínimo? El que un hombre no puede ceder sin ofender a la esencia de su naturaleza humana. ¿Y cual es esta esencia? ¿Cuáles son las normas que ella implica? Esto ha sido, y quizás será siempre, tema de discusiones interminables. Pero sea cual sea el principio con arreglo al cual haya que determinar la extensión de la no interferencia en nuestra actividad, sea este el principio de la ley natural o de los derechos naturales, el principio de utilidad o los pronunciamientos de un imperativo categórico, la santidad del contrato social, o cualquiera otro concepto con el que el hombre ha intentado poner en claro y justificar sus convicciones, libertad en este sentido significa estar libre de: que no interfieran en mi actividad mas allá de un limite, que es cambiante, pero siempre reconocida. La única libertad que merece este nombre es la de realizar mi propio bien a nuestra manera", dijo el que es el mas celebrado de sus campeones.

Y si esto es así, ¿puede justificarse jamás la compulsión? Mill no tuvo ninguna duda de que si se podía. Puesto que la justicia exige que todos los individuos tengan derecho a un mínimo de libertad, respecto a cada uno de ellos, a todos los demás había que restringirla y si eran necesario, por la fuerza privarles de ella. El efecto la única función de la ley era prevenir estos conflictos y el Estado se reducía a ejercitar las funciones de un sereno o de un guardia de trafico, como desdeñosamente las describía Lasalle.

Según Mill, ¿qué es lo que hacia que fuese tan sagrada la protección de la libertad individual?. En su famoso ensayo nos dice que, a menos que se deje a los hombres vivir como quieran, de manera que si vida sola concierna a ellos mismos, la civilización no podrá avanzar la verdad no podrá salir a la luz por faltar comunicación libre de ideas, y no abr ninguna oportunidad para la espontaneidad la originalidad, el genio, la energía mental y el valor moral. Todo lo que es sustancioso muy diverso será aplastado por el peso de la costumbre y de la constante tendencia que tienen los hombres hacia la conformidad que solo da pábulo a capacidades marchitas y a seres humanos limitados y dogmáticos y restringidos y pervertidos. La autoafirmación pagana tiene valor como la auto negación cristiana.

Todos los errores que probablemente puede cometer un hombre contra los buenos consejos y advertencias están sobrepasados, con mucho, por el mal que representa permitir a otros que le reduzcan a lo que ellos creen que es lo bueno".

La defensa de -la libertad consiste en el fin negativo de prevenir la interferencia de los demás. Amenazar a un hombre con perseguirle, a menos que se someta a una vida en la que él no elige sus fines, y cerrarle todas las, puertas menos una -y no importa lo noble que sea el futuro que ésta va a hacer posible, ni lo bueno que sean los motivos que rigen a los que dirigen esto-, es pecar contra la verdad de que 1 es un hombre y un ser que tiene una vida que ha de vivir por su cuenta. Esta es la libertad tal como ha sido concebida por los liberales del, mundo moderno, desde la época de Erasmo (algunos dirían desde la época de Occam) hasta la nuestra. Toda defensa de las libertades civiles y de los derechos individuales, y toda protesta contra la explotación y la humillación, contra el abuso de la autoridad pública, ’la hipnotización masiva de las costumbres, o la propaganda organizada, surge de esta concepción individualista del hombre, que es muy discutida.

Sobre esta posición pueden hacerse notar tres hechos. En primer lugar, Mill confunde dos ideas distintas. Una es que toda coacción, en tanto que frustra los deseos humanos, es mala en cuanto tal, aunque puede que tenga que ser aplicada para prevenir otros males mayores; mientras que la no interferencia, que es lo opuesto a la coacción, es buena en cuanto tal, aunque no, es lo único que es bueno. Esta es la concepción negativa de la libertad en su forma clásica. La otra idea es que los hombres deben intentar descubrir la verdad y desarrollar un cierto tipo de carácter que Mill aprobaba -crítico, original, imaginativo, independiente, no conformista hasta el extremo de la excentricidad, etc.~, que la verdad puede encontrarse, y que este carácter sólo puede desarrollarse en condiciones de libertad.

Estas dos ideas son ideas liberales, pero no son idénticas, y la conexión que existe entre ellas es, en el mejor de los casos, empírica. Nadie defendería que la verdad, la libertad y la expresión puedan florecer donde el dogma aplaste todo pensamiento. Pero las pruebas que proporcionara historia tienden a mostrar (como en efecto, sostuvo James Stephen en el formidable ataque que hizo a Mill en su libro Libertad Igualdad, Fraternidad que la integridad), el amor a la verdad y el ardiente individualismo se desarrollan por lo menos con la misma frecuencia en comunidades que están regidas por una severa disciplina, como, por ejemplo, los calvinistas puritanos de Escocia o de Nueva Inglaterra, o que están bajo la disciplina militar, que en sociedades que son más tolerantes o indiferentes; y si esto es así, el argumento de Mill en favor de la libertad como condición necesaria para el desarrollo del genio humano cae por su base. Si sus dos metas resultasen ser incompatibles, Mill se encontraría frente a un cruel dilema, además de las otras dificultades originadas nada por la inconsecuencia que guardan sus doctrinas con el utilitarismo estricto, incluso en la propia versión humanista que tiene de él.

En segundo lugar, la doctrina de Mill es relativamente moderna. Parece que en el mundo antiguo casi no hay ninguna discusión sobre la libertad como ideal político consciente (a diferencia del mundo actual en que sí la hay). Ya había hecho notar Condorcet que la idea de los derechos individuales estaba ausente de las ideas jurídicas de los griegos y romanos, y esto parece ser igualmente válido para los judíos, los chinos y otras civilizaciones antiguas que han salido a la luz desde entonces. La dominación de este ideal ha sido más bien la excepción que la regla, incluso en la reciente historia de Occidente. Ni tampoco la libertad considerada en este sentido ha constituido con frecuencia el gran grito de las manifestaciones de las grandes masas de la humanidad. El deseo de que no se metan con uno y le dejen en paz ha sido el distintivo de una elevada civilización, tanto por parte de los individuos como por parte de las comunidades. El sentido de la intimidad misma, del ámbito de las relaciones personales como algo sagrado por derecho propio, se deriva de una concepción de la libertad que, por lodos sus orígenes religiosos, en su estado desarrollado apenas es más antigua que el Renacimiento o la Reforma. Sin embargo, su decadencia marcaría la muerte de una civilización y de toda una concepción moral.

La tercera característica de esta idea de libertad tiene mayor importancia. Consiste en que la libertad, considerada en este sentido, no es incompatible con ciertos tipos de autocracia o, en todo caso, con que la gente no se gobierne a sí misma. La libertad, tomada en este sentido, se refiere al ámbito que haya de tener el control y no a su origen. De la misma manera que una democracia puede, de hecho, privar al ciudadano individual de muchas libertades que pudiera tener en otro tipo de sociedad, igualmente se puede concebir perfectamente que un déspota liberal permita a sus súbditos una gran medida de libertad personal. El déspota que deja a sus súbditos un amplio margen de libertad puede ser injusto, dar pábulo a las desigualdades, más salvajes o interesarse muy poco por el orden, la virtud o el conocimiento; pero, supuesto que no disminuya la libertad de dichos súbditos o que, por lo menos, la disminuya menos que otros muchos regímenes, concuerda con la idea de libertad que ha especificado Mill. La libertad, considerada en este sentido, no tiene conexión, por lo menos lógicamente, con la democracia o el autogobierno.

Este, en general, puede dar una mejor garantía de la preservación de las libertades civiles que la que dan otros regímenes, y como tal ha sido defendido por los libertarlos. Pero no hay una necesaria conexión entre la libertad individual y el gobierno democrático. La respuesta a la pregunta de que quién me gobierna es lógicamente diferente de la pregunta de que en qué medida interviene en mí el gobierno. En ¿Esta diferencia es en lo que consiste en último termino el gran contraste que hay entre los dos conceptos de libertad negativa y libertad positiva. Pues el sentido positivo de la libertad sale a relucir, no si intentamos responder a la pregunta de que qué soy libre de hacer o de ser, sino si intentamos responder a la de que por quién estoy gobernado o quién tiene que decir lo que yo tengo y lo que no tengo que ser o hacer. La conexión que hay entre la democracia la libertad individual es mucho más débil que lo que les parece a muchos defensores de ambas. El deseo de ser gobernado por mí mismo o, en todo caso, de participar en el proceso por el que ha de ser controlada mi vida, puede ser un deseo tan profundo como el deseo de un ámbito libre de acción y, quizá históricamente, más antiguo. Pero no es el deseo de la misma cosa. En efecto, es tan diferente que ha llevado en último término al gran conflicto ideológico que domina nuestro mundo. Pues esta concepción positiva de la libertad ’-no el estar libre de algo, sino el ser libre para algo, para llevar una determinada forma prescrita de vida-, es la que los defensores de la idea de libertad negativa consideran como algo que no es mejor a veces que el disfraz engañoso en pro de una brutal tiranía.

La Idea de Libertad Positiva.

El sentido positivo de la palabra libertad se deriva del deseo por parte del individuo de ser su propio dueño. Quiero que mi vida y mis decisiones dependan de mí mismo, y no de fuerzas exteriores, sean éstas del tipo que sean. Quiero ser el instrumento de mí mismo y no de los actos de voluntad de otros hombres. Quiero ser sujeto y no objeto, ser movido por razones y por propósitos conscientes que son míos, y no por causas que me afectan,’. por decirlo así, desde fuera. Quiero ser alguien, no nadie; quiero actuar, decidir, no que decidan por mí dirigirme a mí mismo y no ser movido por la naturaleza exterior, o por otros hombres como si fuera una cosa, un animal o un esclavo incapaz de representar un papel humano; es decir, concebir fines y medios propios y realizarlos. Esto es, por lo menos, parte de lo que quiero decir cuando digo que soy racional y que ni¡ razón es lo que me distingue como ser humano del resto del mundo. Sobre todo, quiero ser consciente de mí mismo como ser activo que piensa y que quiere, que tiene responsabilidad por sus, propias decisiones, que es capaz de explicarlas en función de sus propias ideas y propósitos. Yo me siento libre en la medida en que creo que esto es verdad y me siento esclavizado, en la medida en que me hacen darme cuenta de que no lo es.

La libertad que consiste en ser dueño de sí mismo y la libertad que consiste en que otros hombres no me impidan decidir como quiera, pueden parecer a primera vista conceptos que lógicamente no distan mucho uno del otro y que no son más que las formas negativa y positiva de decir la misma cosa. Sin embargo, las ideas positiva y negativa de libertad se desarrollaron históricamente en direcciones divergentes, no siempre por pasos lógicamente aceptables, hasta que al final entraron en conflicto directo la una con la otra.

Una manera de aclarar esto es hacer referencia al carácter de independencia que adquirió la metáfora del ser dueño de uno mismo, que en sus comienzos fue, quizá, inofensiva. Yo soy mi propio dueño; no soy esclavo de ningún hombre; pero ¿no pudiera ser (como tienden a decir los platónicos o los hegelianos) que fuese esclavo de la Naturaleza, o de mis propias desenfrenadas pasiones? ¿No son éstas especies del mismo género esclavo,. unas políticas o legales y otras morales o espirituales? ¿No han tenido los hombres la experiencia de liberarse de la esclavitud del espíritu o de la Naturaleza y no se dan cuenta en el transcurso de esta liberación de un yo que les domina, por una parte, y por otra, de algo de ellos que desaparece? Este yo dominador se identifica entonces de diversas maneras con la razón, con mi naturaleza superior, con el yo que calcula y se dirige a lo que satisfará a largo plazo, con mi yo verdadero, ideal o autónomo, o con mi yo mejor, que se contrapone por tanto al impulso raciona a los deseos no controlados, a mi naturaleza inferior, a la consecución de los placeres inmediatos, a mi yo empírico o heterónomo, arrastrado por todos los arrebatos de los deseos y las pasiones que tiene que ser castigado rígidamente si alguna vez surge en toda su Verdadera naturaleza. Posteriormente estos dos pueden estar -representados como separados por una distancia aún mayor: puede concebirse al verdadero yo como algo que es más que el individuo (tal como-se entiende este término normalmente), como un todo social del que el individuo es un elemento o aspecto: una tribu, una raza una iglesia, un estado, o la gran sociedad de los vivos, de los muertos y de los que todavía no han nacido. Esta entidad se identifica entonces como el verdadero yo, que imponiendo su única voluntad colectiva u orgánica A sus recalcitrantes miembros, logra la suya propia y por tanto una libertad superior para estos miembros. Frecuentemente se han señalado los peligros que lleva consigo usar metáforas orgánicas para justificar la coacción ejercida por algunos hombres sobre otros con el fin de elevarlos a un nivel superior de libertad. Pero lo que le da la plausibilidad que tiene a cable, coaccionar a los hombres en nombre de algún fin (digamos p.e. la justicia o la salud públicas) que ellos mismos perseguirían, si fueran más cultos, pero que no persiguen porque son ciegos, ignorantes o están corrompidos. Esto facilita que yo conciba coaccionar a otros por su propio bien, por su propio interés, y no por el mío. Entonces pretendo que yo sé lo que ellos verdaderamente necesitan mejor que lo saben ellos mismos. Cuando más,, lo que esto lleva consigo es que ellos no se me opondrían si fueran racionales, tan sabios como yo, y comprendiesen sus propios intereses como yo los comprendo. Pero puedo pretender aun mucho más que esto. Puedo decir que en realidad tienden a lo que conscientemente se oponen en su estado de ignorancia porque existe en ellos una entidad oculta -su voluntad racional latente, o su fin verdadero-, que esta entidad, aunque falsamente representada por lo que manifiestamente sienten, hacen y dicen, es su verdadero yo, del que el pobre yo empírico que está en el espacio y en el tiempo puede que no sepa nada o que sepa muy poco, y que este espíritu interior es el único yo que merece que se tengan en cuenta sus deseos 11. En el momento en que adopto esta manera de pensar, ya puedo ignorar los deseos reales de los hombres y de las sociedades, intimidarlos, oprimirles y torturarlos en nombre y en virtud de sus verdaderos los, con la conciencia cierta de que cualquiera que sea el verdadero fin del hombre (la felicidad, el ejercicio del deber, la sabiduría, una sociedad justa, la autorrealización) dicho fin tiene que identificarse con su libertad, la libre decisión de su verdadero yo, aunque frecuentemente esté oculto y desarticulado.

Esta paradoja se ha desenmascarado frecuentemente. Una cosa es decir que yo sé lo que es bueno para X, mientras que él mismo no lo sabe, e incluso ignorar sus deseos por el bien mismo y por él bien de él, y otra cosa muy diferente es decir que eo ipso lo ha. elegido, por supuesto no concientemente, no como parece en la vida ordinaria, sino en su papel de yo racional que puede que no conozca su yo empírico, el verdadero yo, que discierne lo bueno y no puede por menos de elegirlo una vez que se ha revelado. Esta monstruosa personificación que consiste en equiparar lo que X decidiría si fuese algo que no es, o por lo menos no es aún, con lo que realmente quiere y decide, está en el centro mismo de todas las teorías políticas de la autorrealización. Una cosa es decir que yo pueda ser coaccionado por mi propio bien, para ver el cual yo estoy demasiado ciego; en algunas ocasiones puede que esto sea para mi propio beneficio y desde luego, puede que aumente el ámbito de mi libertad. Pero otra cosa es decir que, si es mi bien, yo no soy coaccionado, porque lo he querido, lo sepa o no lo sepa, y soy libre (o verdaderamente libre) incluso cuando mi pobre cuerpo terrenal y mi pobre estúpida inteligencia lo rechazan encarnizadamente y luchan con la máxima desesperación contra aquellos que, por muy benévolamente que sea, tratan de imponerlo.

Esta transformación mágica o juego de manos (por el que con tanta razón, se rió William James de los hegelianos) sin duda alguna puede también perpetrarse tan fácilmente con el concepto negativo de libertad en el que yo, que no debiera ser violentado ya no es el individuo con sus deseos y necesidades reales tal como se conciben, sino el verdadero hombre por dentro, identificado con la persecución de algún fin ideal, no soñado por su yo empírico. E igual que en el caso del yo positivamente libre, esta entidad puede ser hinchada hasta convertirla en alguna entidad superpersonal -un estado, una clase, una nación o la marcha misma de la historia-, considerada cómo sujeto de atributos más verdadero que el yo empírico. Pero la concepción positiva de la libertad como autodominio, con la sugerencia que lleva consigo de un hombre dividido que lucha contra sí mismo, se ha prestado de hecho en la historia, en la teoría y en la práctica, a esta división de la personalidad en dos: el que tiene el control dominante y trascendente y el manojo empírico de deseos y pasiones que han de ser castigados y reducidos. Este hecho histórico es el que ha tenido influencia. Esto demuestra (si es que se necesita demostración para una verdad tan evidente) que las concepciones que se tengan de la libertad se derivan directamente de las ideas que se tengan sobre lo que construye al yo, a la persona al hombre y de libertad para que signifique todo lo que quiera el manipulador. La historia reciente ha puesto muy en claro que esta cuestión es meramente académica.

Las consecuencias que lleva consigo distinguir dos yos se harán incluso mas claras si se consideran las dos formas mas importantes que históricamente ha tomado el deseo de auto dirigirse – dirigirse por el verdadero yo de uno mismo- la primera, de la segunda, la de la autorrealización o total auto identificación con un principio o ideal especifico con el fin de conseguir el propio fin.

8 CONCLUSIONES.

Conocer si somos libres o no, o mejor dicho, conocer si podemos ser libres o no, creo que es lo menos que como individuos pensantes podemos hacer. Saber si lo que hemos realizado desde que usamos la razón o lo que tenemos planeado realizar como proyecto de vida, fue o será producto del ejercicio de nuestra libertad o tristemente resultado del movimiento de los hilos que Dios, el destino, la naturaleza o como suela llamársele haga de nuestra vida – marioneta. He aquí la importancia de saber si existe la libertad.

Y precisamente, en la búsqueda de tal conocimiento, uno se habrá de topar siempre con un principio llamado "de causalidad", postulado que por siglos se había aplicado a las ciencias naturales y que en estos días se ha extendido al campo de las ciencias sociales para poner sobre relieve que la actividad humana, ya sea su modo de pensar, de sentir, de actuar, de organizarse política y socialmente, de comportarse moralmente, de todo cuanto haga se halla sujeto a causas.

Porque sinceramente sería muy fácil decir que la libertad existe en cuanto que no sufrimos coacción externa o interna de alguna clase y San se acabó. No. La libertad es mucho más que eso. Hasta este punto lo único cierto es que se vive en un mundo causalmente determinado y la incógnita por descifrar es si la libertad y su existencia es compatible o no con este infinito causalismo: Si me gustara la medicina no hubiera estudiado derecho, y si no hubiera estudiado derecho tal vez me preocuparan más otros temas, y si me preocuparan más otros temas quizá nunca hubiera elegido este trabajo de investigación, etcétera, etcétera. Por algo sigo creyendo que mi conducta si está causalmente determinada en cierto grado.

Ojeando un poco las distintas corrientes filosóficas, sobresalen tres posturas fundamentales que tratan de esclarecer cómo en un mundo sujeto a relaciones de causa – efecto, existe la libertad. Dichas posiciones son las siguientes: un determinismo absoluto, un libertarismo absoluto y por último, un determinismo compatible con cierta libertad, con la cual estoy de acuerdo.

Luego de un estudio al tema buenamente recopilado por mis compañeros, y quien suscribe, seguro estoy que la libertad existe. Negar su existencia sería tanto como afirmar que nuestra vida es el vivo retrato de una obra de teatro en la cual el guión y el desenlace ya están escritos. Esto no es así.

Creo firmemente en la posibilidad de que el hombre y la sociedad sean los arquitectos de su destino, al existir la libertad de elegir concientemente entre el actuar en una o en otra dirección. Sin dicha conciencia de los móviles o causas que lo impulsan a comportarse de cierta forma, si insinuaría que la conducta humana es inmediata e irreflexiva. Esto tampoco es así.

Independientemente del grado de conciencia de los motivos, fines o carácter que llevan al hombre a realizar una acción, no puede existir libertad al margen del causalismo.

Asimismo, el hecho de que la libertad implique cierta autodeterminación del sujeto para decidirse por la forma de comportamiento más adecuada elegida de entre varias, tampoco significa que dicha autodeterminación se realice al margen de una conexión causal.

En pocas palabras, el hombre es libre de decidir y de actuar sin que su decisión y acción dejen de estar causadas. Es imposible que nos sustraigamos al contexto histórico - social imperante, generalmente se va a actuar o decidir conforme a ciertas pautas, influencias o posibilidades de acción que nos ofrece el entorno.
Después de todo sigo pensando que la libertad es ilimitada, pero dentro de ciertos límites.

Por Spencer Zapata :

Bueno en conclusión, yo diría, que la libertad es la capacidad exclusiva de todo hombre. ¿y porque? Porque el hombre es el único con la capacidad de elegir haciendo uso de su razón e inteligencia; esta razón e inteligencia es lo que nos hace libres porque a través de ella nosotros podemos elegir entre lo que se consideramos bueno o dentro de lo que se consideramos malo, obviamente y lógicamente lo hacemos en función a ciertos valores que se han interiorizado, que se han asimilado previamente.
A mi parecer, la libertad si existe pues mi posición es totalmente contraria a los deterministas que niegan la existencia de la libertad.

Si bien es cierto muchas veces, y en eso coincido con los deterministas, el hombre ignora las causas ocultas de su propia conducta por consiguiente se cree que elegimos libremente cuando no se tiene conciencia de las causas más profundas de nuestra conducta. Pero no todas las conductas son condicionadas o inclinaciones sugeridas por el inconsciente, existen también conductas que está libres de todo condicionamiento, por tanto, el hombre es libre cuando actúa o elige en función a sus valores, éticos y morales, y no en función a sus instintos, condicionamientos, hábitos, reflejos, pasiones externas, etc.

Libre no es quien hace lo que quiere si no quien hace lo que debe hacer. Muchas veces la libertad suele ser confundida con un " yo hago lo que quiero" pues esta es una confusión entre el uso de la libertad y el libertinaje. No es libre quien hace lo que quiere pues la auténtica libertad se manifiesta en aquel que hace lo que debe hacer, haciendo uso de valores morales y éticos.

Por Janeth Rubio.

No es difícil definir la libertad. Lo difícil es entenderla. Entender que mi libertad no termina donde comienza la de los demás, sino que todos tienen una libertad propia y en conjunto tal vez. Y estas dos debe de funcionar en armonía para existir. Si yo deseo hacer algo que dañaría la libertad de alguien mas, debo evitar hacerlo y buscar una alternativa a esa acción. O bien negociar con ese individuo para no dañar su libertad.

Es fácil definir la "no libertad", es decir aquellas cosas que se hacen no por voluntad propia y que nos desagradan. Pensemos entonces que para ser libre se tiene que tener conciencia de uno mismo y voluntad para realizar las acciones que queremos.

Existe algo denominado el libertinaje. Esto es el "exceso de libertad". Eso no existe. El libertinaje mas correctamente lo definiría como el usar de pretexto la libertad para aprovecharse de uno mismo y los demás. Para permitirse hacer lo que sea sin importar nada, ni uno mismo ni los demás. Es el poner el placer personal sobre todo lo demás omitiendo así ideas propias y ajenas. El hombre necesita hacer una redefinición de sus valores morales, principalmente de la libertad, para poder así llegar al avance evolutivo como raza del que tanto presume. Es deprimente y penosos el saber que hay países donde aún existe la esclavitud, donde no se pueden expresar loas personas sin sentir miedo, donde ni siquiera existe la posibilidad de saber el significado de libertad. Señores, damas, hablo de México, no de un país africano o sudamericano. En nuestro país se siguen vendiendo a las mujeres. Se siguen reprimiendo a escritores y comunicadores en general. Hay censura donde ni siquiera debería de existir. Aun hay gente que por no saber leer y escribir no puede trabajar y tener una vida digna. Ese es el mejor modo de coartar la libertad de alguien Haciéndolo ignorante de lo que es la libertad. Es importante que sepan que es la libertad, pero es imposible o inútil decir que es a un nivel diferente del personal. Lo anterior solo es una opinión y unas ideas propias bajo las que yo me rijo. Solo el yo puede decir que es su libertad. Es indispensable que busquemos dentro de nosotros mismos ser libres, pues solo a través de esta búsqueda personal es como llegaremos juntos al valor humano del que mas nos sentimos orgullosos."

¡¿PERSONALIDAD?!

¡¿PERSONALIDAD?!

INTRODUCCIÓN.

A menudo la gente habla de la personalidad como si se tratara de un producto, como una corbata de colores brillantes que le diera vida a un traje viejo. No solo eso, algunas veces hablamos como si la personalidad consistiera en rasgos atractivos y admirables: Efecto, encanto, honestidad. Pero no vemos que la personalidad es algo mucho más complejo de lo que indica el uso ordinario del término, e incluye tantos rasgos positivos como negativos.

Resulta fácil hablar de aspectos o rasgos de la personalidad sin definir el término en si. Y lo hacemos con frecuencia: No confió en ese hombre. No es honesto, o, podemos decir: Quiero a Ana. Tiene buen corazón. Pero es difícil elaborar una definición amplia de lo que es personalidad. Un concepto actual que podemos utilizar es: Patrón de sentimientos y pensamientos ligados al comportamiento que persiste a lo largo del tiempo y de las situaciones. La anterior es una definición bastante larga, pero es la que advierte dos cosas importantes, Primero: Que la personalidad se refiere a aquellos aspectos que distinguen a un individuo de cualquier otro, y en este sentido la personalidad es característica de una persona. El segundo aspecto es: Que la personalidad persiste a través del tiempo y de las situaciones.

Los estudiosos de la psicología siempre han tratado de comprender las diferentes personalidades. Pero no fue sino hasta hace un siglo que los científicos comenzaron a realizar observaciones científicas sistemáticas y a sacar conclusiones de ellas.

Algunos teóricos ponen énfasis en las experiencias de la primera infancia, otros en la herencia, y otros atribuyen el papel fundamental al medio ambiente.

Hay quienes analizan únicamente como se comportan las personas congruentes en distintas situaciones y momentos y les restan importancia al concepto de una personalidad única y consiente.

Pero debemos tener claro que la personalidad es algo único de cada individuo, y es lo que nos caracteriza como entes independientes y diferentes.

PERSONALIDAD.

La personalidad no es mas que el patrón de pensamientos, sentimientos y conducta de presenta una persona y que persiste a lo largo de toda su vida, a través de diferentes situaciones.

Hasta hoy, Sigmund Freud, es el mas influyente teórico de la personalidad, este abrió una nueva dirección para estudiar el comportamiento humano.

Según Freud, el fundamento de la conducta humana se ha de buscar en varios instintos inconscientes, llamados también impulsos, y distinguió dos de ellos, los instintos cocientes y los instintos inconscientes., llamados también, instintos de la vida e instintos de la muerte.

Los instintos de la vida y los de la muerte forman parte de lo que él llamó ELLO, o ID. Y el yo, o ego.

LOS INSTINTOS DE LA VIDA.

En la teoría de freudiana de la personalidad, todos los instintos que intervienen en la supervivencia del individuo y de la especie, entre ellos el hambre, la auto preservación y el sexo.

LOS INSTINTOS DE MUERTE.

En la teoría freudiana, es el grupo de instintos que produce agresividad, destrucción y muerte.

EL ELLO.

Es la serie de impulsos y deseos inconscientes que sin cesar buscan expresión.

EL YO, o el EGO.

Es parte de la personalidad que media entre las exigencias del ambiente (realidad), la conciencia (superyo) y las necesidades instintivas (ello), en la actualidad se utiliza a menudo como sinónimo del ego.

TEORÍAS HUMANÍSTICAS DE LA PERSONALIDAD.

Ya vimos como Freud, pensaba que la personalidad era el resultado de la resolución de los consientes y de los inconscientes de las personas, además de las crisis del desarrollo. Muchos de sus seguidores modificaron sus teorías, uno de ellos fue, Alfred Adler, quien apreciaba una perspectiva muy distinta de la naturaleza humana de la que tenia Freud.

Adler, escribió sobre las fuerzas que contribuyen a estimular un crecimiento positivo y a motivar el perfeccionamiento personal. Es por eso que en ocasiones se considera a Adler como el primer teórico humanista de la personalidad.

La teoría humanista de la personalidad, hace hincapié en el hecho de que los humanos están motivados positivamente y progresan hacia niveles mas elevados de funcionamiento.

Dice que la existencia humana es algo más que luchar por conflictos internos y crisis existenciales.

Cualquier teoría de la personalidad que subraye la bondad fundamental de las personas y su lucha por alcanzar niveles mas elevados de conociendo y funcionamiento entra dentro del grupo de teoría humanística de la personalidad.

Otra teoría, es la de la tendencia a la auto realización, según Rogers, el impulso del ser humano a realizar sus auto conceptos o las imágenes que se ha formado de si mismo es importante y promueve el desarrollo de la personalidad.

También, decía que el impulso de todo organismo a realizar su potencial biológico y a convertirse en aquello que intrínsecamente puede llegar a ser. (Teoría de la realización).

RASGOS DE LA PERSONALIDAD.

No son más que las disposiciones persistentes e internas que hacen que el individuo piense, sienta y actué, de manera característica.

TEORÍA DE LOS RASGOS.

Los teóricos de los rasgos rechazan la idea sobre la existencia de unos cuantos tipos muy definidos de personalidad. Señalan que la gente difiere en varias características o rasgos, tales como, dependencia, ansiedad, agresividad y sociabilidad. Todos poseemos estos rasgos pero unos en mayor o menor grado que otros.

Desde luego es imposible observar los rasgos directamente, no podemos ver la sociabilidad del mismo modo que vemos el cabello largo de una persona, pero si esa persona asiste constantemente a fiestas y a diferentes actividades, podemos concluir con que esa persona posee el rasgo de la sociabilidad.

Los rasgos pueden calificarse en cardinales, centrales y secundarios.

RASGOS CARDINALES.

Son relativamente poco frecuentes, son tan generales que influyen en todos los actos de una persona. Un ejemplo de ello podría ser una persona tan egoísta que prácticamente todos sus gestos lo revelan.

RASGOS CENTRALES.

Son más comunes, y aunque no siempre, a menudo son observables en el comportamiento. Ejemplo, una persona agresiva tal ves no manifieste este rasgo en todas las situaciones.

RASGOS SECUNDARIOS.

Son atributos que no constituyen una parte vital de la persona pero que intervienen en ciertas situaciones. Un ejemplo de ello puede ser, una persona sumisa que se moleste y pierda los estribos.

Las cinco grandes categorías de la personalidad

EXTROVERSIÓN.

Locuaz, atrevido, activo, bullicioso, vigoroso, positivo, espontáneo, efusivo, enérgico, entusiasta, aventurero, comunicativo, franco, llamativo, ruidoso, dominante, sociable.

AFABILIDAD.

Calido, amable, cooperativo, desprendido, flexible, justo, cortés, confiado, indulgente, servicial, agradable, afectuoso, tierno, bondadoso, compasivo, considerado, conforme.

DEPENDENCIA.

Organizado, dependiente, escrupuloso, responsable, trabajador, eficiente, planeador, capaz, deliberado, esmerado, preciso, practico, concienzudo, serio, ahorrativo, confiable.

ESTABILIDAD EMOCIONAL.

Impasible, no envidioso, relajado, objetivo, tranquilo, calmado, sereno, bondadoso, estable, satisfecho, seguro, imperturbable, poco exigente, constante, placido, pacifico.

Cultura o inteligencia.

Inteligente, perceptivo, curioso, imaginativo, analítico, reflexivo, artístico, perspicaz, sagaz, ingenioso, refinado, creativo, sofisticado, bien informado, intelectual, hábil, versátil, original, profundo, culto.

Teorías de la personalidad y su consistencia.

Todas las teorías de la personalidad, en general, manifiestan que el comportamiento, es congruente a través del tiempo y de las situaciones. Según esta perspectiva, una persona agresiva tiende a ser agresiva en una amplia gama de situaciones y continuara siendo agresiva de un día a otro, o de un año a otro. Este comportamiento constantemente agresivo es una prueba de la existencia de un rasgo de la personalidad subyacente de agresividad, o de una tendencia hacia ella.

No obstante algunos teóricos, se preguntan si en realidad el ser humano mantiene una conducta persistente y consiente.

¿Interviene la HERENCIA en la adquisición de la PERSONALIDAD?.

Un acervo cada ves mayor de investigaciones indica que si. Los estudios comparativos de gemelos idénticos, que comparten el mismo Material genético, indican que se parecen mucho más que los gemelos fraternos en características de la personalidad como emotividad, sociabilidad, e impulsividad. Por consiguiente se determina científicamente que la herencia influye genéticamente en la adquisición de una personalidad determinada.

Evaluación de la personalidad.

En algunos aspectos, medir la personalidad, se asemeja mucho a evaluar la inteligencia, En uno u otro caso se intenta cuantificar algo que no podemos ver ni tocar, y en ambos casos una buena prueba ha de ser confiable y valida a la vez.

Al evaluar la personalidad, no nos interesa la mejor conducta, lo que queremos averiguar es la conducta típica del sujeto, es decir, como suele comportarse en situaciones ordinarias.

En la intrincada tarea de medir la personalidad los psicólogos recurren a cuatro instrumentos básicos: la entrevista personal, la observación directa del comportamiento, los test objetivos y los test proyectivos.

Cada ves que un psicólogo se enfrenta a la difícil tarea de medir la personalidad de un individuo, asumen un reto ya que la personalidad es algo que ellos no pueden ni ver ni tocar, pero que saben que esta presente en cada una de las persona, y tratar de ver como es la personalidad de un individuo en particular no es tarea fácil para los mismos.

Deben utilizar todas las técnicas necesarias para ellos, e implementar las técnicas descritas anteriormente.

CONCLUSIÓN.

En el pasado trabajo de investigación, encontramos los diferentes conceptos de Personalidad, nos dimos cuenta de cómo un ser humano puede tener diferentes tipo de personalidad, esto es lo que nos hace diferentes de los demás y por la misma es que somos únicos.

Además vimos las diferentes maneras de medir la personalidad, a través de los diferentes métodos como lo son: Los test proyectivos y objetivos y la entrevista y la observación.

Encontramos las diversas teorías respecto a la personalidad que existen con lo son, la teoría de Sigmud Freud, y La teoría de Alfred Adler, quien aun siendo discípulo de Sigmun Freud, condujo sus propias investigaciones y disintió en contra de la teoría de Freud, aplicando la suya propia.

LA POLÍTICA en el siglo XXI.

LA POLÍTICA en el siglo XXI.

INTRODUCCIÓN:

Un nuevo cambio de siglo y sus particulares circunstancias obligan a repreguntarse sobre la política y la ciencia política; la necesidad de reflexionar, continuando la inveterada costumbre griega con su polis, es una invitación a encontrarse con viejas y nuevas preguntas.

La pregunta, inquietud tan esencialmente humana, implica duda, un no-conformismo y curiosidad. Y también un deseo de avanzar; de comprender el hilo conductor de los hechos, de nuestro derrotero como individuos y como sociedad. Qué, cómo, cuándo, dónde, por qué, quién, para qué, son aristas del instrumento que nos posibilita conocer y comprender; desatando los nudos de los problemas, disminuyendo nuestra ignorancia y afirmando la certidumbre.

Este instrumento es especialmente importante en materia política, en ella influyen en gran forma: la inteligencia, el honor, la lealtad, los principios, y, a su vez, la sin razón, las pasiones, el olvido, los intereses y el desconcierto. La naturaleza humana con todas sus virtudes y sus vicios, no hay sociedad que no se beneficie ni sufra por lo mismo. Como dijo Plauto, y solía repetir Hobbes, homo homini lupus; pero también como señaló Mario Justo López: homo res sacra hominis. Sea en un sentido u en otro, la política es determinante, de allí que sea objeto de reflexión.

¿Ciencia Política?.

¿Existe la ciencia política? ¿Es ciencia? Sí es la respuesta de nuestros manuales, tiene un objeto propio y un método (o varios según las distintas escuelas) para conocerle.

Según Marcel Prélot desde los griegos se ha desarrollado como conocimiento científico (objetividad, método y comunicabilidad), con mayor o menor suerte. Pero desde la segunda mitad del siglo XVIII, su reino comienza a desmoronarse, surge la economía política que pronto reclamará autonomía tanto en el orden práctico como en el intelectual. Otro cisma será el que separará lo político de lo social, surgiendo la sociología en el s. XIX. Hacia fines de éste mismo siglo, será el derecho público a través de su hegemonía en el estudio de la teoría general del Estado. El contenido tradicional de la ciencia política disminuyó hasta desaparecer casi por completo. La Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias brindaron las circunstancias propicias para el renacimiento politológico. "En un mundo extremadamente politizado, la convicción de que la ciencia política no puede ser ignorada oficialmente surge pronto y se extiende de un modo irresistible".

Otros autores, como Duverger, señalan que el conocimiento de la política en tanto que ciencia comienza entre 1890 y 1914, época de su acogida en las universidades de Estados Unidos; en Europa lo hará, en general, después de 1945; la etapa anterior para el citado autor es la "prehistoria" de la ciencia política.

Pero todos ellos coinciden en su franco desarrollo en la segunda mitad del siglo XX, creándose cátedras y hasta facultades de ciencia política. En 1948, la UNESCO y los politólogos circunscriben empíricamente el contenido de la misma en cuatro grandes rubros: teoría política; instituciones políticas; partidos, grupos y opinión pública; y relaciones internacionales. Se ha precisado su objeto.

El politólogo "como otros adeptos de las ciencias humanas, lo que el descubre es la realidad social, pero la considera de un modo diferente, y le concede un interés que es el único en experimentar". En sus estudios sociales no está solo, pero él aporta el análisis de la sociedad a través del poder. Es el elemento vital que da vida a la misma, la sociedad política es un sistema que necesita del poder para ordenarse como medio de transmitir la acción. El poder es orden y es acción. La relación es tan íntima, que como sea el poder será la sociedad, así hablamos, por ej., de democracia, oligocracia, cleptocracia, etc., en donde el sufijo "cracia" (del griego kratía, krátos) es siempre "poder". La ciencia política o politología contribuye a conocer la realidad política como parte de la realidad social, y lo hace desde el poder; sus sistemas, teorías, actores, acciones, todos tienen como elemento primordial el poder, porque la política es lucha e imposición del poder, ya en forma pacífica (relación argumento-contraargumento), ya in extremis por la fuerza.

La pregunta por el "cómo" lleva al método. La ciencia política no podrá ser tal sino tiene método. La etimología nos acerca al concepto: met (más allá) y hodos (camino, viaje), es decir, el camino que nos lleva al objeto de conocer que se encuentra más allá del sujeto cognoscente. Es el camino a recorrer y la meta a alcanzar. López lo define como "el procedimiento o conjunto de procedimientos por cuyo intermedio, en base a un plan fijado y a reglas determinadas, se procura la obtención de un fin propuesto... El método está estrechamente relacionado con la realidad que se pretende conocer".

Las vicisitudes de la ciencia política, en cuanto tal, tiene mucho que ver con las modas científicas; y las ciencias naturales y sus métodos han estado mucho tiempo en el candil. El positivismo propugnando la unidad de la ciencia y la unidad del método, impuso a los objetos culturales el método de las ciencias naturales (biología) y exactas (matemáticas). Implicó un grave atraso para la ciencia política. Recién en 1883 Dilthey demostraría la diferencia radical entre las ciencias de la naturaleza y las ciencias del espíritu ("la naturaleza nos la explicamos, la vida del alma la comprendemos").

La reacción anti-naturalista encuentra hoy seguidores en los comprensivistas que "en general se concentran en el sujeto y su singularidad; apuntan a conocer sus propósitos, el significado de los signos y sentido de lo social y esto lo hace desde un abordaje teleológico, que comprende el dominio de las funciones, finalidades, significados, objetivos e intenciones. El punto central, está en el método y objetivo de la explicación del fenómeno social visto como un proceso de comprensión".

Después de esta crítica, asistimos al desarrollo de un movimiento neopositivista, destacándose los conductivistas: "...el enfoque conductivista se orienta hacia un conocimiento que pretende ser de tipo nomotético y ha acentuado el uso de las metodologías de investigación empíricas".

Esta larga controversia, no terminada aún, es fructífera para la ciencia política. Los politólogos, seguramente, harán una realista aplicación ecléctica de las dos corrientes, afirmándose más en una u otra, según la formación y experiencia de cada investigador.

En esta perspectiva, podemos afirmar que los pasos de todo método científico son: a) formulación del problema, b) tentativa de explicación provisoria, c) aplicación de instrumentos y técnicas para la obtención de datos, d) análisis e interpretación de lo obtenido y e) especulación a partir de ella.

Pero, a su vez, cada ciencia tiene un método que le es propio. En efecto, tiene una cierta realidad a conocer, un objeto o meta que esta más allá y sólo ella puede encontrar el camino para alcanzarlo. Captar la realidad política, el acto político que se desarrolla en la comunidad política (ámbito espacial y temporal, inmerso en una determinada cultura que lo influye), descubriendo los actores políticos (quienes luchan por el poder, quienes influyen en él, y quienes realmente lo ejercen), apreciando su actividad que da sustento a la relación gobernantes-gobernados (Estado y sociedad civil).

Lo que amalgama todos estos aspectos y lo esencial del objeto, sigue siendo el poder. El aporte de la ciencia política a las demás ciencias, que también estudian la realidad social, es, en última instancia, el análisis del poder. Este método, sin dejar de ser único, es complejo, y lo es en la medida que aplica técnicas e instrumentos de otras ciencias sociales: observación, experimentación, comparación, estadísticas, análisis históricos, culturales, inducción y deducción.

Hacia fines de la primera mitad del siglo XX el objeto y el método (s), aún en polémicas, estaban más determinados, influyendo en el desarrollo de la ciencia política. Coincide también con el desarrollo de la política como mecanismo de solución en la interactividad humana, tanto a nivel nacional como en el internacional. Alemania y Francia comienzan a dialogar y sientan las bases del proceso que llevará a la Unión Europea. En Italia, las fuerzas políticas, incluso el partido comunista más poderoso de Occidente, afianza la democracia, muy a la italiana por cierto. Numerosas revoluciones tratan de modificar el mundo o su mundo, llevando a la praxis sus teorías políticas. El enfrentamiento entre la ex URSS y USA hizo de las ideologías los factores dominantes de la Guerra Fría, terminando la misma sin ninguna conflagración final QBR (Química, Bacteriológica, Nuclear). Surge una creencia generalizada de que la política es el ámbito donde se encontrarán las soluciones. En Argentina, en 1983, Alfonsin proclamó que "con la democracia se come, se cura, se educa...."; la sociedad se afilió masivamente a los partidos, las movilizaciones eran colectivas, el deseo de protagonismo, de participación era tangible. Ese fue el clímax. El que hoy muchos pidan el "que se vayan todos", que una ola neofascista recorra Europa (especialmente Italia, Austria, Francia), que el sistema internacional tienda más hacia el imperialismo unipolar que hacia el multilateralismo, la importancia de lo económico sobre lo político, del mercado sobre la sociedad, de las ciencias económicas sobre las ciencias políticas; son todos síntomas de una sociedad en cambio, en crisis.

Nos preguntamos "¿Puede la política cambiar significativamente mi realidad?". La respuesta es afirmativa. Y si nos interrogamos hoy ¿qué significado tiene la ciencia política para la política? ¿para qué estudiar ciencia política? Porque la primer afirmación puede ser negativa o positiva, ese cambio puede ser beneficioso o perjudicial, puede sacar a la sociedad en el marasmo en que se encuentra o hundirla más; por ello, necesitamos de la Politología. Ella debe brindar sus conocimientos para adaptar las instituciones políticas a las nuevas exigencias, a la nueva sociedad del siglo XXI. Mientras existan relaciones de poder entre los hombres y entre los países, ha de ser necesario que se estudie y se propongan formas y acciones que conlleven al mínimo de conflictos, al máximo de beneficios para el mayor número posible; para eso se necesita la Ciencia Política, generando respuestas, interpretando el bien común de una sociedad determinada en su espacio y tiempo.

CONOCIMIENTOS y VALORES:

Si partimos de que la ciencia busca conocer la verdad, conociendo en ese trajinar lo que no lo es, y que quien conoce es un sujeto; un problema central en la ciencia es el de la relación objetividad-subjetividad. Se plantea ¿si el conocimiento al que se llega puede ser cierto y, por lo tanto, comprobable por otros científicos? Ósea, que esa verdad que se percibe y se trasmite, ¿será verdad para otros sujetos?.

El sujeto cognoscente, en tanto que sujeto, está imbuido de su propia subjetividad. Al conocer, conoce desde sí y al comunicar su conocer a otros científicos (sujetos como él), conlleva su subjetividad (creencias, valores, apreciaciones y circunstancias personales) en forma tan consubstanciada con los datos, que es difícil ver al dato desnudo del vestido que lo cubre. Entonces ¿es posible que tal conocimiento sea científico, es decir, verdad?

En primer lugar, el politólogo debe partir de que su objeto de análisis es una parte de la realidad social, la realidad política. De la cual forman parte esencial, además de hechos y datos tangibles, los juicios de valor, es decir valoraciones, que no expresan lo que son los hechos o las cosas, sino la estimación que hacemos de ellos. No se los puede conocer si se prescinde de los mismos, cómo estudiar la ideología nazi o la comunista, si lo hacemos sólo como hecho y no como valor, ¿cómo lo comprenderemos? ¿cómo tratar de aprehender el espíritu que los guiaba, que les daba vida?. Necesitamos penetrar un pensamiento que no es el nuestro; circunscrito a un lugar y tiempo y también algunas veces una cultura extraña, desde otro lugar y tiempo.

La ciencia occidental positivista en su afán de ser objetivista (relegando la magia, el oscurantismo y otras prácticas de la época premoderna, que le precedió), separó al sujeto del objeto, como si fueran entidades totalmente distintas e independientes entre sí, como si la realidad no involucrará al objeto y el sujeto. La ciencia tratando de no ser subjetivista suprimió al sujeto.

Debemos percibir la realidad como fenómeno social y cultural, que contiene ideas de valor que la significan. Es preciso destacar que solo conocerá una fracción de la realidad, no puede pretender que esa parte sea toda la verdad, de lo contrario se acarrearán graves consecuencias para la descripción, análisis y acción política. Así como rechazamos el objetivismo (no el tratar de ser objetivo, de ser veraz consigo mismo, de reconocer una verdad aunque ésta nos sea desfavorable y nos perjudique), con la misma razón y fuerza rechazamos el subjetivismo. Todo totalitarismo surge de un profundo subjetivismo que se pretende a sí mismo como objetivo. El subjetivismo implica no reconocer la verdad que afirma otro o relativizarla en el otro, en política generalmente otro-adversario; pero en este proceso de negación para sostener mi postura (creencias, ideas, sentimientos e intereses) puede desembocar a lo largo en un negarme a mi mismo el acceso a la realidad y a su comprensión. El que yo-sujeto pueda conocer y que el tú-sujeto también, establece las bases para el diálogo, a través del mismo se puede llegar a conocer no sólo la verdad del otro, sino también la verdad de la que formamos partes (el yo y el tú, es decir el nos), o por lo menos acercarnos a su aprehensión.

El diálogo es esencial, sobretodo en el proceso político, implica asumir las existencias de mayorías y minorías, la existencia de distintos actores políticos que confrontan y comparten la gestión política. La palabra griega "diálogo" significa: "dia", alteridad, más de uno, y "logo" que proviene de logoi, que es palabra y, también, conocimiento; es decir, para conocer necesitamos la alteridad del otro a través de la comunicación recíproca.

El positivismo también influyó en lo referente al análisis del objeto, señalando que para conocer es necesario dividirlo, fraccionado la realidad, conociendo sus partes se conocería luego el todo por adición. Lo que exageradamente llevó a ciencias estancas, especializadas, en compartimientos sin comunicación entre ellas. Este exceso se está corrigiendo a través de los estudios interdisciplinarios, que aportan distintos análisis y conocimientos sobre un mismo objeto, pero desde ópticas diferentes. Es evidente que debemos buscar, en una más justa medida, la necesidad de dividir para conocer, y luego compartir y reelaborar; pero evitando una especialización extrema que nos haga perder la unidad de la realidad, una realidad política que es proceso, que es cambio, pero también sistema, y para algunos autores autopiético .

En segundo lugar, el otro aspecto, "¿puede el científico político despojarse de sus propios juicios de valor en la captación de un objeto de conocimiento?". La posición dominante ha sido la de la neutralidad axiológica. Weber ha señalado que el estudio de las ciencias sociales puede estudiar los valores, pero debe excluir sus propias valoraciones y aunque es totalmente imposible, debe advertir a sus oyentes y lectores y así mismo de sus propias valoraciones. "¿Cómo conseguir que por un lado un católico practicante, y por otro un masón, lleguen a la misma valoración en un curso dedicado a la Iglesia, al Estado o a la historia de la religión? Es imposible. Y sin embargo, el profesor universitario debe desear y exigirse a sí mismo ser útil, con sus conocimientos y métodos, tanto al uno como al otro?". Para el maestro alemán se tiene el "...deber de crear una aspiración a la claridad y un sentimiento de responsabilidad; y creo que será tanto más capaz de lograr ese fin cuanto más escrupulosamente se resista a imponer o sugerir su propia opinión a los oyentes".

Pero aun con la gran escrupulosidad weberiana no se puede desconocer que se anda en el mundo "con un sistema ideológico de mochila". Este conjunto de ideas, de valores, esa cosmovisión ha sido siempre parte importante de la ciencia política. El padre de la misma, Aristóteles, recurrió a un concepto ético, el bien común de los gobernados o el bien propio del gobernante (s), para elaborar su clásica división entre las formas de gobierno.

El politólogo no puede huir de la ética, su hacer es también conducta humana y sujeto por lo tanto a la misma. Lo dicho no sólo les cabe a las ciencias del espíritu, sino también a las de la naturaleza o físicas, los científicos deben tener una conducta ética hacia su especie y el medio ambiente.

En cuanto a la técnica política, Maquiavelo reveló en forma tangible la separación cotidiana entre ella y la norma moral; originando un continúo debate sobre si esto es inmoral o sólo amoral. Por ejemplo el florentino afirma "que no debemos dejar nacer un desorden para evitar una guerra, porque acabamos no evitándola; la diferimos únicamente; y no es nunca más que con sumo perjuicio nuestro", lo que bien podría ser aplicado a los Estados Unidos cuando en la guerra para liberar a Kuwait de la invasión de Sadam Hussein, se limitó a ello y no depuso al líder iraki, aun cuando contaba con el apoyo de la comunidad internacional; años después el costo para deponerlo le resultó altísimo, no sólo desde un punto de vista humano, sino también político, estratégico, ambiental y económico. Al explayarnos así pareciera que las técnicas maquiavélicas no son ni buenas ni malas en sí, sino técnicas. Pero adentrémonos más en esta línea de pensamiento, cuando Maquiavelo analiza el uso de la crueldad, afirma:

"Podemos llamar buen uso a los actos de crueldad (si, sin embargo, es lícito hablar bien del mal), que se ejercen de una vez, únicamente por la necesidad de proveer a la propia seguridad, sin continuarlos después, y al mismo tiempo trata uno de dirigirlos, cuanto es posible, hacia la mayor utilidad de los gobernados. Los actos de severidad mal usados son aquellos que, no siendo más que en corto número al principio, van siempre aumentándose, y se multiplican de día en día en vez de disminuirse y de mirar a su fin".

Con esta base, supongamos que somos el Presidente Harry S. Truman, en una fecha cercana al 6 de agosto de 1945, para finalizar la Segunda Guerra Mundial debe rendirse Japón, quien no lo quiere hacer en forma incondicional. La última batalla importante ha sido la campaña de Okinawa, con un saldo de por lo menos 49.000 norteamericanos muertos y/o heridos. Los cálculos para tomar Japón en forma convencional, son más elevados en vidas. Rusia se está preparando para intervenir en Asia, asomándose las sombras de la futura Guerra Fría. Trumann debe decidir entre continuar la guerra convencional, por mucho más tiempo y más vidas, o elegir una opción maquiavélica. Ese 6 de agosto, a las 08.15 hs., el avión Enola Gay (un B-29) soltó una bomba atómica sobre Hiroshima; el 9 de agosto la experiencia se repite sobre Nagasaki y el 15 del mismo mes Japón se rinde incondicionalmente, finalizando la Segunda Guerra Mundial con un salto de 50 millones de muertos. Trumann aplicó una técnica para la toma de decisión, pero cuando lo hizo se convirtió en un acto, una praxis política, y en cuanto tal regido por la ética. Las dos decisiones de Trumann implicaron en un solo acto la muerte 70.000 personas y en el segundo de 40.000 personas, ninguna de ellas norteamericana. La historia todavía discute el resultado ético de las mismas. Este es el límite del pensamiento de Maquiavelo, la técnica al hacerse praxis debe analizarse desde el ámbito moral.

"No hay escapatoria, El problema no puede eludirse. Lo que únicamente puede eludirse es el acatamiento a las normas morales o jurídicas. Pero eludir el acatamiento, es también una forma de demostrar su existencia".

En la Argentina de hoy, la corrupción de la clase política, la crisis de representatividad, la anomia fiscal de los contribuyentes, etc., son muestras del déficit ético de nuestra sociedad que los politólogos tenemos que destacar y analizar.

Ante el problema de los valores subjetivos y los resultados de su investigación, el científico debe recordarse e informar a los demás en qué valores se basa para medir la realidad, si se quiere puede exponer sus ideales, su utopía, pero informando que entonces habla el hombre de sentimiento y no el científico, máxime la importancia que han tenido en la historia de las ideas políticas y su desenvolvimiento fáctico, las teorías políticas.

Debe rechazarse el objetivismo y el subjetivismo, tratando de ser objetivo, acercándose a la verdad o dando los pasos para que otros con su caminar lo logren. Sólo así la ciencia política será verdadera. ¿Qué sentido tendría una ciencia que no diera a conocer la verdad?

EL ESCENARIO y los ACTORES:

La respuesta al ámbito en dónde se desarrolla la política se ha ampliado. El lugar de la interacción política ya no es exclusivamente el territorio del Estado-Nación ni las relaciones entre Estados, la política es más compleja, más rica. Se ha evolucionado hacia el interior y el exterior; abarcando desde el revalorizado ámbito local (el municipio), los estados provinciales, las regiones y el Estado Nacional; pero también el internacional, y un no-espacio físico: Internet y sus comunidades virtuales. Estos ámbitos internos y externos al Estado se relacionan e ínter influyen con el Estado. La modificación del espacio no habría tenido lugar sin una modificación de los actores. El Estado como expresión de la comunidad política mayor esta cediendo espacio a nuevas formas políticas. Por lo que la respuesta al quién, también ha sufrido un proceso inflacionario; organismos multilaterales como la ONU, FMI, BM, desarrollan cada vez más influencias y acciones, también los regionales como la OEA, BID; los procesos de integración han obtenido un alto grado en el caso de la Unión Europea, y fracasos y éxitos en el caso del MERCOSUR; las organizaciones públicas no estatales (ONG) se han multiplicado.

El Estado como la típica organización política de la Edad Moderna, caracterizado por la concentración de poder, exhibe síntomas de debilitamiento. Su historia comenzó cuando los reyes conformaron una burocracia para organizar el ejercicio cotidiano del poder, un ejército para su defensa, imponiendo las normas jurídicas que los rigieron y un sistema impositivo para solventarse, dando por terminado al feudalismo.

Hoy la crisis del Estado-soberano se muestra en muchos aspectos, p.ej. en la capacidad de manejar la moneda, expresión neta del poder estatal. Sin embargo la organización estatal es necesaria; por un lado, la infraestructura que posibilita la movilidad del capital financiero internacional se encuentra en territorios nacionales, y por otro lado, los mismos brindan la estructura jurídica de los contratos y del derecho de propiedad.

El poder del dinero ha influido en las decisiones nacionales, en las más importantes y también en las más diversas, como un actor más. En gran medida, la influencia se debe a la misma evolución de los mercados internacionales, fundamentalmente el financiero. "El mercado de divisas muestra, quizás más claramente que ningún otro mercado financiero, el vertiginoso crecimiento de las operaciones y su progresiva desvinculación de las operaciones de intercambio real. En el año 1960 se calcula que se registraban diariamente operaciones por valor de 15 mil millones de dólares, en 1980 por valor de 60 mil y en 1995 por 1,5 billones; una cantidad que contrasta con los alrededor de 650 mil millones de dólares que en este último año que representaban las reservas en divisas de los países industriales, y que muestra así mismo el grado de desestatización de las operaciones, así como su desvinculación de las operaciones de intercambio de bienes o servicios".

Ha disminuido el poder de los Bancos Centrales como oferentes y reguladores del crédito, ante nuevas formas de financiación y del mercado global, han aparecido los inversores institucionales y los más diversos tipos de fondos de inversión. La conexión entre las diversas bolsas de valores, la creación de mercados a futuros, el fácil acceso de inversores de todo tamaño, la información a tiempo real, hacen difícil cualquier control. Hoy un jubilado italiano puede por Internet leer el Financial Times, consultar un broker neoyorquino, contratar un préstamo con garantía hipotecaria en el mercado europeo (que el acreedor a su vez negociará), comprar bonos argentinos y negociarlos en Hong Kong y terminar comprando en otro mercado su propia garantía.

Este proceso "...ha implicado un nuevo tipo de poder, una forma diferente de gobernar las relaciones económicas, nuevos sujetos decisores, nuevas valores vinculados a él y consecuencias no sólo económicos financiera sino puramente políticas en tanto que cualquiera de las dimensiones del poder, como es la monetaria, condiciona la manera en que se plantean y resuelven todos y cada uno de los problemas sociales, que es lo que de forma más elemental se entiende por política".

Son pocos los Bancos Centrales que pueden resistir un ataque especulativo sobre su moneda y bonos soberanos. Además la banca off shore fomenta la evasión impositiva, particulares y multinacionales se están separando de su país de origen al trasladar recursos y eliminar empleos, erosionando las economías nacionales.

Touraine tiene razón cuando afirma que los estados resisten mal la mundialización (globalización),"porque su autoridad tradicional suponía cierto grado de aislamiento, un control fácil de las fronteras y también de las conductas de los ciudadanos a través de métodos eficientes para imponer el respeto a las leyes y las decisiones del poder ejecutivo. Tal control directo resiste mal la penetración del comercio, de las ideas, de las imágenes, que cruzan fácilmente las fronteras". Las nuevas tecnologías han eliminado la lejanía, modificando la forma de percibir la comunidad, ampliándola hasta formar la aldea global. Las comunicaciones por radio, televisión y teléfono, hoy son posibles por satélites e Internet. A ello se agrega que el tráfico de personas (p.ej, casi 500 mil personas ingresan diariamente a Estados Unidos) y el de mercancías (p.ej., el sistema María en la aduana argentina sólo hace un control selectivo, ante la imposibilidad de controlar todo el tráfico), van aumentando en forma geométrica.

Pero a la par de la corriente globalizadora, corre una corriente fragmentadora en todos los aspectos (social, cultural, religioso, económico y político), producto de la gran crisis de identidad que origina la globalización, de ahí la necesidad de afirmar sus propios ser de individuos, grupos y naciones. La multiplicidad de los espacios, que en algunos casos se superponen, origina identidades múltiples: municipales, regionales, nacionales, estatales y supraestatales. P. ej., se puede vivir en San Sebastián, considerarse dentro del País Vasco, hablar el catalán diariamente, sentirse como un español más, tener ciudadanía de la Unión Europea y ser argentino, y hasta puede que no le guste el fútbol; además de otras identidades religiosas, políticas, etc..

El proceso de vinculaciones supranacionales tiende a encontrar respuestas a problemas que superan a los Estados aislados, como por ejemplo: medioambiente, mercado, tecnologías, etc., por otro lado, se desarrollan los gobiernos regionales que encuentra su razón en la necesidad de identificación, de proximidad con los problemas cotidianos, de cercanía en la relación gobernantes-gobernados.

Ante la reducción del Estado por las políticas neoliberales y el fracaso del socialismo, muchas de las funciones del Estado Nacional han sido asumidas por estados provinciales y, aún, municipales; quienes ante la cercanía del problema no pueden dejar de actuar. Así como los Estados nacionales han descubierto que la cooperación internacional puede acercar ayuda, también las organizaciones políticas inferiores. "De los 50 estados de la Unión americana, casi todos tienen oficinas comerciales en el extranjero (en 1970, sólo eran cuatro), y todas, un representante oficial ante la Organización Mundial del Comercio". El auge de las relaciones internacionales se debe en gran medida a que las soluciones a muchos problemas son internacionales, entre 1972 y 1992 el número de tratados sobre medio ambiente se llevó de pocas docenas a más de 900. En este orden, en 1994, Argentina hizo una recepción importante del derecho internacional como derecho interno en su Constitución Nacional.

También tenemos que mirar el sistema en relación con los que excluye. Se han excluido de los ámbitos decisorios del poder a sectores sociales, que comienzan a identificarse entre sí, son "los marginales".

La marginalidad que les da el sistema los identifica y el deseo de crear espacios de poder alternativos a los desarrollados por los sistemas imperantes. Encontramos ex empleados estatales (científicos, militares, burócratas, etc.), desocupados, agricultores y empresarios empobrecidos, etnias, movimientos ecologistas, organizaciones de deudores, ex militantes de izquierda, grupos de terrorismo-narcotráfico, etc.. Fuera de ello se destacan por su heterogeneidad y la mira en su propia necesidad, lo que impide su unidad.

Aquí aparecen las ONG ante el achique estatal, no siendo cubiertas las necesidades por el mercado, en la sociedad civil surgen las Ong."De esta forma, la Ong constituyen mucho más que una entidad para atender las ‘fallas’ del mercado y del Estado, ya que estarían sirviendo a la sociedad a partir de mecanismos preferenciales como altruismo, relaciones de confianza y lazos comunitarios".

El término "ONG" apareció en la década de 1950 en el ámbito de la ONU, el primer encuentro internacional de Ong tuvo lugar en agosto de 1991 en Río de Janeiro. Funciones políticas básicas: educación, asistencia y contención social y médica, seguridad, alimentación, etc., son llevadas a cabo por las Ong . Cada día más numerosas y poderosas.

En Río de Janeiro, en 1992: "La diminuta nación de Vanuatu puso su delegación en manos de una ong con experiencia en derecho internacional, un grupo con sede en Londres financiado por una fundación estadounidense, con lo que se convirtió, junto con otros estados insulares situados al nivel del mar, en protagonista importante de la lucha para controlar el calentamiento de la Tierra". Pero también padecen de los defectos de cualquier organización, el de financiamiento y el quedar atadas a sus benefactores. No está claro ante quiénes responden; qué ideas políticas, económicas, religiosas y culturales tienen sus dirigentes; si además de un tema específico, p.ej. el medioambiente, qué otro elemento une a sus miembros.

Analicemos, ahora, la unidad básica del régimen político democrático, el ciudadano. El fenómeno que se inicio con el florecimiento de los burgos medievales y la revolución industrial, concentrando grupos humanos en forma cada vez mayor, se consolidará en el s. XXI. En las próximas décadas, casi el 70 por ciento de la población mundial residirá en ciudades medianas y grandes metrópolis. Este proceso no dejará de influir en la política. Hoy ya operan importantes transformaciones en los espacios públicos y los privados, sus significados, el surgimiento de shoppings, countries, clubes de campo, el cerramiento de barrios de clase media, la seguridad privada, las villas miserias con sus normas y lenguajes propios.

Guerrero sostiene que "el resultado sociocultural más llamativo de esas transformaciones es una nueva manera de vivir, y hablamos de vivir en su sentido más amplio: sentir, pensar, actuar, relacionarse, creer, comunicarse y fenecer". Así como se originó la burguesía, una nueva clase social está en gestación.

Los partidos políticos deberán prestarle suma atención, de las ciudades saldrán sus votantes, los reclamos que atender, a ellos se destinarán la mayoría de los recursos, de las ciudades obtendrán los más importantes ingresos públicos. La politología deberá analizar, junto a otras disciplinas (sicología, sociología, geografía, economía, ecología, etc.), a este hombre de la ciudad, que estará en la base de todos los cambios por venir.

Volviendo al actor principal, el Estado, en sus engranajes fundamentales encontramos a los obreros de la clase política. Una pregunta recurrente es: ¿la política ha dejado de canalizarse, exclusivamente, a través de partidos políticos? La respuesta, creo, que es sí, pero también que siguen siendo los actores de los que todos esperan una actuación estelar. Hay que aclarar que la crisis de los políticos es, en realidad, un fracaso de la sociedad que los forma, ella extrae de sí misma su clase dirigente, ella los nutre, los educa, les exige, les perdona, los vota.

También los partidos contribuyen a su propio fin cuando no dan soluciones a los problemas que aquejan a la sociedad. Cuando la sociedad cansada de un plantel de dirigentes que se perpetúan, los partidos no brindan nuevas promociones de dirigentes. Una táctica para enmascarar esta situación, consiste en la cooptación de artistas, deportistas y empresarios exitosos, que tienen un reconocimiento social, pero con muy escasa preparación académica y experiencia política sobre el acontecer general del estado, las necesidades de toda la sociedad y nula experiencia política.

Si a todo ello le agregamos la ineptitud y la corrupción, una clara sensación de tedio y desesperanza nos embriaga.

La sociedad política comienza a ser vista como sociedad de mercado, los ciudadanos son ahora clientes, el cuerpo electoral como los accionistas y los dirigentes los gerentes, el discurso es remplazado por el marketing, la administración por el management. En el empleo de los términos, el lenguaje nos revela la influencia de las ciencias económicas y sus técnicas empresariales sobre la política. Ha surgido un pensamiento único que sostiene que no se pude hacer nada para cambiar el rumbo, lo que es contrario a toda ágora política, es la reducción del papel que debe desempeñar la política y su viejo agente, el Estado, en la regulación de las relaciones sociales. Estaríamos ante el fin de la historia, en los aspectos económicos e institucional.

Los argentinos se preguntan y responden: "¿Por qué reformar la política? Existe una sola respuesta plausible y aceptable a esta pregunta: porque no obtiene los objetivos propuestos".

Han surgido algunas propuestas para solucionar la crisis que padecen casi todas las sociedades modernas, así las ideas del Consenso de Washginton y el nuevo consenso, entre las neoliberales; las críticas a ambos consensos; la Tercera Vía y sus variantes. Nos detendremos en la propuesta de David Osborne y Ted. Gaebler (Estados Unidos), quienes fomentan el aggiornamiento de las instituciones a la nueva época: "el proyecto de reinventar el gobierno, esto es la intención de transformar las burocracias públicas en gobiernos empresariales, productivos y eficientes".

Plantean que el verdadero mal del fracaso estatal se encuentra en los sistemas, estructuras, reglas, procedimientos y leyes; que el problema es instrumental; se trata de afinar los medios, mejorar la operación de las instituciones públicas y erradicar la burocracia. "En el fondo, más que una teoría sobre la gobernabilidad, proponen una micro gerencia pública".

Proponen un gobierno catalizador, competitivo, inspirado por objetivos no por reglas ni presupuestos, orientado hacia los resultados, descentralizador, orientado hacia los clientes (antiguos ciudadanos). Su mérito "consiste en que sintetizan los conceptos, modelos y técnicas gerenciales previamente formuladas por los ‘gurús del management’ y los aplican al sector público con gran creatividad". Su déficit, la eficiencia no es el único valor, en el Gobierno (a diferencia del mercado) recae la equidad y la redistribución de los recursos e ingresos, y la asignación de prioridades que no necesariamente responden a una pura lógica económica.

TIC-TAC o LATIDOS:

Los tic-tac o latidos podrían ser la síntesis simplificadora de una clásica controversia de la ciencia política. La discusión entre los mecanicistas y los organicistas, con todas sus variantes, sobre la concepción de la naturaleza de la sociedad y las instituciones políticas.

Para los primeros está es el producto de la razón humana, la ven como una máquina, como un mecanismo que no funciona automáticamente, que necesita del individuo.

Para los organicistas, en cambio, es el desarrollo orgánico y natural de la vida social; el gobierno es el producto de hábitos, necesidades y deseos inconscientes, es un ser vivo, que funciona por sí mismo, como sociedad.

La influencia ideológica ha teñido las dos concepciones. El mecanicismo (fuerte en los s. XVII-XVIII), es sostenido por los contractualistas que ven en el contrato, el mecanismo para formar la comunidad política; protegiendo al individuo y la libertad, constituyendo una ideología del liberalismo. La concepción organicista ha constituido una ideología de tendencias totalitarias, acentuando los puntos de vista en lo social y lo necesario (voz cantante en los s. XIX y XX); ve en la sociedad las etapas de infancia, juventud, madurez y vejez u origen, desarrollo, organización y actividad. Sin embargo, la correspondencia no ha sido total, Hobbes empleo el mecanismo del contrato social para justificar el absolutismo.

Lo cierto es que ambas teorías presentan unilateralidades. El politólogo no solo tiene que ver al individuo o al grupo social, tiene que ver a ambos, ubicar la realidad social en la justa relación. Según el contenido de la mochila de ideas que cargue, se influirá por una de las concepciones en su aventura de conocer, pero no debe excluir ab initio a la otra (y a los elementos que cada una conlleva). Si la mochila es una carga pesada será más bien un obstáculo, no cumplirá su objetivo de llevar los elementos necesarios para avanzar en el conocimiento, y terminará siendo más importante ella que la realidad que se pretende aprehender.

Ambas concepciones seguirán siendo ricas canteras que brindan elementos para la formulación de teorías que permitan comprender la realidad, por ejemplo, un esbozo mínimo de teoría sería: si partimos de que la sociedad como todo otro organismo vivo, nace, se desarrolla y llega a su término; teniendo en cuenta la crisis del hombre moderno y su cultura, la sensación de fracaso de la democracia representativa, la necesidad de burocracias más técnicas y eficientes, los anhelos de mandatos imperativos a las autoridades y de una mayor participación, podríamos decir que está en simientes una nueva forma de democracia (con sistemas semi y directos de participación y a su vez, aunque parezca paradójico, con sistemas delegativos en aspectos técnicos específicos), que modificará a la actual representativa, tal como la entendemos hoy, que llega a su vejez y desaparición.

EL DISCURSO y los MEDIOS:

En Grecia, el discurso político y el efecto buscado se desarrollo en la ágora, en los romanos fue el foro. Hoy los medios de comunicación son el campo de batalla, en una sociedad cada vez más masificada, con ellos se gana el poder. "Con lo cual la política tiene que adaptarse a un lenguaje mediático, que tiene tres reglas: simplificación del mensaje, personalización de la política y predominio de los mensajes negativos de desprestigio del adversario sobre los positivos que tienen poca credibilidad".

La política del escándalo ha mostrado ser tremendamente efectiva. El nazismo y el fascismo habían sido maestros en el uso de la propaganda por los medios masivos. En Argentina se destacó Perón en su uso y abuso. En las democracias más establecidas su empleo como arma decisiva para acceder al poder tuvo su primer momento descollante en 1960, en Estados Unidos, cuando los aparatos de TV mostraron una imagen moderna, vital y joven de Kennedy sobre la descuidada de Nixon. La telecracia mostraba sus lecciones, desde entonces todo político, que se aprecie, tiene en cuenta las técnicas escénicas y estéticas, aun sobre el mismo discurso.

La TV, en menor lugar la radio, solucionan a los políticos la necesidad de audiencia, ya no necesitan que los vallan a ver y escuchar, se les aparece en los hogares. En una seudo intimidad, la pretendida confidencialidad, familiaridad y cercanía del discurso no existe. Todo está preparado por asesores de imagen: gestos, miradas, ropa, el pelo, las frases ha destacar, los rostros no envejecidos.

Importa más la forma que el contenido. La adaptación se produce en forma casi brutal, así como el cine sonoro termino con muchos artistas, hoy sucede lo mismo con los políticos; un ataúd, un discurso excesivamente acalorado de Herminio Iglesias y el fuego, significó la quema de la carrera política del candidato presidencial del Partido Justicialista en 1983 y la perdida de las elecciones para el peronismo. Quien no sabe manejarse frente a las cámaras y los micrófonos pierde.

El objetivo es vender el producto, ganar a la competencia. Si no se sabe cuál será la próxima necesidad pública determinante en la elección se recurre a la sondeocracia. Después se debe construir el mensaje, pensado más en lo que quiere escuchar el destinatario, que sobre lo que la realidad y el moderado juicio imponen (p. ej. "Síganme, no los voy a defraudar", decir una frase sonora sin decir nada; o el "Salariazo" tocar el corazón y el bolsillo de la gente). Será sencillo, breve, directo, claro. "Se trata de crear un código propio basado en el uso sistemático del color, la tipografía, la música, la identificación con el prototipo ideal de votante y una retórica basada en la reiteración obsesiva del mismo mensaje".

A la telecracia y sondeocracia, se le agregan los recursos que brinda la telemática (telecomunicación e informática), todo ello en un gran concentración de los medios en pocas manos. Las primeras experiencias de "voto cibernético" han augurado muchas más. Tal vez pasaremos del citizen (ciudadano) al netizen (votante usuario de la red) como piensan algunos.

Las nuevas tecnologías modifican las concepciones de "pueblo", "comunidad política" y "democracia". La posibilidad de participación se amplían haciendo posible sistemas de democracia semi y/o directa. Se podrá requerir de los ciudadanos en forma, casi, inmediata y permanente, p. ej., decidir la construcción de un hospital, decidir entre otorgar los recursos al mismo o a la construcción de una cárcel, decidir si se extenderá la asistencia médica a los extranjeros o no, o a cuáles si y a cuáles no, y un largo etcétera. Es decir, así como da pie a numerosas posibilidades, encierra grandes peligros.

Estas tecnologías (no sólo materiales, sino también sicológicas y sociológicas, como las de desinformación), la degradación cultural, el quiebre económico de amplios sectores sociales, la concentración del poder mediático, brindan aires renovados al populismo. Quien decida qué, cuándo preguntar a las masas y la redacción de la pregunta, tendrá el poder.

El debilitamiento de la democracia representativa, no nos debe hacer olvidar que posibilitó el acceso de los distintos sectores de la sociedad al diálogo político, concretando la democracia al terminar con los mandatos imperativos y dar lugar a la relación dialéctica argumento-contra argumento, que permitió a las minorías convencer a las mayorías en muchas situaciones críticas.

La ciencia política debe estar alerta, dispuesta a recordar a la sociedad las enseñanzas del pasado, y a su vez extraer nuevos conocimientos de la crisis actual. Un nuevo tipo de ciudadano y una nueva sociedad se avizoran, que requerirán del político y del politólogo. El siglo XXI aparece como un nuevo desafío.

Mito y realidad del ESTADO.

Mito y realidad del ESTADO.

CAPITULO I.

IDEAS GENERALES SOBRE EL MITO Y EL ESTADO.

1. Concepto y definiciones.

La palabra "mito", procede de la voz griega "mythos" que significa "Fábula". Mito es el relato de algo maravilloso que se supone acontecido en un pasado muy remoto y casi siempre impreciso.

Los mitos pueden referirse a grandes acontecimientos heroicos que explican el origen, y sirven de fundamento, de una comunidad (Jasón, Teseo) o del género humano en general (Adán y Eva); pero bien puede referirse a fenómenos naturales, en cuyo caso se tiene el "mito alegórico" (los signos del zodíaco), los mitos solares o representar la personificación de seres sobrenaturales (dioses, ninfas, nereidas, sirenas, ángeles, arcángeles, demonios, etc.) cuyas acciones fantásticas revelan los sentimientos e ideas de los pueblos que las imaginaron.

A continuación citamos las siguientes definiciones que reflejan los conceptos expresados. Ragozin escribe: "Fenómeno de la Naturaleza que se representa, no como resultado de una ley natural, sino como acto de personajes divinos, o al menos, sobrehumanos, de poderes buenos o malos". Y la de Otfried Muller: "Acto inconsciente y necesario, por lo que el espíritu del hombre, incapaz de abstracción, consideraba todas las cosas bajo una forma concreta y viva".

Los mitos se encuentran en los pueblos arcaicos y en el antiguo paganismo de los griegos, los romanos, los egipcios, los hindúes, los hebreos, etc., y representan el balbuceo inicial de los pueblos, para expresar el inicio de su historia y sus concepciones animistas de las cosas de la Naturaleza y de la sociedad.

2. El mito y la religión.

En su sentido original "el mito" es sinónimo de fábula; pero la fábula quedará relegada, como una simple especie literaria, para expresar acciones inverosímiles de los animales o las cosas. No contiene, como el mito, el trasfondo de una creencia, o de una idea de superioridad de un personaje de elevados "atributos" o propiedades.

Se ha considerado el mito como sinónimo de religión; pero ambos términos señalan dos objetos diferentes: comenzando por su origen, la religión se deriva del sentimiento y el mito de la imaginación, de la fantasía, cuando se invoca a Dios en una oración, habla el sentimiento; pero cuando imaginamos que la serpiente incita a Eva, para que convenza a Adán, de que coman de la manzana prohibida; entonces habla la fantasía. En otro aspecto, la religión tiende a crear un código moral y considera al dios como depositario substancial de la moralidad; en cambio, la idea mítica revela una acción grandiosa, fabulosa, sin que le interese su fondo.

3. El mito y la filosofía.

La filosofía, que emergió del mito y la religión, desde la perspectiva del racionalismo absoluto, ha visto en el mito, el fracaso total del pensamiento. En este aspecto, Aristóteles (384-322 A.C.) dice "No vale la pena hablar de los que se sirven del mito"; y Hegel (1770-1831) por su parte escribe: "El uso del mito acusa, en general, una impotencia que no sabe manejar, todavía el pensamiento". Para la razón clásica el mito es una "quimera"; es decir, una ilusión o fantasía simbólica, que no puede ser sometida a las leyes o postulados del razonamiento lógico; por tanto, para la filosofía racionalista, el mito es la expresión elemental de los pueblos bárbaros.

Sin embargo, no se considera así, tan manida y tajantemente concluída esta cuestión, pues en la historia del pensamiento filosófico se ven los avatares de esta idea:

Los presocráticos descartaron el mito, porque se oponía al logos, a la razón: pero elevaron la razón sobre la base de previos mitos, terminando por enlazar los dos conceptos, por lo menos en el lenguaje.

Los sofistas diferenciaron el mito y el logos (la razón). Sin embargo, admitieron con mucha frecuencia, que el mito envolvía, muchas veces, la "verdad filosófica". Esta concepción de los sofistas fue adoptada por Platón (428-348 A.C.) quien consideró el mito, como un modo de expresar ciertas verdades que escapaban al razonamiento. De allí aparece que toda la filosofía de Platón esté planeada a base de mitos alegóricos: el mito de la caverna para exponer la teoría de las ideas; el mito del alma; el mito del devenir, etc. A esto aludía Aristóteles cuando rechazaba a los mitólogos.

Muchos escritores neoplatónicos estudiaron la naturaleza y la clasificación de los mitos, como la justificación filosófica del carácter divino de los mismos. Salustio (87-36 A.C.) en su libro "Sobre los dioses y el mundo", explicaba que los mitos pueden presentar a los dioses y sus opiniones, expresadas por los mismos dioses, en el mundo; e hizo la siguiente clasificación: mitos teológicos, físicos, psíquicos, materiales y mixtos.

Tomando en cuenta su gran valor pedagógico y explicativo, los mitos tuvieron, en la antigüedad y en la Edad Media gran aceptación. Pero a partir del Renacimiento se replantea un problema que ya se había analizado desde la antigüedad: el de si los mitos poseen un contenido verdadero o falso. Cabe afirmar que algunos escritores lo aceptan, mientras que otros lo rechazan de manera absoluta, alegando que la verdadera historia no tiene nada que ver con los mitos y las leyendas. Para estos pensadores el contenido del mito es falso y por lo tanto, el historiador debe limpiar de tales fantasías la historia que escriba. En este sentido se pronunciaron Voltaire (1694-1778) y todos los libre pensadores enciclopedistas del Siglo XVIII. Sin embargo, algunos pensadores han llegado a la conclusión de que, los mitos tienen una "verdad histórica" y no se deben descuidar o ignorar cuando se trate de penetrar en el remoto pasado prehistórico de los pueblos; por lo que aunque los mitos tienen mucho de fantasía no se puede negar que constituyen un esfuerzo de interpretación de fenómenos sociales.

Juan Bautista Vico, en su "Ciencia Nueva", identifica el pensar mítico con el pensar político y es partidario de que los mitos contienen una verdad histórica. Vico fundamenta, racionalmente, esta aseveración al considerar que tal fenómeno es un "modo de pensar" que tiene sus características propias, y que expresa formas básicas de vida humana.

En el mismo sentido que Vico, se pronuncia el pensador alemán Federico Schelling, diferenciándose de aquel, en que a éste le atribuye contenidos místicos. El alemán opina que la mitología es una forma de pensamiento que indica uno de los modos de como se revela el absoluto en el proceso histórico; así dice: "El mito es revelación divina".

4. El mito y otras ciencias humanas.

Los mitos han sido interpretados de diversas maneras por historiadores, sociólogos, etnólogos, antropólogos, psicólogos y filósofos. Según su respectivo criterio, indica que tales representanciones fantásticas, son "expresiones de conflictos incoscientes", o una "simbolización de fenómenos naturales" o bien una "proyección imaginaria de las estructuras sociales", etc.

a) Para la Etnología, el mito desempeña una función social: el mito primitivo es el relato de una historia fundamental y concreta del grupo o comunidad; de donde este agregado social, saca la justificación de sus ritos o cultos a dioses, héroes, y antepasados; con ellos verifican y consolidan su existencia en el tiempo; el origen cierto de su estirpe, sus leyes y sus tradiciones.

b) Para la teoría psicoanalítica, el mito pertenece al "mundo inconsciente", de lo irracional; delimitando así, las fronteras entre la razón y la fantasía, o la locura y la puericia; y, en consecuencia, una "lógica del inconsciente". En otro aspecto, el psicoanálisis ve en los mitos figuraciones de "complejos", deseos insatisfechos, traumas, frustraciones, generalmente de carácter sexual y de voluntad de poderío. Ejemplo: el totem es la imagen del "padre" o "protector". El Nagual protector de la tribu entre los indígenas americanos y deidades menores pertenecientes a grupos familiares.

c) Algunos historiadores -Moreau de Jonnes, entre ellos- se inclinan a ver, en el mito, hechos reales y positivos: leyendas sobre los dioses y los héroes; son relatos que se refieren a hombres que, efectivamente, existieron; dotados de facultades superiores para realizar hazañas inverosímiles y beneficiosas para los pueblos primitivos que los consagraron como divinidades; gozando también de esta identificación algunos animales.

d) La Antropología explica que, antes de la mitología, se encuentra, en la vida humana, el "mana" o animismo, reiteradamente encontrado, en los pueblos arcaicos como los de la Polinesia, Micronesia, Melanesia, etc. El "mana" es una fuerza, un influjo de orden inmaterial y hasta sobrenatural, que se revela por medio de la fuerza física, o por otra forma de poder o superioridad que el hombre posee; no estando fijo a un objeto determinado, y puede ser llevado sobre toda clase de cosas: es forma de vida del hombre primitivo.

El hombre mitológico, sintió que el mundo vive: supuso que, detrás de cada cosa material, había un espíritu semejante al suyo que la animaba; por lo que se explica que todo "mito" lleva en sí el reflejo del hombre mismo. A este respecto dice el sociólogo francés Reinach (1858-1932): "Podemos afirmar que el niño y el salvaje son animistas, es decir, que proyectan al exterior la voluntad que actúa en ellos; que las cosas que pueblan el mundo, en particular, los seres y las cosas que les rodean; gozan de vida y sentimientos semejantes a los suyos". Es la explicación del antropomorfismo. "Tan natural es al hombre el animismo, y tan difícil de desarraigar, que ha dejado huellas en el lenguaje de todos los pueblos y hasta en el de los individuos más civilizados en apariencia", añade el mismo autor.

e) En otro sentido, algunos sociólogos como el autor de "La Teoría de la Violencia" Georges Sorel, comparan el mito con "la ideología", "la utopía y la quimera". Aluden a los elementos psíquicos que incitan a las masas para la acción. Dicen, por ejemplo: "el mito de la huelga general", "el mito de la raza", "el mito de la sangre", "el mito de la nación", etc. En esta línea, el término "mito" sirve para designar "las elaboraciones de la conciencia colectiva" que no se basan en una realidad objetiva.

5. El mito y el marxismo.

En una más amplia visión del mito y de la mitología, el Marxismo ve, en tales conceptos, creaciones populares que intentan generalizar y explicar los distintos fenómenos de la Naturaleza y de la Sociedad: en el mito y en la mitología, se encuentran muchos elementos de la concepción del mundo y de la vida, que se había formado el hombre primitivo, en las etapas iniciales de su existencia social. El mito va hermanado con la religión porque, en él, se dan muchos aspectos de lo sobrenatural; se crean y expresan, asimismo, concepciones morales y estéticas, lo cual, necesariamente, produce derivaciones encaminadas a la regulación de la conducta humana, y hacia la apreciación y expresión de la belleza.

El mito y la mitología son un producto de la fantasía: el hombre se explica, imaginariamente, los hechos de la Naturaleza y de la Sociedad, cuyas fuerzas y superioridad escapan a su dominio; pero cuando estos hechos pueden explicarse lógicamente, porque han sido sometidos al conocimiento concreto de la investigación científica, entonces el mito y la mitología desaparecen.

6. El mito y el Estado.

El estado es definido de distintas maneras, pero, en esencia, tienen el mismo objeto: "una organización total de la Sociedad", "la organización jurídica de la Sociedad"; "la autoridad soberana que ejerce el gobierno de las cosas y de las personas dentro de un territorio nacional"; "el poder organizado de una nación"; "una de las formas históricas posibles y concebibles, por la que una comunidad política institucionaliza su unidad, y asume la responsabilidad de su destino nacional".

A esta figura social, jurídica e histórica, se le han atribuido varios elementos, cualidades o propiedades que invaden los linderos de lo mítico. Esos elementos, cualidades o propiedades son: eternidad, divinidad, consubstancialidad (a la naturaleza del hombre), inmanencia (en la esencia de todas las cosas, en el macrocosmos y en el microcosmos); inherencia total (en la esencia de la sociedad humana) anterior a las partes (individuo, familia, sociedad), realización objetiva de la idea, etc. La metafísica racionalista e idealista se ha enseñoreado justificando de la manera más acusiosa y refinada tales atributos. Y así el Estado ha pasado a ser considerado como una entidad mágica, mística y suprema que todo el mundo intuye como un demiurgo: un dios o un demonio, fantástico...

La investigación sociológica, económica, histórica y política de los pueblos, ha venido a demostrar que el Estado es un producto histórico de la sociedad que ha llegado a cierto grado de desarrollo y que, de elemento armonizador de las diferencias con que apareció, se ha convertido en instrumento de dominación por las clases poderosas con el doble objeto de mantener su superioridad y sus privilegios, con lo cual queda destrozada su pretendida esencia mítica.

CAPITULO II.

LA ETERNIDAD DEL ESTADO.

1. La base económica del despotismo oriental.

La primera figura del Estado aparece en la historia bajo la forma conocida con el nombre genérico de despotismo asiático o despotismo oriental. Los historiadores nos presentan esta forma de Estado desde Egipto, al noroeste de Africa, hasta el Japón pasando por todo el Asia. Este despotismo se caracteriza porque el monarca, llamado sátrapa, déspota, tirano, califa, rajá, maharajá, mandarín, etc. reclamaba impuestos cada tres o cuatro meses en el año como una especia de "renta de la tierra". Al cabo de este lapso los pelotones militares se presentaban en las comunidades rurales agrarias y despojaban a las familias de campesinos de todo lo que habían almacenado en aquel corto período. Se llevaban granos, heno, frutos, animales y solo les dejaban los instrumentos de trabajo y escasos medios de subsistencia. La tierra era de propiedad de las comunidades agrarias, pero el dueño de la soberanía territorial era el sátrapa.

Este sistema comenzó aproximadamente unos siete mil años A.C. y se perfiló definitivamente con el establecimiento de las dinastías gobernantes cuyo registro está bien establecido en las de los faraones, las de los acadios entre los cuales se cuenta la de Sargón, las de los babilonios entre los cuales se halla Hammurabi, las de los hindúes contra los cuales se rebeló Sidharta Gautama "El Budha", las de China que Confucio organizó con una burocracia obediente y las del imperio del Sol naciente que aún subsiste con el emperador Akihito.

Este régimen de gobierno despótico que ha durado casi nueve milenios ha tenido por base económica lo que los economistas han denominado "modo de producción asiático", que es una forma precapitalista que ha sido de difícil descomposición. Este sistema fue descubierto y escrito en sus memorias por el médico francés Francois Bernier, que fue el terapeuta de cabecera del Gran Mongol, que gobernó en Turquía Europea y Asiática, parte de Persia y el Turkestán de 1650 a 1700. Estas memorias fueron conocidas por Carlos Marx en 1852 y el 2 de junio escribía a Engels revelándole su asombro por la penetrante observación del galeno sobre el sistema de producción en que se desarrollaba la vida económica en aquellas regiones orientales. "He aquí" dice, "el secreto" de la milenaria "paz asiática" la "llave del cielo oriental", o sea el milagro de la inamovible mansedumbre del pueblo asiático.

En efecto: el modo de producción asiático se basa en el sistema de comunidades agrarias que "poseen colectivamente a perpetuidad la tierra y en donde tienen sus viviendas, sus pastizales, sus animales, sus bosques. Los campesinos son dueños del suelo que trabajan, en donde viven con sus familias y sus pertenencias, pero que no pueden vender ni enajenar de ningún modo. Propiamente el dueño es el monarca, el Gran Mongol, pero éste tampoco enajena esa tierra. De esa forma el campesino, o mejor dicho, la comunidad se halla tranquila y, segura y satisfecha; el sátrapa les da protección contra las invasiones de los nómadas y contra las penetraciones extranjeras. Por estas razones las comunidades no se rebelan contra las recaudaciones periódicas de impuestos.

Este sistema es similar al de los Incas, Chibchas, Maya-Quichés y Aztecas a la época del descubrimiento de América.

Algunas concepciones del Estado sobre esta base económica se estudian en los capítulos I y II de esta obra.

2. Culturas mágicas, mitológicas y religiosas.

La doctrina de la eternidad del Estado descansa, sobre todo, en las tradiciones y leyendas mágicas, mitológicas y religiosas de la humanidad. Todas las teogonías de todos los pueblos primitivos, han sustentado la idea de la existencia de un ser supremo, alrededor del cual se prosternan, sometidos todos los demás dioses inferiores; idea que se proyecta, de la misma manera en la tierra en donde se ven las manadas de animales salvajes, como los lobos, sometidos a un jefe que es el más fuerte; en las abejas y las hormigas sometidas a una reina; y en las hordas de hombres primitivos sometidos al más poderoso de entre ellos.

Estas concepciones tuvieron su organización y sistematización cuando ya la sociedad humana, había llegado a un grado de desarrollo económico y social, que permitió el aparecimiento de una casta sacerdotal que organizó el culto; estableció ritos e impuso normas de convivencia, que designaban lugares o tareas específicas para unos que mandaban; otros que obligaban por la fuerza, al cumplimiento de las tareas y otros que, simplemente, obedecían por la sumisión y la impotencia.

Este comportamiento y estas creencias, son semejantes en todos los pueblos primitivos; cuyas culturas evolucionaron del tal manera, que luego impusieron, como patrones de civilización, a otros pueblos atrasados. Estas culturas mágicas, mitológicas y religiosas son, entre otras: la cultura védica en el Indostán, la órfica entre los griegos, la druídica entre los galos y celtas de Francia y España; los oráculos o misterios caldeos, la judáica de los hebreos, los gnósticos y neoplatónicos que se confundieron con los cristianos.

De estas ideas arrancó y se elevó la especulación filosófica, para establecer, por la vía de la sistematización racional, la justificación y existencia del Estado como concepto de poder, de orden y de jerarquía inherante a la naturaleza del hombre, que precisa de la sujeción y de la obediencia, conforme a una disposición eterna, para la realización de su vida en la tierra. Estas últimas concepciones se encuentran ya en las tesis de Aristóteles, San Dionisio el Areopagita, San Agustín, Santo Tomás de Aquino, Hegel, Duguic, Gierke y entre nosotros, el Salvadoreño Mauricio Guzmán. Hagamos una exposición breve de algunas de esas ideas y autores, por no ser necesario tratarlos todos ni en todo su contenido:

3. La cultura Védica.

En la península del Indostán se desarrolló una de las culturas más viejas que conoce la historia de la humanidad. Se sabe que el primitivo pueblo indú, era el "wedda" que, desde muy temprano, se cruzó con otros elementos raciales como las tribus pigmeas de los drávidas y de los mundas de raza negra. Para el año 4500 A.C., los pueblos indúes estaban ya organizados en Estado-Ciudad bajo el dominio de poderosos rajás o marajas. La tradición oral védica arranca, aproximadamente, de unos 7000 años A.C.; pero la escritura de sus libros sagrados, los Veda, comenzó a hacerse hasta el Siglo XI A.C., y terminó hasta el Siglo VIII A.C., siendo recopiladas cuatro colecciones denominadas: Rig-Veda, Rama-Veda, Atarva-Veda y Brahma-Veda.

Aproximadamente desde el año 2000 A.C., los arios -pueblo indoeuropeo procedente de lo que ahora se conoce como Ucrania (Región suroccidental de Rusia)-, en subsecuentes olas, invadieron la India por el norte y se apoderaron de todo el valle del Indo y del Ganges; estableciendo allí su dominación que quedó consolidada por el año 1600 A.C.

Estos arios que se llamaban a si mismos nobles o aristócratas, distinguidos, eran pastores y militares de raza blanca y allí se hicieron agricultores; impusieron a los pueblos conquistados una división social en castas; estableciendo la denominada cultura brahamánica, cuya base es la doctrina del "brahamanismo" o culto a Brahama. La división social es la establecida o descrita en el llamado Código de Manú.

El resumen del Brahamanismo se puede apreciar en la doctrina del Brahaman Atmán, que condensamos así:

Los términos "Brahaman" y "Atmán" revelan dos conceptos fundamentales, opuestos y recíprocos a la vez. "Brahaman" significa el principio supremo y único del mundo, incluso superior al propio "ser". Su significado etimológico se encamina hacia la idea de crecimiento espontáneo, por sí mismo y desde sí mismo: Es la fuente inagotable de lo real. "Atmán" significa la realidad interior o el yo íntimo del individuo humano; fuente inagotable de la vida de éste. En su sentido etimológico expresa la idea de "hábito", "respiración".

En el transcurso del tiempo y según el sentido de las interpretaciones, estos dos conceptos, fueron superponiéndose de tal modo, que ahora no se habla de ellos por separado sino que unidos "Brahamán-Atmán", formando un solo concepto integrado en sí mismo, o sea que el "Brahamán" es "Atmán" y viceversa; se trata de un absoluto que se encuentra tanto en el fondo del universo o cosmos, como dos caras de una misma realidad Suprema, o Causa Suma de todo. De esta realidad surgen las demás realidades.

De este concepto surge la idea de "Aquello o ésto", o lo que es lo mismo "Así como es arriba es abajo"; de donde ha emanado el concepto de la racionalidad de la organización social en "castas" permanentes, y un "poder", eterno e inmanente, que gobierna todas las cosas y se refleja en todas ellas: el sistema solar, la constitución de una planta, de una flor, de un hombre, etc.

4. La mitología y el orfismo en Grecia.

El mito es una fábula o leyenda que, por tradición oral, se ha transmitido de generación en generación, en todos los pueblos primitivos; y cada pueblo tiene sus mitos propios. La mitología griega es rica y bella en sus leyendas de esta clase; como un reflejo fantástico de sus dirigentes, hay dioses primitivos -(el caos, la eternidad, el destino, etc.)- auxiliares, héroes, semidioses, dioses subalternos; y héroes míticos. Toda esta jerarquía revela la organización social de los griegos cuando ya estaban en la etapa superior gentilicia, en la barbarie superior, en las proximidades de la civilización. Dentro de este contexto, la sociedad griega mejoró sus técnicas productivas, siendo la aparición de las clases sociales y la esclavitud, una de las principales consecuencias de éste desarrollo.

La clase aristocrática gentil que devino en clase poseedora; sustentó y fomentó el culto de los dioses, así como la creencia de que el alma era una substancia corporal que se perpetuaba después de la muerte. El orfismo se opone a ésta creencia. Esta doctrina aparece en el Siglo VIII y se desarrolla hasta el Siglo VI A.C., sobre la base de los himnos órficos, del poeta y músico mitológico Orfeo, quien hechizaba con sus poemas y su música. El poeta, según las leyendas populares, apareció en Tracia en el Siglo XVI A.C., siendo hijo de Eagro, rey de Tracia y de la ninfa Calíope (por tanto Orfeo era un semidios), cuyos ascendientes eran Apolo (Helios, el sol) y Clío (Musa de la historia).

El orfismo se fundamenta en el culto de Dionisos, dios de la alegría y del ímpetu creador de la primavera. Este dios era hijo de Zeus y había sido muerto por los Titanes; pero su corazón, rescatado por Atenea, fué entregado a Zeus, quien se lo comió. De las cenizas de Dionisos fueron creados los hombres quienes tuvieron la maldad de los Titanes y la bondad de Dionisos; Zeus volvió a crear a Dionisos, y al restaurarse el culto a Dionisos, el orfismo expresó la idea de que el cuerpo pertenecía a los amos, a los señores, que ya eran esclavistas, y que el alma iba a gozar de la felicidad a ultratumba, oponiéndose a la primitiva creencia.

Estas ideas tuvieron mucha influencia en Pitágoras, Platón y Empédocles, en el neoplatonismo, el gnosticismo y en el cristianismo.

5. El pensamiento político entre los antiguos griegos.

Ya hemos visto la influencia que los himnos órficos ejercieron en el sentimiento religioso y político de los griegos, desde el Siglo VIII A.C..

Ya desde entonces estaban establecidos los Estados-Ciudad, cuyo ejemplo es clásico en la literatura política universal. Sin embargo, no estaba, todavía, redactada la teoría política abstracta que más tarde elaborarían la mayéutica de Sócrates, condensada en los libros de Platón y las geniales sistematizaciones de Aristóteles. Antes de la elaboración de estas teorías se verificaron, en la praxis política del Siglo V A.C., las grandes luchas sociales que determinaron la imposición definitiva del Estado-Ciudad causando la desintegración de la comunidad gentilicia.

El pensamiento fundamental que hay en la idea griega del Estado-Ciudad, es la "armonía" de una vida compartida por todos los miembros de la comunidad que el Estado abarca. Solón de Atenas decía que sus leyes -elaboradas por él- produjeron la armonía, el equilibrio entre ricos y pobres; por ellas, cada una de las partes recibe lo justo.

Las ideas de armonía y proporción aparecieron en el pensamiento griego, desde los inicios de la filosofía. Anaximandro trato de describir a la naturaleza como un sistema de propiedades contrapuestas, (por ejemplo frío-calor) separadas por una substancia neutra subyacente. La armonía o proporción es uno de los principios últimos de todos los intentos de formular una teoría del mundo físico. Heráclito decía: "El sol no rebasará sus medidas; que si las rebasare, las Erinias, servidoras de la Justicia, sabrían encontrarlo". Pitágoras enseñaba que la armonía y la proporción eran principios básicos en la música, la medicina, la física y la política.

Estos conceptos de armonía o proporción, de medida, pasaron a las concepciones estéticas y éticas, de modo que, tanto la moral como la política, se vieron inundadas de teorías sobre la proporcionalidad en la belleza, la justicia en los actos de gobierno y la moderación en las costumbres. Eurípides, el gran poeta trágico escribió: "La ley de la naturaleza del hombre es la igualdad".

6. El Druidismo.

Los druidas formaban el sacerdocio de los celtas-galos (Francia, España y Bretaña). Los celtas eran una raza de origen indo-europeo y emigraron desde la Ucrania (Rusia) o del Cáucaso, aproximadamente unos 2000 años A.C. La palabra druida deriva de una voz sanscrita "drus" que quiere decir encina, o "dru-vid" que significa vidente. La secta sacerdotal se dividía en tres clases: la de los novatos, aspirantes a la dignidad sacerdotal; la de los bardos, cantores de alabanzas de los dioses; y la de los darvidin, ministros del culto que, además, ejercían las funciones judiciales y la medicina e instruían a la juventud. Esta secta implantó una verdadera teocracia entre los galos, bretones e iberos. Fueron legisladores y jueces que tenían una autoridad incontestable.

Hacían la paz y la guerra; deponían a los magistrados y a los reyes; imponían penas y se constituían en censores respecto de los particulares. Estaban exentos del servicio militar; tenían el monopolio de los sacrificios, tanto públicos como privados y excomulgaban a los que descartaban sus sentencias, excluyéndolos de las ceremonias religiosas. En cuanto a sus doctrinas, tenían una teología secreta y adoraban a un dios ignoto; cuyas alabanzas cantaban en los bosques sagrados, acompañandose con los sones de sus arpas de oro, de noche, a la claridad de las antorchas, creían en la vida futura y en la transmutación de las almas. Tal creencia se hizo popular y tan arraigada estaba entre los galos, que no vacilaban en dar cantidades de préstamo pagaderas en la otra vida.

La enseñanza pública de los druidas se cifraba en la explicación de la genealogía, atributos y funciones de los dioses, así como en la de diversos medios de explicar su ira y conocer su voluntad. El sistema moral comprendía tres principios fundamentales, a saber: adorar a los dioses, no hacer mal y ser valiente. Observaban el orden celestial y lo aplicaban al orden terrenal.

7. El pensamiento racional de Aristóteles (384-322 A.C.).

Rompe con las doctrinas mítico-religiosas tradicionales con respecto al Estado, y trata de justificar la existencia de éste, de acuerdo con el orden de la naturaleza. "El hombre, -dice-, es un ser social por naturaleza (zoon politikón) y el Estado tiene por base la atracción de los hombres hacia la vida en común". Esta atracción organiza, primero, la familia, después los poblados y por último el estado. "El estado, -dice-, es la forma más perfecta de la vida en común; una forma en la que se crean las condiciones para una vida perfecta, que se basta a sí misma". El Estado es una asociación de hombres libres; los esclavos y los artesanos no forman parte de él. "El estado es una forma necesaria y eterna de la vida en común, de la cual los hombres nunca, bajo ningún pretexto, podrán prescindir".

8. San Dionisio de Atenas.

LLamado el Areopagita (Siglo I D.C.), fué una autoridad eclesiástica de los primeros tiempos del cristianismo y ocupó el primer obispado de Atenas. Fué respetado por su vasto conocimiento, lo mismo que por sus buenas costumbres de vida, lo cual hizo que la gente le guardase veneración y respeto.

Se le atribuyen a él, cuatro tratados y diez cartas de contenido místico-religioso basados en las ideas del cristianismo, conocidos en la literatura filosófica con el nombre de los "Areopagíticos". Estos tratados ejercieron una poderosa influencia en toda la literatura teológica de la Edad Media hasta el Renacimiento (Siglo XV D.C.).

Hay que hacer constar, sin embargo, que posteriores investigaciones científicas han puesto en claro que estos tratados y cartas no fueron escritos ni por San Dionisio ni por Pedro de Iberia, Obispo de Georgia (el primitivo nombre era Iberia), que vivió con mucha posterioridad a San Dionisio. La base crítica de esta refutación se sostiene en dos puntos básicos: uno, que está cargado de ideas neoplatónicas que no habían tenido beligerancia en el Siglo I; otra es que, durante los primeros siglos del cristianismo, nunca fueron citados los tratados y las cartas por los autores eclesiásticos; y otra tesis en contra es que describe ya, en toda su arquitectura, la pujante organización eclesiástica que se impuso, sin reservas, durante más de mil quinientos años. Los tratados son los siguientes: De los nombres Divinos; Jerarquía Celeste; Jerarquía Eclesiástica y Teología Mística.

Los Areopagíticos medioevales presentan el cristianismo de un modo sistemático; El centro del ser es la divinidad incognoscible; de él se desprenden, en todos los sentidos, emanaciones luminosas que decrecen gradualmente, a través del mundo de los ángeles y de la zona de la Iglesia, hasta las personas y cosas corrientes. En síntesis, la jerarquía eclesiástica es un reflejo de la jerarquía celeste. Estos documentos fueron una fuente obligada en todas las corrientes de la filosofía medival.

9. San Agustín de Hipona.

Fué el Obispo de la ciudad de Hipona y uno de los más grandes representantes de la Patrística; uno de los grandes padres de la Iglesia. Entre sus tesis se destaca la idea del ordo u orden, sosteniendo que es uno de los atributos que hace que todo lo creado por Dios sea bueno. Dios ha creado las cosas según su forma, medida y orden; considerando a éste último como una perfección.

El orden, desde el punto de vista metafísico, significa la subordinación de lo inferior a lo superior, de lo creado al Creador. Si lo inferior se rebelara contra lo superior no habría orden, sino "desorden", caos. Santo Tomás de Aquino, siguiendo a San Agustín, dice que: "El orden es una determinada relación recíproca de las partes".

En su tiempo, todas estas ideas sirvieron para darle fundamento a la idea de jerarquía, de gobierno, y en consecuencia, del Estado; y sobre todo del Estado Eclesiástico, concebido como eterno tal como lo es el orden de la naturaleza.

En la época moderna, Hegel concibe el Estado: "como una imagen y realización de la idea moral, de la razón" y lo considera como eterno. Adelante se desarrollará el planteamiento de Hegel.

10. Un escritor salvadoreño.

En su obra "La Política en la Ciudad del Hombre", Mauricio Guzmán, expone y defiende dos tesis que pertenecen al campo de la filosofía jurídica y la filosofía política, a saber: la teoría de la perpetuidad del Estado y la teoría sobre una ley metafísica de "la obediencia", que rige los actos humanos dentro del Estado, es decir, entre gobernantes y gobernados.

En cuanto a la primera doctrina, dice el autor, en el primer párrafo del Capítulo I (El problema de la Justificación del Estado): "En la inagotable perennidad del tiempo y del espacio, hubo un día en que el hombre se asomó a la existencia y, cuando el recuerdo de ésta pudo ser transmintido a la posteridad en forma precisa, ordenada y verídica, nació la historia y con ella el estado. "Con razón se ha dicho que no hay historia sin Estado".

En el segundo y tercer párrafo, continúa: "Desde entonces el hombre ha sido sujeto del amor y del odio; ha adorado a Dios o se ha vuelto hacia él, irreverente o en abierta rebelión;..... todo lo ha soñado o vivido bajo la permanente organización del Estado."

Inmediatamente pasa el autor a demostrar las diversas teorías que han tratado de justificar la existencia del Estado, en su relación con el destino humano, y en su singular naturaleza de fenómeno social de dominación: a) como obra de Dios; b) como producto de la naturaleza; c) como organización mantenida por los más fuertes; d) como institución conceptual; e) como instrumento de dominación en manos de la clase dominante, etc.

Desde la teoría trascendente (divina) hasta la teoría concreta del materialismo histórico, pasando por Aristóteles, Rousseau, Spengler, Jellinek, Nietzche, hasta el anarquismo; Guzmán describe el momento crítico actual que confronta el Estado ante las doctrinas que proclaman su disolución por consunción, como el marxismo o su extinción violenta de la mañana a la noche, como el anarquismo.

Denuncia Guzmán, el hecho de que, en los últimos siglos de la era cristiana, la justificación de la organización estatal ha sido objeto de una "metafísica política" adversa...; y, hoy día, es el tema decisivo de la civilización, pues se está llegando a hacer conciencia en el sentido de abolir el Estado; lo cual precipitaría a la humanidad en una desgracia sin parangón en la historia". "La crísis comenzó desde Rousseau, es decir, desde los albores del capitalismo, o mejor dicho, del liberalismo, hasta el socialismo científico preconizado por Marx, Engels, Lenin y Stalin, que, al acabar las clases sociales; sustituirá el gobierno de los hombres por la administración de las cosas". En este punto se duele el autor citado que eminentes juristas como León Duguit, famoso profesor francés antimarxista, "quien ayudado de la metafísica jurídica", concluye que el fenómeno de la subditancia (del sometimiento al Estado), no tiene justificación racional; "que es imposible demostrar que determinado fenómeno o número de hombres, tenga derecho a imponer su voluntad a los demás asociados".

Esta crísis se revela, en última instancia, en la doctrina anarquista que, en su modalidad católica, sostiene "que el bien público -bien común, en éste caso- podrá ser alcanzado sin el Estado, sin autoridad que encause los esfuerzos particulares, sin gobernantes, por medio de comunidades libres solamente; en las cuales el interés personal del individuo será la única ley".

Ante esta catástrofe real, objetiva, opina Guzmán, que la existencia de la autoridad política se debe..."a un imperativo del mismo fenómeno social, a una ley social que impulsa al hombre a la asociación, con igual fuerza que la ley de la gravitación universal imprime a las cosas del espacio; igual que las células a formar tejidos y organismos o que los átomos a integrar toda la materia en todas sus manifestaciones".

Esta es, la ley Universal del Movimiento que, en el campo social, se le llama "Sinergía Social", en cuya virtud, el hombre erige sus instituciones (familia, horda, tribu y en fin el Estado), por lo cual, sostiene Guzmán, "para generalizar", que el fenómeno político o el principio de autoridad, son una consecuencia lógica de la "Sinergía Social".

Del razonamiento anterior -que hemos procurado resumir en la forma más completa- el autor desprende dos conclusiones: 1) La existencia de una "Ley de la Obediencia", exclusiva del hombre como ser social; y 2) La eternidad del Estado. Dejaremos para otras reflexiones la primera conclusión y nos detendremos, por ahora, sobre la segunda que expresa así el autor:

"Concluyo, pues, que la existencia del Estado no está subordinada al mecanismo de ningún proceso dialéctico o ley del pensamiento, y que menos aún, podrá ser destruido con argucias filosóficas, o por la taumaturgia caprichosa de un partido único y omnímodo; pues la constancia de sus elementos estructurales y el invariable comportamiento de éstos, lleva a la conclusión de que, su esencia está vinculada al ordenamietno primario, rígido e inmutable del cosmos".

Veamos como Guzmán, se contradice en sus dos aseveraciones: En la primera premisa afirma: que el hombre se asomó a la existencia (es decir, apareció como ser viviente); y luego "cuando el recuerdo de su existencia pudo ser transmitido a la posteridad en forma precisa, ordenada y verdadera, nacio la historia y con ella, el Estado". Según el tenor de estas expresiones, el hombre fué, en primer término, -y así lo es, lógicamente- un ser animal, un ser biológico que obraba instintivamente como cualquiera otra especie del mundo zoológico; y hasta más tarde, humanizado por el trabajo, deja los recuerdos de su paso sobre la faz de la tierra, haciendo así historia; el Estado y en general la cultura como fruto específico suyo.

Cabe entenderse que, en los primeros años de su existencia, no hubo ni casas, ni ciudades, ni instrumentos de trabajo, ni mucho menos historia; ni Estado, ni derecho, y que estos dos fenómenos sociales últimamente dichos, son el producto de una larga evolución y transformación cultural del Homo Sapiens. En consecuencia, el Estado como ente histórico y cultural, ha tenido su principio, y, naturalmente, tendrá su fin cuando ya no sea necesario como medio de dominación.

El autor de que se trata, admite la perennidad inagotable del espacio, del tiempo y la ley universal del movimiento. Y como consecuentemente debe admitir -tiene que admitirlo-, el cambio eterno. La perennidad consiste en que una cosa o fenómeno no tenga principio ni fin: esa perennidad es la eternidad en el tiempo y la infinitud en el espacio. Lo que es evidente para el razonamiento, es que no puede hallarle principio ni fin al ser; ni al movimiento que engendra los cambios en el ser, ni estos cambios que son inherentes a él.

Estas son las únicas cosas o fenómenos eternos. Los demás accidentes del cosmos (las nebulosas, los sistemas solares, los planetas, la tierra, el hombre y su cultura, y en consecuencia el Estado, etc.) son series de hechos que tuvieron un primer momento, en una primera unidad, una primera forma y que forzosa y necesariamente, tendrán una última etapa, un término, un fin.

Guzmán, confunde la cohesión física o química de la materia, de los átomos, del mundo inorgánico, con el Estado, al afirmar que su esencia pertenece al ordenamiento primario, rígido e inmutable del cosmos. Porque realmente, antes de que hubiera Estado, antes de que fuera inventado como una forma superior de organización de un conglomerado social, existieron otras organizaciones naturales inferiores que ya hemos mencionado: formas inferiores que no eran ni podrán ser la esencia del Estado. Este es un aparato de dominación sobre una población y territorio determinados, con gobernantes, con cuerpos de policía, con cárceles, con cobradores de impuestos, etc., distinto, también, de otros organismos como las sociedades anónimas, las cooperativas, etc., regidas bajo el mismo principio de la asociación.

El movimiento constituye el modo de ser de la materia; es la manera de manifestarse, de existir; su atributo, el cual incluye, en sí, todos los procesos de las cosas, fenómenos que se dan en la naturaleza y en la sociedad.

En el mundo todo está en movimiento. Aparentemente algunas cosas tienen una naturaleza o consistencia fija; pero esa estabilidad aparente no es más que una forma de movimiento que se llama reposo, siendo este relativo. Todo movimiento es infinito, inagotable y complejo. Existen múltiples formas de movimientos como seres hay en el tiempo y en el espacio; que son los otros aspectos absolutos en que se expresa el ser. Todo movimiento es un proceso de acción recíproca, de interacción, de contrarios, de elementos que luchan entre sí, lo que determina el cambio; el desarrollo y la degeneración, la asimilación y la desasimilación, la asociación y la disociación, etc. Esto es, todo el movmiento es dialéctico, contradictorio.

El cambio en general, es la transformación de objetos materiales; fenómenos sociales en el curso de su desarrollo o decadencia, abarcando todo paso de un Estado a otro. Es la forma más amplia de revelarse el movimiento. Lo permanente no es un ordenamiento primario, rígido e inmutable como ley cósmica sin lo movible, lo cambiante, como ley general del universo.

Por eso, cuando Guzmán admite, por una parte, el movimiento y luego niega la dialéctica que es inherente a aquel; y cuando acepta el movimiento que implica el cambio y acepta, a la vez, una esencia inmutable y rígida, se contradice fundamentalmente, negando en su totalidad, la base filosófica y doctrinaria de su teoría de la eternidad del Estado.

De lo expuesto inferimos las siguientes conclusiones:

Los únicos absolutos son la energía, la materia, el espacio, el tiempo, el movimiento y el cambio dialéctico como forma del ser.

El hombre y su cultura son seres históricos y contingentes.

El Estado es un producto de una larga evolución cultural, nacido al choque de los intereses opuestos de la Sociedad, y utilizado como instrumento de dominación de una clase sobre las otras clases sociales.

Al desaparecer las clases sociales, desaparecerá el Estado que será sustituido por otras formas de organización, adecuadas a las nuevas condiciones engendradas por el cambio, en el devenir histórico, del hombre y de la sociedad humana.

La historia no desaparece con la extinción del Estado, pues éste no es el único hecho notable en el acontecer humano; antes del Estado está la prehistoria, o historia no escrita que registra novedosos acontecimientos, como la invención del arco y la flecha, la rueca de hilar, el hacha de piedra, la organización gentilicia, etc., por loque se supone que, al extinguirse el Estado, el hombre seguirá proyectándose en las obras creadoras de su trabajo.

CAPITULO III.

LA DIVINIZACIÓN DEL ESTADO.

1. Origen divino del poder del Estado.

El Estado ha sido considerado, en todas las épocas, por algunos teóricos, como de origen divino. Esa consideración teórica es de mucho relieve en los imperios antiguos del Oriente Anterior o Cercano Oriente, que abarca los Estados de Babilonia, Asiria, Persia y egipto, este último en el Noroeste de Africa.

En los regímenes autocráticos o despóticos del Asia Menor (Caldea, Siria, Persia, Sumeria), Asia Mayor (China, Indochina) y Meridional (India), el Estado se había establecido sobre la base de la división social en clases, y de la esclavización de los hombres sometidos por la fuerza; pero este hecho era ocultado a los súbditos.

La forma de este Estado es una "Despotia", o sea una Monarquía autocrática y teocrática, en la que todo el poder del Estado se concentraba en las manos del "Déspota" o monarca, que se apoyaba en el aparato burocrático; que controlaba el trabajo de los esclavos y en el ejército que sometía, con crueldad a los trabajadores. Este déspota con su familia, la casta sacerdotal, la extensa burocracia y el numeroso ejército, constituían la clase dominante y gobernante; y para justificar su dominio proclamaban el "origen divino de este poder del Estado". Los ideólogos de este régimen estatal predican la desigualdad humana; el sometimiento de los trabajadores (esclavos), la sumisión y la obediencia de todos al monarca, e incitan al poder supremo del déspota, a mantenerse intocable, por medio del castigo y del terror. En cambio, en la conciencia de los sometidos, o mejor dicho, de los esclavos, su disconformidad se manifiesta como rebelión o protesta contra el abuso de poder.

2. Egipto antiguo.

En el Egipto Antiguo, que se configuró como Estado Esclavista, en el cuarto milenio antes de Jesucristo; el "Faraón" era un ser endiosado. La clase gobernante divulga la idea de que el faraón es un dios terrenal, continuador de la divinidad de los dioses del cielo, y a quien tributan un culto fanático, llamándolo "Hijo del Sol", "Hijo del Cielo", etc. El faraón es eterno, no muere sino que reposa y luego se convierte en el "Dios Osiris" (que es el Sol).

Todos los acontecimientos políticos y sociales son considerados por la ideología de la casta faraónica dominante, como expresión de la voluntad de los dioses celestiales y terrenales (los faraones). En el libro "La Sabiduría" de Pta-Hotep, ideólogo de la clase superior gobernante, que apareció a principios del tercer milenio A.C., sostiene que la desigualdad social es natural; que el hombre trabajador es malo porque ocupa una posición inferior en la sociedad, y el hombre que ocupa cargos administrativos en el Estado, es valioso y noble; predica a los inferiores la resignación, la obediencia y el sometimiento; frente al superior, el inferior debe estar quieto y subyugarse; el inferior debe saber que su bienestar depende de la buena voluntad de los nobles y del poder de los ricos.

3. Mesopotamia y Asia Menor.

A principios del cuarto milenio A.C., en Mesopotamia y en toda Asia menor, empezaron a florecer pequeños estados, cuyo centro principal eran ciudades, de las cuales, unas han pasado a la historia: Ak-Kad, Ur, Babilonia, entre otras. Esta última tuvo su florecimiento en el Siglo XVIII A.C. y fué el centro unificador y cultural de muchas otras pequeñas ciudades o estados. El unificador fué el rey Hammurabi, el del famoso Código.

La ideología política, en este reino, está impregnada de ideas religiosas: el destino de los pueblos y de los hombres está determinado por la voluntad de los dioses. Todas las tesis de la clase gobernante respecto del poder de los reyes, tienen su base religiosa en el Código de Hammurabi, que dice: "Los dioses designaron a Hammurabi para gobernar a los cabezas negras -la plebe-". Se dice que Hammurabi es la encarnación del dios del cielo, del dios de la tierra, del dios protector de Babilonia y del dios del sol, de la luz; y todos los demás dioses le prestan protección y ayuda.

4. Evolución del Estado en la Grecia antigua.

Los primeros habitantes del Peloponeso y de toda Grecia continental fueron los Pelasgos, que quiere decir "grullas" o "aves migratorias". Ellos llegaron del norte en el siglo XXV A.C. a la época del arribo de las aves migratorias. Eran de origen ario.

En el siglo XX A. C., llegaron los aqueos, también del norte y de origen ario, fusionándose pacíficamente con los Pelasgos, comenzando desde entonces a echar los cimientos de una maravillosa cultura que culminó en el siglo VI A.C. En este punto tenemos que recordar que también la cultura griega fue influenciada por las civilizaciones desarrolladas en Mesopotamia, Fenicia, Siria, Egipto a través de las Islas de Creta, Chipre y de otras tierras insulares del Mar Egeo.

Estos pueblos del cercano oriente crearon el Estado unos siete o seis mil años A.C., alrededor de una diosa de la fecundación y de un dios fecundante inseparables; así, por ejemplo, en Sumeria, que después fue Caldea, la diosa era Istar (mujer con cabeza de serpiente) y Tamus o Tamusti; en Egipto eran Isis (la Luna) y Osiris (el Sol). Era un Estado teocrático manejado por los sacerdotes. Pero los propietarios independientes se rebelaron pronto contra el dominio sacerdotal y establecieron su propio gobierno bajo el mando de un Rey que también obedecía el culto al dios. La diferencia entre uno y otro Estado era fundamental: el primero se basaba en un dominio de la tierra; el segundo en la libre empresa que desarrolló las artesanías, la industria, el comercio, etc., que obligó a la creación de una legislación apropiada que culminó con el Código de Sargón (siglo XVIII A.C.), el Código de Hammurabi (2067 A.C.)

Estos aspectos de la cultura política, como otros modelos en las artes, las industrias, la agricultura y el comercio, fueron trasladados al continente europeo.

En Creta la diosa de la fecundación era Astarté (la Luna) y el dios fecundante era el Minotauro (hombre con cabeza de toro) siendo tomado de los dioses fenicios Astarté y Baal-Moloch (dios con forma de toro). En el Atica, Kodro, un conquistador egipcio funda la ciudad de Atenas bajo la tutela de Atenea (1717 A.C.) que era la diosa de la fecundación del pájaro y la serpiente, y Zeus el dios fecundante; más tarde Atenea se transformó en la diosa de la guerra, la paz y la sabiduría.

Los pelasgos y los aqueos fusionados ejercieron un dominio continental en el Peloponeso, Beocia, Tracia, Tebas, Arcadia, Atica, Isla de Eubea. Esta cultura aquea culminó con las grandes proezas de los argonautas dirigidas por Jasón, la muerte de la Medusa Gorgona realizada por Perseo y la muerte del Minotauro realizada por Teseo (sucesos que se ubican alrededor del siglo XV A.C.).

Los acontecimientos de la guerra de Troya tuvieron lugar en el siglo XIII A.C. destacando la personalidad de los hijos de Atreo, Rey de Corinto, que fueron Agamenón, Rey de Reyes (Argos, Micenas, Corinto) y Menelao, Rey de Esparta. El Congreso Anfictiónico verificó la gran unidad del pueblo aqueo en contra de los troyanos. Los reinos aqueos estaban basados, unos en el dominio territorial, otros en la riqueza mobiliaria, en los Estados-Ciudad, donde dominaba una clase emprendedora, que debido a su espíritu de empresa, desarrolló una ideología individualista que es el sello distintivo de la civilización occidental; y otros, basados en una nobleza gentilicia, de economía agrícola.

Recordemos que la guerra de Troya tuvo por objeto la conquista del Estrecho de los Dardanelos (Helesponto) y del Mar Negro (Ponto Euxino), entonces en poder de los troyanos; la recuperación de Helena de Menelao fue sólo un pretexto.

Los dorios, también de origen ario, procedentes del norte, invadieron Grecia en el 1220 A.C. a fines del siglo XIII, destruyendo toda la civilización construida por aqueos y pelasgos. Establecieron un régimen militar esclavista dividido en castas, semejante al de sus congéneres arios en la India. Sometieron a los aqueos y pelasgos, muchos de los cuales emigraron al Atica, Eubea e islas del nor este del Mar Egeo, fronterizas al Asia Menor, región que después se llamó Jonia, en donde se establecieron libremente, defendiéndose de la persecución de los dorios.

Homero y Hesíodo son de estirpe pelasga y aquea; vivieron en el siglo IX y VIII A.C., respectivamente.

El legislador Licurgo fundó el Estado de Esparta o Lacedemonia en el año 750 A.C. que duró hasta el año 450 A.C. El Estado espartano de Licurgo era de tipo comunista-esclavista.

El Estado espartano estaba organizado así: todo el territorio estaba dividido en parcelas o latifundios gobernados por tres "gens" (familias o tribus dorias), estableciendo una nobleza gentilicia (por la sangre o nacimiento) que ejercían el poder político exclusivamente; estas familias no trabajaban y se dedicaban a ejercicios militares y de la guerra. Eran la casta superior espartana. La segunda casta la formaban los "metecos" que eran aqueos y pelasgos ricos quienes ejercían la agricultura, el comercio y la industria. La tercera casta la componían los "periecos" formada por los aqueos y pelasgos que ejercían las artesanías y oficios manuales. Y la cuarta casta eran los "ilotas" o esclavos compuestos de aqueos y pelasgos muy pobres que ejercían los menesteres manuales mas bajos. Todos estaban obligados a pagar tributos a los nobles dorios. Sin embargo, todos los sometidos eran libres de ejercer sus cultos y conservar sus tradiciones.

La diosa de la fecundación era Deméter y el dios fecundante era Zeus o Dionisos.

De igual modo fueron gobernados todos los territorios sometidos por los dorios. El sistema fue conservado en el Código de Gortina, redactado por el escritor dorio-cretense Talitas de Gortina (700 A.C.).

En el año 700 A.C., Sidón, jefe dorio que gobernaba Corinto se defendía del asedio de las organizaciones aqueas y pelasgas que buscaban su libertad. Los aqueos y pelasgos habían desarrollado la riqueza en el espíritu empresarial y laboral y reivindicaban sus derechos políticos y sociales.

En 670 y 657 A.C. los jefes aqueos de Tesalia y Corinto, Ortagoras y Sixeles, derrocaron la tiranía de los dorios y la dominación de los aqueos y pelasgos ricos.

En 605 A.C. en Mileto, Trascíbulo implantó la tiranía en contra de los sectores gobernantes e hizo obras que beneficiaron a la plebe.

En 600 A.C. Solón elabora para Atenas una Constitución protectora de la clase media y los trabajadores.

En 561 A.C. Pisístrato, pariente de Solón, impone la tiranía para establecer la democracia a favor de los sectores pobres, construye templos y recopilas las obras de Homero y Hesíodo.

5. India antigua.

A mediados del quinto milenio A.C., ya los habitantes de la India Antigua, vivían en ciudades rodeadas de grandes muros para su protección; eran agricultores y artesanos que fabricaban herramientas diversas y objetos de cobre y de bronce. A principios del segundo milenio, fueron conquistados por tribus arias procedentes del norte; quienes impusieron un régimen de castas. Los primeros Estados esclavistas se formaron en la India a comienzos del primer milenio A.C..

La ideología política de la antigua India, está concentrada en los libros religiosos llamados los Vedas (los que ven-los videntes), el de la epopeya, el Mahalbarata (que son los más antiguos) y el Código de Manú (Siglo III A.C.), se exponen las concepciones políticas de entonces. Estos textos predican la total desigualdad del género humano y presenta, como una creación de la divinidad, la división de la sociedad en castas hereditarias. Esas castas son: los brahamanes, casta superior, nacida de los labios del Señor del Mundo, Brahamos; los chatrias, militares, han nacido de sus manos; los vassias, agricultores, comerciantes y artesanos, han nacido de su pecho y caderas; los soudras, trabajadores esclavos, nacidos de sus piernas; y los parias, personas marginadas y sin derechos, han nacido de sus pies. Los círculos de cada casta, son infranqueables. El Brahamán es considerado en el Código de Manú como un ser divino, sagrado y omnipotente.

El Código de Manú alaba al rey como primer elemento importante del Estado, destacando su poder ilimitado. Manú es el primer hombre en la mitología Indú. Es la personificación del amo del mundo, y está formado por el brillo de todos los dioses. El rey debe defender el régimen de castas, salvaguardar la ley sagrada y cumplirla en sus relaciones con el pueblo. Pero también, el rey está supeditado al consejo de los brahamanes; acatar esos consejos y ser ejecutor de la voluntad de éstos; debe protegerlos en sus intereses; no debe provocar su descontento y su ira, pues los brahamanes pueden aniquilarlo con su ejercito.

6. China continental.

Algo análogo a lo visto anteriormente, sucedió en los grandes valles del Hoangó y el Yant-tse-quian, en la China Continental. La historia no ha logrado penetrar, todavía, en el conocimiento del establecimiento y organización de las tribus mongolas o de raza amarilla; a quienes, sus vecinos de las culturas situadas al occidente, les llamaban "los extraños" o "los extranjeros". En el campo de la suposición; comenzarían a establecerse a principios del quinto o antes. En el año 1950 A.C., o sea a fines del segundo milenio A.C., el soberano del río Wei, destronó a un soberano de una monarquía vecina, creando con ello, la base de un dominio imperial; al fallecer, dejó como herencia, sus tradiciones culturales; las cuales habían convergido, con toda la cultura de los principados del Hoangó.

Entre esas tradiciones culturales, de orden intelectual, estaba el conocimiento del sistema estelar y de su orden eterno. El gobierno de los hombres, es decir, el Estado, debía ofrecer una imagen terrena de ese orden. Y como en el "cielo", carece de expresión sensible, debe valerse de su elegido, es decir, de un ser sagrado, que habrá de gobernar, interpretando la "voluntad del cielo"; como expresión directa. El emperador se llamaba "Hijo del Cielo y la organización del Estado, se basaba en la jerarquía familiar y en el culto de sus antepasados, bajo estricto control; lo cual le daba una cohesión y permanencia indiscutible. El régimen político en China era la monarquía militar burocrática.

El principal ideólogo del régimen divino del Hijo del Cielo; fué Confucio, que vivió entre los años 551-479 A.C. y su influencia ha llegado hasta nuestra época. entre los muchos de sus preceptos, que hablan de la necesidad de la desigualdad social, de la pobreza, de la riqueza, de las costumbres, de los ritos, de los hábitos, etc.; destaca la esencia divina del rey, del Hijo del Cielo, el cual recibe las órdenes de lo alto, y es como el viento que sopla sobre las espigas de los trigales, y los súbditos deben ser como éstas que se inclinan cuando el viento sopla.

7. América precolombina.

Ideologías semejantes se sustentaron durante los regímenes políticos de los estados griegos, del Imperio Romano y los pueblos avanzados de América (Aztecas, Nahoas o Toltecas, Mayas, Quichés, Chibchas e Incas, que ya tenían estado constituido a la llegada de los españoles), que consideraban a sus soberanos y a los miembros de su nobleza, como hijos o representantes de los dioses, y al Estado como una proyección de la divinidad en la tierra; tal como lo afirma J. Jastrov en su "Historia de la humanidad, su cultura e instituciones".

8. Cristianismo y feudalismo.

Al ser reconocido por los emperadores romanos, el cristianismo como doctrina oficial, en el año 313 (principios del Siglo IV D.C.), ésta doctrina se convirtió en un instrumento ideológico de la intolerancia, fanatismo y oscurantismo. Bajo su estandarte se terminó una cerrada forma de creencias y se persiguió cruel y tenazmente a los portavoces de la cultura de aquellos tiempos. Tan decisiva fué la influencia de la Iglesia Cristiana, que en la comprensión y estudio de la doctrina de Cristo, intervinieron los mismos emperadores romanos; sobre todo, en el Imperio Romano de Oriente (Bizancio).

La Iglesia fué implacable contra toda clase de interpretaciones heréticas; y a lo largo del Siglo IV D.C. dejó totalmente establecido su sistema religioso y político. Fueron sus principales pibotes Jan Szlatous, Obispo de Constantinopla (345-401 D.C.) y Aurelio Agustín, conocido por San Agustín, Obispo de Hipona (354-430 D.C.).

Szlatous, fundamenta el proceso de feudalización de la sociedad y la organización de la población del Imperio en castas y grupos profesionales; con derechos y privilegios estrictamente especificados, para la casta superior (senadores y clero); justificaba la esclavitud y el sojuzgamiento de los campesinos libres que habían surgido por aquella época; predicaba la subordinación al poder del Estado, y amenazaba con castigos, además de los terrenales, con los del poder de Dios, al que desobedeciera al soberano. Sin embargo, decía que el poder de la Iglesia era superior al poder real del Emperador.

La doctrina de San Agustín, con respecto al Estado y al Derecho, hace resaltar la posición dominante de la Iglesia en el mundo, y preconiza un imperio teocrático militante de la Iglesia. San Agustín concibe el Estado como "una multitud unida por vínculos sociales". Para él, el Estado terrenal es inauténtico, porque sólo se reduce a satisfacer necesidades corporales por medio de la fuerza. Solo el Estado de Dios, la Iglesia (la Ciudad de Dios), es auténtica; ella posee la verdad, y sólo ella nos puede conducir a la unidad y a la paz eterna. Pero esto se realizará sólo con el segundo advenimiento de Cristo a la tierra, cuando organice un tribunal justiciero, que efectuará la separación definitiva de los escogidos y de los reprobados, de los devotos y los pecadores y ambos Estados, la Ciudad de Dios y la Ciudad del Hombre concluirán su definitivo desarrollo. Sobre ésta doctrina fantástica fundamentaron los regímenes feudales de la Edad Media su dominación, la subordinación de los pueblos, así como el papa justificó su preponderancia sobre tales regímenes.

9. Santo Tomás de Aquino.

Santo Tomás de Aquino, otro de los pilares de la Iglesia Católica, que floreció en el Siglo XIII de nuestra era (1224-1274), adaptó los fundamentos del realismo aristotélico a los pilares de la fé, expresando, con la Escolástica, que la filosofía era una sirvienta de la Teología. La idea principal en Santo Tomás de Aquino, es la subordinación de la nación en la fé de Cristo y, por tanto, en la Iglesia.

Santo Tomás dice que la esclavitud existe como un castigo para los hombres por sus pecados, y por sus necesidades económicas. Se basa en Aristóteles, en los jurisconsultos romanos y en San Agustín, para sostener esas tesis. Dice que los campesinos y que los artesanos urbanos, que son asalariados y se dedican a menesteres inferiores, no son dignos de manejar las cosas del estado. Estos forman la clase inferior; la clase media la componen los guerreros, jueces, científicos, sacerdotes y nobles y la clase superior es la gobernante.

Según Santo Tomás, El estado no puede darle la felicidad a los hombres, como sostenía Aristóteles; sino que, por el contrario, apoyándose en San Agustín, esa felicidad solo puede hallarla, con la ayuda de la Iglesia, en la vida de ultratumba; es decir, después de la muerte; y con ello fundamenta la inmovilidad del régimen feudal -al que considera perfecto y de origen divino-; cuya fortaleza se funda en el "principio de poder", que es el único principio que hace posible el Estado. Esta unión del poder con el Estado, sólo es compatible con la unión que existe entre Dios y el mundo, y entre el alma y el cuerpo. Pero para Santo Tomás, el origen divino del poder, sólo se refiere a su "esencia" y no a su adquisición y utilización, pues éstas pueden ser obtenidas y ejecutadas, incluso contra la voluntad de Dios.

10. Jacobo Benigno Bossuet.

Para finalizar estas notas sumarias sobre la divinización del Estado, haremos referencia a un texto famoso que sirvió de fundamento ideológico a la monarquía absoluta en Francia, en el Siglo XVII y XVIII. Nos referimos al libro escrito por Jacobo Benigno Bossuet, Obispo de Condon (1624-1704); en forma de lecciones para el Delfín (el heredero del trono de Francia, hijo de Luis XIV y de María Teresa de España), del cual fué preceptor de 1670 a 1679. Ya este soberano, Luis XIV, había dicho: "El que dió reyes a los hombres, quiso que se los respetase como a sus lugartenientes"; es decir, que este monarca se consideraba rey absoluto por derecho divino.

Bossuet escribió "La Política sacada de las Sagradas Escrituras", y también "Discurso sobre la Historia Universal" para instruir en política al heredero de la corona de Francia, inspirados ambos en la concepción divina de que la providencia es la que gobierna el destino de los hombres. No hay azar ni fortuna en la marcha de las cosas; es la Providencia la que dirige, de manera firme, las cosas de los hombres y de los Estados, y no de manera vaga e incierta, sino de manera particularmente segura: un verdadero "dirigismo divino". Tal es la concepción global de la teoría teocrática de Bossuet.

"La Política sacada de las Sagradas Escrituras" consta de diez libros, de los cuales solo los seis primeros sirvieron para la educación de Delfín; los restantes fueron escritos de 1680 a 1704.

Bossuet, en su Política, dice basarse en las "Sagradas Escrituras", es decir en La Biblia, que la Iglesia y todos los cristianos admiten, que han sido inspiradas o dictadas por Dios todas las enseñanzas que contiene; pero al estudiar el texto se puede advertir que también influyeron en el autor, pensadores como Aristóteles, Platón, los estóicos y Tomás Hobbes, el autor de "De Cive" (del ciudadano) y de "El Leviathan" (Demiurgo-Demonio).

Para Bossuet, el monarca absoluto es de derecho divino. En el libro primero de la obra dice: "Libro Primero: De los principios de la sociedad entre los hombres. Artículo Primero: El hombre está hecho para vivir en sociedad. Primera proposición: Los hombres no tienen, sino, un mismo fin y un mismo objeto que es Dios: "Escucha, Israel; el Señor, nuestro Dios, es el único Dios. Tú amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza" (Cita el Deuteronomio, el quinto libro de Moisés, del Antiguo Testamento). Pero los lazos de la divinidad son rotos por las pasiones de los hombres: es el caso del pecado original cometido por Adán y Eva y el de Caín que mata a su hermano Abel; y entonces el hombre se convierte en "el lobo del hombre".

En el libro segundo de la Política dice: "Libro Segundo: De la autoridad: "Que la monarquía real y hereditaria es la más propia para el gobierno". "Sobre todo cuando va de varón a varón y de primogénito a primogénito". "La monarquía es la forma de gobierno más común, la más antigua y también la más natural". "El pueblo de Israel se redujo a ella, siendo el gobierno universalmente aceptado".

En los libros tercero, cuarto y quinto, desarrolló los caracteres de la Monarquía, es decir, los atributos de la autoridad y del poder. Los caracteres de la monarquía son:

La monarquía es sagrada. Los príncipes obran como ministros de Dios y como sus lugartenientes en la tierra. "El título de Cristo se da a los reyes; los vemos llamados los Cristos o los ungidos del Señor".

La monarquía es absoluta. "El príncipe no debe dar cuenta a nadie de lo que ordena. Sin esta autoridad absoluta no puede ni hacer el bien, ni reprimir el mal; su poder debe ser tal, que nadie pueda escapar a él". No hay fuerza coactiva contra el príncipe.

La monarquía es paternal. Los reyes ocupan el lugar de Dios, Padre del género humano.

La monarquía debe ser invencible, bastión del reposo público que nada puede forzar. "Si hay en algún Estado, alguna autoridad capaz de detener el curso del poder público y de entorpecerlo en su ejercicio, nadie está en seguridad".

La monarquía está sometida a la razón. "El gobierno es una obra de razón y de inteligencia". Es decir, que el soberano debe ser razonable y para ello, tiene que conocer la ley, los negocios del Estado, sopesar las ocasiones y los tiempos, saber escuchar los consejos sensatos; conocer a los hombres, conocerse a sí mismo, y, después de todo, acostumbrarse a resolver por sí mismo las cuestiones planteadas, etc.. Estas últimas enseñanzas han sido tomadas del "Eclesiastés", uno de los libros de Salomón, del Antiguo Testamento: "Escucha, pués, a vuestros amigos y consejeros, pero no os abandoneis a ellos"...etc.

11. La Iglesia Católica.

La teoría de la divinización del Estado ha llegado a su punto culminante, en el momento en que los representantes de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, encontraron los fundamentos teóricos para la dominación mundial del Reino de Cristo. Estas pretensiones tuvieron lugar desde mediados del Siglo X al Siglo XII de nuestra era; época en que ya, el poderío de la Iglesia era tan grande que los Papas se sintieron con el suficiente aliento para imponer la dominación cristiana, no sólo en el aspecto espiritual, sino también en el temporal, con la sujeción de los demás gobiernos de la tierra a los dictados de la Iglesia.

Con ésta idea, comenzó el papado a dirigir sus esfuerzos a suprimir la dependencia del clero al poder secular, a procurar la sumisión de la población a éste; y a buscar la influencia ilimitada de la iglesia tanto en asuntos eclesiásticos como seglares.

Esta pretensión la justificaba el clero, en la creencia mítica de que el Estado Eclesiástico, o sea, la Iglesia Católica, había sido fundada por Jesucristo, cuando éste le dijo a Pedro: "Tú eres Pedro y sobre esta piedra fundaré mi Iglesia y no prevalecerán contra ella las puertas del infierno". Es decir, que con este acto, Jesucristo instituye, de hecho, el Estado Católico, Apostólico y Romano; poniendo como su primer magistrado, Obispo y Papa, a Pedro el Apóstol. También sirven a las ideas de la dominación universal de la Iglesia Católica, las ideas de San Dionisio el Areopagita (el orden de la naturaleza reflejado en la sociedad) y de San Agustín acerca de la prevalencia del reino de la luz sobre el reino de las tinieblas.

No vaciló el papado en inventar la teoría de las dos espadas. Esta consiste en divulgar la idea de que Jesucristo, al instituir al apóstol Pedro como Obispo de Roma, le había entregado dos espadas: la del poder eclesiástico y la del poder secular; y que el Papa, al consagrar a un soberano del poder temporal, le entregaba simbólicamente la espada del poder secular, por lo cual, siempre prevalecía sobre los estados temporales, el poder supremo de la Iglesia.

Otra idea sustentada y difundida por los papas respecto de su poder divino, es la relativa a las llaves que Jesucristo le entregó al apóstol Pedro, en su concepto de portero del cielo. Siendo los papas sucesores de Pedro, es natural que tengan los mismos poderes y facultades que aquel y por tanto, ellos también poseen las llaves para abrir las puertas del cielo a aquellos que por su bendición, son favorecidos con tal privilegio. En consecuencia, con semejantes poderes, están por encima de todo soberano con poder temporal.

Los papas habían ido centralizando la organización de la iglesia. Las actas del papa Gregorio VII proclaman que solo el Obispo de Roma es ecuménico (universal-católico); que solo él puede sustituir y nombrar a todos los obispos, promulgar estatutos e instituir jerarquías; que sólo el, en el mundo, puede ser denominado Papa y el único que tiene facultades para derrocar a los emperadores; sólo el papa puede dar permiso para que un Concilio sea Ecuménico; solo él puede decidir que un libro sea reconocido como canónico; nadie puede abolir sus resoluciones, excepto él mismo, por contrario imperio; nadie puede juzgarlo; pero él tiene la facultad de liberar a los súbditos de cualquier juramento que hubiesen prestado a sus soberanos.

En su lucha contra los emperadores y monarcas que se sublevaban o por lo menos se oponían a las pretensiones del mando universal temporal de la Iglesia, se plantearon muchas posiciones, o mejor dicho, diversas teorías comparativas entre los dos poderes, en las que hacían resaltar el valor superior del poder eclesiástico sobre el civil. Así están las siguientes teorías: La Iglesia es comparada con el sol y el Estado con la luna; que recibe la luz de aquel; el poder eclesiástico es semejante al oro o al día, mientras que el poder civil es como el plomo y como la noche en comparación con el primero.

Con estas doctrinas sobre el poder, el papa se atribuye la facultad de nombrar o deponer soberanos: es cierto que los reyes son nombrados por Dios, pero no obstante, quien los consagra, por mandato del mismo Dios, es el Papa, quien los bendice y los unge como tales, en actos simbólicos que la ley cristiana acepta ciegamente.

CAPITULO IV.

EL ESTADO CONFORME EL DERECHO NATURAL.

1. La teoría del Derecho Natural.

La teoría del Derecho Natural se perfiló claramente en la historia del derecho cuando en la Edad Media se fundó la escuela clásica de esta disciplina bajo los auspicios de los Santos Padres de la Patrística (San Agustín, San Ambrosio, etc.) con las novedades introducidas por la Escolástica. Pioneros en esta Escuela fueron Santo Tomás de Aquino y Duns Scoto; más tarde Altucius, con un sentido racionalista y posteriormente Tomás Moro y Tomás de Campanella con un sentido socialista utópico hasta llegar a los racionalistas como Juan Jacobo Burlamaqui, Hugo Grocio, Baruch Spinoza, Christian Tomasius y Pufendorf. Sin embargo, la teoría del derecho natural tiene lejanos antecedentes históricos en la filosofía y en la literatura, pudiéndose establecer dos corrientes ideológicas totalmente opuestas: una que se fundamenta en la fuerza biológica del hombre, es decir, en la fuerza bruta y la otra se basa en el principio universal de justicia no sujeto a la voluntad de los hombres, y anterior y posterior a todos los códigos y legislaciones de los Estados.

La más notable referencia que se tiene de la primera tesis se encuentra en el famoso diálogo "Gorgias" de Platón, en el que intervienen Sócrates, Gorgias, el célebre sofista, Polo un interlocutor indeciso y Calicles el cínico o inescrupuloso político ajeno a toda consideración pacifista. El diálogo versa sobre la retórica, o sea sobre el discurso que traslada al auditorio la argumentación para persuadir, conmover, agitar o enseñar.

Calicles sostiene la tesis de que el Derecho es la fuerza, el poder del que dispone de la capacidad de imponerse por medio de la violencia. Sócrates le demuestra que el Derecho es la ley positiva, la ley dada y mantenida por el poder del Estado.

En el sentido expresado por Calicles, la teoría del derecho natural fue sostenida más tarde por Nicolás Maquievelo, Tomas Hobbes y Rodolfo Von Ierhing y luego por los defensores del Estado racista como Gobinneau, Chamberlain, Bogor, etc.

La segunda corriente tiene su más notable antecedente en la célebre tragedia de Sófocles "Los Siete contra Tebas", cuando los siete hijos de Edipo se disputaban el mando de Tebas; uno de los hermanos asume el poder; otro de ellos que combate por derrocarlo perece en la batalla y el gobernante promulga un decreto por el cual prohibe se le dé sepultura al cadáver so pena de muerte al que se la dé. Pero Antígona, la hermana de todos ellos se opone al decreto del tirano exclamando: "Yo daré sepultura al cadáver, porque obedezco la ley natural increada, la ley dada por los dioses, que es superior y anterior a toda ley humana".

Esta segunda tesis fue la que recogió la Escuela Clásica del Derecho Natural y la que se ha venido defendiendo en todos los círculos jurídicos hasta nuestros días.

Seguiremos paso a paso, en la medida de lo posible, la trayectoria de ambas posiciones.

2. El Renacimiento.

El Renacimiento es el gran movimiento intelectual, artístico, filosófico y científico que, desde fines del Siglo XV hasta el primer cuarto del Siglo XVI, sacude a la Europa feudal con los vientos huracanados de la revolución intelectual, que insuflan nueva vida a las disciplinas del arte, la ciencia y la filosofía en todas sus dimensiones. Se trata de un movimiento que quiere retornar, por la vía directa, y no a través de las transmisiones distorsionadas del cristianismo, a las fuentes puras de la antiguedad clásica, con una visión del futuro de alegría y optimismo, a una vida que se realiza en la tierra y no, como lo hacía la teología cristiana, con una idea de ultratumba, para una existencia celestial que se verificaría después de la muerte.

El renacimiento derrumbó no solo las columnas del arte, la ciencia y la filosofía medievales; sino que también, abatió, de modo implacable, la arquitectura majestuosa del poder espiritual de la Iglesia, representado por el Papa y la del poder temporal, representado por el Emperador. Por una parte, el Papa no logró nunca un dominio absoluto y ecuménico tal como lo pretendió con ardoroso empeño, la Iglesia en muchos siglos; y, por el otro, el Emperador fué definitivamente descartado cuando se constituyeron las grandes monarquias europeas como Francia, España e Inglaterra, que le disputaron la soberanía; al mismo tiempo que le impusieron límites a las pretensiones de la jerarquía papal y eclesiástica.

Por otra parte, los nuevos descubrimientos geográficos como el de América; la nueva ruta hacia la India por el "Cabo de la Nueva Esperanza" al sur de Africa ya la ruta terrestre hacia el lejano Oriente descubierta por Marco Polo; la invención de la imprenta en 1496, etc.; todo eso hizo variar de rumbo completamente a la mentalidad de los pueblos de aquel tiempo.

Cierto es, sin embargo, que los nuevos Estados unificados de las grandes monarquías de Francia, España e Inglaterra; continuaron con sus sistemas de dominio absoluto, sobre la base de las tradiciones milenarias, en cuanto a la gestión política se refiere, es decir, justificándolas como si fuesen la expresión de la voluntad divina. Pero, a partir del Renacimiento, aparecen nuevas ideas que explican, de manera diferente, la naturaleza, la substancia, la esencia y la razón de ser del Poder Estatal. Estas ideas corren paralelas a las tradicionales formas del pensamiento político, cuya influencia se prolongó, con Bossuet y Fenelón, hasta las postrimerías de la monarquía absoluta en Francia, y con los teólogos católicos en la monarquía española representada, inicialmente, con los reyes católicos Fernando e Isabel, Carlos I, Felipe II, etc., que según sus creencias, reinaban por derecho divino. En ese trayecto, desde fines del siglo XV hasta fines del XVII, se proyectan las grandes figuras de Nicolás Maquiavelo, Juan Bodín, Tomás Moro, Baruch Espinoza y Hugo Grocio, cuyo pensamiento político e ideas respecto al Estado, examinaremos en breves páginas.

Nicolas Maquiavelo (1469-1527), Juan Bodín (1520-1596), Tomás Moro (1478-1535), Tomás de Campanella (1568-1639) y los Holandeses Hugo Grocio (1583-1645) y Baruch Espinoza (1632-1677); fueron los representantes ideológicos de las burguesías nacientes, vanguardia del capitalismo que se iniciaba en la Europa Occidental, y cuya nueva cultura exigía nuevas visiones en las disciplinas científicas, filosóficas, morales y políticas; en contraposición a las ideas, dominantes aún, de la Edad Media y del Feudalismo, basadas en la religión y en la teología. Estos ideólogos, en las cuestiones de la política y del Estado, ya no se explican el fenómeno social por metafísico derecho divino, de una imposición de la voluntad de Dios en las cosas de los hombres.

3. Maquiavelo.

Nicolas Maquiavelo (1469-1527), es abrasado por todo el fuego ardiente del Renacimiento, en su más brillante esplendor; vive toda su vida en la Florencia de los Médicis, (prestamistas que gobernaron desde 1434 hasta 1493); del Monje Gerónimo Savonarola (que gobernó desde 1494 hasta 1497) y los Borgia (1497-1507). Maquiavelo fué el primero en basarse en la observación de los hechos; en la utilización de los datos de la historia y en el conocimiento de la psicología humana; en la ciencia política liberada de los dogmas de la religión y de la teología. Trata de descubrir las leyes que rigen el desarrollo de los fenómenos sociales.

Maquiavelo, ve los hechos conforme su naturaleza. No estudia al hombre ni sus insituciones conforme idealidades metafísicas; sino conforme su propia reacción natural espontánea. Sobre política escribió dos obras que son muy famosas: "Discursos sobre las décadas de Tito Livio" (que habla de la República) y "El Príncipe" (que da las reglas sobre la conducta de un hombre de Estado). Esta última fué de gran provecho para todos los gobernantes del mundo entero, que han basado su política en el empobrecimiento de las clases desheredadas, la traición, la mentira, la hipocresía; sujetandose fielmente a los dictados del contexto brillante del escritor florentino, que tuvo como principal modelo al astuto, feroz, cruel e implacable déspota de la república de Florencia: César Borgia, hijo favorito del Papa Alejandro IV (Alejandro Borgia).

Examinaremos esta última obra que es donde se expresa con más nitidez el pensamiento de Maquiavelo sobre el Estado y el hombre de Estado.

Se propone maquiavelo en "El Príncipe", investigar "cuál es la esencia de los principados; de cuantas formas de principados hay, cómo se adquieren, cómo se mantienen y por que se pierden" (carta de Maquiavelo a Vettori). Divide los principados en cuatro clases: Hereditarios (como la monarquía francesa o española); Nuevos (cómo los que surgían en la Italia de su tiempo; dezpedazada constantemente por las invasiones extranjeras de alemanes, franceses, austríacos, españoles y por las querellas internas en que se despedazaban las ciudades entre sí, en guerras intestinas capitaneadas por "condottieri" -aventureros- mercenarios, que se vendían al mejor postor, cómo las ciudades repúblicas de su tiempo, dirigidas por déspotas o familias aristocráticas); Mixtos (como el reino de Nápoles en su anexión a España); y Eclesiásticos (que tienen sus propias modalidades).

A Maquiavelo no le interesa la justificación previa de una acción por la vía de la abstracción jurídica o filosófica; a él, lo que le preocupa, es la comprobación de la generalidad de un hecho real; el dominio desnudo de la fuerza en las acciones humanas; el triunfo de la fuerza como esencia de la historia humana. Este hecho hay que observarlo en las formas de gobierno (despotismo, aristocracia, república). Para este autor, la aplicación de la fuerza en los actos de gobierno, es simplemente un hecho natural, vanal y simple.

Todo principado (nobleza territorial-Estado) significa una "creación de fuerza". En tener fuerza en todo estriba el Poder del Estado; tanto para adquirirlo como para conservarlo. La razón primera y última de la política del príncipe es el empleo de la fuerza; pues "la fuerza es justa cuando es necesaria", y el mejor empleo de la fuerza es la guerra. "La guerra -escribe Maquiavelo-, las instituciones y reglas que le conciernen, son el único objeto al que un príncipe debe entregar sus pensamientos y su aplicación y de la cual le conviene hacer su oficio; esta es la verdadera profesión de cualquiera que gobierne, y con ella, no sólo los que han nacido príncipes pueden mantenerse, sino también, los que nacieron simples particulares pueden frecuentemente, llegar a ser príncipes. Por haber descuidado las armas y haber preferido en vez de ellas las dulzuras de la molicie, se les ha visto perder sus Estados a algunos soberanos. Despreciar el arte de la guerra es dar el primer paso hacia su ruina; poseerlo perfectamente, "es el medio de elevarse al poder". Así, pues, para todo Estado (hereditario, nuevo o mixto) en cualquiera de sus formas de despotia, monarquía, oligarquía aristocrática o república; las bases fundamentales son "buenas leyes o buenas armas"; no puede haber buenas leyes allí donde no hay buenas armas; y al contrario: "allí donde hay buenas leyes, sí hay buenas armas". Las buenas armas, para Maquiavelo, son los ejércitos nacionales; los mercenarios no. Para Maquiavelo el Estado es la fuerza; la fuerza del que domina; a los súbditos solo les toca obedecer. Pero estos súbditos aman la libertad, como se ha visto a traves de la historia de la humanidad, a muchos pueblos luchar y morir por ella y como el mismo vió a sus coetáneos luchar y morir en defensa de las libertades públicas que ofrecían las repúblicas aristocráticas de su tiempo (Venecia, Milán, Florencia, Pisa, Parma, etc.), que luego fueron destruidas por familias despóticas (los Médicis, Orsini, Borgia, etc.). Los principados (Estados) deben basarse fundamentalmente, para conservarse, en la fuerza: "Cualquiera que habiendo conquistado un Estado acostumbrado a vivir libre no lo destruya, debe esperar ser destruido por él..... Tómese la precaución que se tome, hágase lo que se haga; si no se disuelve el Estado, si no se dispersa a sus habitantes, se les verá, en la primera ocasión, recordar, invocar su libertad, sus instituciones perdidas y esforzarse por recuperarlas".

4. La monarquía francesa.

La monarquía francesa, uno de los grandes principados (Estado) hereditarios según Maquiavelo, y una de las grandes naciones unificadas bajo el feudalismo; era, en tiempos de Juan Bodín (1520-1596), nación dividida, escindida por las querellas entre católicos y protestantes, es decir, por las guerras de la religión.

El enfrentamiento entre las ideologías católica y protestante, había sido iniciado en 1517 en Alemania por el frayle Martín Lutero (1483-1542); la reforma protestante había prosperado de manera incontenible por toda Europa, especialmente en Francia, los países germánicos e Inglaterra. Estando Francia bajo el reinado de Carlos IX, católico igual que su madre Catalina de Médicis y sus hijas, prepararon la matanza de protestantes iniciada al día siguiente de la boda de Enrique de Navarra con Margarita, la hermana de Carlos IX; la noche en que se inició esa matanza se llamó "noche de San Bartolomé".

A raíz de estos acontecimientos, un erudito historiador llamado Francisco Herman, desde Ginebra, la ciudad suiza dominada por el fanatismo calvinista; en un panfleto llamado "Franco-Galia", le hace duras críticas a la monarquía francesa y propone un gobierno, un Estado mixto, compuesto de tres elementos; la realeza como poder, la aristocracia como intermediaria y el tercer estado, el pueblo como partícipe del gobierno del rey. El primero y el tercero de estos elementos -dice el panfleto- son enemigos naturales y la aristocracia sería la armonizadora. Propone, en síntesis, que el monarca puede ser revocado cuando no cumpla con los propósitos de los súbditos; en contra de la tendencia de los juristas burgueses (ya que, por ese tiempo, la burguesía hiba tomando injerencia notoria en las cuestiones políticas), que luchaban por inponer el derecho romano imperial que daba al rey un poder absoluto. A este reto respondió un grupo neutro denominado "Los Políticos", que admitía la realidad de la división de la nación francesa en ideologías religiosas contrarias. Este grupo se propone la tolerancia en materia religiosa; mantener la paz de la nación, enalteciendo la figura del rey como arbitro y protector de todos los cultos, y no como jefe de ninguno de ellos.

El filósofo de esta idea jus-política fué Juan Bodín, el jurista autor de "Los seis libros de la República", publicada de 1576 a 1578, tres años después de la terrible matanza de nobles protestantes en la "noche de San Bartolomé". Juan Bodín fué un filósofo, jurista, historiador, político y economista, que además, escribió un interesante estudio denominado "Método para facilitar el conocimiento de la Historia" y estudios de jurisprudencia y economía.

El primer libro de la "República" se titula: "Cuál es el fin principal en una República bien ordenada", el cual comienza con la siguiente definición: "República es un recto gobierno de varias familias y de la que les es común, con potestad soberana". La esencia de esta definición es que, el autor entiende por "república", a la manera de los romanos, "la cosa pública", la comunidad política en general y no "como una forma de gobierno" que se opone a la monarquía, al imperio, a la aristocracia, a la oligarquía y que es la "forma" específica de la "democracia"; que el gobierno de esa cosa pública, de esa comunidad política, es atributo de "varias familias de la nobleza", entre las cuales está repartida la potestad soberana que ejercen en común.

Bodín, a diferencia de Maquiavelo (que se situa en el hecho concreto sin importarle justificación o legitimidad alguna), busca ante todo, un fundamento jurídico, la base legal del asunto. Sin esa base todo lo que se diga caerá por su propio peso. Para Bodín la comunidad política es un gobierno "recto", de derecho; algo que no sólo es conforme a ciertos valores morales de razón, de justicia, de orden, sino también, que encuentra su fin principal en la realización material de esos valores. La familia es el punto de partida; es, a la vez, la célula madre y la imagen y modelo de toda la comunidad política bien ordenada.

La potestad está considerada, sin discusión posible, como inherente a la noción misma de comunidad política, dice Bodín: "...la República, sin potestad soberana, que une a todos los miembros y partes de aquella y todas las familias y colegios en un cuerpo, no es ya república". Bodín, igual que los romanos, predica la soberanía como un sentimiento o concepto de fuerza y majestad.

La soberanía es, segun Bodín, una fuerza de cohesión, de unión de la comunidad política, sin la cual ésta se dislocaría. Ella cristaliza ese trueque de mando y de obediencia, que la naturaleza de las cosas impone, a todo grupo social que quiere vivir: "es la potestad absoluta y perpetua de toda República" (Estado). Perpetua, quiere decir que "está intimamente ligada a la conciencia directriz de la sociedad, bajo cualquier forma que se presente (monarquía, aristocracia, o democracia)..." (P. Mesnard).

Autoridad absoluta, quiere decir, que el soberano tiene la facultad de ordenar o suprimir la ley basado, únicamente, en su pura y franca voluntad. La primera facultad del príncipe soberano, es la de dar la ley, para todos, en general, y cada uno en particular, sin necesidad del consentimiento del más grande, del igual o menor que él... Ni la costumbre se escapa a esta soberanía; pues, "La costumbre no puede anular la ley, pero la ley sí puede derogar la costumbre" (Bodín).

Todos los signos de la soberanía están comprendidos en el príncipe (monarca, aristócratas, pueblo), decretar la guerra y tratar la paz; instituir oficios, profesiones y funciones; juzgar, en última instancia; otorgar Gracias a los condenados, en oposición a las sentncias y contra el rigor de las leyes; acuñar la moneda y recaudar tributos e impuestos; ...Todos esos signos se derivan de la facultad preciosa de la soberanía, de ese monopolio de dar y de anular la ley.

La soberanía según Bodín, puede residir en la muchedumbre (democracia) o en una minoría (aristocracia) o en un solo hombre (monarquía). La teoría de Bodín, es la de la unificación de Francia; de la unidad soberana, contra la feudalidad; cascada de dominios eminentes y de lazos jerárquicos personales; lo cual significaba la fragmentación, hasta lo infinito, de la autoridad pública, la confusión de los poderes públicos y de los poderes privados. Es decir, que la soberanía, distribuida en tantos pequeños estados feudales, perdía su eficiencia. En cambio, la dispersión feudal caía pulverizada bajo el peso de esta soberanía absoluta, armada con el monopolio de dar y de anular la ley. La burguesía de entonces, pues, estaba de parte de la monarquía absoluta, que propiciaba la unidad de Francia, en contra de los señores feudales protestantes, que proponían el gobierno mixto antes mencionado.

La teoría de Bodín tiene un doble objetivo: terminar con un Estado feudal, que consiste en un poder real disfrutado, conjuntamente, con una serie de nobles familias aristocráticas; y el otro, el de limitar las pretensiones de dominio temporal del Papa, o del poder episcopal, destacando que, el soberano absoluto, no tiene otro poder por encima de él, ni otro igual a su lado. El soberano lo tiene todo por sí mismo.

En lo demás de su obra "Los seis libros de la república", Juan Bodín, se propone descubrir las leyes que determinan los hechos sociales. En este sentido, sostiene la teoría de la influencia que ejerce el clima sobre el carácter de los pueblos, y sobre las ocupaciones de éstos afirmando, de esta manera, la influencia decisiva que los accidentes geográficos tienen sobre la vida y la historia de los hombres.

5. Tomás Moro y Tomás de Campanella.

Tomás Moro, en su libro "Utopía" o "Libro Aureo", refleja el estado económico de la Inglaterra de principios del Siglo XVI, constituyéndose tal obra, en un valioso testimonio histórico, sobre la cruel explotación de las masas trabajadoras en el período inglés de la acumulación primitiva de capital, que marcó el inicio de la dominación de la burguesía.

Campanella escribe "La Ciudad del Sol", que es la descripción de un Estado utópico, a semejanza de la isla de la Utopía de Tomás Moro; inspirado por el anhelo de hallar una solución a la penosa situación de las masas trabajadoras de Italia. En ella traduce la aspiración de dicha clase, de liberarse de la opresión y de la explotación de que eran objeto, por las clases señoriales.

6. Hugo Grocio.

Grocio, representante, en Holanda, de la naciente clase capitalista en el Siglo XVI, escribió su célebre tratado "Del Derecho de la Guerra y la Paz", que trata sobre los problemas del derecho internacional, del derecho en general, y del Estado en particular. Para este autor, el derecho no descansa en la voluntad de Dios, sino "en la naturaleza de los hombres".

7. Baruch Spinoza.

Spinoza, es otro holandés afiliado a la corriente progresista de su tiempo, al lado de la clase capitalista que iniciaba su proyección hacia el dominio económico, social y político.

Baruch (Bernardo o Benedicto) Spinoza, pertenece a los pensadores holandeses del Siglo XVIII partidario de la filosofía jusnaturalista independiente de las enseñanzas de la religión y de la teología. Su obra capital es la "Etica demostrada por el método geométrico"; pero sus ideas sobre la sociedad y el Estado las desarrolla en sus obras "Tratado teológico Político" y "Tratado Político".

Con respecto al Derecho y al Estado es rigurosamente determinista: en la naturaleza nada hay casual; todo está sujeto a la ley de las causas y de los efectos, pues todo se realiza de modo necesario. El Derecho y el Estado tienen su fundamento en la "ley Natural" que es la expresión de la "necesidad natural". Sostiene que el derecho natural de cada individuo llega hasta donde alcanza su poder, así, los peces grandes devoran a los pequeños y éstos se desplazan libremente en las aguas mientras no son devorados; o el derecho natural de los hombres alcanza hasta donde llegan sus fuerzas o capacidades de dominio.

Todos los anteriores expositores de esa época, Siglos XVI y XVII, fueron defensores de una teoría "jus-naturalista" o sea, de uan teoría del "Derecho Natural", desprendida del estudio de la naturaleza humana, aunque unos, como Maquiavelo, Bodín, Grocio y Spinoza fueron partidarios del absolutismo, aunque no fuera el rey el jefe del gobierno del Estado; y otros, como Moro y Campanella eran partidarios de un régimen socialista, que ellos imaginaban como ensoñaciones utópicas.

8. Thomas Hobbes.

Un defensor del absolutismo del rey, de la monarquía, en Inglaterra, fué John Oliver Thomas Hobbes (1588-1679), o sea en los Siglos XVI y XVII, con base en las ideas del "Jus-naturalismo" (la teoría del derecho natural), y no en las concepciones de la teología y de la religión. En 1634 escribió un libro titulado "Defensa de los Derechos del Rey, necesarios para conservar la Paz en el Estado". Exiliado en París, escribió en 1641 el libro "El Ciudadano" y también las obras "Del Cuerpo" (1644) y "Del Hombre" (1648). En 1651 escribió el "Leviathan", su obra capital en materia de filosofía política. Hobbes fué atacado, tanto por los monarquicos como por los republicanos (que habían tomado el poder dirigidos por Oliverio Cronwell en 1648), debido a sus ideas filosóficas materialistas, mecanicistas y ateas. Los primeros decían que era imposible justificar la monarquía que se basaba en el "derecho divino" y no en el "derecho natural" y los segundos por que se oponían a sus designios políticos y religiosos.

En Inglaterra en el Siglo XII hubo una revolución por la cual los nobles feudales le impusieron al rey Juán Sin Tierra, mediante una carta magna se establecieron los derechos de los nobles, las limitaciones del poder real y el Parlamento como órgano de gobierno. Con el establecimiento de la república, de 1648 hasta 1660 por Oliverio Cronwell y sus partidarios, el Parlamento ha jugado un papel decisivo en la historia del estado inglés hasta nuestros días.

Las ideas filosóficas de Hobbes representan una visión general de las ideas científicas y filosóficas del Renacimiento y de la Reforma protestante, a la luz del racionalismo; por eso piensa que lo infinito no puede ser objeto del conocimiento, sino sólo objeto de la fe, y de la creencia religiosa y Dios sólo es un esquema de la Teología. La filosofía de Hobbes es esencialmente sensualista y mecanicista; lo fundamental en el mundo es la materia, el cuerpo; la materia está formada por los átomos, que son los elementos más infimos de ella; los cuerpos existen independientemente de nuestra conciencia; la materia es eterna, y no ha sido creada, no crece ni desaparece; la materia puede ser conocida por medio de nuestros sentidos y por medio de la razón; las sensaciones constituyen un conocimiento inferior; la razón aporta los conceptos.

Desde su punto de vista, el método matemático, geométrico, es un método científico universal que debe ser aplicado, tanto en el terreno de las ciencias naturales, como en el de las sociales, en la vida social, en el espacio moral y político. Este enfoque de la teoría del conocimiento por el método científico natural, implicaba una verdadera revolución que se enfrentaba al predominio de la escolástica. Sin embargo, el método mecanicista, apenas era el primer intento de rebelión contra un pasado sumido en el mundo de la religión y de la teología.

¿Que busca el hombre como fin supremo?, preguntaba Hobbes; y contesta: El placer verdadero, es decir, lo útil. Y ¿Qué es lo útil al hombre?; y contesta: Una moral utilitaria amplia que abrace la ética más pura; es preciso ser buen ciudadano, buena persona, sociable y servicial, no por el cumplimiento de un deber, sino por la utilidad que el hecho útil presenta. La moral utilitaria supone un estado social organizado. El hombre en "estado de naturaleza" es un lobo para el hombre (homo homini lupus). El "estado natural" consiste en una guerra permanente de todos contra todos (bellum omnium contra ommes), y para escapar a esta destrucción recíproca, los hombres se sometieron a un príncipe que organizó las relaciones sociales en vista a lograr un interés común satisfactorio. Tal príncipe merece que le resignen todos los intereses individuales, el de las instituciones religiosas, el de las creencias de toda clase y hasta los dogmas; y doctrinas de la ciencia. En suma: el despotismo absoluto es la consecuencia definitiva de la doctrina utilitarista de Hobbes. Es evidente que Hobbes influyó en Juan Jacobo Rousseau para la estructuración de su doctrina del "Contrato Social" que tanto influyó para la dirección del proceso revolucionario de la Europa del Siglo XVIII.

El libro de Hobbes sobre el Estado se llama "Leviathan" y fué publicado en 1651. El "Leviathan" es la síntesis de la doctrina de Hobbes, que algunos han llamado "tesoro de doctrina moral y política" y otros, consideran que es la más grande obra de filosofía política escrita en inglés. El nombre completo de la obra es: "Leviathan: o la materia, la forma y la potencia de un Estado eclesiástico y civil".

Leviathan es un monstruo bíblico, una especie de gran hipopótamo del cual habla el Libro de Job, indicando que "no hay potencia en la tierra que pueda serle comparada". En otra imagen, esa bestia marina es comparada, o mejor dicho representada por los santos padres de la Iglesia católica; en el sentido moral, como el demonio o enemigo de las almas. Según la mitología del pueblo mandeo (pueblo de la antigua India que vivía en las márgenes del río Indo) es un monstruo que, al final de los tiempos, durante la dominación del planeta Marte y la aparición del Islamismo, devorará la tierra, los planetas, el zodíaco y todas las almas pecadoras.

Para Hobbes, el Leviathan es un hombre artificial gigantesco. Este ser mítico aparece pintado en la primera edición de la obra, imaginado por el autor emergiendo de una colina, a medio cuerpo, con la mirada dilatándose hacia un paisaje de bosques, colinas y valles que preceden a una ciudad importante; su mirada es fija, penetrante, con una sonrisa leve, casi imperceptible y sarcástica, con gran parecido a Oliverio Cronwell, el dictador republicano que ocupa la jefatura del Parlamento Inglés, desde la revolución de 1648 y cuyo poder terminó con él en 1658 y con su hijo en 1660. Su cuerpo está hecho de individuos aglomerados que se juntan a millares; en la mano derecha sostiene, levantada sobre el campo y la ciudad, una espada; en la izquierda, un báculo episcopal. Más bajo, encuadrando con el título de la obra aparecen dos series de emblemas; unos de orden temporal-militar y otros de orden espiritual-eclesiástico, o sea: un fuerte, una catedral, una corona y una mitra, un cañon y los rayos de la excomunión, una batalla con caballos encabritados, un concilio cuyos personajes llevan grandes vestimentas.

El ser descrito es un "hombre artifical creado por el arte habilidoso del hombre: el Leviathan es una invención humana conocida con el nombre de "cosa pública" o "Estado" (Commonwealth o Civitas y polis). Este ser mítico, imaginado por Hobbes con forma humana, ha sido creado para defensa y protección del hombre natural: en él, su alma es la soberanía; la recompensa y el castigo son sus nervios; la opulencia y la riqueza de todos los particulares son su fuerza; la salud del pueblo es su función, la equidad y las leyes son la razón de su ser y de su voluntad; la concordia es su salud; la sedición es su enfermedad; la guerra civil es su muerte.

En el análisis del hombre artificial que es el "Leviathan", Hobbes sigue los siguientes pasos:

La causa material y la causa eficiente, o sean: la substancia y el escultor. Uno y otro son la misma cosa: el hombre, como ser individual natural. En el comienzo de todo está el movimiento; y el hombre, como ser natural, es un mecanismo con sensaciones que se manifiestan en forma de apetitos, deseos, aversiones, amor u odio que generan esfuerzos hacia la consecución de algo "La voluntad es el acto de decidir el último apetito o la última aversión en el debate interior previo para hacer o no hacer alguna cosa". "Lo que se llama "felicidad" existe cuando nuestros deseos se realizan con un éxito constante".

El poder es la condición "sine qua non" de esta felicidad. Riquezas, ciencia, honor, no son sino formas del poder. Hay en el hombre un deseo perpetuo, incesante, de poder, que no cesa sino con la muerte. El hombre es un ser dotado de razón y en esto se distingue de los demás seres del reino animal; es curioso, y de allí su afan por la ciencia; es religioso, de donde su afán de averiguar sobre lo infinito e invisible, es decir, por la causa de las cosas que es Dios; sufre de ansiedad y de ambición, y de allí su afan de indagar sobre el porvenir y de temerle a lo invisible. Esa es la naturaleza del ser humano.

Todo hombre frente a otro hombre es un competidor. Y esa es, precisamente, la condición natural de vivir en sociedad. y todos los hombres están ávidos de poder, bajo todas sus formas, en todos sus aspectos y manifestaciones. El estado natural del hombre es la competencia, la desconfianza recíproca, la avidez de gloria o de reputación, lo cual da como resultado la guerra permanente de todos contra todos. La guerra no es sólo el hecho actual de batirse, sino la "voluntad buscada de batirse"; y mientras exista esa voluntad de batirse, hay guerra y no paz: el hombre es el lobo del hombre; homo homini lupus.

En el estudio del hombre individual -desde el punto de vista biológico natural- Hobbes señala dos tendencias naturales de la raza humana, que son:

Una avidez natural por la cual uno pretende gozar, él sólo, de los bienes comunes;

Una razón natural por la cual cada uno procura evitar la muerte violenta como el mayor mal de la naturaleza.

Para escapar o salir de ese "estado de naturaleza" que es el de "guerra de todos contra todos", el hombre ha tenido necesidad de crear el "derecho natural" orientado por la razón. Se llega al derecho por el impulso natural de las pasiones y de la razón. Algunas de las pasiones inclinan al hombre hacia la paz, como por ejemplo, el temor a la muerte; a la vez que la razón le sugiere artículos de paz, con los cuales puede convenir con los demás hombres con quienes se relaciona. A esos artículos Hobbes los llama "leyes naturales", a los cuales la razón llega de hecho, obtenidas como conclusiones, axiomas o teoremas en la geometría. Esos artículos son leyes, preceptos o normas generales, por las cuales, se prohibe, a los hombres, hacer lo que acarrea la destrucción de la vida u omitir lo que no contribuye a conservarla.

La primera ley fundamental es: "buscar y conseguir la paz, en cuanto se tiene la esperanza de obtenerla; y cuando no se puede obtenerla buscar y emplear todos los auxilios y ventajas de la guerra" (Leviathan I.14).

La segunda ley es: "El hombre, espontáneamente, cuando todos lo hagan y en cuanto lo juzguen necesario para su paz y su defensa, debe de renunciar a su derecho sobre todo y contentarse con tener tanta libertad respecto a los otros cuanto él mismo reconoce a los demás con respecto a sí" (Leviathan).

Bajo la influencia de estas dos leyes generales del derecho natural, el hombre sale de su "estado de naturaleza", es decir, de la guerra contínua o perpetua de todos contra todos y celebra con los otros hombres "pactos, contratos o convenios" por los cuales renuncia a una parte de sus derechos primitivos.

Esos pactos, convenios o contratos no se cumplirán dada la naturaleza apetitiva, mezquina y egoísta del hombre individual. Se necesita para ella de un poder irresistible, visible y tangible, armado del castigo, que constriña, obligue y someta a los belicosos hombres, pues "los pactos sin la espada no son más que meras palabras" (Leviathán). Este ser irresistible, visible y tangible es el Estado -el Leviathan, el hombre artificial cuya descripción se ha hecho- o sea la "Cosa Pública", el Commonwealth, la Civita, la polis; esta Estado goza de un poder cohercitivo que constriñe, que obliga, de donde nacen las nociones de lo justo y de lo injusto, del bien y del mal; en general, las nociones morales; ser que sirve de medio para garantizar la vida pacífica de la comunidad (Leviathan I.15).

El Estado es una persona de cuyos actos cada uno de los individuos debe considerarse autor. El que representa al Estado es el "soberano", el cual tiene poder ilimitado sobre todos; los demás sólo son súbditos. El poder del soberano es absoluto.

Una ley natural obliga al soberano a garantizar la vida y la seguridad de la comunidad, del pueblo; pero el soberano sólo está obligado a rendir cuentas ante Dios, que es el autor de esa ley. También es obligación del derecho natural del soberano, el preservar la soberanía, no traspasarla a otro ni permitir que sea disminuída.

Los súbditos están obligados a la más completa obediencia al soberano en todo lo que no esté en oposición a las leyes divinas.

Lo que preserva al Estado-Leviathan, es la autoridad. El beneficio conquistado con el pacto social que creó al Estado, el hombre que era un lobo para el hombre se ha convertido en un "Dios" para el hombre. Es decir, el ente mítico "Leviathan" -monstruo o dios se ha considerado, fantásticamente, un monstruo devorador o un dios hacedor, protector, magnánimo, previsor, liberal y humano. La autoridad es la afirmación intransigente y el ejercicio integral de la soberanía. Los derechos de la soberanía son para el soberano los medios para la realización de sus funciones; y quien renuncia a los medios renuncia, así mismo, de los fines. La autoridad es la condena implacable de todas las doctrinas que falsamente conducen a las sediciones y a la guerra civil.

Lo que disuelve al Estado, es la ausencia de autoridad absoluta e indivisible. Una forma de minarla es aceptar gobiernos mixtos; la pretensión de someter al soberano a las leyes; la de atribuir a los súbditos un derecho de propiedad absoluta.

Lo que disuelve al Estado es la discusión del poder del soberano, por lo cual el Estado debe perseguir todas las falsas doctrinas que lo adversen y lo critiquen, siendo esta persecución tenaz e implacable.

La principal idea que debe perseguir sin descanso el Estado es la que sostiene que "Los hombres deben juzgar lo que está permitido y de lo que no está permitido, no por la ley, sino por su propia conciencia; es decir, por su juicio personal". Porque si los hombres se erigen en jueces, forzosamente retornará al estado de naturaleza; tan odioso por su anarquía incontrolada.

Lo que disuelve también, por otra vía peligrosa, al Estado, es la concepción falsa de las relaciones entre la Iglesia y el Estado, de la religión y de la sociedad civil. El Estado debe tener el dominio de la religión y de la sociedad civil. El Estado debe ser también órgano de la Iglesia. Ninguna falsa autoridad espiritual tiene fundamento alguno para erigirse en rival del soberano poder del Estado.

Ningún Papa, dean, patriarca, imán, sanhedrín, etc., tampoco ninguna conciencia humana individual podrá oponerse con jerarquía igual o superior al Estado-Leviathan. Ninguna discusión puede abrirse en el corazón del cristiano -o del creyente- y el súbdito; tiene que imponerse la ley civil sobre el sentimiento religioso. En el Estado-Leviathan, nadie tiene ya que servir a dos señores. Esta es la exposición más coherente y sistemática del absolutismo político.

La forma del Estado-Leviathan no importa, puede ser una monarquía, una aristocracia oligárquica, una tiranía, una democracia. La forma monárquica o republicana, indiferente, pues en una u otra, el poder debe ser absoluto para el soberano. El autor del ente mítico del Leviathan prefería el Estado monárquico.

CAPITULO V.

LA IDEALIZACIÓN DEL ESTADO.

1. El Estado como objetivación del ideal jurídico.

Desde otra perspectiva el Estado ha sido considerado como la condición ideal del derecho, como una objetivación del ideal jurídico; a esta corriente pertenecen, entre otros, los representantes del idealismo alemán desde sus orígnes, en el campo jurídico con Samuel Pufendorf, Thomasius y Wolf; los representantes de la escuela histórica del derecho como Gustavo Hugo, Thivault y Savigni y los más genuinos representantes de la filosofía como Emmanuel Kant, Juan Amadeo Fichte y Jorge Guillemo Federico Hegel.

Tomemos en cuenta que los tres últimos fueron pensadores que asistieron al preludio y al acto de representación de la gran revolución burguesa contra el feudalismo en Francia (1789-1798), es decir, que tuvieron conocimiento de la Ilustración, de los Enciclopedistas y de las consecuencias inmediatas de ese drama histórico. Así mismo es natural, todos los mencionados autores tuvieron conocimiento y relación con las ideas e intereses de sus naciones, que se dirimían entre una nobleza feudal y altanera, y una burguesía ascendente pero tímida y prudente; que no quiso tocar los intereses de la nobleza por la vía revolucionaria, como en Francia, porque precisamente, esos intereses estaban vinculados con los de la misma burguesía que tenía en los feudales los mejores consumidores de sus productos. En ese contexto, las ideas sobre el Estado se conducen a darle una configuración ideal.

2. Samuel Pufendorf (1632-1694).

Pufendorf es un ecléctico que reune, en sus obras jurídicas, el pensamiento de Hugo Grocio, Baruch Spinoza, Thomás Hobbes y Renato Descartes. Su propósito es adaptar las ideas de estos tratadistas al régimen feudal imperante en Alemania y justificar así, el absolutismo de la nobleza. En cuestiones sociales -que el llama morales-, aplica el método racionalista de Descartes, sobre una base matemática; pretende, de esta manera, elaborar una serie escalonada de axiomas o postulados que aplica al orden social, al Estado y al derecho.

Divide el mundo en dos grupos, el de las cosas naturales, que son perceptibles por los órganos de los sentidos; y el de las cosas morales que no son preceptibles por los sentidos sino por la razón, de las cuales se ocupan las ciencias sociales o morales. Entre las cosas morales se encuentran la familia, la ciudadanía, el Estado, el derecho, etc. Todas estas cosas morales provienen de Dios y del hombre.

El estado y el derecho no son considerados como fenómenos históricos. Explica, como todo jus-naturalista, que el hombre vivió en estado de naturaleza y que el Estado nació como una necesidad metodológica, es decir, como una necesidad de someter al hombre a una diciplina indispesable para su seguridad. Dice que la ley fundamental de la razón es la existencia de una vida pacífica entre los hombres; y que esa ley es la base del derecho natural. En este sentido, está totalmente opuesto a Hobbes. Pero admite de éste, el absolutismo del príncipe, en las relaciones con los súbditos, para justificar la dominación de la nobleza feudal en Alemania.

Se opone a las doctrinas medioevales relativas a la formación del Estado, conocidas como doctrinas patriarcales, doctrina patrimonial y doctrina teológica, y busca un fundamento filosófico más racional para justificar el aparecimiento del Estado y el absolutismo de los príncipes alemanes; encontrando esta solución en su tesis de que el fundamento del poder político, del poder del Estado, estriba en estos tres elementos: la superioridad, la independencia y la ilimitación.

Y explica: en el estado de naturaleza, no hay leyes divinas sino sólo el derecho natural, que es la aspiración a la libertad, la autoconservación y la independencia; las cuales tienen un carácter eterno e inmutable. Estima que estos tres signos están vinculados entre sí y que el titular del poder político, del poder del Estado, el príncipe, no responde de sus actos porque está por encima de las leyes. En cuanto a la forma del Estado se pronuncia por la monarquía porque una sola persona dispone, con más precisión que muchas sobre las cosas de interés general. Admite que el poder del príncipe o monarca, debe ser absoluto y que sólo el poder del Emperador debe estar sujeto a limitaciones impuestas por los electores.

Esta opinión la basa en el texto de la llamada "bula de oro" del año 1356, según la cual, el emperador debe ser elegido por los electores (y estos eran, en Alemania, los príncipes o monarcas de los trescientos y más pequeños Estados Feudales que se mantuvieron hasta mediados del Siglo XIX).

3. Cristian Thomasius (1655-1728).

Thomasius afirma que la tarea más importante de su tiempo, es la de liberar la filosofía y el Estado, de la influencia religiosa; basándose en el carácter universal de la razón que se impone sobre la creencia en lo divino. Sin embargo, sostiene que el Estado debe tolerar todas las religiones aunque no debe pronunciarse por ninguna; pero sí, debe combatir las herejías porque son las que acarrean la violencia.

Refuta la teoría del origen divino del poder del soberano. Refuta a San Pablo que, en este sentido, sostiene dos tesis contradictorias; por una parte dice que "todo poder viene de Dios" y por otra dice que "El Estado es una institución humana". En realidad dice Thomasius, si el poder del Estado viniese de Dios, habría que justificar, en esa forma, el poder conquistado por los regicidas, los usurpadores y aún del pueblo insurreccionado que derriba del poder al soberano hereditario.

Divide la sociedad humana en tontos e inteligentes. Los primeros deben ser gobernados porque son los que alteran la paz; los segundos son los llamados a gobernar, a dar normas de conducta para todos; a fin de lograr la paz. Las normas de conducta pueden ser morales y conllevan el consejo; y las jurídicas que llevan el elemento de coacción, o sea el castigo. El consejo es aplicado por un preceptor; el castigo por un soberano, división tiene su fundamento, en la situación histórica de la Alemania del tiempo de Thomasius; pues existía un verdadero Estado policía que se adentraba hasta en la vida privada de los súbditos; y por eso intenta separar de la tutela del Estado la vida espiritual de los gobernados.

4. Christian Wolf (1679-1754).

Wolf es autor de dos obras fundamentales: "Pensamientos racionales acerca de los actos y de la abstención de los actos humanos" y "Derecho natural investigado por el método científico". Su pensamiento se apega más que el de Pufendorf y el de Thomasius para justificar el régimen feudal dominante en Alemania, lo mismo que el absolutismo del Estado prusiano.

Dice este autor que el Estado tiene un origen contractual, en cuyo convenio los súbditos se han sometido voluntariamente a sus soberanos. El Estado debe tener ingerencia en todas las esferas de la vida social y privada, y de tenerlas totalmente bajo su tutela y vigilancia. Se pronuncia por un verdadero Estado Policía que vigila, controla y dirige todas las actividades de los súbditos. Con esa idea Wolf expone que la actividad del Estado debe abarcar, desde el nacimiento y educación moral y científica de los hijos, hasta que contraigan matrimonio en edad temprana; desde los precios en los mercados, hasta la limitación de los intereses de los prestamistas; desde la fundación de escuelas y academias hasta la dirección de los más grandes asuntos públicos; desde preservar la religión y contruir iglesias, hasta combatir el ateísmo; etc..

En esta concepción del Estado Policía no hay lugar para la iniciativa y la libertad individual. El concepto de derecho en Wolf, es la libertad de acción para cumplir las obligaciones. En materia de derecho civil justifica el cumplir las obligaciones. En materia de derecho penal justifica el empleo de torturas cuando no existen otros medios para el descubrimiento del culpable. Las ideas de Wolf fueron materializadas en el Código territorial Prusiano.

5. La ilustración alemana.

Pufendorf, Thomasius y Wolf, fueron los ideólogos de la nobleza feudal dominante en Alemania, partidarios del régimen de servidumbre y de la esclavitud feudal.

Oponentes suyos, aunque moderados, son los miembros de la ilustración alemana, entre los que se destacan Teófilo Efraín Lessing (1729-1781), que es considerado el progenitor; Federico Schiller (1759-1803) y Juan Wolfgan Goethe (1749-1832) que representando a la tímida burguesía alemana, predicaban el progreso, la libertad creadora en el arte, la filosofía y la investigación científica; criticaban el despotismo absoluto de la nobleza y lo anacrónico e injusto del régimen feudal; pero al mismo tiempo, aunque alaban al pueblo holandés por su gloriosa gesta revolucionaria de independencia, en el Siglo XVI y la del pueblo francés en el Siglo XVIII, sostenían que era mejor entenderse con la nobleza, para buscarle una solución al problema de la injusticia y de la libertad, y así transformar el "Estado Policía" de la nobleza feudal en un Estado ideal de libertad y progreso.

6. La Escuela Teocrática de Derecho.

Fundada por Francisco Josep de Maistre (1754-1821) en Francia y seguida por el visconde Luis de Bonald (1753-1840), atribuye un origen divino al poder del Estado e idealiza, de tal manera, las costumbres, las insitituciones establecidas y en fin, todas las tradiciones, al punto de declarar que toda modificación de ellas, todo cambio, significa un atentado al orden mundial establecido por la providencia.

De Maistre, dice: "No hay constituciones escritas; sólo hay una constitución divina duradera, eterna; el hombre no tiene poder creador alguno, no es capaz de ser libre de formular leyes". Admite que la mejor forma de gobierno es la monarquía y que debe ser absolutista; sin otra voluntad superior a ella, con excepción de la voluntad del Papa como representante de la Iglesia Católica. El Papa es infalible y aunque, de hecho realmente se equivoque; no puede existir ningún poder superior a él que le reclame o le exija cuentas por su equivocación; en definitiva, no hay apelación contra la decisión del papado.

De Bonald explica, particularmente, la subordinación del Estado a la Iglesia; afirma la impotencia creadora del hombre, pues éste no ha inventado ni la sociedad, ni la familia, ni el lenguaje, etc.; todos estos fenómenos tienen su origen en Dios; la mejor actitud del hombre frente a la vida es la pasividad, la resignación, la conformidad y la obediencia; es decir, la actitud más negativa. Este autor dice que todo está organizado "monarquicamente", la divinidad gobierna el mundo, el jefe único dirige la familia, el alma única gobierna al hombre; el Estado es la idealización de la Monarquía absoluta.

En resumen, los Corifeos de la Escuela Histórica del Derecho, al referirse al Estado sostienen, también, que éste es un producto de la voluntad popular "de la conciencia general del pueblo", "del espíritu nacional", que se va formando históricamente y que aparece como una necesidad impuesta por la "convicción de la comunidad nacional".

7. La Escuela Histórica del Derecho.

La Escuela Histórica del Derecho, es otra corriente que se opone a la consideración objetiva del derecho y del Estado, y los idealiza desde el punto de vista de las costumbres y de las tradiciones; en las que ve la expresión o reflejo del "espíritu del pueblo"; fué sostenida a fines del Siglo XVIII y principios del XIX en Alemania, por los eminentes jurisconsultos Gustavo Hugo (1764-1844) que es su fundador; Federico Carlos de Savigny (1779-1861) y Jorge Federico Puchta (1798-1846).

Gustavo Hugo, en su obra "Manual de Derecho Natural como filosofía del Derecho" hace aparecer al derecho como algo misterioso que viene de lo alto como norma positiva; plantea el problema de cómo se origina el derecho, creando en torno a él una superstición jurídica; "En el derecho -dice-, todo se resuelve mediante una regulación desde arriba". Para este autor, la ley positiva (la ley formulada por el poder público), no es la única fuente de derecho. En todas partes, el derecho se forma muy por encima de la voluntad del legislador, como lo comprueba la formación del derecho consuetudinario, la costumbre, el derecho pretoriano en Roma, etc.. Sostiene que el derecho evoluciona, conjuntamente, con el lenguaje, e igual que éste, el derecho se va formando de por sí, independientemente de toda influencia, sin la influencia de otros elementos y sin la necesidad de las órdenes de nadie. Se forma igual que las normas de los juegos que se producen espontáneamente entre los niños, los jóvenes o los adultos. En resumen, la doctrina de Hugo se reduce a sostener que todo lo existente es legal; y en consecuencia, los hábitos que se van formando en los pueblos, las costumbres que van radicándose, las tradiciones que se han afirmado, las instituciones que se mantienen, son legales, porque así se han afirmado históricamente. De modo que la esclavitud, la servidumbre, el estado absolutista, etc., son legales, porque así lo quieren los pueblos y porque existen.

El jurisconsulto alemán Thibaut, publicó en 1814 un folleto con el título: "Sobre la Necesidad de un Derecho Civil General para toda Alemania", en el que proponía la necesidad de crear, para Alemania (desunida entonces, en más de trescientos estados feudales), un Código Civil común para todos los Estados que componían la comunidad germánica.

Este Código, con orientación burguesa, vendría a desplazar los compromisos locales y a establecer una relación común que sustituyera las trabas feudales vigentes aún. Sólo Austria y Prusia tenían Código Civil; pero el de Austria era una componenda entre la burguesía y los príncipes; y el de Prusia era un verdadero modelo de despotismo ilustrado.

Aunque Thibaut no era partidario de la unificación de Alemania, no obstante, era partidario de la unificación del derecho civil y consideraba que el Estado legislador podía, con su potestad, crear esa legislación, entendiendo como fuente directa del derecho, la ley formulada por el legislador.

Federico Carlos de Savigni está en contra de esta tesis que es considerada como producto de la influencia de las ideas revolucionarias, venidas de los franceses desde el Siglo XVIII, se opone abiertamente a Thibaut, a la omnipotencia del legislador y a las consecuencias de la publicación de nuevos códigos pasando por alto la historia del pasado. Savigny sostiene que el derecho, como el lenguaje, tiene un carácter peculiar, definido, que les impone la conducta particular de un pueblo dado. En el derecho, como en el idioma, como en las costumbres, halla su expresión clara, "la convicción general" del pueblo; el derecho no es la declaración arbitraria del legislador que hace la ley, sino un producto orgánico "del espíritu del pueblo", de la "conciencia popular". Estas expresiones revelan una idealización del derecho y la enunciación de su nacimiento hermético.

Puchta, seguidor de Savigny, en sus obras "Derecho Consuetudinario" -publicada en 1828- y "Curso de Instituciones" -publicada en 1841-, expuso su tendencia nacionalista cerrada; su idea de que el derecho es el resultado de la actividad del pueblo, producto del "espíritu popular". Escribe: "La originalidad del pueblo se manifiesta en su derecho, lo mismo que en su lenguaje y en sus hábitos". El derecho es la expresión de la "conciencia general del pueblo", de la "voluntad general de todos los participantes de la comunidad jurídica".

La norma jurídica tiene vigencia en virtud del reconocimiento que le hace la "convicción general de la comunidad". Con estas afirmaciones Puchta le otorga un reconocimiento absoluto al derecho consuetudinario y un rechazo al derecho creado por el legislador (que era el reclamo formulado tímidamente por la burguesía de su tiempo). Extrema su pensamiento en ésta proposición: "El derecho tiene su propia historia", con lo cual, el derecho se desarrolla independientemente de toda influencia, en los hábitos, costumbres y tradiciones del pueblo. De esta manera idealiza la actividad popular y hace del derecho una superstición, una mística que considera una realidad orgánica al "espíritu nacional", a la "conciencia de la comunidad nacional".

8. Kant.

Kant, en su libro "Fundamentación Metafísica de las Costumbres", construye su sistema ético, o moral, de práctica social, sobre la base de un principio general universal "apriori" (preestablecido, fuera de la experiencia y eterno). Este principio es denominado "Imperativo Categórico" y consiste en ser una norma o sentencia en forma de mandato que puede ser hipotético o categórico.

Es hipotético el mandato cuando está condicionado por el fin apetecido y es categórico cuando es incondicionado. El mandato fundamental incondicional (categórico) que obliga a todos los hombres; se formula de dos modos: 1ª fórmula del imperativo categórico: "Procede de tal modo que el máximo de tu voluntad pueda estar, siempre, a la par de los principios universales de la legislación"; y 2ª fórmula del imperativo categórico: "Procede de tal modo que la humanidad, tanto en tu persona, como en la de cualquier otro, pueda servirte, no solo de medio, sino al mismo tiempo de fin".

La moralidad consiste en la ejecución de una acción por respeto a la ley. La legalidad consiste en la conformidad de la acción con la ley. Sobre el concepto de "legalidad" se funda el derecho.

Kant entiende por "legislación jurídica" aquella legislación o conjunto de normas o leyes que admite, como motivo de la acción, un impulso diverso de la idea de deber. Los deberes impuestos por la legislación son todos deberes externos. La legislación moral (moralidad) o ética sólo tiene motivaciones internas, pues el mandato obra en el ámbito de la propia conciencia.

La legislación jurídica obra por imposición no puramente moral, sino como fuerza externa necesaria. De aquí nace el derecho, que considera la relación externa de una persona con otra, en cuanto sus acciones pueden tener consecuencias; las unas con respecto a las otras. esta es la aplicación de una ley universal, "libertad", cuya fórmula es: "Obra externamente de manera que el libre uso de tu albedrío pueda estar conforme con la libertad de los demás, según una ley universal".

Pero esta ley no se cumple, simplemente por la "buena voluntad" de los individuos particulares. Ella necesita de la imposición externa que interviene para impedir, o para anular el efecto de las posibles violaciones.

Kant divide el derecho en dos categorías: el derecho innato que consiste únicamente en "el derecho de libertad"; los demás son derechos que constituyen "el derecho adquirido".

El derecho innato lo conoce la naturaleza, independientemente de cualquier acto jurídico; el derecho adquirido se obtiene por la ejecución de actos jurídicos, o sea, conforme al derecho: la propiedad, la contratación, etc.

El derecho adquirido (que es el derecho respaldado por el Estado, o sea, en otros términos, derecho positivo, según el lenguaje jurídico adoptado con posterioridad a Kant), lo divide este filósofo en Derecho Privado que es el que define la legitimidad y los límites de la posesión de las cosas externas; y Derecho Público, que ordena la comunidad que es el Estado.

Según este filósofo, la organización del Estado es el resultado de un convenio o pacto social, por medio del cual, todos y cada uno de los individuos de la población, renuncian a su derecho innato de libertad natural (que es ilimitado y absoluto), a fin de gozar de ella -de la libertad-, en forma limitada y relativa, como miembro o miembros de la comunidad estatal. En este aspecto, Kant sigue a Rousseau; pero el contrato, convenio o pacto, lo llama "originario", como un concepto abstracto, como idea genérica "a priori", que sirve para explicar la vida social que no es accesible a la historia. Es decir, ese contrato no es histórico sino un principio apriorístico.

Kant define al Estado "como la unión de un número, mayor o menor, de personas bajo la acción del derecho (adquirido)". Con esto da a entender que el Estado es una entidad u organización netamente jurídica; -dice- "El Estado tiene como fin el triunfo de la idea del derecho; y su creación, es decir, la creación del Estado es una necesidad planteada por el imperativo categórico, o sea, que se fundamenta en el derecho y el Estado, en esa ley o mandato originario apriori".

Igual que Montesquieu, considera que el Estado debe dividirse en tres poderes, a saber: el Poder Legislativo, el Poder Ejecutivo y el Poder Jucicial. Igual que Rousseau, sostiene que la soberanía pertenece solamente al pueblo, y que el Poder Legislativo sólo puede ser ejercido por la voluntad colectiva de éste (del pueblo).

El Poder Legislativo no debe cometer injusticia contra ninguno de los ciudadanos; lo cual se garantiza con la decisión unánime de acordar una cosa que sea buena para todos y para cada uno de los ciudadanos. Sin embargo, el Estado no busca, como fin, la felicidad de éstos. Kant es contrario a la rebelión, a la sedición, a la guerra civil, a la revolución; y en sus escritos recriminó las revoluciones inglesa y francesa por haber procesado y ejecutado a sus soberanos legítimos.

9. Juan Amadeo Fichte.

Fichte, es uno de los grandes filósofos del idealismo alemán, que contribuyó, con mucho, al deslinde de los conceptos del derecho y de la moral. Sus ideas filosóficas, políticas y jurídicas sufrieron una completa evolución, a lo largo de su vida, así: i) Durante el primer período, es partidario y discipulo de Kant y en materia de política y de derecho acepta las tesis de éste, pero, contradictoriamente es partidario de la revolución; ii) En un segundo período se vuelve reaccionario y es partidario de un radicalismo burgués, es decir, de dictadura absoluta; iii) En un tercer período, se acoge a la concepción de un idealismo objetivo y en política y derecho elabora su teoría del Estado Nacional.

En la formulación de su propio sistema (2º período), Fichte asevera que la única fuente del conocimiento y de la actividad (del movimiento) es el propio sujeto, el yo. Esto es, en consecuencia, idealismo subjetivo. El mundo, tanto subjetivo (el sujeto) como objetivo (la naturaleza), es el resultado de la actividad del yo. Es, además, un idealismo voluntarista, y sobre esta base construye su teoría de la ética del Estado, del derecho y de la educación. La moralidad consiste en las manifestaciones del yo, en sus constantes luchas contra los obstáculos que le opone el medio social en el que vive. La moralidad sólo es concebible en la relación con otros seres racionales. Y de estas interrelaciones, nacen las leyes de la conducta social.

En esos principios absolutos y abstractos se fundamenta la teoría del derecho natural; a los cuales da una sustentación idealista subjetiva; hace derivar el derecho como resultado de la acción de seres libres entre sí. Las relaciones jurídicas que contraen estos seres libres; lo hacen en virtud del acuerdo de restringir, mutuamente, esa libertad general y absoluta de todos. Se puede hablar de derecho sólo cuando los propósitos de los hombres se traducen en acciones. Lo que no pertenece al ámbito de la conciencia no entra en el campo de lo jurídico, sino al de lo moral, esta diferenciación es el gran aporte de Fichte al derecho.

Para que el derecho exista, es necesaria la coerción. La coerción o coacción es una presión externa que obliga, a la voluntad individual, a obrar de conformidad con sus mandatos. De estas proposiciones surge, en el sistema de Fichte, la idea del Estado, al que presenta como una organización llamada a asegurar los intereses privados de los propietarios; así como para salvaguardar las fronteras de la libertad de todos los hombres. Es decir que el Estado es la síntesis de la conciliación de la voluntad individual con la voluntad general, del interés privado común. En consecuencia, la formación del Estado sólo puede hacerse mediante un contrato. En resumen, la finalidad del Estado estriba en fijar los límites de la libertad de cada individuo y en instituir el poder coercitivo.

El Estado es una totalidad organizada, y que se organiza a sí misma; es una unidad viviente, en la cual los individuos son propietarios porque son ciudadanos; al revés de Kant, que postula que sólo los propietarios podrían o debían serlo. Este Estado tiende a garantizar a los propietarios; y la seguridad de cada individuo y de todo el conjunto. Para lograr estas finalidades se requiere una fuerza superior a la de cada individuo por separado; fuerza que, a la vez, es indispensable, para ejercer la coerción para el cumplimiento de los mandatos. Sin embargo, este poder coercitivo debe estar sometido a las leyes civiles y penales.

Condición necesaria del Estado es educar, conforme planes específicos, a la niñez y a la juventud; los niños deben ser separados de sus padres y deben ser cuidadosamente educados en comunidades separadas. Los sexos deben de ser educados juntos. En estas comunidades es donde los niños deben ser transformados en verdaderos hombres, pues en ellos quedará grabada indeleblemente la imagen de un orden comunitario. En todas estas tesis algunos han creido encontrar los inicios de la teoría del Estado socialista o del fascista.

Pero el Estado de Fichte no es sólo un Estado a secas, conforme a una idea general. Es además, un Estado "nacional". En los "Discursos a la Nación Alemana" dice: "... que la cultura en cuestión, la nueva educación, unicamente el alemán considerado en sí y por sí es apto para recibirla, con exclusión de todas las demás naciones europeas; y ello, en virtud de un misterioso carácter fundamental del pueblo alemán...". Aquí sostienen otros, que Hitler encontró las bases ideológicas de su teoría del Estado racista alemán.

10. Jorge Guillermo Federico Hegel (1770-1831).

Hegel, es otro de los más elevados representantes de la filosofía alemana, su idealismo filosófico es objetivo, es decir, reconoce que la naturaleza, incluyendo al hombre y a la sociedad entera, es la materialización u objetivación del espíritu, de la idea, a diferencia de Kant, que era ambiguo, o de Fichte, que era subjetivo, es decir, que el sujeto es el fundamento de todo.

En lo relativo al derecho, hemos visto que Kant y Fichte, eran jus-naturalistas, o sea, que aceptaron la teoría del contrato social de Rousseau, para la justificación de la creación u organización del Estado. Hegel, hasta 1793, fué partidario también de esta teoría, al mismo tiempo que de la revolución, cuyos efectos habían sido trágicos en Francia; pero a aprtir del año 1794, dió un viraje totalmente opuesto; con excepción de algunos resultados de la revolución, tomando como modelo del ideal del Estado, la monarquía-burocrática-política del Estado prusiano, y rechazando en absoluto la teoría jus-naturalista del derecho natural.

En su teoría filosófica, Hegel rechaza el agnosticismo de Kant y el idealismo subjetivo de Fichte; y desarrolla, sobre bases idealistas, el método dialéctico, en todos sus aspectos, como base de investigación y de teoría del conocimiento, elaborando, en consecuencia, el más consecuente sistema del idealismo objetivo de la filosofía alemana.

La filosofía de Hegel se divide en tres partes:

- La ciencia de la lógica;

- La filosofía de la naturaleza;

- La filosofía del espíritu.

No vamos a entrar en el análisis de cada una de estas tres ramas de este sistema; sólo abordaremos, en general, la última de ellas; que está dividida también en tres partes, a saber: La ciencia del espíritu subjetivo, la ciencia del espíritu objetivo y la ciencia del espíritu absoluto.

El espíritu subjetivo se manifiesta en los individuos; el objetivo se manifiesta en la sociedad, en el Estado, en los pueblos, y en general, en su historia; el espíritu absoluto se manifiesta en el arte, en la religión y en la filosofía. De modo que, para la exposición de la teoría del Estado y del derecho, de Hegel, tenemos que entrar al conocimiento de la segunda fase de la Filosofía del Espíritu, cuya ampliación y desarrollo total, lo hizo el filósofo en su denominada: "Filosofía del Derecho y Filosofía de la Historia".

Hegel, en su filosofía identifica el pensamiento con la existencia, la idea con la naturaleza, el sujeto con el objeto, la conciencia con el ser. Para él, la razón, el raciocinio, es no sólo análogo a la existencia, sino que se identifican. De esta manera, el hombre adquiere conciencia de sí mismo en la historia y el más alto grado de ésta conciencia es la filosofía.

La idea absoluta se materializa en la monarquía prusiana por disposicines que Federico III de Prusia había prometido a sus súbditos. Pero antes de proseguir, cabe hacer aquí estas reflexiones: ¿Qué es la materialización de la filosofía, o dicho en otros términos, la realización de la idea, o el Espíritu en actos?, ¿Qué es el Estado?. Veamos. El arte y la religión revelan, respectivamente, en sí y para sí, lo que es el espíritu, son manifestaciones objetivas del mismo. Pero el espíritu, efectivamente concreto, es la comunidad de las familias, de los individuos, de las profesiones; en suma, del Estado. Este es la unidad última de ese sistema de construcciones. El Estado es la síntesis lógica-ontológica de esa actividad estética (arte) y religiosa (moral) del espíritu. Pero además, están los hombres que viven en sociedad. En la época de Hegel, en el primer tercio del Siglo XIX, los conceptos de familia y de propiedad privada, constituían las ideas básicas, bajo la fórmula de la "célula social" la primera y de "fundamento de la sociedad" la segunda. Hegel estudia entonces en el Código de Napoleón al individuo como padre, esposo, hijo, hija, esposa, madre, etc.; y al propietario, como contratista, vendedor, comprador, reo, etc.; deduciendo de allí las leyes del orden familiar y social.

Sobre la base de la tesis filosófica de que: "Todo lo racional es real y todo lo real es racional", es decir, sobre la admisión de la identidad de lo real con lo racional, Hegel ha refutado el principio absoluto del derecho natural de normas vigentes inalterables, y ha opuesto a dicho principio, el derecho positivo, que es cambiante, conforme la realidad de la historia. En este sentido Hegel define el derecho como "la existencia efectiva del libre albedrío", que se realiza en la evolución a través de una serie cambiante de procesos ascendentes, en la historia del hombre.

En cuanto al derecho : la primera fase es la posesión, la propiedad que en sus relaciones mutuas origina el contrato y la transgresión a la ley (Derecho Civil y Derecho Penal), que Hegel llama Derecho Abstracto; la segunda fase es la moral, que requiere la valoración objetiva, por parte del sujeto, sobre el bien y el mal; lo cual constituye la moralidad; y la tercera fase es el desarrollo de la moralidad en las relaciones familiares, en las relaciones con los demás individuos de la sociedad y finalmente en la organización del Estado. No interesa, para este ensayo, extendernos en el análisis de las dos primeras fases; por lo que pasaremos al estudio de la tercera, que es el proceso de desarrollo de la "moralidad".

La fase superior de la evolución del espíritu subjetivo es la moralidad; la unidad de lo espiritual (arte, religión), y lo orgánico (hombre, cosas), de lo singular (individuos, familias, corporaciones, etc.), y lo general (Sociedad, Estado). Aquí, los individuos no son elementos aislados, sino elementos orgánicamente vinculados al todo íntegro (Estado), que dirige la vida de los individuos. El individuo se reconoce como parte de este "todo íntegro" (Estado), cuyas disposiciones acata y se considera obligado a cumplir sus exigencias. En su desarrollo, la moralidad experimenta tres momentos o etapas, que son: la familia, como unidad natural; la sociedad civil, como unidad de muchas familias en sus interrelaciones sociales contradictorias; y el Estado, como unidad conciliadora de las familias y de sus contradicciones.

Son fundamentales en la sociedad civil, las corporaciones para la organización del trabajo, de donde se originan las castas o estamentos en que se divide la sociedad; y la policía para conservar el orden social y prevenir las rebeliones, sediciones o guerras civiles generadas por el "populacho" que está formado por la clase proletaria.

La teoría de las corporaciones como origen de las castas sirve de fundamento al régimen de castas prusiano vigente en el época de Hegel; y sirvió de modelo al régimen facista corporativo impuesto en Italia por Mussolini, imitado después con mezcla de ideología racista, por Hitler en la Alemania del Tercer Reich.

El Estado no es resultado de la reunión de los elementos de cuya exposición se ha tratado; por el contrario, es el fundamento de la familia y de la sociedad civil; es antecedente de estos dos elementos, y en lo que respecta a los individuos como partes integrantes, también son precedidos por el Estado. Hegel reproduce, en este sentido, la noción de Aristóteles sobre el Estado que era expresada de la siguiente forma: "El estado es un íntegro que precede a sus partes".

De este modo Hegel, rechaza la teoría jus-naturalista del contrato social, sobre el origen del Estado y de que sea una institución organizada para procurar la felicidad de los individuos, ni para proteger la libertad de la persona ni defender la propiedad. El Estado no sirve sino que impera; no es un medio sino que un fin en sí mismo, superior a cualquiera otro fin. La existencia de la autoridad de Estado, no depende de un capricho; sino que tiene un carácter incondicional y divino. La idea del Estado se desarrolla en tres fases: primero el Derecho interno; luego el Derecho externo o internacional; y finalmente, es la idea universal, como fuerza absoluta (total) que se opone a los demás estados aislados y que se manifiesta como "Espíritu de la Historia Universal".

CAPITULO VI.

EL ESTADO CAPITALISTA CONFORME LOS POSTULADOS DE LA RAZÓN.

I. Antededentes históricos.

1. Monarquía, aristocracia y democracia.

Antes de abordar el tema de este capítulo haremos una breve recapitulación respecto de los tipos y formas de Estado examinados en los capítulos anteriores.

En dichos capítulos aparecen históricamente dados dos tipos de Estado, los cuales se evidencian o identifican de conformidad con las formas de producción económica, que son, también, dos: la producción esclavista (que algunos denominan antigua) y la producción feudal. De estas dos formas de producción surge el "Estado esclavista y el "Estado feudal" porque tienen como base material, como estructura, la forma de producción destinada a la explotación del esclavo (hombre sometido al trabajo, sin ninguna clase de derechos: no es persona) y a la servidumbre feudal (el individuo sometido al trabajo y atado de por vida al feudo, a la tierra). De estos dos tipos de Estado, surgieron varias forma de Estado, o sea, modos o figuras que caracterizan la esencia de los gobiernos o poderes que han sometido a los hombres a la explotación y a la obediencia. Esas formas estatales son las siguientes: la monarquía, la oligarquía o aristocracia, y la república o democracia.

La monarquía es el gobierno de un solo hombre; en él se conjugan todos los poderes, todas las potestades, la legislación la administración y la justicia. El monarca es el soberano absoluto que en el mundo Asiático se llama déspota, sátrapa o tirano; que en Grecia y Roma se le llama tirano o dictador y que en el medioevo se le nombra el rey absoluto o el emperador.

Oligarquía o aristrocracia se le llama a un grupo de personas o de familias que disponen de las potestades del mando en un Estado determinado. Esta forma se vió de manera evidente en la Grecia y la Roma clásicas lo mismo que en las repúblicas constituidas en las ciudades Estados de principios del siglo XII hasta fines del siglo XVI que imperaron en Italia. También se da el gobierno de la aristocracia o nobleza en los Estados feudales de la edad Media en Francia, en España, en Inglaterra, en Alemania, etc. , conjuntamente con el rey o con el emperador. En este gobierno feudal, la nobleza y el clero, ocupan una posición especial con respecto al monarca pues aunque no son sus iguales, el monarca ha menester de su consejo, lo cual justifica la creación de estamentos que eran convocados a iniciativa del monarca o a petición de la nobleza y del clero a asambleas o parlamentos nacionales. El resto del pueblo, sometido a la servidumbre feudal, no tenía ninguna representación, era el Estado llano, sin derechos políticos.

La democracia es el gobierno del pueblo. En la Grecia antigua el pueblo estaba formado por familias ricas o acomodadas que expresaban su voluntad en el Agora o asamblea general pública, para los asuntos de interés general, como para la elección de gobernantes o para decretar el ostracismo o exilio de algún ciudadano. Los esclavos, y artesanos no tenían ninguna representación en esa asamblea, pues carecían totalmente de derechos políticos y no eran ciudadanos.

2. La monarquía constitucional.

Al iniciar el estudio del Estado moderno tenemos que referirnos, forzosamente, a sus antecedentes lejanos en la historia de Inglaterra cuando en el siglo XII, el rey Juan sin Tierra, de la dinastía de los Plantagenet fue obligado por los nobles ingleses a subscribir la Carta Magna en la que se le exigía el respeto a los derechos, de los nobles, los cuales deberían de ser oídos en el Parlamento. Más tarde, en 1648, cuando se estableció la República, este Parlamento adquirió una supremacía que hizo vacilar la fuerza tradicional de las dinastías monárquicas. Esto hizo posible, en 1688, el entendimiento de la nobleza real y feudal con los burgueses que habían instaurado la república bajo la dictadura de Cromwell, componenda que hizo posible la monarquía constitucional, o sea una monarquía limitada en sus alcances de mando, puesto que los actos de gobierno se habían encomendado, conforme la Constitución, a otros elementos u Organos del Estado como el Parlamento que votaba las leyes y sancionaba los actos administrativos y la Justicia administrada por funcionarios especializados. Había nacido, pues el Estado moderno, orientado, según los teóricos o filósofos de tales tendencias, por la luz de la razón. Pero también, para tener mayor claridad sobre este problema, es menester recordar que también los reyes de Francia, desde los primeros tiempos de sus reinados feudales ejercidos conjuntamente con los nobles feudales instituyeron los "parlamentos" o asambleas que se celebraban con los representantes de esta nobleza; estas asambleas eran convocados por el rey para tratar los negocios más importantes del Estado. Más tarde, ya en tiempos de Luis XIII y Luis XIV a estos parlamentos o asambleas de nobles se les daba el nombre de Estados Generales. Antes de la revolución de 1789 la burguesía no tuvo representación alguna en dichos cónclaves.

En España a esas asambleas o parlamento se les llamó Cortes, teniendo sus antecedentes más lejanos en el siglo XII en Cataluña, Aragón y Castilla. Los burgueses fueron admitidos, como representantes de las ciudades a partir del siglo XVI.

En Alemania, Dinamarca y países escandinavos, recibieron el nombre de Dietas, así como en Suiza y Holanda. En estos países tenían representación los estamentos de la nobleza real, clerical y feudal. La burguesía tuvo su representación en Alemania hasta en el siglo XIX.

La burguesía comenzado a dar demostraciones de ser una clase con poder económico desde el siglo XII en las ciudades Estados del norte de Italia en que se dieron las primeras manifestaciones del llamado "proto-capitalismo". Fue ascendiendo en ese sentido y se produjo su expresión superestructural con la irrupción de las expresiones intelectuales, artísticas, literarias y científicas del Renacimiento en los siglos XV y XVI y su poder político en algunas ciudades Estado como en Florencia en donde gobernaron familias burguesas poderosas como los Médicis, Orsini, Borgis. Pero estas situaciones políticas no implicaban todavía ninguna influencia universal.

A principios del siglo XVII los holandeses hicieron su guerra de independencia contra España, logrando su liberación e instauraron su primera revolución con la burguesía al frente de dichos movimentos progresistas de liberación. Posteriormente en el mismo siglo XVII (1648) se llevó a cabo la revolución republicana inglesa, que tuvo influencia aún mayor que la de los holandeses; pero a pesar de ello no llegaban a cubrir el marco de una influencia universal.

Por otra parte, estas revoluciones terminaron con arreglo entre las partes involucradas en el conflicto, con una componenda entre la nobleza y la burguesía para gobernar con un reparto del poder político mediante una Constitución o Carta Magna que limitaba los poderes del rey o monarca y establecía los poderes del Paralamento.

3. Orígenes del Estado capitalista.

La burguesía, como clase económicamente poderosa, planteaba, pues, sus propias reivindicaciones; tenía acosado al Estado feudal, monárquico y absolutista, mediante los préstamos y el Estado le mostraba trabas para su consecuente desarrollo económico, social y político. En consecuencia ella, la burguesía reinvindicaba, para sí el poder político. En Inglaterra y Holanda, la nobleza cedía y admitía compartir con ella el poder. Pero en Francia y otros países no sucedió. Esa es la razón de que la lucha en este país fuese más enconada, con más violencia y con más floración de elementos teóricos y doctrinarios, que han servido de guía para los demá países del mundo en la orientación del Estado moderno, llamado también Estado Parlamentario (por el dominio que ofrece la Asamblea Legislativa), Estado Burgués (por el dominio que ejerce la clase burguesa), Estado Capitalista (por el dominio que ejerce el capital), Estado Constitucional (por estar basado en una Constitución) y Estado de Derecho (por pretender basarse en el imperio de ley o el derecho de la ejecución de sus actos de gobierno y en normar la vida de los ciudadanos).

4. Teóricos del Estado moderno antes de la Revolución Francesa. La ilustración.

La ideología de la burguesía en el siglo XVIII antes de la revolución de 1789 iba dirigida contra las normas feudales absolutistas del llamado "viejo régimen" imperante. El movimiento revolucionario burgués, en Francia, se denomina la Ilustración o la Enciclopedia, siendo llamados sus promotores, los ilustrados o los enciclopedistas, los cuales, en general proclamaban una lucha a muerte contra la superstición y el oscurantismo medioevales, contra los privilegios de la nobleza feudal y la conquista del poder político. Tal movimiento comienza con una crítica aguda e implacable contra la Iglesia Católica, a las monarquías feudales y a todas sus instituciones. Su postulado o dogma principal era el dominio de la Razón como facultad superior para la dirección de todos los designios humanos, y como Idea madre que sustituía todas las creencias que falsamente habían justificado, en el pasado, todas las desgracias de la humanidad.

Veamos lo que dicen en concreto los principales teóricos del Estado Moderno de antes y después de la gran revolución democrática burguesa de 1789. Antes de la revolución los siguientes: Voltaire, Montesquieu, Rosseau, Holbach, Helvecio, Diderot.

5. Voltaire.

Francisco María Arouet, más conocido por el pseudónimo de Voltaire (1694-1788) pertenece a la vieja generación de enciclopedistas. Su ideología era moderada:

Proponía hacer la paz con la monarquía constitucional e incluso admitía la existencia de la monarquía absolutista siempre que esta se dispusiera a hacer un gobierno "ilustrado", o sea que quedara eliminada la arbitrariedad real, la omnipotencia de la iglesia católica feudal y que se eliminaran las trabas que impedían el desarrollo del capitalismo y el progreso de la burguesía. Voltaire representaba a la fracción burguesa que no pretendía el poder político sino que solo exigía las condiciones mejores para su desarrollo económico.

Voltaire cree que con la eliminación de la Iglesia Católica, feudal, fanática, supersticiosa y oscurantista y con la unión "de los reyes con los filósofos se podría llevar adelante el progreso de Francia y de la humanidad".

Sin embargo, opinaba contradictoriamente, que la religión era necesaria para mantener sumisas a las masas. Y decía: "Si dios no existiera, habría necesidad de inventarlo".

Voltaire era partidario de las ideas del Derecho Natural. "Las leyes naturales, decía, son leyes de la razón, que la naturaleza proporciona a la humanidad". "Ser libre, tener en torno suyo a iguales, tal es la vida auténtica, natural, del hombre", escribía.

En cuanto a sus ideas sobre el Estado, Voltaire era partidario de un Estado absolutista ilustrado, de forma monárquica. Considera que un "rey ilustrado", dotado de buena voluntad, podrá llevar a cabo reformas sociales que abarcarían la libertad de pensamiento, de prensa, de conciencia, de trabajo, de comercio, de unión familiar; una igualdad jurídica entre los hombres, la supresión de los privilegios feudales, la abolición de las instituciones feudales, el desarrollo de la propiedad privada, etc. En fin el programa económico-social propuesto por la fracción burguesa moderada que representaba. No obstante, Voltaire, en sus "Cartas Filosóficas" o "Cartas sobre los Ingleses" expresaba su simpatía por el régimen parlamentario y proponía para Francia un régimen de monarquía constitucional que reemplazaría el "absolutismo ilustrado"; y que esa "monarquía constitucional" debería instalarse como una "reforma" política necesaria y sin revolución. Sin embargo, opinaba que la forma primaria del Estado había sido la República; pero que a causa de la violencia y las conquistas, o de fuerza de algún jefe militar se había impuesto la monarquía.

6. Montesquieu.

Otro ideólogo enciclopedista moderado es el filósofo Carlos Luis de Secondat, barón de Montesquieu (1689-1755) .

En "Cartas Persas" (1721) critica mordazmente las prácticas y los hábitos de la Francia absolutista de su tiempo. Escribió también "Consideraciones sobre las causas de la grandeza y de la decadencia de los romanos" (1734) y "El Espíritu de las leyes", siendo esta última la más importante de sus obras (1748) y a la que nos referimos en estas anotaciones.

El Espíritu de las leyes, según este autor, se halla condicionado por la situación geográfica, la situación económica, la religión, la densidad de la población, por las instituciones políticas: estas son las que condicionan la existencia del derecho de los pueblos de cualquier parte.

Reconoce Montesquieu tres clases de Estado: la democracia, en la que el poder está en manos de un número restringido de personas y en el que, cuanto menos sea el número de personas carente de derechos políticos tanto más sólido y estable es el gobierno, siendo, en este sentido, que la mejor aristocracia es la que más se aproxima a la democracia; y la monarquía en que el poder está concentrado en una sola persona, la que, según este autor, es guiada por las leyes y apoyada por la nobleza. Estas son las tres formas correctas de Estado. La forma incorrecta es el despotismo (satrapía, tiranía, dictadura), en ningún momento el autor hace distinción alguna de esta en relación con las monarquías absolutistas que se han reseñado en los regímenes esclavista y feudal.

Estas formas son mantenidas por principios o fuerzas que le dan vitalidad a su existencia. Esos principios son: para la democracia es la virtud, el amor al bien común; para la aristocracia es la mesura, la medida adecuada en los actos de gobierno; y para la monarquía es el honor, que es la "tendencia a la honra, pero conservando su independencia". El titular del principio del honor es la nobleza, de modo que la monarquía feudal es inimaginable sin la presencia de la nobleza.

Montesquieu la daba una preponderancia exagerada tanto a las condiciones geográficas (el suelo y el clima) como a la fuerza de las instituciones políticas para influir sobre "el espiritu" de las leyes. En su forma de concebir el Estado moderno sostenía que las instituciones fundamentales de éste se debían repartir sus fuerzas, de manera que se rompiera la concentración tradicional en uno solo o en unos pocos, de modo que el poder resultase dividido aunque no se alterara la indivisibilidad del gobierno y del Estado. En este sentido, distingue dentro del Estado, tres poderes: el legislativo, ejecutivo y el judicial, los cuales deben estar en manos de diferentes Organos del Estado.

Esta es la llamada "separación de poderes" que implica un régimen de "frenos y contrapesos" que limitan los alcances o facultades de cada uno de los poderes y grantiza a la vez, el ejercicio de las libertades y el cumplimiento de la legalidad que es el dominio de las leyes dentro del Estado. La legalidad es la garantía de la libertad.

Montesquieu sigue en algunos aspectos y especialmente en este de la separación de los poderes del Estado, a John Locke, el tratadista inglés; y su ideal político se ajusta a las realizaciones concretas de la monarquía constitucional inglesa de su tiempo, cuyas instituciones trata de reproducir en sus proposiciones.

7. Rousseau.

Juan Jacobo Rousseau (1712-1778) es ilustrado realmente, enciclopedista: sus conocimientos son tan amplios que irrumpió en el campo de la educación (creando la Pedagogía Individual y el Estudio directo de la Naturaleza), de la psicología (creando la psicología individual); en el de la sociología, el derecho, etc. , y hasta en el de la música en que aportó todo un método de solfeo y de teoría musical basado en los números arábigos. En el campo de la sociología, el derecho y la política escribió un famoso tratado que se llama "El Contrato Social", en donde expone ideas de esa índole. Rousseau es el representante radical de la pequeña burguesía de su tiempo y proponía un programa político más atrevido y fuerte que el de los dos autores antes estudiados.

La primera tesis de Rousseau es que la cultura (la ciencia y el arte) además de traer utilidades a los hombres, los corrompe. Todos los vicios proceden de la ciencia y del arte; se pronuncia contra el conocimiento, considerándolo como nocivo e inútil; para él la literatura, el arte, la ciencia, la cultura en general no procuran la felicidad del género humano, sino que, por el contrario, afianzan la opresión de unos contra otros y todas las desgracias de la sociedad. De este modo concluye que la fuente de todo mal es la riqueza: ésta y el lujo, dice, le dan auge a la ciencia y al arte, lo cual engendra la ociosidad y los vicios, como signos distintivos de la civilización. Esta incrementa la desigualdad y la miseria.

Con respecto a ese menosprecio de la cultura y de la civilización Rousseau idealiza las costumbres primitivas patriarcales y propone un "retorno a la naturaleza", un retorno a la vida primitiva, llena de sencillez y de cordialidad.

Esta es la idea básica de su programa educativo que se encuentra reseñado en su libro "Emilio" o "La Nueva Educación" (el cual fue muy atacado por el clero de su tiempo).

La segunda tesis de Rousseau consiste en explicar el origen de la desigualdad de los hombres, tesis en la que repite los argumentos anteriores; pero además, explica el origen y necesidad de la existencia del Estado. Sostiene que en la época primitiva, o Edad de Oro, o "Estado de Naturaleza", los hombres vivían con sencillez y en libertad y se consideraban iguales entre sí. No había más desigualdad que la física, motivada por la edad, el sexo, la salud, etc. ; pero nunca por las diferencias económicas o de sangre.

No obstante los vicios que engendra la civilización, Rousseau sostiene que el hombre es susceptible de perfeccionamiento. Este, en su historia ha demostrado que es capaz de elaborar cosas útiles tales como herramientas de trabajo, metales para construir esas herramientas, trabajar y hacer producir la tierra. Esa dinámica hizo posible la riqueza y ésta, a su vez, la propiedad privada de la tierra que motivó la cizaña y las luchas sociales, de donde se hizo necesaria la existencia del Estado como elemento mediador para dirimir las disputas entre los hombres. Sostiene que el primer hombre que se apropió de la tierra fundó la propiedad privada y la sociedad civil y en consecuencia el Estado.

Según Rousseau el Estado nace para salvaguardar la propiedad privada. De esta situación surgen las guerras, las conquistas territoriales, la esclavización de los débiles, los asesinatos, etc.. Para poner alto a estas calamidades, los fuertes inventan el poder del Estado es decir, que el Estado es una consecuencia de los inventos y de la confabulación de los ricos. Con el Estado se acrecienta la desigualdad entre los hombres.

Esta última desigualdad engendra el despotismo, que es el punto extremo de la desigualdad; por una parte la plenitud del poder en un solo individuo; por otra parte, la igualdad de todos porque no tienen ningún derecho.

Para destruir el despotismo, Rousseau propone la creación de una forma de Estado basado en un "contrato social" que establezca un régimen democrático. Este consistiría en que los hombres, sometiéndose voluntariamente al poder del Estado, continuarían a la vez siendo libres; de las condiciones de este contrato, el pueblo tiene derecho a participar en la legislación que es la más alta forma de libertad política; esta participación en la legislación es la expresión de la voluntad comunista, a su vez, es la expresión de la voluntad de la mayoría. También la condición del contrato social involucra el derecho de "insurrección".

Este autor creía que con la implantación de un régimen republicano democrático se operaría una milagrosa transformación de la sociedad, en la cual los hombres se regenerarían y volverían a su estado de naturaleza, desaparecería toda opresión y despotismo, la explotación del hombre por el hombre, y estarían aseguradas las condiciones necesarias para la libertad, la igualdad y las prosperidades sociales.

8. Paul Holbach (1723-1789).

Holbach fué un ilustrado enciclopedista francés que escribió varias obras de mucha importancia referentes al Estado y al derecho: Sistema de la Naturaleza, Moralidad Universal, Política Natural y Sistema Social.

En filosofía fue un representante del materialismo metafísico mecanicista, oponiéndose al idealismo y a la religión, con una oposición más avanzada que la de Rousseau que admitía una religión ciudadana dentro del Estado democrático. Sin embargo, este autor no ve en sentido materialista los problemas sociales, el Estado y el derecho, a los cuales aplicó concepciones idealistas y moderadas, sin ser partidario de la revolución.

Es antifeudal y progresista, pero explicaba el desarrollo social no en las causas materiales de la producción sino en las "opiniones sociales". Dice que "el hombre es un producto del ambiente y que éste (el ambiente) es un producto de la opinión" (lo cual no deja de ser un círculo vicioso). "La opinión gobierna al mundo", dice. La humanidad es infeliz a causa de sus extravíos.

Holbach niega la existencia de un "estado de naturaleza", sosteniendo que tal tesis ha sido inventada. En cuanto a la teoría del Estado, estima que su base es el "contrato social", siendo éste el conjunto de condiciones explícitas e implícitas que vinculan a los hombres entre sí dentro de la sociedad.

Este autor define el gobierno como fuerza establecida por la voluntad general para dirigir los actos de todos los miembros de la sociedad y obligarles a servir a los fines de ésta. Estos fines son: La seguridad, la felicidad y la conservación del todo y de sus partes. En este cuadro de categorías desempeñan un papel importante: la equidad como principio básico para establecer la filantropía, la compasión, la beneficencia y otras virtudes; la propiedad burguesa y la libertad.

9. Claudio Helvecio (1715-1771).

Helvecio igual que Holbach es materialista metafísico, abanderado de la burguesía progresista y opositor al antiguo régimen feudal y absolutista.

Para Helvecio el hombre es una máquina en movimiento por la sensibilidad física. . . sobre esta idea construye sus teorías respecto de la política: la sensibilidad física es la causa de nuestros pensamientos, sentimientos y pasiones y la fuente de esta sensibilidad es el interés y la necesidad.

El origen de la sociedad, según este autor, está en que el hombre vivía aislado como individuo igual que Robinson Crusoe, pero necesitando la cooperación de los demás se alió a ellos por necesidad, convivencia y por el interés. . . Dice que la desigualdad en la distribución de los bienes y el lujo como efectos de ella, dan por resultado una sociedad de explotadores y que esta situación no podrá ser resuelta por medio de las ingenuas maneras propuestas por Holbach. Sin embargo, admite la existencia de la desigualdad, la propiedad privada y sus consecuencias como la explotación y la miseria.

Helvecio señala que el origen del Estado se encuentra en la desigualdad de la distribución de los bienes; y que el despotismo se origina en la tendencia de cada hombre a ser déspota. Este autor odia el despotismo, al feudalismo, al clero y a la nobleza. Pero no es partidario de la revolución, porque considera que el gobierno puede lograr la eliminación de las diferencias sociales mediante constantes y sutiles cambios sociales y la adopción de buenas leyes que rijan el orden social.

Niega la inmutabilidad y eternidad de las leyes del derecho natural basada en la equidad absoluta. Defiende la propiedad privada, la persona humana, la libertad de pensamiento, la seguridad y la necesidad de castigar a los que transgraden estos principios. Dice: "Los hombres se unieron para proteger su propiedad"... "Las diversas leyes fueron siempre diversos modos de asegurar a los ciudadanos ese derecho".

10. Dionisio Diderot (1715-1784).

Diderot es el más notable e inteligente de los enciclopedistas franceses, el verdadero organizador y director de la enciclopedia de las ciencias, de las artes y de los oficios, la cual sirvió para demoler la ideología del régimen feudal y clerical que sostenía el absolutismo y la aristocracia.

Su filosofía era el materialismo mecanista o metafísico, siendo más consecuente en sus concepciones que Holbach, Helvecio y de la Mettrie.

Dice que el mecanismo del Estado debe estar al servicio de la sociedad, pues los hombres se unieron en sociedad para adquirir mayor felicidad. Es adversario de la monarquía y del despotismo, pero no es partidario de la revolución. Contra la monarquía ofrece el punto de vista de que la verdadera fuente del poder político es el "acuerdo del pueblo" representado por asambleas de ciudadanos.

Diderot, como casi todos los enciclopedistas franceses, era un representante ideológico de la burguesía industrial y comercial, la cual estaba interesada en los cambios sociales sin revolución; es decir, en lograr que el régimen feudal fuera transformado en su legislación y en el cambio de los hábitos sociales, mediante reformas paulatinas que auspiciaran el desenvolvimiento y desarrollo de la nueva clase que ya se imponía económicamente frente a la nobleza feudal.

11. Teóricos del Estado moderno después de la Revolución Francesa. El liberalismo.

Ninguno de los enciclopedistas de que hemos hecho relación asistió al acto histórico de la gran revolución burguesa de 1789, la cual se desenvolvió con la toma de la Bastilla, la instauración de la Primera República (1792-1794), la Convención (1794), el Directorio (1795), el Consulado (1796-1804) y la instauración del primer Imperio (1804-1814) en los que sucesivamente tuvieron destacada actuación Dantón, Robespierre y Marat en el período republicano y Napoleón Bonaparte durante el Consulado y el Imperio, que terminó con la abdicación de Napoleón I en 1814, siendo éste desterrado a la isla de Santa Elena.

Después de la caída del Imperio francés la coalición de toda la Europa feudal antirrevolucionaria se reunió en el Concreso de Viena (1814-1815) en donde estableció un nuevo orden europeo, lográndose un entendimiento entre la familia real, la nobleza y el clero con la burguesía triunfante en lo económico y en lo político. La coalición de los Estados monarco-católicos se llamó la Santa Alianza (Rusia, Austria-Hungría, Francia, Prusia, etc.) De este modo se llevó a cabo la restauración de la dinastía real en el trono de Francia, ya sometido a una Constitución, pero se le devolvieron todos sus privilegios a la nobleza y al clero. Fue el período de dominación política de la burguesía comerical e industrial con la estorbosa presencia de la nobleza y del clero, gobernando la familia Borbón hasta 1830.

Esta situación duró hasta la revolución de julio de 1830, en que la dinastía de los Borbones fue destronada por la de los de la casa de Orleans, teniendo entonces su influencia decisiva la burguesía financiera que limitó en mucho los privilegios de la nobleza y del clero e impuso su poder político y económico a los comerciantes, industriales, agricultores, durando este estado de cosas hasta la revolución de febrero de 1848 en que se estableció la segunda República (1848-1851) luego se instaló por un golpe de Estado el Tercero Imperio (1851-1871) .

A la vez que esto acontecía, como consecuencia necesaria del desarrollo industrial (la famosa revolución industrial que primero se operó en Inglaterra y luego en Francia, lo mismo que el auge del comercio) se engendra y crece en el seno de la sociedad burguesa triunfante, la clase proletaria que poco a poco va tomando conciencia de sí y que pronto va a plantear sus específicas reinvindicaciones "Para sí". Esto preocupaba gravemente a la burguesía en particular y a todas las clases reaccionarias en general.

Bajo estas condiciones, la burguesía tuvo sus ideologos, entre los cuales se destacaron, en lo referente a la teoría del Estado y el Derecho, los defensores del liberalismo Benjamín Constant en Francia; Jeremías Bentham y John Stuart Mill, en Inglaterra; Augusto Comte en Francia, como defensor del positivismo y de la solidaridad social; y en Alemania Guillermo Humbolt (defensor del liberalismo) y Lorenzo Stein como defensor de la monarquía constitucional como estado "de derecho".

12. Benjamin Constant (1767-1830).

Benjamín Constant fue un descollante escritor que sostuvo a cabalidad los ideales de la burguesía victoriosa.

Comenzó a escribir en tiempos del Directorio, reflejando el temor del gobierno de las masas y el temor del retorno al feudalismo y a los privilegios del absolutismo y de la nobleza e influencia del clero. Ocupó un asiento en el tribunado durante el Consulado; pero opuesto a Napoleón (que era el Cónsul) salió del país, exiliado. Durante la restauración fue miembro de la Cámara Baja y jefe del Partido Liberal.

En su obra "Discurso sobre las constituciones y sus garantías" (1814) hace la defensa de la monarquía constitucional como fórmula política transaccional entre la burguesía y la nobleza.

Conforme las ideas de la clase que defiende, rechaza o limita la soberanía popular la cual queda reducida a las libertades individuales y sin ninguna intervención en la política estatal, se limita a los derechos inalienables de los individuos.

Estos derechos inalienables e innatos del individuo -o del hombre- son: la libertad individual que es la inmunidad contra las detenciones arbitrarias, de pronunciar la opinión propia, de elegir el oficio o profesión que se quiere, de trabajar donde quiera y en lo que quiera, de disponer de su propiedad incluso el abusar de ella, de trasladarse de un lugar a otro sin dar cuenta a nadie de sus actos ni de los motivos de éstos, de reunirse donde quiera y con quienes desee y de ejercer el culto religioso que le parezca. La propiedad no es un derecho innato sino un derecho adquirido; pero, en realidad es el determinante de los demás derechos.

Sostiene que si la democracia tiene la intención de inmiscuirse en la esfera de lo patrimonial, es decir, de la propiedad, hay que pronunciarse contra la democracia. En este sentido se opone al principio de Rousseau relativo a la soberanía ilimitada del pueblo, pues considera que interfiere sobre el poder de la riqueza, pues en nuestros días, dice, las personas privadas son más fuertes que el poder del Estado. El regimen de la burguesía que él pregoniza es el de la riqueza que domina el poder: el régimen de la burguesía. Por eso se opone a la idea democrática del poder del pueblo; y este poder no importa en manos dequien se encuentre.

Para limitar la soberanía del pueblo y del poder estatal, sostiene la idea de "la no intervención del Estado en el terreno de lo económico" y que debe haber una ilimitada libertad en la concurrencia y en la competencia de los empresarios: es la política de "dejar hacer" y de "dejar pasar" del liberalismo económico o político que deja al Estado nada más que de observador o de vigilante de las actividades de los empresarios burgueses: el Estado policía. Y para limitar la intervención popular tiene en vista la estructura del parlamento o asamblea burgués, al cual considera no como un Organo de la representación del pueblo sino como la forma de la organización de la oponión de los industriales, comerciantes, agricultores, banqueros, etc.; es decir, de la burguesía, o como él expresa: . ."como representantes de ciertos intereses sociales".

13. Jeremías Bentham.

Después de la restauración de 1660, en Inglaterra, se entabló entre la burguesía y la nobleza la lucha por la preeminencia de una de ellas sobre la otra en cuanto a derechos políticos, ya que en lo económico la burguesía había demostrado su superioridad.

Esta contienda se dirimió en favor de la burguesía en el año de 1688 cuando Guillermo III de Orange transó con los capitalistas y terratenientes. Desde entonces cobra mayor auge el mercantilismo en Inglaterra que había nacido desde principios del siglo XVI con su secuela de conquistas coloniales en abierta competencia con los colonialistas españoles, franceses, portugueses, daneses y otros países europeos... Más tarde, a mediados del XVIII (1750) se opera en Inglaterra la "revolución industrial" y entonces la burguesía inglesa se vuelve más exigente en cuanto a su cuota de participación en el poder, pretendiendo mayores concesiones en los derechos políticos. Es esta etapa de su desarrollo, tiene como representantes ideológicos a Jeremías Benthan y a John Stuart Mill como portavoces del liberalismo (económico y político) y del utilitarismo en Inglaterra.

Jeremías Bentham (1748-1830) comenzó a escribir desde muy joven con buen éxito expresando la ideología de la clase dominante de su tiempo.

En cuanto a la teoría de la moral, el derecho y el Estado toma como principio rector la utilidad. El hombre busca satisfacciones y evita lo nocivo; busca la felicidad y huye del sufrimiento; busca lo útil para sí. Es un axioma que todo ser racional trata de obtener para sí la mayor y mejor cantidad de placeres. Este es el único principio, por el se guían y deben dirigirse todos los hombres. Todos los impulsos de la actividad humana se reducen a uno solo fundamental: la satisfacción de sus intereses personales. De esta manera se obtiene la subordinación de todas las relaciones existentes, a la utilidad.

Defiende "la no intervención del Estado" en la vida económica de las personas. La actividad gubernamental debe estar limitada en la mayor medida posible. La libertad de los hombres debe ser tal de que ellos mismos sean responsables de sus propios daños. La libertad de contratar debe ser ilimitada. La única preocupación del legislador debe ser la de procurar "la mayor seguridad" de los ciudadanos y de la propiedad.

Se opone a la teoría del derecho natural, a la del contrato social y a la de los derechos naturales de los individuos, reputándolos como simples ficciones. Solamente existe el derecho positivo (la ley dada por el Estado, por la burguesía) de donde se derivan todos los derechos. Afirma que los llamados derechos naturales y la "Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano" de la revolución francesa, son fuente de la anarquía social.

14. John Stuart Mill (1806-1873).

Mill fue tambien defensor de las ideas del liberalismo inglés en la época de la revolución industrial y aún de la iniciación de la era imperialista del capitalismo inglés. Sus obras representativas son: "De la Libertad" y "Gobierno Representativo" y "Del Utilitarismo", además de tratados sobre economía, lógica y filosofía.

Defiende la teoría de "la utilidad" de Bentham, pero le hace dos agregados sustanciales: propone valorar no sólo "la cantidad" de los goces y deseos, sino también "la calidad" de los mismos. De esta calidad hay que darle preferencia a los deseos o goces "superiores" y un rechazo a los "inferiores" tomando en cuenta que en ello está en juego la dignidad humana. Esto, en cierto modo implica apartarse del principio utilitarista en la forma burda expresada por Bentham.

De conformidad al espíritu del iberalismo burgués propone dar a los individuos "completa libertad de acción", "completa libertad de realizar sus opiniones en la vida efectiva, sobre la base de su propio temor". Esta libertad se desenvuelve en la libertad de pensamiento, de prensa, de elegir oficio o profesión, de comercio, de producir, de vender, de comprar, de fijar los precios de las mecancías: es decir, la libre concurrencia en el mercado.

Se opone a la intromisión del gobierno en la actividad industrial y en general, en la actividad económica, que se privatiza de los individuos. Dice que la libertad, las instituciones empresariales y hasta la libertad individual desaparecerían si fueran objeto de la dirección oficial.

Se opone a la actividad política de las masas y para contrarrestarla propone dos medidas de control que son a la vez dos principios rectores: el orden y el progreso de la forma de gobierno. El orden es la obediencia y además la protección de todos los bienes existentes. El progreso es el movimiento del avance, el incremento del bienestar social y del desarrollo de las facultades intelectuales y morales de la población.

Propone el sistema representativo (el parlamento, la asamblea elegidapor sufragio universal) como medio para suavisar o eliminar las contradiciones de clase. De esta manera se lograrámantener un "equilibrio" entre los intereses contradictorios de las clases sociales. Sin embargo, dice que cuanto menor desarrollado es un pueblo tanto más incapacitado para ejercer el gobierno representativo, con lo cual excluye la participación de las masas obreras y campesinas.

15. Guillermo Humbolt (1765-1835).

Humbolt fue un defensor, en Alemania, de los principios del liberalismo económico y político con las mismas consideraciones doctrinarias expuestas por Benjamín Constant, Bentham y Stuart Mill. Solo que en el país teutón, en donde la monarquía prusiana ejercía presión, la situación fue menos propicia para la burguesía, la cual se desenvolvío con más lentitud que en Francia e Inglaterra.

16. Augusto Comte (1798-1857).

Compte es un ideólogo francés creador de la filosofía del positivismo, corriente idealista que trató de armonizar el materialismo con el idealismo. Escribió dos obras fundamentales que son: "El curso de la Filosofía Positiva" (6 tomos 1830-1842) y "Sistema de Política Positiva" (1851-1854, en 4 tomos) .

Comte es un ideólogo seguidor de las ideas de Kant en Filosofía, un agnóstico que predica que solo puede ser conocido el fenómeno, ignora la necesidad objetiva de la existencia de la naturaleza y confunde en cada problema aislado la tendencia materialista e idealista.

Comte fundó la Sociología y dice que ésta es la ciencia que se dedica al estudio de todos los fenómenos sociales en general y cuyas leyes son aplicables a todos los tiempos y a todos los pueblos. Divide la Sociología en dos partes: la estática, que estudia las condiciones de la existencia de los fenómenos sociales; y la dinámica, que estudia el movimento sucesivo de los fenómenos sociales que expone la teoría del orden y del progreso de la sociedad.

La sociología tiene como misión fundamental de comprobar con sus leyes la inmutabilidad del orden y el carácter natural de las relaciones del orden capitalista. La ley general era la de los tres estadios: la era teológica que dio origen al orden teológico, el orden racional y la era cientifica o positiva que produjo el orden industrial, que es el definitivo y absoluto de la humanidad.

El orden y el progreso son dos categorías esenciales en la concepción sociológica de Compte. En el concepto de orden desarrolla la idea de la conservación del régimen social existente: las clases sociales, la producción, la competencia, la concurrencia y las relaciones capitalistas, cuyas leyes son eternas. El progreso es el desarrollo de la sociedad burguesa, pacífico, sin revoluciones que la perturben. A este respecto afirma que el desarrollo social obedece al desarrollo del espíritu de la humanidad, con lo cual demuestra su filiación idealista pura.

Sostiene Compte que con el triunfo del positivismo, la sociedad europea se verá liberada, al mismo tiempo de "la república anárquica" (de la soberanía popular) y de la "aristocracia reaccionaria"; y se establecerá la "sociocracia", o sea el "orden armónico" en la convivencia social. En este sentido propone considerar que debe formarse una "unidad armónica" donde cada individuo es como una de las partes y la sociedad un todo orgánico en el que todas las partes constituyentes deben realizar su función definida, con ésto consagra Compte el individualismo burgués; pero reconoce la existencia de las clases aunque no considera inevitable la lucha entre proletarios y capitalistas, por el contrario, propone la "paz social" en forma de "solidaridad social".

La solidaridad y la armonía, dice, constituyen la "ley fundamental" del universo. Toda sociedad se caracteriza por la existencia de un objetivo común y representa un "todo armónico".

17. Lorenzo Stein (1815-1890).

Stein, profesor alemán, fue defensor de la idea de un Estado que está por encima de la sociedad y lo considera como un ente destinado a armonizar y servir de árbitro en todas las luchas sociales, en todos los conflictos y contradicciones sociales.

En su concepción de la sociedad le atribuye un "valor universal" a la sociedad civil en la que impera la propiedad privada. Presenta las relaciones capitalistas como eternas, inmutables e inherentes a todos los tiempos y a todos los sistemas de vida de los pueblos. Reconoce la existencia de las clases sociales y la lucha de clases, reputando superiores a los propietarios e inferiores, a los obreros o proletarios. Por esta razón los propietarios, como superiores, tienen el poder político en sus manos y mandan a los obreros.

Presenta al Estado como factor que organiza la sociedad civil; y éste no cumple su misión si sirve sólo a una de las clases. El Estado, dice, es una organización que está por encima de las clases y está llamado a armonizar los intereses de éstas y fundamentar la "paz social".

Está contra la monarquía absoluta. Elogia la monarquía constitucional porque está limitada y sometida al Derecho: es la encarnación de la verdadera esencia de la soberanía "sobre clasista"; la que está por encima de todos los intereses particulares; previene contra la opresión de una clase por otra; concibe que realizar los intereses comunes conducen la vida entera del pueblo hacia una "unidad armónica".

II. Doctrina actual del Estado Moderno.

Desde el punto de vista de la Teoría General del Estado, éste, como formación política consta, esencialmente, de tres elementos, a saber: la población, el territorio y la potestad, o sea, el poder político.

1. Población.

La población es un conjunto de hombres, numéricamente estable, políticamente organizados o sea social y jurídicamente diferenciados de otros grupos estatales. De esta manera, el Estado es una comunidad humana, una colectividad social que se sobrepone a otras colectividades de interés privado o de interés público local dentro del ámbito de su dominio jerárquico.

La población constituye la nación, y ésta se define como el conjunto de hombres y de poblaciones (pueblos) que forman un Estado y que son la sustancia humana del Estado. En este sentido jurídico exacto, la palabra nación designa la masa organizada de los nacionales constituidos en la unidad indivisible del Estado. En este sentido jurídico, la nación no es solamente un elemento del Estado, sino que es, por excelencia, el elemento constitutivo del mismo Estado puesto que se identifica con él.

2. Territorio.

El segundo elemento del Estado es el territorio, el cual es la base material del asentamiento de la población y para la convivencia comunitaria. En el territorio la nación realiza su coexistencia, su unidad permanente.

Este territorio debe ser independiente, es decir, un suelo en el cual elgrupo que lo posee como dueño y lo habita debe imponer su propia potestad y a la vez, rechazar toda otra potestad ajena al grupo nacional. Dentro del territorio la potestad del Estado se extiende y se aplica tanto a los nacionales como a los extranjeros.

La relación jurídica que existe entre el Estado y el territorio no es de propiedad, sino de imperio, de soberanía territorial, es decir, una potestad de dominación estatal. El territorio del Estado es un elemento constitutivo de éste y no constituye su patrimonio: es, en consecuencia, parte de su ser y no de su hacer.

El territorio comprende el suelo, el subsuelo, el espacio aéreo, el mar territorial y el zócalo continental correspondiente.

3. Potestad soberana.

El tercer elemento constitutivo del Estado es la potestad soberana.

Es la potestad pública que ejerce autoritariamente sobre todos los individuos que forman parte de la colectividad nacional, su voluntad soberana. Esta potestad soberana debe su existencia a una determinada organización de la comunidad nacional. Esta organización da por resultado las siguientes determinaciones: en primer término la realización de la unidad nacional cuyo fin esencial es la creación de una voluntad nacional única capaz de realizar las gestiones y acciones necesarias para salvaguardar los intereses generales; en segundo lugar,la organización de un poder coercitivo que permita a esa voluntad nacional unificadda imponerse con fuerza irresistible a los individuos que se le opongan, o dicho de manera más integral, a los individuos que forman la nación incluyendo nacionales y extranjeros. Esta potestad, voluntad soberana de dirección y dominio se ejerce en dos sentidos: por una parte, se relaciona con la comunidad aglutinándola en un solo bloque nacional; por otra parte, determina la formulación de preceptos imperativos y obligatorios, y a la vez obliga a los individuos al cumplimiento de estos preceptos.

En contraposición con esta doctrina, algunos autores afirman que el verdadero elemento constitutivo del Estado, en lo que atañe a su "potestad pública", emana de los Organos que la poseen y la ejercen de hecho y que de ninguna manera nace de ella misma ni de la organización de la comunidad. Sin estos Organos, dicen estos juristas, la potestad estatal no tendría realidad efectiva. Seidler es uno de los principales sostenedores de esta posición. Sin embargo, hace estas observaciones que lo contrarían: por una parte sostiene que el pueblo y el territorio son elementos de determinación del Estado en cuanto a su "identidad material"; y por otra, los organos sólo determinan su "forma gubernamental", de tal modo que los Organos pueden variar y hasta cambiar completamente sin que la identidad del Estado se vea por esta circunstancia modificada en lo mínimo.

Por ello se ha objetado que la existencia del Estado es independiente de la existencia de tales Organos, los cuales pueden ser distintos en un momento determinado. Sin duda alguna la "potestad estatal" no es más que una consecuencia de la organización dada a la comunidad nacional; y, en consecuencia, los Organos del Estado son reciprendarios de esa potestad. Pero mientras que la existencia de los Organos es pasajera y eventual, la potestad estatal es permanente, no cambia, es fija como la voluntad nacional que la sustenta. Por esta razón, la mayoría de los autores sostiene que la "potestad estatal" es un elemento constitutivo del Estado, considerando que los Organos sólo son formas de organización indispensables o necesarias para darle movilidad a dicha potestad.

4. Concepto de Estado moderno.

Partiendo de lo expuesto y tomando en cuenta los hechos que constituyen los "Estados", el concepto de Estado puede definirse de la siguiente manera: "Estado es una comunidad de hombres fijados sobre un territorio propio y que posee una organización de la que resulta para el grupo, considerado en sus relaciones con sus miembros, una potestad superior de acción, de mando y de coacción". El tratadista mexicano Adolfo Posada lo define así: "El Estado es una organización social constituída en un territorio propio, con fuerza para mantenerse en él e imponer dentro de él un poder supremo de ordenación e imperio, poder ejercido por aquél elemento social que en cada momento asume la mayor fuerza política". El tratadista francés Henry Capitant dice: "El Estado es un grupo de individuos establecidos sobre un territorio determinado y sujeto a la autoridad de un mismo gobierno". Finalmente, el tratadista argentino Rafael Bielsa en su obra "Derecho Constitucional" se expresa así: "El

Estado puede concebirse, en general, en dos sentidos, en razón de sus elementos constitutivos, a saber:

En sentido material; como el pueblo que constituye una unidad jurídica dentro de un territorio determinado, unidad organizada bajo el imperio de la ley, con el objeto de realizar fines públicos de orden jurídico y social;

En sentido formal, considerado como organización jurídica de la sociedad, es decir, como el conjunto de instituciones jurídicas dentro de un ordenamiento político y administrativo, con un sistema jerárquico de normas y de Organos".

Lo expuesto nos proporciona los elementos indispensables para elaborar un concepto "material" del Estado, el cual resulta completamente de acuerdo con la realidad. Pero el jurista no se conforma con el reflejo de los hechos y necesita hacer una abstracción general de las "relaciones de derecho" o "consecuencias jurídicas" que se derivan de esa realidad, de esos hechos. Desde este punto de vista jurídico, las definiciones apuntadas resultan limitadas; y esta limitación resulta de la circumstancia de que solamente indican los elementos que constituyen el Estado y no determinan lo que es el Estado "en sí", su "esencia", su "ser", lo que contribuye a que "el Estado sea lo que es".

Desde el punto de vista jurídico, la esencia propia del Estado se configura por dos elementos espirituales o ideales que lo hacen permanecer siempre tal cual es: a) la unidad de la comunidad; y b) la potestad estatal.

La "unidad estatal" se constata en el hecho de que, a pesar de la multiplicidad o pluralidad de sus miembros, lo mismo que de los cambios que experimentan estos en el devenir del tiempo, esa unidad se encuentra retrotraída a la voluntad original de su formación y a la voluntad constante de su permanencia. De esta "unidad estatal" o "unidad nacional" surge la imangen de la "personalidad del Estado", el Estado como "persona jurídica".

La "potestad estatal" perfila definitivamente y de modo pleno el concepto de Estado. Porque dentro del Estado existen, además de él, otras unidades corporativas, otras formaciones corporativas de derecho público o sociedades de derecho privado que constituyen también personas jurídicas o morales, tales como los municipios o municipalidades, las fundaciones y las sociedades anónimas, entre otras, las cuales tienen, a su vez, su organización, su unidad y su derecho que les da la capacidad para ser sujetos de obligaciones y facultades.

Entonces, lo que distingue al Estado de todas estas otras personas, es la capacidad de que está dotado para imponerse sobre todos los individuos que componen la población estatal. Esta capacidad de imponerse es la potestad estatal que sólo él puede ternerla. A esta potestad se llama en la terminología jurídica "soberanía".

De lo expuesto en las definiciones que citamos: "En sentido formal el Estado se considera como una organización jurídica de la sociedad, es decir, como el conjunto de instituciones jurídicas dentro de un ordenamiento político y administrativo, con un sistema jerárquico de normas y de Organos; y en sentido material el Estado es un conjunto de individuos asentados en un territorio unificado por la voluntad de realizar un destino común".

Jan Dabin, filósofo y jurista belga, dice: El Estado es una agrupación política por excelencia. "El Estado es el ente de derecho en el cual se resume abstractamente la colectividad nacional". "El Estado es la personificación de la nación". "El Estado es la persona política organizada de la nación".

La doctrina alemana concibe la personalidad jurídica del Estado como un ser jurídico enteramente distinto no solamente de los individuos "uti singuli" que componen la nación, sino aún del cuerpo entero nacional de los ciudadanos.

El Estado, de cuya naturaleza material hemos hablado al referirnos a los tres elementos que lo constituyen: y de cuya esencia hemos expuesto los fundamentos que la configuran al destacar su personalidad jurídica y su potestad o soberanía, tiene su "causa final" o teleológica cuando se encamina a realizar determinados propósitos, esos propósitos o finalidades son, para unos "el bien común", en general, y para otros, la justicia (dar a cada quien lo que le pertenece en derecho) , la seguridad, el orden, la paz, en definitiva, el bienestar y la felicidad.

Para realizar estos fines el Estado moderno se organiza en tres poderes, según la doctrina moderna que proviene del Estado francés originado en la revolución francesa de 1789. Esos tres poderes son el Poder Legislativo cuya función es la de elaborar las leyes o normas generales que regirán los destinos de la nación y del Estado; el Poder Ejecutivo que se encargara de darle cumpliento a las leyes por medio de la gestión administrativa contando con facultades para desarrollar dichas leyes por medio de la función reglamentaria; y el Poder Judicial que tiene la facultad o función jurisdiccional o sea la facultad de administrar justicia de conformidad a las leyes.

Todo lo expresado se refiere a un concepto del Estado Moderno, el cual dentro del sistema capitalista se halla materializado en la forma dicha, tanto en los regímenes monárquicos constitucionales como en los regímenes republicanos. Sobre otras formas de Estado en la época contemporánea hablaremos en las páginas siguientes.

CAPITULO VII.

EL ESTADO RACISTA.

I. Teóricos del Estado Racista.

1. Antecedentes.

Algunos autores sostiene que la ideología racista se remonta hasta los más lejanos tiempos de la antiguedad, poniendo, por lo menos, como punto de arranque la conquista y colonización de los pueblos de la India realizada por los arios, que en lenguaje sáncrito significa "noble". Los arios, de origen caucásico, procedían del norte y basados en sus tradiciones lo mismo que en la belleza y fortaleza de su raza implantaron en la tierra conquistada un régimen de castas que perduraría desde unos 1,200 a unos A.C., más o menos, hasta principios del siglo XX de nuestra era.

Tambien apoyan su opinión en la conducta del pueblo judío a través de su azarosa historia en la que se aprecia la idea de que considerándosel "pueblo escogido del Dios único" para erigirse en "dueños y señores del mundo", siempre han rehusado mezclarse con otros pueblos o razas, manteniendo, además de la pureza de su sangre, sus tradiciones religiosas y civiles, a pesar de todas sus vicisitudes.

Pero la idea del Estado Racista y nacionalista adquiere en el mundo moderno y contemporáneo una clara orientación no sólo de supremacía racial sino también de una decisiva orientación política encaminada a la dominación imperialista de los llamados pueblos inferiores.

La teoria del Estado racista se fundamenta en la concepción de las diferencias biológicas y psíquicas de las diversas especias de la raza

humana, lo cual da la base para la construcción de una comunidad "nacional" o sea, de un Estado Nacional, exclusivo y propio de la raza; formado o constituido sólo por elementos de la raza dominante. En este sentido se dan históricamente clases de "tendencias ideológicas del Estado racista" claramente definidas en sus proyecciones históricas. Estas dos concepciones ideológicas del racismo estatal las denominamos nosotros de la siguiente forma: a) El Estado racista puro; y b) El Estado racista mesiánico. Ambos sustentan el principio de la supremacía racial y el propósito de la dominación de los demás pueblos de la tierra. El segundo, además sustenta la idea de esta predestinado por naturaleza y por Dios para cumplir el designio de la dominación mundial.

Ejemplo del Estado racista puro los tenemos en el régimen de casta de la India y en el régimen surafricano del "Apartheid"; y del Estado racista mesiánico en el Estado hebreo antiguo, en el Estado sionista moderno y en el Estado del Tercer Reich Hitleriano. Hablaremos, en síntesis del Estado del Apartheid y del Estado Nazi.

2. Spencer.

Otros de los fundamentos de la teoría racista están considerados en las doctrinas de la biología cuyas consquistas en el siglo pasado dieron gran impulso al conocimiento científico del hombre en cuanto ser natural. Entre esas doctrinas es bastante divulgada la de la herencia que tiende a demostrar la imposibilidad de la evolución de la especie humana y la ineluctable ley de la desigualdad de los hombres, y, por ende, de la desigualdad social. Pero así mismo, utilizan la doctrina de Darwin sobre la lucha por la existencia para demostrar que en esta lucha predomina el más fuerte biológicamente, como el capaz para resistir y para imponer ante los otros, de modo que también, en esta forma quedan justificadas las guerras de conquista y de agresión en contra de los pueblos que están destinados a vivir ineluctablemente sometidos a los conquistadores. A esta aplicación de las doctrinas de Darwin se le da el nombre de "Darwinismo social".

Es también utilizada la teoría organicista del sociólogo filósofo inglés Herber Spencer, quien concebía a la humanidad "como un organismo viviente". En este sentido se hace hincapié en concebir el Estado como una especie de organismo gigante, al cual se le aplican todas las leyes propias de un organismo viviente; y todo para justificar una política exterior de agresión, conquista y colonización. Las doctrinas de Spencer han sido aceptadas y desarrolladas por el biólogo sueco Keller en una obra titulada "El Estado como vida".

3. Malthus y su influencia.

Otra corriente utilizada por los racistas es la doctrina de Malthus quien expuso hace unos ciento cincuenta años que existe una ley biológica, natural, que consiste en que la población tiende a crecer o desarrollarse más rapidamente, en progresión geométrica, que la elaboración de alimentos, cuyo desarrollo es más lento, en progresión aritmética, de modo que las crisis sociales, la falta de alimentos para las masas trabajadoras, no obedece a una ley social sino a una ley natural y biológica, a la cual no puede controlar ningún régimen político social. Malthus agregaba que debía de limitarse las uniones matrimoniales para limitar los nacimentos y que las epidemias y las guerras eran beneficiosas para la humanidad. Sobre las teorías de este autor, los racistas sostienen la necesidad de guerra de exterminio de la población inferior, de los pueblos atrasados. Así lo expone el escritor norteamericano William Vogot, en su libro "El Camino de la Esclavitud" en donde sostiene que existe lo que el llama "ley de la fertilidad consumida de la tierra", la cual exige que los excedentes de la población humana, vuelvan al seno de la tierra para devolverle a ella su perdida vitalidad o fertilidad. Para este fin recomienda el exterminio de las poblaciones de la Unión Soviética, la de China y la del Japón, y como consecuencia, la ocupación de los territorios por los imperialistas norteamericanos (Vogot proclama sin ambages el desencadenamiento de una guerra mundial en la que se empleen los medios de exterminio masivo y es indudable que este exterminio va encaminado a diezmar o a destruir completamente a los pueblos de las razas inferiores).

4. Gobinneau.

El aristócrata francés conde José Arturo de Gobinneau (1816-1882), es uno de los primeros expositores de las teorías sobre el Estado nacionalista y racista, en el transcurso del siglo XIX. Ya hemos visto las teorías filosóficas de Fichte y de Hegel sobre el Estado nacionalista, que fueron expuestas por ellos a fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, las cuales, juntamente con la teoría sobre "el espíritu del pueblo" que preconiza la Escuela Histórica del Derecho sentaron las bases ideológicas del Estado nacionalista y racista de la monarquía feudal prusiana. El conde de Gobinneau es autor de varios libros y ensayos, destacándose en su producción la obra titulada "Experiencia sobre la desigualdad de las razas", en cuatro tomos, en la que trata de explicar que la marcha de toda la historia humana obedece a las peculiaridades de las razas y de los pueblos. Factor importante en esta distinción es el concepto de "pureza" de las razas y de "mezcla" de las razas, comprendiendo en su conjunto a estos dos conceptos bajo el nombre de "química de razas".

Para Gobinneau existió en los tiempos primitivos una raza humana única que él denomina "Adánica", desconocida hasta hoy por todos los estudiosos de la Antropología. Según nuestro entender el nombre lo ha tomado de Adán, el primer hombre existente en la tierra, según el Génesis (primer libro de la Biblia, escrito por Moisés) por lo que pensamos que este autor elaboró sobre esta base su famosa tesis. Esa supuesta raza humana única, sin divisiones como las que posteriormente surgieron era totalmente "pura". Según este autor, más tarde aparecieron las razas amarilla y negra con las que se formó un conjunto de tres razas humanas principales, cuya mezcla ha dado origen a las anteriores divisiones de la humanidad.

Gobinneau sostiene que la pureza de la raza influye de manera decisiva en las cualidades físicas y psíquicas de las razas y de los pueblos; cuanto más pura es la sangre de una raza ésta es más perfecta; cuando es pura, los miembros de una raza tienen un mismo modo de pensar y de actuar, sus costumbres y tradiciones son constantes, sus instituciones son inmutables.

Atribuye este autor a la "mezcla de razas" los cambios en la historia, las revoluciones, el desarrollo social. Dice que la democracia es un producto degenerado de esa mezcla y deplora su acrecentamiento indeclinable en la Europa de su tiempo. "La falta de homogeneidad de la sangre, escribe, crea discrepancias en las concepciones; a consecuencia de la mezcla de razas, se produce la degeneración, la confución, elestancamiento morboso". "Se manifiesta, afirma, el espíritu de frivolidad, el mezquino carácter voluble".

Clasifica basado en su juicio personal, a unos pueblos como "puros" y otros como "impuros" o "mezclados". Señala a la raza blanca como la más pura, la cual se distingue entre todos, por su belleza, inteligencia, valor, sentido del honor y conciencia de los grandes valores ideales de la vida. Sostiene que el sitio más importante de la tierra es el lugar ocupado por los hombres blancos. Dice que los Esclavos constituyen los grupos humanos más seniles, más exhaustos, más degenerados; mientras que los "germanos", a pesar de que no son "arios puros", son en la actualidad los mejores representantes de la raza blanca superior.

5. Gumplowicz.

El jurisconsulto y sociólogo polaco, natural de Cracovia, Ludwik Gumplowicz (1838-1909) , sustentaba ideas racistas en cuanto a la concepción del Estado, del derecho y de la historia. Su teoría trata de

presentar los más importantes fenómenos de la vida social, (como el aparecimiento de las clases sociales, de la propiedad privada, del Estado, del derecho, etc.) como una consecuencia de la lucha entre tribus de diferentes razas, como resultado de la conquista de los pueblos más fuertes sobre los más débiles, o sea de la dominación de los racialmente superiores sobre los racialmente inferiores.

Siguiendo al alemán Rodolfo Von Ihering, sostiene que el Estado es una organización basada en la fuerza y que su papel, su más importante función, está encaminada a aplastar las pretensiones de las clases dominadas y a la dominación de las razas inferiores. En su libro "La lucha de las razas" sostiene que el motor de la historia son las relaciones entre las razas, que dichas relaciones son las que dirigen y aceleran todo el progreso de la historia humana y forman el movimiento eterno de la evolución de la humanidad; que todas las contradicciones sociales son el resultado de las luchas entre tribus y razas antagónicas; que la lucha por la dominación social, es el factor más importante de la evolución social; que la violencia, la conquista, es el factor primario en el desarrollo de la historia; que el crecimiento de la población obliga a los pueblos a luchar por el ensanchamiento de las fronteras de sus respectivos estados; que el sometimiento de unos contribuye al establecimiento de los superiores y a la formación de determinadas clases sociales y del Estado. En su obra "Teoría del

Estado" dice que los vencedores forman la clase gobernante y que los vencidos la clase sojuzgada; que también el Estado surge como consecuencia de la violencia y de la conquista; y que la esencia del Estado consiste en ser "una organización de dominación surgida de modo natural y predestinada para la salvaguardia de un determinado orden legal".

Esta teoría del surgimiento del Estado y de las clases como resultado de la violencia y de la conquista, fue apoyada por el sociólogo, filósofo y jurista austriaco Carlos Kausiky, después de haber renegado del marxismo.

6. Nietszche.

Federico Guillermo Nietszche (1845-1900), es otro de los autores partidarios de las teorías racistas que tanta divulgación han tenido en las últimas décadas del siglo pasado y en todo lo que va del presente. Nietszche es autor de muchas obras en donde da curso a sus ideas, siendo todas notables y de las cuales citaremos las siguientes: "Humano, demasiado humano", "Más allá del bien y del mal", "Así hablaba Zaratustra", "El origen de la moral", etc.

Nietszche cree en una raza de superhombres y en una de esclavos; considera que existe una aristrocracia de hombres selectos y que esa casta son los alemanes; que la casta de hombes superiores está destinada a mandar y tiene voluntad de poder. Ataca a la democracia y desdeña al pueblo a quien llama despectivamente populacho, horda, raza de esclavos.

La moral cristiana la denomina "moral de esclavos"... Dice que la ley superior de la vida es la desigualdad de los hombres; y con base en dicho concepto formula su teoría del "superhombre" ensalzando desde el punto de vista del "darwinismo social" al "animal de piel blanca" que sin duda alguna es una referencia directa al supuesto ario alemán de "raza pura". También considera a los japoneses como hombres de raza superior. Al igual que todos los racistas alaba la guerra considerándola como un medio de depuración de la humanidad.

7. Chamberlain.

Houston Stewart Chamberlain, aristócrata inglés (1855-1927), ha sido también otro importante partidario de la doctrina racista y ferviente propagador de sus principios. Fue tanta la admiración que tuvo por el pueblo alemán que optó por esta nacionalidad y sus obras las escribió en idioma alemán. Entre otras puede citarse "Los Fundamentos del Siglo XIX" en la que habla de la superioridad racial de los "teutones" del "genio organizador y regenerador del pueblo teutón" y de la fuerza dominante del nacionalista alemán. Chamberlain se refiere a una pretendida "raza nórdica" y distingue al grupo que él denomina "nórdico teutón", rechazando el término "ario" por considerarlo aconvencional. La raza nórdica-teutónica ha regenerado, salvado y rejuvenecido a la civilización occidental y está llamada a crear un nuevo mundo con un nuevo orden social. Predica un desprecio aristocrático contra las razas inferiores que forman los pueblos atrasados. Entre los pueblos o razas que más ataca como inferiores es al pueblo judío y en general a todos los grupos humanos de origen semita.

II. El Estado del APARTHEID.

1. Orígenes de la Unión Sudafricana y del Apartheid.

La palabra "Apartheid" es un término inglés generalizado en el lenguaje político, cuyo significado es apartar, separar... En la práctica constituye un régimen de excepción practicado en Rodhessia (ahora Zimbawe, libre de ese régimen) y en la UNION SUDAFRICANA formada por las provincias (anteriormente repúblicas) de El Cabo, Orange,Transvaal y Natal, en donde el poder político está concentrado y detentado desde hace decenas de años por minorías blancas que discriminan de una manera radical a los extranjeros y segregan sin consideración alguna a las grandes mayorías de las poblaciones de color de diferentes troncos étnicos (negros, chinos, indúes, árabes, etc. ).

La Unión Sudafricana es una República que forma parte de la comunidad británica y su proceso de formación constituye una de las etapas más dramáticas de la dominación inglesa en el continente negro. En el siglo XVII, en el año 1650 comenzaron a establecerce en las costas sureñas de lo que ahora es el territorio de El Cabo cientos de campesinos holandeses llamados "Bóers", quienes quedaron definitivamente instalados en diversos sectores en el año 1652. Fundaron allí prósperas colonias que en poco tiempo adquirieron fama por su laboriosidad y por el notable desarrollo de las explotaciones agrícolas y ganaderas, al punto que atrajeron la atención, la envidia y la avaricia de los británicos que en ese entonces iniciaron la formación de su vasto imperio colonial. En 1697 comenzaron los ingleses a hostilizar a los bóers pero estos se defendieron con tenacidad y efectividad, logrando consolidarse en las tierras adquiridas y fundaron repúblicas independientes que Inglaterra se vió obligada a reconocer.

Sin embargo, atraídos por la riqueza de los territorios, muchos extranjeros (entre ellos muchos ingleses), en el siglo XVIII se fueron estableciendo en la parte sur del continente y alquilaban sus servicios a las diversas explotaciones; pero no obstante su asentamiento en el lugar, siempre fueron considerados por los bóers como extranjeros y nunca obtuvieron ellos ni sus descendientes los derechos de ciudadanía ni derechos civiles ni políticos. Este es el origen del régimen político del "Apartheid".

Los ingleses organizados comenzaron de nuevo a presionar a los bóers obligándolos a internarse en el suelo africano. Así fue como éstos fundaron las repúblicas del Transvaal, Orange y Natal.

En 1815 el Congreso de Viena concedió a Inglaterra su potestad sobre el territorio de El Cabo.

En 1849 Gran Bretaña se anexó a Natal y parte de Zutulandia y luego invadió y se posesionó de los territorios de Orange y Transvaal. Los bóers, celosos de su independencia sostuvieron nuevamente una tenaz resitencia obligando otra vez a Inglaterra a que les reconociera su status republicano. En 1877 una misión británica capitaneada por un coronel se apoderó de Pretoria, capital de la república de Transvaal y declaró que Transvaal y Orange quedaban anexados al dominio de la Gran Bretaña; pero nuevamente, los bóers en una lucha de más o menos cuatro años hasta 1881 volvieron a quedar independientes. En 1899 vuelve Inglaterra a querer establecer su poderío en el Transvaal y Orange iniciándose así el período que es conocido por "Guerra anglo-bóers", el cual terminó con la dominación de éstos, estableciéndose en 1906 su anexión a la colonia de El Cabo y posteriormente, en 1910, la creación de la República denominada Unión Sudafricana, con una Constitución análoga a la de Canadá y formada por los territorios de El Cabo, Orange, Natal y Transvaal. Finalmente por el Estatuto de Westminter, sancionado en 1931, la Unión adquirió su pleno status de dominio de la comunidad Británica; pero ya desde 1920 había recibido de la Sociedad de las Naciones como protectorado los territorios de Africa Occidental que hasta el total desarrollo de la primera guerra mundial habían sido dominio colonial del Imperio Alemán.

Pues bien, en esos territorios de 1,300,000 kilómetros cuadrados, habitados por una población de más o menos 24,000,000 de personas en donde hay una minoría blanca de aproximadamente tres millones de personas, el poder político es ejercido unicamente por la minoría blanca en su mayoría ingleses y holandeses. Estos practican la política del "Apartheid", del racismo y del colonialismo.

2. Características del Apartheid.

El "Apartheid" consiste en un régimen en el cual la población de color

carece de derechos de toda clase: civiles y políticos. Solo los blancos

tienen todas las ventajas y privilegios resultantes de la administración autónoma otorgada a estas colonias del dominio inglés.

He aquí las características esenciales del "Apartheid":

Es racista, o sea que discrimina las razas, creen en la superioridad racial de la raza blanca sobre las demás estructuras étnicas y en consecuencia, desprecia, persigue y explota a las razas inferiores (de color) a quienes no concede ninguna clase de derechos.

Consecuentemente con esta política discriminativa de las razas, en el régimen del "Apartheid" las razas de color no tienen derechos civiles en lo relativo a la propiedad y a lo contractual; lo mismo que no tienen ninguna clase de derechos políticos.

Precisamente, en lo que se refiere a derechos políticos, los individuos de color no tienen derecho a elegir a representantes en el Gobierno, pero si están obligados a elegir a representantes blancos.

El racismo y el "Apartheid" ha sido y es practicado aún en otras partes del mundo, aún en nuestra América y en nuestros días. En tiempos de Mussolini y de Hitler tuvieron una de sus formas más fieras de expresión.

Los ideólogos del racismo y del Apartheid, en diferentes países de la tierra, presentan al proceso histórico de la humanidad, como resultado de la lucha de razas, de la lucha entre pueblos, considerando la guerra entre naciones como el factor más importante en el desarrollo social, económico y político de la humanidad. Estos teóricos del racismo y el Apartheid proclaman la desigualdad psíquica de los hombres, poniendo a la raza blanca como la única capaz de lograr un desarrollo superior debido a una conformación biológica diferente de los demás individuos "de color". Esta es la base ideológica con que alegan la desigualdad social de los pueblos y el sometimiento colonial de las naciones.

En la conferencia mundial contra el racismo, el apartheid y el colonialismo, celebrada del 20 al 26 de agosto de 1978 en Ginebra, Suiza, por las Naciones Unidas se llegó a la siguiente conclusión: El racismo y el régimen del apartheid son teorías cientificamente falsas, moralmente inhumanas, sociológicamente injustas e históricamente caducas...

III. El Estado NAZI.

1. Doctrina básica del Estado nazi.

La doctrina del Estado racista puro del Tercer Reich alemán se encuentra profundamente detallada en la obra "Mein Kamp" (Mi Lucha) del político austro-alemán Adolfo Hitler, quien fue, precisamente jefe del Partido Nacional Socialista Alemán y jefe del Tercer Reich desde 1933 a 1945.

"Un decreto bien hecho del destino me hizo nacer en Braumau, sobre el Rhin. Esa pequeña ciudad se encuentra en la frontera de esos dos Estados alemanes cuya reunión nos parecía, a nosotros, obra de la joven generación, que era la obra que deberíamos realizar por todos los medios posibles. La Austria alemana debería volver a la gran madre patria alemana... LOS HOMBRES DE UNA MISMA SANGRE DEBEN PERTENECER A LA MISMO REICH. Por eso la pequeña ciudad fronteriza de Braumau, se me mostraba como el simbolo de UNA GRAN MISION"...

Así comienza la obra de Hitler, que escribió en la prisión de Landsberg del Lech, en Baviera, cuando cumplía una condena de cinco años por el fracasado golpe de Estado en Munich el 9 de noviembre de 1923.

Hitler cree que la misión de toda su vida estaba ya escrita o determinada en el lugar mismo donde nació: Y ESTA MISION era la de hacer triunfar contra todas las leyes falsas y artificiales UNA LEY NATURAL Y SAGRADA: La ley de la COMUNIDAD DE SANGRE.

Hitler se dice "elegido del Cielo para proclamar la voluntad racista del Creador".

Hitler arremete contra todos los altos valores conquistados por la civilización: "La nación -dice- es una invención de las clases capitalistas; la patria, instrumento de la burguesía para la explotación de la clase obrera; la autoridad destinada a producir un material humano de esclavos, y también de guardianes; la religión, medio de debilitar al pueblo para mejor explotarlo a continuación; la moral, principio de estúpida paciencia para uso de borregos"...

"En política -piensa Hitler- triunfa sólo el que es brutal e intolerante; la masa tiene horror a los débiles y a los tibios; la masa se somete a las fuertes, al hombre entero, fanático, que infunde miedo y terror".

"El terror en el trabajo, en la fábrica, en los lugares de reunión y con ocasión de los mítines tendrá pleno éxito mientras un terror igual no le obstruya el camino (...) Si a la socialdemocracia se opone una doctrina mejor fundada, ésta vencerá, aunque la lucha sea dura, a condicion, sin embargo, de que actue con la misma brutalidad".

Hitler cree que la socialdemocracia, que el marxismo, es una invención interesanda de los judíos y que la jefatura de tal movimento está en manos judías con propósitos inicuos... Por eso, además de predicar la constitución de un Estado racista alemán, proclama la destrucción del judícomo la destrucción del movimiento del proletariado mundial. Todo el mal viene del marxismo, pensaba Hitler, doctrina de un judío, forjada para establecer el dominio de los judíos sobre todos los pueblos: con este designio, el marxismo rechaza el principio aristocrático, único, conforme a la naturaleza de la dominación de la raza más fuerte y de los fuertes; con ese designio nefasto oponía el mayor número, el peso inerte de la masa, al derecho eterno de la superioridad de los fuertes; con ese designio fatal negaba la personalidad humana, y, sobre todo, reafirmaba la importancia de la superioridad de los fuertes por la sangre, por la raza, por la supremacía étnica; con ese designio ocultaba al hombre la condición primera de su existencia y de su civilización. Marxismo y judaísmo: he aquí la doble amenaza que se cierne para acabar con la existencia del pueblo alemán.

Otro problema fundamental que acomete la teoría del Estado racista alemán de Hitler, es el del "Parlamentarismo", o sea, uno de los fundamentos del Estado moderno. Hitler siente repulsión ante el funcionamiento del Reichstat en Viena: es un espectáculo lamentable y risible, gente en masa que se interpela hablando alemán unos y una lengua eslava o dialecto otros, es decir, mezcla de razas, o sea, nacionalidades distintas, por otra parte, se habla de "Democracia" parlamentaria, lo cual, en sí, es radicalmente pernicioso: tiene primacía la decisión de la mayoría sobre el concepto de la responsabilidad del líder, va contra el espíritu aristocrático de la naturaleza; la democracia prepara el terreno el triunfo del marxismo; es un absurdo pensar que el genio pudiese ser el fruto del sufragio universal. Todo lo extraordinario que se ha realizado desde que el mundo es mundo, es producto de acciones individuales.

2. Concepciones y políticas principales.

El Estado Nacional Socialista del Tercer Reich alemán es una concepción del mundo que puede reducirse a dos conceptos fundamentales: nacionalista racista y cuestión social obrera sin lucha de clases.

En cuando a política interior, el Estado Nacional Socialista, se proponía:

La regeneración racial. Esto implica a la distinción tajante entre alemanes y no alemanes. El hombre de sangre alemana es el único que puede ostentar la ciudadanía alemana, el único que puede ejercer las funciones públicas del Estado; y los no alemanes son aquellos que tiene sangre distinta del teutón o germano, entre ellos judíos, los eslavos, etc. Ellos no son ciudadanos en Alemania y pueden ser sometidos a la expulsión eventual;

Protección de la madre y del niño alemán;

Obligatoriedad a la educación física y deportiva;

Educación orientada con sentido práctico y con la idea de inculcar el concepto de un Estado racista, nacionalista y dominador o conquistador;

Lucha contra el parlamentarismo, contra el judaísmo, el materialismo, contra la mentira política voluntaria en la prensa; sustitución de la prensa judía por una prensa genuinamente alemana;

Sustitución del derecho romano universal y materialista por un derecho común alemán;

Proclamación de la necesidad de una vigorosa centralización del Reich;

Libertad de todo culto religoso en el Estado, bajo las condiciones de suprimirlos en el caso de que ponga en peligro la existencia del Estado y de que no convenga su existencia por contravenir los sentimientos de decencia y de moralidad de la raza germánica.

En materia de derecho internacional, el Estado Nacional Socialista se pronuncia en este sentido:

Reunión en una sola patria de todos los alemanes regados por todo el mundo, en diferentes Estados, es decir, ostentando diversas nacionalidades (Austria, Polonia, Hungría, etc.). Así se forjaría la Gran Alemania, sobre la base del derecho de los pueblos a disponer de sí mismos;

Igualdad de derechos para la nación alemana en relación con las demás naciones;

Supresión del Tratado de Versalles;

Restitución de las colonias alemanas a la nación alemana para darle cabida a los excedentes de población por la vía de la colonización (Lorena en Francia, los Sudetes en Checoslovaquia y Africa Sudoccidental).

En el plano social, afirma el Estado Nacional Socialista ser socialista y en lo económico, ser anticapitalista y se propone los siguientes objetivos:

Creación y protección de una pujante clase media sana, en oposición al marxismo que plantea la abolición de las clases como una ley del determinismo histórico;

Aniquilamiento o destrucción de las grandes fábricas y empresas y medidas de protección para las empresas pequeñas y los artesanos;

Reforma agraria que comprende la apropiación gratuita del suelo en interés general y la prohibición de toda especulación inmobiliaria;

Supresión de todas las rentas adquiridas sin trabajo, la abolición de la esclavitud de los tantos por cientos y de todos los intereses y la estatización de los trust.

De acuerdo a Feder, economista oficial del Tercer Reich, el Estado Nacional Socialista distinguí a tres clases de capital: el capital financiero prestamista; el capital acaparador judío; y el capital bienhechor y creador, puramente alemán o ario.

CAPITULO VIII.

EL ESTADO FASCISTA.

1. Elementos teóricos del Estado Facista.

La teoría del Estado Fascista está expuesta en la obra titulada "El Fascismo", cuyo autor es Benito Mussolini (1883-1945) quien también fue Jefe del Pardito Fascista de Italia y Jefe del Gobierno Italiano desde 1922 hasta el año de su muerte en 1945. La obra consultada es la que el mismo Mussolini redactara para la Enciclopedia Italiana y cuya edición española fuera prologada por José Antonio Primo de Rivera (hijo del dictador español General Miguel Primo de Rivera) quien fue jefe de la Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista. La obra está dividida en dos capítulos: en el primero trata Mussolini las "Ideas fundamentales" de la doctrina fascista y en el segundo la "Doctrina Política y Social" del Estado Fascista.

El capítulo primero comprende los siguientes temas:

El fascismo como filosofía: el fascismo es práctica y pensamiento, acción animada por una doctrina y doctrina que ha nacido de un sistema dado de fuerzas históricas, al cual se halla íntimamente ligado y del que toma su impulso interior. Las contigencias de lugar y tiempo determinan en su forma; su contenido ideológico encierra verdades axiomáticas que lo elevan al rango superior del pensamiento humano.

En el Estado no existe ningún concepto que no sea fundamentalmente un concepto de la vida, un pensamiento vital. La intuición y la filosofía son sistemas de ideas que se traducen o bien en una construcción logicista o en una fé, o sea, que virtualmente se convierten en una concepción del mundo y de la vida.

Concepción espiritualista: Para el fascismo el mundo no es este mundo material en que el hombre es un animal egoísta, dedicado al placer momentaneo y gobernado por la ley natural de las apetencias sensuales, lo que de esta manera vive separado de los otros hombres y guiado sólo por sus instintos biológicos.

El hombre del fascismo es el individuo que a la vez es nación y patria. Esto significa la compresión de una ley natural que junta al individuo aislado con su generación en el doble juego de la tradición de las viejas generaciones y con la misión histórica que a cada generación le toca que cumplir.

Concepción positiva de la vida como lucha: El fascismo quiere un hombre activo, un hombre consagrado a la acción, con todas sus energías, un hombre viril, fuerte y conciente de las dificultades que se le presenten y con ánimo dispuesto para eliminarlas y superarlas.

El fascismo concibe la vida como la lucha que toca al hombre conquistar una existencia digna, estando, en primer lugar, la tarea de construir en sí mismo, el instrumento físico (de su cuerpo) y psíquico (moral, intelectual, político) para edificar la vida: es una concepción exacta para los intereses del individuo, de la nación y de la humanidad.

Concepción ética: El fascismo aspira a una vida seria, austera, consagrada al trabajo con un espíritu de religiosidad. La vida debe estar entregada por entero a las fuerzas morales y responsables del espíritu. El fascismo repudia y menosprecia la vida cómoda.

Concepción religiosa: El fascismo condiera al hombre, desde el punto de vista místico, en su relación inmanente con una ley superior, con una voluntad suprema y objetiva que trasciende al individuo como tal y eleva a miembros conscientes de una sociedad espiritual.

El fascismo es no solo un sistema de gobierno, sino ante todo, un sistema de pensamiento.

Concepción histórica y realista: El fascismo concibe al hombre únicamente inmerso en el proceso espiritual del grupo familiar, de la sociedad y de la nación a que pertenece, los cuales verifican su proceso histórico en colaboración con las demás naciones. En este aspecto es de gran valor la tradición en las costumbres, las normas de conducta social, en el idioma, en la religión, etc.. El hombre es un ser nulo fuera del proceso histórico.

Políticamente el fascismo quiere ser doctrina realista y aspira a resolver en la práctica los problemas que se plantean históricamente, por sí mismo y que muestren o sugieran su propia solución.

Anti individualismo y libertad: El Estado fascista tiene una concepción anti individualista de las relaciones sociales. En ellas el individuo es, en cuanto coincide con el Estado, es decir, que el individuo realiza como una conciencia y una voluntad universales, en su existencia histórica.

El fascismo es partidario de la libertad en el sentido de que la practique el hombre real y no en el sentido que la predicaba de modo abstracto el liberalismo individualista... La única libertad de que puede hablarse es la libertad del Estado y la del individuo dentro del Estado. Para el fascismo todo está dentro del Estado: nada material ni espiritual están fuera del Estado.

En este sentido el fascismo es total, totalitario: El Estado fascista es la síntesis y unidad de todos los valores: él intepreta, desarrolla y patentiza toda la vida del pueblo.

Antisocialismo y Corporativismo: Para el Estado fascista no hay individuos ni grupos; es decir, el individuo solo, aislado, no cuenta; ni tampoco tienen existencia los partidos políticos, las asociaciones, los sindicatos, los gremios, las clases sociales, fuera del Estado. El Estado es fuente de los grupos en una unidad económica y moral que sirve los intereses generales de la nación.

Es contrario al socialismo porque éste paraliza el proceso histórico en la lucha de clases; se opone al sindicalismo clasista. Para resolver los problemas señalados por el socialismo y el sindicalismo clasistas, ofrece la organización del Estado Corporativo en donde los intereses contradictorios se concilian en la unidad económica y moral del Estado.

Democracia y Nación: Para el Estado facista los individuos constituyen las clases según la categoría de los intereses y se indican conforme las diferentes actividades económicas interesadas. Pero ellos constituyen el Estado, el cual no es ni el número ni la suma de los individuos que forman la mayoría de un pueblo. Por eso el fascismo es contrario a la democracia, porque ésta confunde al pueblo con la mayoría y lo equipara a ese nivel. El fascismo concibe el pueblo cualitativamente. Como idea moral, poderosa, coherente, verdadera, que se encarna en el pueblo mismo como conciencia de los pocos, o incluso de uno; como ideal que tiende a realizar en la conciencia y en la voluntad de todos. De todos los que por naturaleza e historia étnicamente constituyen una nación, siguiendo idéntica línea de evolución y de formación espiritual, como una sola conciencia y voluntad.

Concepto de Estado: El fascismo concibe al Estado como voluntad ética universal creadora de la nación y del derecho. El Estado le da al pueblo conciencia de su unidad moral, una personalidad propia, es decir, una verdadera y efectiva existencia.

El Estado ético: La Nación como Estado es una realidad ética que vive y existe en cuanto se desarrolla. El Estado como voluntad ética tiene dos aspectos:

Es autoridad que gobierna y da forma legal y valor de vida espiritual a las voluntades individuales;

Es potencia que valoriza su voluntad al exterior, haciéndola reconocer y respetar, demostrando con los hechos la universalidad de todas las determinaciones necesarias de su desarrollo.

Contenido del Estado: El Estado fascista constituye la más elevada y poderosa personalidad; es una fuerza en la que resumen todas las fuerzas de la vida moral e intelectual del hombre. Es forma y norma interior: una disciplina de toda persona. El Estado penetra en la voluntad y en la inteligencia... Es el alma del alma.

La autoridad: El Estado fascista se desenvuelve en los aspectos siguientes:

Es legislador y fundador de instituciones;

Es educador promotor de la vida espiritual; y

Quiere rehacer el contenido moral del hombre: el carácter, la fé.

Y para realizar esos fines quiere autoridad y disciplina que penetren en los espíritus y dominen rivalidades. Por eso, el símbolo y emblema del fascismo es el "fascio littorio" que representa la unidad, la fuerza y la justicia.

2. Postulados imperialistas del estado FASCISTA.

En el Capítulo II, Mussolini comienza haciendo una síntesis sobre los

orígenes y desarrollo de la doctrina fascista; y luego, en otros parágrafos comenta temas que, en parte, son nuevos y en parte, son

repeticiones o aplicaciones de los ya vistos en el capítulo que hemos

resumido en apretada síntesis. De este capítulo sólo mencionaremos los nombres de los temas, por no ser necesario su desarrollo para los fines de este trabajo. El contenido es el siguiente:

El fascismo es partidario de la guerra y contario al pacifismo. Concibe la vida como lucha y como deber.

La política demográfica del fascismo en relación al prójimo es la de la dominación de éste cuando haya necesidad de la supervivencia del fascista.

El fascismo es contrario al materialismo histórico y a la lucha de clases.

El fascismo es contrario a las ideologías democráticas. La democracia es un absurdo filosófico, social y político.

El fascismo siempre va hacia adelante. Jamás retrocede en el curso de la historia. Su contenido y su forma es una superación de la democracia liberal, cuyo ciclo comenzado en la revolución francesa de 1789 está definitivamente clausurado por el paso de las conquistas sociales.

En relación con el Estado liberal que pone por base al individuo, el Estado fascista opone la unidad total de la nación; y por eso el Estado fascista es una unidad fuerte, poderosa y orgánicamente enlazado con el pueblo en lo político, social, cualtural y económico.

El Estado fascista considera la religión como una de las más grandes manifestaciones del espíritu, y por eso reconoce a la Iglesia católica como un baluarte de la fé y de la espiritualidad.

El Estado tiene una voluntad imperial y exige una disciplina de mando. El no es solo una expresión territorial, militar o mercantil, sino espiritual y moral. El imperio es la tendencia de las naciones a la expansión como una manifestación de vitalidad. Por el contrario, el sometimiento es un signo de decadencia.

Los pueblos que nacen y renacen son imperialistas. Los pueblos que perecen son los que renunciaron al enfrentamiento y a la lucha que la naturaleza impone a todo organismo viviente. El imperio requiere disciplina, coordinación de esfuerzos, deber y sacrificio.

CAPITULO IX.

EL ESTADO IMPERIALISTA.

1. Concepto inicial de imperialismo.

La palabra imperialismo tiene su origen en el vocablo latino "imperium", que quiere decir "dominio, mando, alteza, autoridad".

En la historia política tradicionalemente ha significado: estado gobernado por un emperador; estados sometidos a una soberanía común; y, por extensión, Estado de gran potencia, aún cuando el mandato no sea ejercido por un emperador. Estas definiciones, aunque adecuadas etimológicamente para expresar el concepto de dominación superior, no se ajustan, en su totalidad a los procesos de cambios de la historia universal, ya que justamente el vocablo tiene significado doble:

En el sentido tradicional, que es el contenido en las definiciones apuntadas, significa "política exterior" caracterizada por las conquistas coloniales, el militarismo y el sojuzgamiento de otros Estados; por la vía militar, son ejércitos permanentes al servicio del Estado imperial;

En sentido económico, el término imperialismo significa "la fase superior y final del capitalismo", cuyas características generales son: la concentración de la producción y el capital en pocas manos y la sustitución de la libre competencia o concurrencia por el dominio de los monopolios.

Examinemos a grandes rasgos estas dos acepciones.

2. El imperialismo en la acepción de la política exterior

Es sabido que en su origen los Estados eran constituidos por pequeñas ciudades que con el crecimiento de los trabajos manuales y del comercio se fueron agrandando y creciendo en importancia económica y poder político, por lo cual se vieron obligados a extender su radio de acción expandiéndose por medio de la conquista y la dominación militar de otras ciudades-estados, territorios y poblaciones, a quienes imponían sus leyes, sus costumbres y tradiciones. Esta fue la forma de cómo se constituyeron los antiguos imperios (Egipto, la India, China, Babilonia, Caldea, Asiria, Persia, Macedonia, Grecia, Roma, etc.) que pertenecieron a la forma de producción esclavista; los medievales de los merovingios y carolingios de forma feudal, en Francia, etc. Y el español, británico,portugués, frances, holandés, danés, alemán, etc. en la época moderna.

Esta secuencia histórica nos sugiere la idea de que todo el proceso económico como forma estructural y político como forma subordinada a aquella estructura culmina en su fase superior en la figura del imperio luego a la economía aldeana, enseguida a la empresa local y nacional y finalmente a la conquista de otros mercados de donde surge la "colonización" de otros territorios terminándose por el sometimiento de éstos y de sus habitantes.

En la época del capitalismo, en sus inicios, se dio la forma de producción manufacturera que dio origen a la llamada "acumulación primitiva de capital", la que sirvió de base para el afianzamiento de las grandes fortunas o capitales que dieron fundamento a la era mercantilista del capitalismo.

La necesidad de más amplios mercados que los nacionales de la Europa que recién se despertaba de su sueño medioeval, hizo que, las potencias marítimas de entonces (España, Portugal, Inglaterra, Francia, etc.) se dieran a la tarea de conquistar territorios en todo el mundo cuya parte occidental había sido descubierta por Cristobal Colón en 1492. En Africa, Asia, Oceanía, Australia, Europa y América se enseñoreaban las grandes potencias marítimas de entonces ávidas de dominios coloniales para adueñarse de sus riquezas, llegando muchas de ellas con criterios racistas hasta el exterminio de la población nativa como sucedió en los territorios del Canadá y Estados Unidos, colonizados por los ingleses.

De la manufactura pasaron los países avanzados Europeos, a la revolución industrial (1748 en Inglaterra y 1820 en Francia) lo que amplió y desarrollo la producción, hizo más activo el comercio y amplió la necesidad del crédito y volvió indispensable la función de los bancos para el otorgamiento de los créditos, es decir, de los préstamos. Esto último ocurría ya a principios del segundo cuarto del siglo XIX (1825).

Ya a principios del último cuarto del siglo mencionado (1876), el capitalismo estaba definitivamente desarrollado, de modo que los grandes monopolios o grandes asociaciones capitalistas como los trust, los cartels, consorcios y oligopolios quebraban con la competencia a las pequeñas y medianas empresas de toda clase y volvían con más exigencia los ojos hacia los dominios coloniales de las potencias rivales. Había nacido en la historia, una nueva era imperialista cuya dominación se confirmó con la guerra hispanoamericana (1898) y la guerra anglo-bóers en Africa (1877-1906). A diferencia de los anteriores imperios, ahora no se trataba de la simple colonización de tierras o de sometimiento de poblaciones indígenas por la mano militar; se trataba de una nueva forma imperial: el dominio del capital financiero.

Se ve, pues, que aún cuando muchos Estados se llaman democráticos, ya sea como monarquías constitucionales como en Inglaterra, Francia, Holanda, Bélgica, Dinamarca, Suecia, Noruega, España, Portugal o monarquías absolutas como las de, Austria, Alemania, Rusia Zarista, Japón o repúblicas constitucionales como los Estados Unidos de América, etc. Estos estados han sido y son imperialistas porque han tenido y conservan extensos territorios dominados conforme la idea tradicional y además por la penetración en otros por la exportación del capital financiero en forma de emprésitos.

3. El imperialismo en la acepción económica.

En relación con la segunda acepción hagamos un esbozo de lo que es el imperialismo en su conceptuación contemporánea, es decir, como etapa superior y última del capitalismo.

En su análisis sobre la sociedad capitalista, Carlos Marx y Federico Engels, demostraron que la libre concurrencia engendra la concentración y la centralización de la producción; y que estas dos últimas, en su fase final de desarrollo, conducen al "monopolio". La libre concurrencia consiste en la facultad que tiene todo individuo o empresario de competir en el mercado interno con los demás individuos para buscar la ganancia en su negocio. Esta libre concurrencia o competencia surgió en el seno de la sociedad feudal que había llegado a una forma de monopolio de la riqueza en manos de la nobleza: los artesanos, en las ciudades medievales, lanzaron su grito de libertad, lograron la autonomía de las ciudades y conquistaron, a base de luchas sociales, el triunfo de la burguesía como clase económicamente dominante estableciendo el régimen capitalista cuya base inicial fue esa libertad: la libre concurrencia.

La concentración es el cremiento del capital por la capitalización de la plusvalía producida por la explotación del trabajo no pagado al obrero.

La centralización es la reunión de los diversos capitales individuales en uno solo: esta reunión es el "monopolio". Los monopolios tienen diversas formas y reciben los nombres de consorcios, trust, cartel y oligopolios. Es el capitalismo desarrollado al máximo.

Marx demostró la tendencia histórica del capitalismo hacia la "acumulación", observando desde sus inicios, como hemos indicado, la "acumulación primitiva del capital", anunciando de esta manera, el advenimiento del capital financiero monopolista, concentrado en pocas empresas y éstas, a su vez, apuñadas en pocas manos de propietarios.

Marx hizo la apreciación de contradicciones que evidencian que el capitalismo, en su evolución, se niega a sí mismo: por una parte afirma la propiedad individual (la propiedad privada), pero al concentrarse en pocas manos niega aquél principio; y luego, este monopolio (como propiedad privada) lleva en sí la fatalidad de su destrucción al verificarse su expropiación por las masas que instaurarán de manera definitiva, la propiedad social.

Las ideas de Marx y Engels fueron desarrolladas por Vladimir Illich Ulianov o Nicolás Lenin, quien en su obra "El Imperialismo, fase superior y última del Capitalismo" enuncia las características de esta etapa así como sus consecuencias políticas y sociales en la sociedad contemporánea.

Dice Lenin: "El imperialismo es el capitalismo al llegar a la fase de su desarrollo, en que se instaura el régimen de los monopolios y del capital financiero, en que la exportación del capital adquiere una importancia considerable, en que comienza el reparto del mundo por los trust internacionales y se pone fin a la distribución de todo el territorio del planeta entre las principales potencias capitalistas".

El imperialismo, es, pues, la etapa monopolista del capitalismo, y a la vez, su fase superior y última, como una consecuencia lógica e histórica del proceso acumulación, concentración y centralización del capital. Pero dentro del capitalismo coexisten la libre concurrencia o competencia en el mercado y la tendencia a la acumulación (concentración y centralización monopolista) lo cual da lugar a una intensa y feroz lucha en el mercado, de las empresas entre sí y con los monopolios, lo mismo que estos contra aquellas y con otros monopolios nacionales y con los de otros países desarrollados. Cada monopolio trata de dominar y conquistar, en lo posible, el mercado nacional y el internacional. Este proceso trae por consecuencia las guerras por el reparto de territorios (Anglo-Boers, Hispanoamericana, de los Balcanes, Primera y Segunda Guerra Mundiales); la agudización de las crisis industriales y económicas (las crisis sociopolíticas, etc.).

En la fase imperialista o monopolista del capitalismo, tiene dominio hegemónico el "capital financiero" que se opone al capital agrario, industrial y comercial. El capital financiero es el destinado a préstamos o empréstitos; es el capital usurario o usurero, el capital que devenga "intereses". A estos intereses se les da el nombre jurídico de "frutos civiles" igual que la renta de los alquileres.

Los bancos sirven de intermediarios para llevar a cabo la contratación de los préstamos (capital prestado, intereses, plazos, forma de pago, garantías, etc.). Los bancos, como representantes o intermediarios de los prestamistas, a la vez que verifican los préstamos, operan como organizadores de la industria y del comercio de cada país y esta organización del conjunto de la producción es cada vez más fuerte cuando más sólida es la concentración bancaria.

La política del capital financiero persigue tres finalidades:

La creación de un territorio económico tan vasto como sea posible.

La defensa de ese territorio contra la concurrencia extranjera por medio de barreras. aduaneras;

La transfromación de ese territorio en campo de explotación por los monopolios del país.

Esta política del capital financiero ES EL IMPERIALISMO.

Las consecuencias de esta política del capital financiero son las siguientes:

La expansión del territorio económico por los consorcios, monopolios, trust, cartels u oligopolios (es decir las asociaciones monopolistas) de la nación y las regiones agrarias como mercados de materias primas;

Incremento de los mercados de venta;

Incremento de la esfera de inversiones de capitales;

El aplastamiento de la concurrencia extranjera por medio de una férrea política aduanera nacionalista y proteccionista;

La obtención de plusvalía;

Poner en movimiento al ariete del "dumping" o sea el boicot a la mercancía rival nacional o extranjera (el abaratamiento de la mercancía hasta con pérdida de costos para quebrar en la competencia al contrario). Todo el engranaje del sistema contribuye a acrecentar y a afianzar los beneficios de las empresas monopolísticas.

En este rol están involucrados como Estados imperialistas todos los países altamente desarrollados o industrializados, aunque se denominen "repúblicas democráticas" en su estado actual como los Estados Unidos de América, Francia, Italia, Alemania Occidental, Austria y Portugal; o monarquías constitucionales como Inglaterra, Holanda, Bélgica, Dinamarca, Suecia, Japón, etc.. Son Estados imperialistas y su política es de la explotación de los pueblos mediante el saqueo de sus materias primas, la de mantenerlos en el atraso industrial y económico y la de imposición de una política neocolonialista de sumisión al yugo de la metrópoli imperialista por medio de un sistema militarista que reprime las libertades de los individuos y de los pueblos.

CAPITULO X.

LA DOCTRINA ANARQUISTA DEL ESTADO.

I. Antecedentes históricos.

1. Notas Preliminares.

No había sido considerada en el plan de temas estudiados en "Mito y realidad del Estado", la doctrina elaborada por los filósofos del anarquismo, entre los cuales se encuentran sobresalientes figuras de la Filosofía, la Sociología, la Literatura y otras ciencias.

Decimos que nunca entró en nuestros cálculos el estudio del Estado conforme las ideas anarquistas, porque éstas no constituyen un cuerpo sólido de doctrinas científicas, siendo su pretensión inmediata la disolución o destrucción del Estado para darle vigencia a la vida individual más caprichosa y desorganizada, lo cual resulta ser una de las más imposibles utopías imaginadas por el cerebro humano.

Es tan escasa la importancia que se le concede al anarquismo en la Filosofía Política o en la Historia de las Ideas Políticas que no es tratado como un cuerpo de doctrina uniforme, sino de manera particular, en cada uno de sus partidarios, siendo pocos de ellos los que elaboraron algunas exposiciones un tanto vagas acerca de la concepción filosófica del Estado.

Nosotros trataremos de hacer una breve imagen de este problema con el fin de dejar completo el enfoque del tema del Estado.

2. Antístenes.

A nuestro juicio el más lejano y puro antecedente histórico del anarquismo se encuentra en la filosofía individualista de Antístenes de Atenas (444-365 A.C.) que fue discipulo de Gorgias, el sofista enemigo de Sócrates. Después de la muerte de Gorgias se quedó predicando en el Gimnasio "Cynosargos" (templo del perro blanco) de donde procede el nombre que se le dio a esta escuela: la escuela de los cínicos (de los perros). Pero también tal nombre coincidía con el género de vida que predicaba Antístenes y sus seguidores, pues en sus expresiones hablaban de una vida sencilla como la del perro, y en general, libre y desfachada como la de cualquier animal. Antístenes escribió un libro llamado "Sobre la Naturaleza de los Animales" en donde se señalaba muchos modelos de vida o ejemplos para delinear la conducta humana, la cual debía regirse por sí sola, en atención solo de sus instintos naturales.

En otros escritos suyos aludía personajes históricos que vivieron con sencillez, como Ayax y Ulises; y entre los personajes míticos de la era heroica cita a Hércules, el personaje fabuloso que soportando fatigas desmedidas logra realizar proezas admirables convirtiéndose para los secuaces de la escuela cínica en un verdadero símbolo por la sencillez de sus constumbres y la fortaleza de sus empeños. Así el sabio cínico debe vencer los placeres y los dolores y por encima de ellos afianzar la fuerza de su ánimo.

En otro aspecto de su doctrina, Antístenes afirma que no hay más realidad que la corpórea, en oposición a la teoría de las ideas de Platón. Para los cínicos lo que el hombre debe buscar es la felicidad y ésta se encuentra en la práctica de la virtud. La virtud es completa por sí misma: no existe nada fuera de ella. Según ellos, lo que los hombres llaman "bienes", son "males", porque en la realidad las cosas los apartan o los distraen con sus placeres y encanto de la virtud. El hombre debe procurar libertarse de las necesidades que lo esclavizan, es decir, de la sencillez y de la fortaleza de ánimo individual.

El hombre debe libertarse de toda vinculación social y bastarse así mismo en la vida. Respecto de la religión la escuela de Antístenes sostenía que "según la ley hay muchos dioses; pero según la naturaleza sólo hay uno". En esto seguía a Sócrates.

El ideal de la escuela cínica es el desdén y la renuncia de toda costumbre, hábito, contrato, convención y uso humanos y el retorno total a la naturaleza, a la limpia, pura y sencilla vida natural. El ideal social de los cínicos era una vida comunitaria, sin familia, en donde existiera la comunidad de las mujeres y los hijos no distinguiesen padres sino que fueran todos reconocidos como pertenecientes al grupo.

El ideal económico era la pobreza y el político era el cosmopolitismo,

o sea, la comunidad universal o fraternidad humana.

La práctica de la escuela cínica se extendió por las ciudades-estados griegos, manifiestamente por medio de pandillas de mendigos que pululaban con sus signos distintivos, la capa, la alforja y el bordón.

El movimiento fue consumiéndose a través de los años y no dejó huellas en el pensamiento filosófico más que las que había formulado Antístenes, pues los discipulos de éste desatendieron la indicación de Sócrates de amar a la pobreza para ser libre en la investigación científica.

Los más notables seguidores de esta escuela son Diógenes de Sínope y Crates de Atenas.

3. Diógenes.

El más fiel seguidor de Antístenes fue Diógenes de Sínope (413-323A.C.) que llevó su conducta personal a los extremos de lo absurdo por su radical individualismo. Este filósofo opinaba que la felicidad sólo podría encontrarse viviendo conforme a la naturaleza, en completa libertad, sin sujeción a la ley, sino acomodado únicamente a las leyes naturales, como los animales, como el perro. De allí que su doctrina sea llamada "doctrina cínica" o cinismo que significa desvergüenza. Predicaba el desprecio de la riqueza y las convenciones sociales como la familia, la sociedad, el Estado, etc.. Era hijo de un acaudalado prestamista; su padre además era un intendente de finanzas, tareas en las cuales fue instruido el filósofo. Acusado éste de malversación de fondos, huyó de su país, Sínope, y desde entonces adoptó una vida errante por distintas partes de Grecia.

Se le atribuye una existencia sin leyes, despreocupada, sin familia, sin amigos, sin relaciones sociales, considerándolo unos como un despreciable lépero u otros como un asceta. Entre las anécdotas que se encuentran de él, anotaremos las siguientes: Se masturbaba ante la gente para demostrar que no era necesario tener mujer; vivía, o mejor dicho, dormía dentro de un tonel; andaba descalzo en todas las estaciones del año; pedía limosna a las estatuas de los dioses, para demostrar que éstos no tenían poder y que no se fijaban en las tribulaciones de sus adoradores; rompió el huacal con que bebía agua cuando vió que junto a él un mendigo lo hacía con la palma de las manos; pidió a sus discipulos que su cadáver fuera arrojado a un barranco para que los buitres lo devoraran.

4. Crates de Tebas.

Otro seguidor antiguo de la escuela cínica fue Crates de Tebas era hijo de un acaudalado hombre de negocios; y él por sí mismo había acumulado una buena fortuna. Habiendo adoptado la doctrina de la escuela cínica renunció a sus comodidades y adoptó la vida mendigante de los cínicos, en la cual fue acompañado por su mujer Hiparquia hasta el fin de su vida.

III. El Anarquismo en la Literatura.

En los dominios de la literatura las ideas anárquicas han tenido su repercusión e impotancia. Célebres escritores se han extrovertido através de sus personajes, dejando entrever el trasfondo de su conciencia individualista, o por lo menos, los perfiles de sus ideas sobre el gobierno y la justicia entre los hombres.

1. Miguel de Cervantes.

La primera de estas celebridades de la literatura universal que ha exteriorizado en sus obras el anarquismo, es Miguel de Cervantes Saavedra y las obras en que expone esta clase de ideas son "La vida del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha", "Trabajos de Persiles y Segismundo" y "Pedro Urdemales".

El problema de la justicia, de las leyes y del gobierno en las obras de Cervantes Saavedra, ha preocupado a la Real Academia Española de la Lengua, al eminente sabio español Marcelino Menéndez y Pelayo, al abogado Niceto Alcalá Zamora, uno de los presidentes de la Segunda República Española y a otras eminencias del pensamiento jurídico y literario de España y de América.

Don Quijote era un personaje que hacía la justicia por sus propia mano y por su propio arbitrio. Corregía o intentaba corregir todo entuerto ya fuera contra un particular o contra cualquier autoridad siempre que lo creyese oportuno y necesario.

Para la Real Academia y para Menéndez y Pelayo don Quijote es un "anacrónico defensor individualista de la justicia", siendo el término individualista sinónimo de "defensor privado". Don Quijote hizo sus correrías en tiempos en que ya había legislación con jueces y magistrados y príncipes que la aplicaban. Alcalá Zamora encuentra cuatro puntos esenciales en la "flaqueza judicial" de Don Quijote.

Esos cuatro puntos esenciales son:

Falsa apreciación de las cosas debido a su extravío mental (falta de lógica jurídica);

Sustitución de la justicia pública por la justicia privada;

El desconocimiento de la prueba objetiva para decidir la pertenencia del derecho, imperando la voluntad subjetiva del caballero de la Mancha; y

La coacción ilusoria, es decir, la falsa creencia que tenía el manchego de que su voluntad se imponía porque su fuerza era temida y obedecida por todos.

Estos elementos son rasgos de un verdadero anarquismo que se ejemplifica en los casos de la liberación de los galeotes, la defensa del joven Andresillo que era azotado por su patrón Haldudo; la aprobación que hace como neto de justicia cuando el capitán de los bandidos distribuye el botón entre los ladrones, etc..

2. Escuela Picaresca y otros literatos anarquistas.

Toda la Escuela Picaresca trata de personajes "sin Dios y sin ley" que buscan el provecho propio a costa de acciones desvergonzadas en contra de toda persona y sin respeto ni conocimiento de autoridad alguna. "Pedro Urdemales", de Cervantes; "Guzmán de Alfarache", de Mateo Alemán; "El Buscón" de Francisco de Quevedo, etc. todos son personajes anárquicos.

Julio Verne (1828-1905) que realmente era anarquista, expresó sus ideas, fundamentalmente, en su obra "Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino" y en "La Isla Misteriosa" en donde pinta al Capitán Nemo como un verdadero anarquista que huyo de la sociedad y se gobierna según sus propias intenciones y propósitos.

Daniel De Foe (1660-1731) el escritor Inglés, en su novela "Robinson Crusoe" expone también un ideal anarquista al relatar que aquél individuo pudo vivir sólo, lejos de la sociedad corrompida, durante treinta y cinco años, en una isla lejana.

Otros literatos afiliados al anarquismo son: Eugenio Sue, autor de "El Judío Errante"; León Tolstoi, creador del anarquismo basado en las ideas del cristianismo; Eliseo Reclús, sabio geógrafo Frances; Juan María Guyeau, filósofo francés partidario del individualismo voluntarista del pensamiento Nietzchiano, etc..

IV. El Anarquismo Político.

1. Etimología y fundamentos filosóficos.

Ante todo veamos el significado de la palabra "anarquismo". Este vocablo, de estricta procedencia griega, significa "sin gobierno, sin autoridad, sin poder" (a: sin; arkeo: poder). Lo contrario del anarquismo es el "sinarquismo" que quiere decir "con poder", del griego (sin: con; arkeos: poder).

Los fundamentos filosóficos del anarquismo político descansan en dos ideologías opuestas: Una, el individualismo racionalista francés preconizado por los teóricos de la Ilustración o Enciclopedistas; y otra, el idealismo alemán, derivado de aquél, y cuyo máximo desarrollo tuvo su expresión en la doctrina de la dialéctica Hegeliana.

Veamos estas dos ideologías.

2. El racionalismo individualista francés.

El racionalismo francés se basa en un concepto moral "a priori": el Hombre, a diferencia de todos los otros seres de la naturaleza, está dotado de RAZON; y de ésto se desprende que, sea cual fuere su origen o cualesquiera que fuesen sus capacidades y su situación social, está facultado por la naturaleza a gozar de ciertos derechos inalienables e imprescriptibles, anteriores y posteriores a toda organización política.

Esta es la concepción racionalista del derecho natural y universal, sobre la cual descansa la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789.

Pero el individuo, sujeto de estos derechos, es de una naturaleza contradictoria: es, al mismo tiempo, sociable y egoísta. Como ser sociable busca la relación con sus semejantes y tiene por ideal el altruismo, el sacrificio por la comunidad; como egoísta, busca el provecho propio, el desdén de los derechos ajenos. Aquí se origina la lucha social de todos contra todos dando como lógica consecuencia el sacrificio de las libertades individuales. Se crea enstonces el Estado con base en el Contrato Social, en cuya justificación y explicación Juan Jacobo Rousseau admite que los hombres se reunieron para convenir "una forma de asociación que defienda y proteja con toda la fuerza común a la persona y los bienes de cada asociado y por la cual cada uno, al unirse a todos, NO OBEDEZCA, sin embargo, "MAS QUE A SI MISMO Y PERMANEZCA TAN LIBRE COMO ANTES" (Las mayúsculas son nuestras). El racionalismo individualista llevaba en sus propias entrañas la noción viva del anarquismo.

3. El idealismo absoluto alemán.

La influencia del idealismo absoluto alemán, globalizado en la corriente sistematizada de Jorge Guillermo Federico Hegel, en la construcción del anarquismo se percibe claramente en el alemán Max Stirner, en el francés Pedro José Prudhon y en el ruso Miguel Bakunín.

Según la concepción hegeliana, la realidad objetiva, la naturaleza, no es más que una creación del Espíritu. Esto quiere decir, que la naturaleza y el hombre, el objeto y el sujeto, que aparecen separados, u opuestos, o independientes el uno del otro, se reencuentran en unidad esencial que es la idea absoluta o el Espíritu. De este Espíritu todo emana, todo surge y todo vuelve a él después de ese tiempo de prueba que es la historia del mundo. Ese Espíritu infinito es la suma de todos los espíritus finitos y es superior a éstos. Pero ese Espíritu sólo se realiza gracias a la toma de conciencia progresiva de los espíritus finitos, o sea el Espíritu humano que ha logrado tener conciencia plena de sí mismo. Hay pues, en el sistema hegeliano, un equilibrio entre dos tesis fundamentales acerca de la constitución o naturaleza del Ser: la inmanencia, que significa que el ser es uno en sí mismo; y la trascendencia que implica que este ser se multiplica por sí mismo.

El ala izquierda hegeliana, se afilió al inmanentismo o monismo del cual se derivaron tres líneas ideológicas extremas y divergentes: La corriente sostenida por Luis Fehuerbach en "La Esencia del Cristianismo", que sostiene que el Espíritu se humaniza, se hace hombre, a lo cual Bruno Bauer añade en su "Crítica Pura", que ese Hombre hace Espíritu humano; La corriente establecida por Max Stirner en su obra "El Unico y su Propiedad" en la que sostiene la tesis del Yo único que es en donde se eslabonan los argumentos fundamentales del anarquismo; y la línea establecida por Marx y Engels que superaron el monismo idealista con la estructuración de la filosofía del materialismo histórico y del materialismo dialéctico, cuya tesis general estudiaremos en el siguiente capítulo de esta obra.

El alemán Max Stirner, seudónimo de Juan Gaspar Schmidt (1806-1856) representa el individualismo anárquico libertario en contra del universalismo de Hegel que pretendía absorver completamente al individuo. Esta es la tesis fundamental de Stirner: "la única realidad y el único valor es el individuo o sea, el egoísmo absoluto". El individuo es "único e irrepetible", es la medida de todo. Subordinarlo a la religión (a Dios), a la sociedad (al Estado), al hombre mismo (la cultura), etc.. Someterlo a cualquier ideal que lo aliene, es sencillamente contraponerlo a algo que lo sometería a la esclavitud.

3. Anarquismo y liberalismo.

El anarquismo político surge como una reacción adversa al liberalismo proclamado y establecido por la Revolución Francesa de 1789. El liberalismo, como doctrina política, sostiene que el individuo es un fí en sí mismo y que todas las demás formas sociales y políticas sólo han sido creadas para contribuir al total y pleno desarrollo de aquél; y dencansa tal ideología, en los "principios eternos de la libertad, la igualdad y la fraternidad".

Pero los fundadores del anarquismo ven que esa libertad proclamada con tanta altisonancia, es un espejismo: por una parte, el libre juego de la competencia aplasta a los que no están suficientemente preparados para defenderse y a quienes no se les concede oportunidades para obtener esa preparación; y por otra, si bien la conservación de la propiedad privada garantiza la independencia de quienes la poseen, en sentido contrario reducen a la dependencia y hasta la esclavitud a los que nada tienen. En consecuencia, lo que impera en la sociedad liberal es la esclavitud económica y no la proclamada libertad individual. En cuanto a los otros principios se pone de relieve en el flujo de la vida social, que impera la más injusta desigualdad entre los hombres y una enconada lucha de clases en vez de relaciones fraternales entre ellos.

Como se expone, el liberalismo padece de nacimiento de una contradicción insalvable, que dio origen a tres posiciones ideológicas completamente diferentes, aunque adversas al sistema liberal: el anarquismo cuyo punto de vista acabamos de exponer; el de la reacción contrarrevolucionaria representada por Joseph de Maistre y otros; y la orientación revolucionaria marxista. Estas dos últimas son tratadas, con alguna extensión, en otros capítulos.

La doctrina anarquista reprocha a la Revolución Francesa no haber llegado hasta las últimas consecuencias de su programa: en vez de construir una sociedad justa, humanitaria e igualitaria, fortalece, por el contrario, la absurdidad del Estado. En sentido inverso, los anarquistas sostienen que la vida social jerarquizada se ha de oponer a los principios reconocidos por el liberalismo, los cuales, aplicados en el dominio político, deben gobernar igualmente a la sociedad entera: la Sociedad debe ser modelada a semejanza del Estado, sin el estorbo de este aparato.

V. El Concepto Anarquista del Estado.

1. Max Stirner.

Stirner divide en dos partes su obra capital "El Unico y su Propiedad": La primera parte bajo el título de "El Hombre"; y la segunda con el de "YO". En esta obra al referirse al Estado, expone: El Estado y el Derecho sobre el cual descansa, se opone al Yo. El Estado es considerado como una institución sacrosanta, de esencia superior, estática, inmóvil e invariable: su reino está asegurado sólo en la medida en que se le considere como permanente y eterno. Por eso, el Estado es un obstáculo, una traba, para el dinamismo del Yo, que por el contrario, está en perpetuo movimiento y cambio y eternamente vivo y creador. Dice textualmente: "El Estado tiene un solo objetivo: limitar, dominar, sujetar al individuo, subordinarlo a algo general, sólo puede subsistir en la medida en que el individuo no es todo; no es más que la manifestación evidente de la "limitación" de "mí mismo", de mi restricción, de mi esclavitud.

Jamás un Estado se propone obtener la libre actividad del individuo; su fín permanente es la actividad que se refiere a su porpio designio". Y resumimos estas ideas sobre el mismo tema: Nosotros no nos dejamos engañar por el Estado; vemos en él un fantasma; el Estado es "Mi creación"; no le pidamos ningún derecho; contemos nosotros sólo con nuestra propia potencia. Con frase patética dice: "No exijo derecho alguno; por eso no estoy obligado a reconocer ninguno. Lo que soy capaz de conquistar, lo conquisto; y lo que no conquisto, escapa de mi derecho; no me vanaglorio de mi derecho inalienable, ni me consuelo con él". En resumen, Stirner niega el Estado, niega la Sociedad porque imponen deberes y obligaciones y se pronuncia por su destrucción o transformación en "asociación libre" en donde se desarrolle el numen creador del Yo".

2. Proudhon.

Pedro José Proudhon (1809-1864), no es el más brillante de los teóricos anarquistas; pero sí uno de los que más llegaron al sentimiento popular, sobre todo con aquella su famosa expresión de que "la propiedad privada es un robo".

En efecto, al referirse en su libro sobre ese tema, expone que el derecho de ocupación es injusto y bárbaro puesto que excluye, en beneficio del primer ocupante, el derecho del que llega de último. La propiedad ni siquiera puede valorarse como "utilidad pública", puesto que siempre va acompañada de un cortejo de miserias que dañan a la sociedad en general y a los individuos en particular: huelga, sobreproducción, quiebras y ruinas... Pero también ataca la propiedad colectiva o comunista y se pronuncia por el derecho de "posesión", o sea una especie de "propiedad relativa" que excluye toda explotación mediante un riguroso control de la Sociedad.

Para Proudhon, el faro luminoso que guía a la Sociedad y al individuo, es la JUSTICIA, la cual es "inmanente", sin referencia alguna con cualquier autoridad superior que pretenda imaginarse; no está supeditada al individuo ni a la Sociedad, sino que reviste un halo trascendente; es concebida como emanación de la divinidad, es religiosa.

La condena del Estado es un resultado de la aplicación rigurosa de la Justicia. El individuo, o los individuos, libres y respetuosos de sus libertades, contratan libremente conforme sus principios e intenciones.

El Estado, en cambio, construido sobre normas jurídicas que le son propias y que escapan al poder de los individuos, CARECE DE TODA BASE LEGAL. Toda autoridad es opresión, todo poder superior es dominación absoluta; la autoridad es la sujeción del individuo, ya sea defendida por conservadores o socialistas, siempre dará el mismo resultado. "El gobierno del hombre por el hombre es la servidumbre". En síntesis, Proudhon exalta "la libertad absoluta del individuo".

3. Bakunin.

El ruso Miguel Bakunín (1814-1876) es otra de las grandes figuras del anarquismo europeo y mundial. Se caracteriza por predicar y practicar "la acción violenta en vez de la crítica pasiva contra la sociedad y el Estado".

Bakunín es abiertamente ateo, el más radical de todos los anarquistas. Se declara enemigo personal de Dios. Sin embargo, en su obra "Drama del humanismo ateo" afirma que la religiosidad contribuyó a sacar al hombre de la esclavitud animal; pero ahora es necesario liberarlo de la esclavitud religiosa. En esta obra sobrepasa el pensamiento o tesis sostenida por Luis Feurbach quien afirma en "La esencia del Cristianismo": "El giro de la historia se producirá en el momento en que el hombre tome conciencia de que el único Dios del hombre es el hombre mismo". "Homo hominideus". Este concepto es rebasado por Bakunín cuando amplía: "Si Dios es el hombre, es esclavo; ahora bien: el hombre puede y debe ser libre: por lo tanto, Dios no existe".

El Estado ha surgido de la religión. Si los representantes de la divinidad sobre la tierra han sido investidos de un poder absoluto y casi divino para dominar y sujetar a los hombres, derivándose de allí el poder opresivo del Estado sobre los mismos súbditos, es indudable que el Estado es una institución nefasta y abominable. No obstante, reconoce que, igual que la religión, sirvió para sacar al hombre de la animalidad; pero ahora es una institución obsoleta que hay que destruir.

Dice Bakunín: El Estado no es una institución absoluta, definitiva; "es una institución histórica, pasajera, una forma transitoria de la sociedad".

El Estado lleva en sí mismo todos los males inherentes a la alienación. Por una parte, esclaviza y envilece a los gobernados; por otra, desmoraliza y corrompe a los gobernantes. La disolución del Estado se realizará en nombre de la libertad.

Mientras las teorías anarquistas de Stirner y de Proudhon son contemplativas, teóricas, más bien reflexiones filosóficas, la de Bakunín es exlatada, altisonante, románticamente conducida a la violencia y a la destrucción: al terrorismo individualista. Para Bakunín la Revolución es "como desencadenamiento de todo lo que hoy se llama malas pasiones y destrucción de lo que en la misma lengua se denomina orden público".

4. Concepto anarquista del "contrato social".

El anarquismo rechaza toda autoridad como contraria a la libertad individual; en consecuencia, rechaza la autoridad del Estado. Y para sustituir el apremio, coacción o coerción que éste emplea para mantener el orden social, la teoría anarquista propone: La vida social debe descansar sobre relaciones jurídicas voluntarias, o sea, sobre un contrato libremente convenido entre los interesados. Las clausulas de este contrato deben ser provechosas para todos los individuos de la comunidad y por lo tanto ser cumplidas por todos con entera libertad.

No es igual que el "Contrato Social" de Rousseau. Este no es más que una ficción que ha conducido a la alienación del individuo puesto que en virtud de él, cada ciudadano ha enajenado totalmente su libertad y en general todos sus derechos. En el contrato anarquista los individuos no pierden su libertad, según lo afirma Proudhon en su obra "Idea general de la revolución en el siglo XIX".

Según la teoría anarquista del "Contrato Social", al extenderse éste se llegará a la FEDERACION (o federalismo), que es una especie de subsunción de todas las voluntades, por medio de la cual se fundirá, disolverá o se reemplazará la organización del Estado.

Para concluir sobre este punto hagamos una breve cita de "El Anarquismo", de H. Arvón, que sintetiza con bastante claridad los alcances de la idea del "Federalismo anarquista": "Una infinidad de contratos que se engrendran unos a otros y se equilibran tanto más fácilmente puesto que no son inmutables ni definitivos, sea en el plano profesional o en el general, o aún en el plano nacional y hasta en el internacional; he allí una estructura en apariencia caótica e incoherente; pero que gracias al mantenimiento del principio de la autonomía de la voluntad individual en todos los estratos, culmina en una unión libremente consentida, cuya existencia está por cierto mejor garantizada que la de unión impuesta". Y entresacamos otros párrafos del mismo autor: "El federalismo, en vez de sojuzgar la voluntad individual tal como lo hace el Estado, la multiplica al infinito. Esas federaciones sucesivas, federación corporativa, federación comunal, etc.. Se parecen a los círculos concéntricos que se forman como cuando una piedra cae en el agua. Todos tienen el mismo punto central: hasta la federación más amplia nace de la voluntad autónoma del individuo".

Dice Proudhon "Si pues el contrato que hago con algunos pudiera hacerlo con todos; si todos pudieran renovarlo entre sí; si cada grupo de ciudadanos, comuna, cantón, distrito, corporación, compañía, etc. formada por un contrato semejante y considerado como persona moral, pudiera luego, y siempre en los mismos términos, tratar con cada uno de los demás grupos y con todos, sería exactamente igual como si mi voluntad se repitiera al infinito. Estaría seguro de que una ley así forjada en todos los puntos de la República, con millones de iniciativas diferentes, no sería nunca otra cosa que MI LEY".

VI. El movimiento anarquista y el marxismo.

1. El movimiento anarquista.

Dadas las características limitadas de esta obra, nos es imposible estudiar otros aspectos del anarquismo ni siquiera considerar a otros de sus más destacados representantes en la teoría y en la acción.

Temas o aspectos con el antisocialismo, antidemocratismo, antimarxismo, anticristianismo, las concepciones morales como la ayuda mutua y el egoísmo, etc. del anarquismo exceden los límites de este ensayo. Y, por lo tanto, tratar autores como Tolstoi, Nietzche, Gandhi, Pedro Alexander Kropotkin, Malatesta, Enma Goldman, etc. sólo podían caber en un "tratado" sobre la teoría de referencia.

Para finalizar, pues, haremos una corta exposición sobre el movimiento del anarquismo y un enfoque global que el marxismo hace sobre el mismo.

El movimiento político anarquista nace en la misma época que el movimiento socialista científico preconizado por Marx y Engels: son ramas del mismo árbol genealógico, de la filosofía hegeliana. Pero ambos movimientos son opuestos: el anarquismo tiende a la exaltación del individuo, el socialismo a la exaltación de la colectividad.

La Primera Internacional de Trabajadores se fundó el 28 de septiembre de 1864 en el local de Saint Martin Hall de Londres, con el nombre de "Asociación Internacional de los Trabajadores", con fuerte influencia de la delegación de los obreros franceses que estaban muy inclinados a las ideas de Proudhon; pero este predominio de los proudonianos, en el transcurso de los años fue perdiendo su poder ante las ideas de los analistas marxistas hasta llegar a su extinción, en sucesivos congresos en los que el punto fundamental que se discute es sobre la "propiedad individual" propuesta por los anarquistas y la "propiedad colectiva" propugnada por los socialistas.

La tesis de los socialistas se impone en el Congreso de Bruselas (1868) en donde se acordó rechazar definitivamente la noción de la propiedad privada individual y sustituir el método de "la redención en la asociación libre y la cooperación bajo todas las formas" por la lucha social organizada contra los enemigos de la clase trabajadora.

En el año de 1868 ingresa Miguel Bakunín a la Internacional que era dominada por la tendencia marxista. Se entabla desde entonces una dura confrontación entre esta tendencia y la de Bakunín. Marx preconizaba el análisis científico sobre las condiciones sociales y económicas para determinar la orientación de la clase obrera hacia la lucha de clases y la toma del poder; Bakunín creía en la fuerza de la pasión. Esta lucha terminó con la expulsión de Bakunín y de su partidario James Guillaume en el Congreso de La Haya (1872) y con la transferencia de la sede de la Internacional a Nueva York, quedando dominada por la línea marxista.

2. Federaciones anarquistas.

Inmediatamente después de esta expulsión, el moviento anarquista reúne sus cuadros en la pequeña población suiza llamada Saint Imier, situada en el Monte Jura del sector de Berna, en donde se organiza una nueva Federación Anarquista. En esta reunión estuvieron representados muchos países con delegados individuales así como los delegados de tres federaciones: la de España, la de Italia y la Suiza que fue llamada Federación Jurásica.

Estas tres federaciones sobrevivieron a la Primera Internacional, por mucho tiempo.

La Federación Anarquista de España, según los expositores, se afianzó desde un principio del movimiento debido a que los españoles son partidarios del separatismo como lo han demostrado los vascos, los catalanes y otras provincias. Ya en 1872 el movimiento de Cataluña era muy fuerte y Barcelona era un centro importante de la Federación que se proclama "una libre federación de libres asociados de productores libres"; la cual contaba, entonces, con 236 sindicatos y veinte mil miembros.

La Confederación Nacional del Trabajo es la única organización obrera de España que después de la liquidación del sindicalismo revolucionario ha permanecido fiel a los ideales del anarquismo. Al comienzo de la guerra civil española (1936) contaba con cerca de un millón de miembros, tres veces más que la Unión General del Trabajo de inspiración socialista.

Ahora el movimiento anarquista español está desarticulado.

La Federación Anarquista de Italia encontró su fuerza de masas en la desesperante situación de los campesinos y obreros debido a que, a consecuencia de la ocupación extranjera austríaca y otras causas internas, el gobierno se veía obligado a decretar constantemente impuestos y a subir los precios de los artículos de primera necesidad, lo cual era descargado sobre las masas trabajadoras del campo y la ciudad. Todo esto más o menos a partir del año de 1870.

En esas condiciones el movimiento anarquista tuvo en la península itálica una gran aceptación, aunque no tan fuerte como en España. Tuvo este movimiento tres grandes líderes que son: Carlos Cafiero, Andrea Costa y Enrico Malatesta, todos seguidores de la tendencia programada por Bakunín: la agitación, la propaganda por la acción, el terrorismo individualista. Sin embargo, no hicieron nada notable, fuera de algunos eventos melodramáticos que no despertaron mayor severidad del gobierno. El movimiento anarquista italiano terminó por desaparecer.

La Federación Anarquista de Suiza, llamada Federación Jurásica, nació, como hemos dicho en 1872 y pronto se vio dividida en dos tendencias: la que sigue el pensamiento de Pedro José Proudhon, capitaneada por James Guillaume, periodista de tendencia moderada y apacible, que busca el logro de condiciones que favorezcan material y moralmente a los miembros de la Federación; y la tendencia que se apoya en las ideas de Miguel Bakunín, dirigida por Brouses, también periodista, redactor, dueño del "Diario La Vanguardia", que predicaba la acción violenta y el terror. Esta federación muy activa en sus comienzos, pero poco a poco se fueron retirando sus miembros que se afiliaron al movimiento socialista. El último Congreso de esta federación se celebró en 1880.

A partir de entonces se desintegra y el movimiento se desplaza hacia Ginebra, en donde el anarquismo tiene como líderes al famoso geógrafo francés Eliseo Reclús y al príncipe ruso Pedro Alejandro de Kropotkín, quienes difunden sus ideas en el periódico "El Rebelde".

7. Enfoque Marxista del Anarquismo.

Como hemos visto en líneas anteriores, el movimiento anarquista se enfrentó desde un principio con el marxismo: primero fue derrotado en la Primera Internacional el pensamiento de Proudhon y luego el de Bakunín, terminando con la expulsión de éste y de James Guillaume la liquidación de ese movimiento en la Asociación Internacional de los Trabajadores.

Marx y Engels, y después Lenin y Stalin, vieron en el anarquismo una tendencia política social pequeño burguesa que se caracteriza por su hostilidad a toda clase de autoridad o poder, inclusive al dominio de la dictadura del proletariado. Según los marxistas, esta tendencia respalda los intereses de la pequeña burguesía, la pequeña propiedad individual privada y la pequeña economía campesina que sirven para mantener conformes a los individuos en un estado de estancamiento y de resignación. Por lo tanto, se opone a la gran producción, al desarrollo económico y a la producción colectiva en cooperativas que tienden a ensanchar las fuerzas económicas y los vínculos sociales de la clase trabajadora. Además ignora la existencia de la fuerza económica de la clase burguesa o capitalista, la cual impulsa en la realidad las contradicciones sociales que oponen los intereses de la clase trabajadora con los de la clase capitalista.

La base filosófica del anarquismo es el subjetivismo, el individualismo, el voluntarismo. Esta crítica la señala Marx en sus "Anotaciones al libro de Bakunín El Estado y la Anarquía". Las teorías de Stirner, Proudhon y Bakunín son calificadas por los marxistas como doctrinas utópicas, sin consistencia científica.

Es cierto que el anarquismo se extendió en el siglo XIX con mucho entusiasmo en Francia, España, Italia, Suiza, etc.; pero, en el enfoque marxista, como es una doctrina vaga en todos sus aspectos, no ofrece soluciones concretas a las situaciones planteadas por la realidad histórica. Sus exposiciones no pasan de frases ampulosas y generales sobre la explotación de que son objeto los obreros de la ciudad y del campo, lo mismo que la temerosa e indecisa pequeña burguesía.

La teoría anarquista, según el marxismo, no comprende cuáles son las causas de esa explotación; ni la causa de la división de la sociedad en clases antagónicas cuya lucha es la fuerza propulsora de la historia de la humanidad; ni comprende, tampoco, que es imposible acabar con el Estado burgués de la noche a la mañana; ni que no es la voluntad individual la que impera en el mundo social, sino la voluntad aunada de los trabajadores en contra de la voluntad aunada de la burguesía, parapetada en el PODER DEL ESTADO COMO DICTADURA DE LA CLASE BURGUESA, en el mundo capitalista; no comprende que sólo con el fortalecimiento del Estado como DICTADURA DEL PROLETARIADO podrá construirse una sociedad socialista que velará a la vez, tanto por los intereses de la colectividad en general como por los derechos e intereses de los individuos en particular; y que este poder de la clase trabajadora es el único que, unido, puede derribar al capitalismo y al imperialismo capitalista en todas sus formas.

Para el marxismo, la incomprensión del anarquismo sobre el fundamento económico y clasista de la lucha política ha inducido a la clase trabajadora a asumir una actitud indiferente hacia los problemas sociales o a tomar actitudes violentas que ha contribuido a que la burguesía destruya sus acciones carentes de orientación y en definitiva, a subordinarla a sus dictados. En consecuencia, el anarquismo es una doctrina contrarrevolucionaria, tanto por sus concepciones filosóficas subjetivistas como por sus métodos irracionales de lucha.

CAPITULO XI.

EL ESTADO SOCIALISTA.

I. La teoría marxista del Estado.

1. Introducción.

Para entender mejor la doctrina marxista del Estado, hemos de acudir en primer término a exponer aunque sea brevemente, las ideas generales de la concepción dialéctica y materialista del mundo, de la vida y de la historia. A este propósito formulamos esta primera pregunta: ¿Qué es "dialéctica"?.

El filósofo griego Parménides de Elea, interpretó el Ser, la Naturaleza, en estado de inmovilidad absoluta y eternamente idéntica a sí misma. Esta idea ha sido sostenida casi por todos los filósofos idealistas, con excepción de Hegel que expuso su teoría de que la Idea se desenvolvía y se desarrollaba, en eterno movimiento, en la Naturaleza. Karl Marx y Federico Engels, por el contrario de Hegel, conciben que es el ser la Naturaleza, y no la idea, lo que está en eterno movimiento, en constante devenir y cambio. Esta idea tuvo su primer expositor en Heráclito de Efeso, quien definió la vida como "Phanta Rei", es decir, en devenir eterno.

Pues bien: el estudio de las cosas en relación con las demás cosas existentes y en su proceso de desarrollo y de cambio, eso es el pensamiento dialéctico.

Luego viene una segunda pregunta: ¿Qué es materialismo?. El materialismo es la filosofía que concibe la materia como realidad independiente de la conciencia del sujeto, como substancia en movimiento de donde se derivan todas las cosas existentes, inclusive los fenómenos del pensamiento y de la conciencia humana.

Aplicando estos conceptos al estudio de la historia del hombre se denomina esta teoría "Materialismo Histórico" que se define como "La ciencia de las leyes generales que rigen el desarrollo de la sociedad en su conjunto, y sus relaciones mutuas entre todos los aspectos de la vida social en proceso de cambio".

El materialismo histórico da respuesta a las siguientes cuestiones: ¿Qué es lo que determina el carácter de un régimen social?; ¿Cómo se halla condicionado el desarrollo de la sociedad?; ¿Cómo se pasa de un régimen social a otro?.

Lo expuesto es, en síntesis, la teoría general del materialismo dialéctico o materialismo histórico, aplicado en particular a determinadas ciencias particulares como la Economía, la Política, el Derecho, etc. provee interpretaciones sobre las leyes que rigen las relaciones de producción, las que determinan el desarrollo de las relaciones del poder estatal y las que determinan el nacimiento y desarrollo del derecho y del Estado.

Como veremos, el materialismo histórico no plantea problemas fuera de la realidad por medio de una abstracción metafísica o idealista, sino que va directamente a la realidad concreta de los fenómenos y los examina en su nacimiento, desarrollo y extinción, explicándolos con objetividad científica.



2. El origen del Estado.

De acuerdo a estos principios examinemos la teoría del Estado.

Según el materialismo histórico el hombre existe sobre la tierra desde hace aproximadamente un millón de años. Durante un largo período de 993,000 años ha vivido bajo el régimen de la comunidad primitiva y apenas, solamente, unos siete mil años de historia escrita A.C., es decir dentro de un régimen de civilización.

El régimen de la comunidad primitiva se divide en tres grandes etapas: Salvajismo, Barbarie y Civilización; y estas etapas, a su vez, se subdividen en tres períodos: inferior, medio y superior de cada una de ellas.

También el régimen de la comunidad primitiva ha sido llamado "Prehistoria de la humanidad" y se reconocen otras divisiones que responden a los nombres de: Período "Paleolítico" o antigua era de la piedra pulimentada; un segundo período llamado "Neolítico" o sea nueva era de la piedra pulimentada y luego los períodos denominados Edad del Cobre, Edad del Bronce, Edad del Hierro, que en conjunto se llaman Edad de los Metales, lo cual significa el conocimiento que el hombre tuvo, sucesivamente, del uso de la piedra, y de los metales.

Es natural y lógico que durante todo ese período de 993,000 años, no existiera el Estado.

Durante el estadio inferior del Salvajismo, el hombre era de hecho, un animal que vivía en hordas y no tenía ninguna institución: la familia, propiedad, iglesias, mercados, escuelas, etc..

En el estadio medio del salvajismo comenzó a formarse en el seno de los grupos humanos más desarrollados la organización gentilicia, o sea la "gens", cuyo desarrollo máximo lo alcanza en el estadio superior de la misma etapa del salvajismo, así como su época más floreciente en el estadio inferior de la barbarie. Los pieles rojas de América, observados y estudiados por Lewis H. Morgan en su famosa obra "La Sociedad Primitiva" nos dan la idea de lo que era la organización gentilicia. Veamos:

La palabra latina gens y su equivalente griego "genos", significa "engendrar". La palabra "Kin" en inglés significa "parentesco"; pero las dos primeras expresiones citadas se emplean, especialmente, para designar al grupo consanguíneo en el seno de una tribu de indios americanos y de idénticos grupos consanguíneos entre los griegos, los romanos y otros pueblos en su estado primitivo. La organización gentil se constituye así: Una tribu se divide en varias "gens" o "gentes"; se aumenta el número de miembros de dicha tribu por "gens" o "gentes" hijas, apareciendo la "gens" madre de éstas, como "fratria". La tribu a su vez se divide en otras tribus cuando se ha hecho ya mayor el número de gentes de las diversas madres; y de este número de tribus se forma la "confederación" de tribus enlazando entre sí a las tribus emparentadas, en ciertos casos.

Esta organización representa en su sencillez un grado de desarollo ya bastante avanzado en la comunidad primitiva; pero no constituía un Estado en el sentido estricto que toma esta palabra en el terreno jurídico y político. Aunque ya habían grupos familiares de carácter comunitario como la "familia punalúa" y más tarde la "familia sindiásmica", ritos religiosos, prácticas para prevenir la guerra, o declararla, o ponerle término, etc.; no existía el fundamento básico de la génesis de Estado: el aparecimiento de la propiedad privada. En ese tiempo todo era propiedad social y no había necesidad de que existiese un aparato social especial para dirimir disputas o para imponer obligaciones por la fuerza.

La comunidad gentilicia era la organización adecuada para el grado de desarrollo económico a que había llegado la sociedad en ese entonces. En el seno de la tribu; en el interior, no existen diferencias entre derechos y deberes, ni tampoco existe división en clases distintas por razón de intereses económicos. Y en el exterior, la colectividad entera dirimía los problemas de la guerra como asunto que convenía a todos sus miembros, igual que participar en una venganza o aceptar una composición (pago o indemnización por un daño inferido).

Esas comunidades eran de recolectores de frutas y raíces, de cazadores o de pescadores y la división social del trabajo no ofrecía grandes divergencias. Posteriormente vino el pastoreo, la domesticación y crianza de ganado, que marcó la primera gran división social del trabajo en la organización de la sociedad humana. Y más tarde apareció la agricultura, el cultivo de la tierra, que marcó la segunda gran división del trabajo. Y no olvidemos que durante el tiempo que media entre esos hechos, el hombre fue simultáneamente conociendo el fuego, el uso de la piedra, y la madera, fabricando armas e instrumentos de trabajo, que sutilmente iban contribuyendo a una mayor división social del trabajo. Esto acontecía y en el estadio medio de la barbarie.

En ese mismo estadio medio de la barbarie ocurren dos importantes descubrimientos industriales: El telar, la fundición mineral y el trabajo de los metales (cobre, estaño, bronce, en armas y útiles y el oro y plata en alhajas). Hace su aparición el comercio, el cual había instituido la moneda en algunas partes reconociéndose como tales, la sal, el ganado, el cacao, etc..

Durante milenios fueron produciéndose esos avances que desarrollaron todos los ramos de la producción, o sea la ganadería, la agricultura y los oficios manuales. La fuerza de trabajo humano iba haciéndose más competente y producían más de lo indispensable para las necesidades de la comunidad gentilicia. Los ganados, la tierra, los frutos de la agricultura, los beneficios de los trabajadores manuales eran propiedad de la comunidad. Las guerras proporcionaron prisioneros y estos fueron convertidos en esclavos para que trabajaran en la agricultura, en el pastoreo, en los trabajos domésticos pesados.

Sin precisar fechas o épocas definidas ni la forma en que sucedería pero se supone que fue en las postrimerías del estadio medio de la barbarie, los rebaños dejaron de ser propiedad de la comunidad, es decir, de la tribu y de las gens, y pasaron a serlo de los jefes de familia aislados. Esto constituye, entonces, una revolución social: el hombre que desempeñaba un lugar secundario en la jerarquía familiar pasa al primer puesto y la mujer al segundo; y con la esclavitud se da el gran paso de la primera gran división en clases de la organización de la sociedad: amos y esclavos, explotadores y explotados.

Así entramos al estadio superior de la barbarie, etapa a la que llegaron con anterioridad otros pueblos distintos de los indios americanos, que nos ha servido de patrón para la explicación anterior. La autoridad del hombre en la casa termina con el derecho materno e impone el derecho paterno marcándose un progreso de la familia sindiásmica hacia la familia monogámica, estrictamente para establecer, con claridad, la descendencia paterna con fines sucesorales. De este modo la familia aislada, particular, definida por la línea paterna, se alza con fuerza externa, como potencia exterior, contra la "gens" y conta la organización gentilicia.

Al referirnos a la familia monogámica hagamos un breve recuento acerca de cómo se llegó a ese punto después de una evolución social de miles de años. La familia mongámica es un fruto tardío de la organización social.

Primero: durante los milenios del salvajismo, las comunidades primitivas no conocían los conceptos del padre ni de madre, ni hermanos o hermanas, mucho menos de cuñados, suegros, yernos y nueras. Entre los salvajes existía "un comercio sexual sin trabas", es decir, sin reglas o leyes que limitaran esas relaciones. Esas relaciones se practicaban indiscriminadamente entre hombres y mujeres de todas las edades sin distinguir parentesco de ninguna clase y sin que existiesen los "celos" por la posesión exclusiva de una mujer o de un hombre ni la idea del "incesto" por tener relaciones carnales el padre o la madre con la hija, o el hijo o los hermanos entre sí, etc.. En este estadio no puede hablarse de familia.

Segundo: La primera forma de familia es la denominada "familia consanguínea" que se constituye de la manera siguiente: Los grupos conyugales se dividen por generaciones: los abuelos con las abuelas, los padres con las madres, los hijos con las hijas, los nietos con las nietas, etc.. Es decir: cada grupo entre sí compuesto de hermanas y de primos y primas y todos ellos, en cada generación, son maridos y mujeres entre sí, o sea, que la calidad de hermano y hermana, primo y prima, tía, etc., lleva en sí el derecho conyugal, "el ejercicio del comercio carnal recíprco" (Engels, Federico, Origen de la Familia la Propiedad Privada y el Estado). En esta etapa se ha excluido a los padres y a los hijos del comercio sexual recíproco.

Tercero: El segundo momento de la organización de la familia se encuentra en la llamada "Familia Punalúa" cuyos restos fueron observados en las islas Sandwich o Hawai. Tal organización consiste en que: Todos los hijos de hermanos y de hermanas, sin excepción, son hermanos y hermanas entre sí y se respetan como hijos comunes de todos los hermanos y hermanas de sus padres y madres sin distinción. Entre todos ellos (hermanos, hermanas, primos y primas), existe el comercio sexual recíproco, sin distinción.

Es importante destacar dos notas especiales: la primera es que, según Engels (obra citada) la "gens" nace con la familia "punalúa"; y la segunda es que, según lo estableció en sus investigaciones el etnólogo y sociólogo suizo Juan Jacobo Bachofen (1815-1887), el parentesco sólo podía determinarse entonces, por la línea materna.

Cuarto: El tercer momento de la organización de la familia, lo constituye la llamada "Familia Sindiásmica", que se forma así: los hermanos y las hermanas son excluidos de la relación sexual entre sí. El parentesco se determina como sigue:

Los hijos o hijas (primos y primas) de varias hermanas (tías) son considerados como hijos de todas ellas;

Igual pasa con los hijos e hijas de los hermanos; éstos son considerados como padres de todos ellos;

Todos esos hijos son hermanos entre sí;

Los de los hermanos son sobrinos y sobrinas de las hermanas, así como los hijos de las hermanas son sobrinos y sobrinas de los hermanos;

Los primos y primas son cónyugues entre sí;

Los maridos de cada una de las hermanas es a la vez marido de todas ellas, así como la mujer de cada hermano es también mujer de todos los demás hermanos.

Este es el sistema americano de la familia iroquesa que Morgan explica con brillantez en su obra "La Sociedad Primitiva". Toda la etapa comprendida entre la familia punalúa y la familia sindiásmica es la epoca del matriarcado.

Quinto: El cuarto momento de la organización de la familia es la determinación de la descendencia individualmente tanto por la línea materna como por la línea paterna. Nace esta forma con los albores de la civilización y con los brotes primarios de la propiedad privada.

El estadio superior de la barbarie es la etapa de los "tiempos heróicos" de los pueblos cultos de la antigüedad: Grecia, Persia, India, Egipto y los indios de México, Guatemala y Perú: Es la edad del arado, del vellocino de oro, de la espada conquistada y del hacha de hierro. Desde entonces, el progreso se hace de manera rápida y continua.

Se construyen las ciudades amuralladas en las cuales se fija la residencia de la tribu y de la confederación de tribus. Se acrecienta la riqueza individual de las familias particulares, en detrimento de la propiedad coledctiva de la gens y de la tribu. Se efectúa la separación de los trabajos manuales y de la agricultura. Crece la producción y la productividad, lo que determina un mayor valor de la fuerza de trabajo del hombre y, en consecuencia, la esclavitud en estado inicial en el estadio medio de la barbarie, ahora se perfila como un elemento indispensable al sistema de la producción y se emplea un número cada vez mayor en el cultivo de los campos y en los trabajos de los talleres. Nace la producción directa para el cambio con lo que se acentúa el comercio por tierra y por mar y los metales preciosos comienzan a utilizarse como mercancía moneda de forma dominante y universal, cambiándose al peso, pero sin acuñarse todavía.

Se va operando la difernciación entre ricos y pobres a la vez que la de libres y esclavos. Poco a poco va desapareciendo el trabajo de las colectividades, el suelo común de la tribu se da para el cultivo de las familias particulares, al principio temporalmente pero después queda en sus manos de manera definitiva, en propiedad. La propiedad privada ha hecho su entrada en la historia humana.

La confederación de tribus consanguíneas llega a ser en todas partes una necesidad pues ya una tribu aislada ya no puede defenderse por sí sola ante el impetu de tribus enemigas que se dedican al saqueo dirigidas por los jefes de las familias individuales o particulares. Con las fusiones de las confederaciones de tribus nace la nación. Se impone,entonces la presencia de un jefe militar permanente a quien se le denomina rey, bassileus, dux, etc. . Según el lenguaje de los distintos pueblos. Se crea la asamblea del pueblo aún en los lugares en donde no existía.

El jefe militar, el consejo de ancianos y asamblea del pueblo son los representantes genuinos de la sociedad gentilicia en su más alto grado de desarrollo, tendiendo a convertirse en una democracia militar debido a que la guerra y su organización constituyen funciones regulares en la vida del pueblo. Esto se justifica porque los pueblos (tribus, confederaciones) aspiran a adueñarse de las riquezas de los vecinos por medio del saqueo que se convierte para aquellos pueblos bárbaros en una actividad permanente.

Estas guerras de rapiña enriquecieron y fortalecieron las ciudades, al jefe militar y a los jefes de las familias individuales. Como el jefe militar superior era permanente y había necesidad a votar por su reelección ésta al principio se hizo habitual, pero para el caso del sucesor se le buscó dentro de la familia del fallecido. Este procedimiento al principio fue simplemente aceptado y tolerado, después reclamado como un derecho hereditario por los descendientes y finalmente usurpado en disputas que dieron origen a los tremendos crímenes de que nos habla la tragedia griega en particular. De esta manera se pusieron las bases de la monarquía y de la nobleza hereditarias.

Y así se trastornó toda la organización gentilicia, pues desaparecieron la gens, la fratria, la tribu: estas dejaron de ser organismos que arreglaban sus asuntos internos y se conviertieron en otro que pretende el saqueo y la opresión de sus vecinos. Deja de ser un organismo que depende de la voluntad interna del pueblo y se convierte en un instrumento que sirve para oponerse a esa voluntad y al mismo tiempo a la sujeción o dominación de las gentes.

El Estado había hecho su aparición en la historia de la humanidad. Había concluído el larguísimo período de la prehistoria humana y dado comienzo el de su historia, abriéndose paso la civilización.

3. Razones que justifican el origen del Estado.

El fenómeno se explica así, según lo expone Federico Engels en su obra "Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado":

"En el estadio inferior de la barbarie los hombres no producían sino directamente para satisfacer sus propias necesidades; los pocos actos de cambio que se efectuaban eran aislados y sólo tenían por objeto lo superfluo allegado por casualidad".

"En el estadio medio de la barbarie, encontramos y en los pueblos pastores una propiedad en forma de ganadería, que, supone una importancia relativa de los rebaños que suministran con regularidad un excedente de las necesidades personales; al mismo tiempo encontramos una división del trabajo entre los pueblos pastores y las tribus atrasadas, sin rebaños; y de ahí dos grados de producción diferentes y simultáneos, uno junto al otro, y de ahí también las condiciones para un cambio regular".

"El estadio superior de la barbarie nos presenta una división más grande aún del trabajo, entre la agricultura y los oficios manuales; y de ahí la producción más grande de objetos directamente fabricados para el cambio de productos, y elevación del cambio entre productores individuales a la categoría de necesidad vital de la sociedad".

"La civilización consolida todas estas divisiones del trabajo ya existentes, sobre todo acentuando el antagonismo entre la ciudad y el campo (lo cual permite a la ciudad dominar económicamente al campo, como en la antigüedad, o al campo oprimir a la ciudad ocmo en la Edad Media), y añade una tercera división del trabajo, propia de ella y de capital importancia: crea una clase que no se ocupa de la producción, sino únicamente del cambio de los productos, los MERCADERES...

"Así fue cómo en la extensión del uso del dinero y la usura, la propiedad territorial y la hipoteca, y la concentración y centralización de la fortuna en manos de una clase poco numerosa hicieron rápidos progresos, simultáneamente con el empobrecimiento de las masas y el aumento numérico de los pobres".

"La nueva aristocracia de la riqueza, en todas partes en donde no se había confundido ya con al antigua nobleza de raza, acabó por arrinconar a ésta (En Atenas, en Roma y entre los germanos). Y junto con esa división de los hombres libres en clases con arreglo a los bienes de fortuna, prodújose sobre todo en Grecia, un enorme acrecentamiento del número de esclavos, CUYO TRABAJO FORZADO FORMABA LA BASE DE TODO EL EDIFICIO SOCIAL".

"La estabilidad se mantuvo hasta el estadio medio de la barbarie. Luego la movilidad de la producción, del comercio (el cambio), la división social del trabajo (pastores, agricultores, oficios manuales, comerciantes) trajo la división de la sociedad en clases (ricos y pobres, libres y esclavos, explotadores y explotados) y la separación del campo y la ciudad con el predominio de ésta."

Los organismos de la gens basados en la sangre, en la consanguinidad y para una sociedad prácticamente estática, ya no eran eficientes para una sociedad movil y dinámica; una sociedad que en virtud del conjunto de las condiciones económicas de su existencia había tenido que subdividirse en clases antagónicas; una sociedad que, no solo no podía conciliar estos antagonismos, si no que, por el contrario, se veía obligada cada vez más a agudizarlos; una sociedad que para existir necesitaba una lucha incesante de estas clases entre sí, o de otro modo, vivir bajo el dominio de un poder superior a las clases en lucha para dirimir sus conflictos públicos y sólo permitir que esa lucha de clases se puediera verificar únicamente en el terreno económico, bajo formas legales. La gens que había vivido en su esplendor y ahora moría bajo el peso de esas condiciones y circumstancias; y en su lugar se instauraba el nuevo aparato rector, EL ESTADO, de cuya naturaleza hablaremos en seguida.

4. Tránsito de la Comunidad Gentilicia al Estado.

Hemos visto el progreso de los pueblos asiáticos primitivos o antiguos del extremo oriente (China), del Asia Central (Sumeria, Persia, Caldea, Asiria, Babilonia), del Asia Meridional (Indostán o India), del cercano Oriente (Palestina, Fenicia, etc.) y del Africa Nor-Oriental (Egipto) que brindaron sus originales culturas y abrieron el paso a la aurora de la civilización con muchísima anterioridad a los griegos del mar Egeo y de la península del Peloponeso.

¿Cómo llegaron esos pueblos a esa situación? ¿Cuál fue el paso de transición entre la comunidad gentilicia y la organización estatal?.

La Sociología y la Historia han demostrado con clara evidencia dos leyes indefectibles de la evolución social:

La ley del desarrollo desigual, o sea, que unas comunidades se adelantan a otras que permanecen estancadas durante algún tiempo;

La ley de la identidad de ese desarrollo, salvo algunos caracteres que diferencian las culturas entre sí.

Con respecto a la ley del desarrollo desigual podemos poner como ejemplo, el avance de los pueblos citados y el atraso de los demás de aquellos tiempos; y en la época contemporánea, el gran avance de los pueblos europeos y de los Estados Unidos de América, mientras que muchos pueblos de Asia, Australia, Polinesia, Indonesia, Melanesia, América y Africa, permanecen aún en estado de salvajismo o en la barbarie.

Con respecto a la ley de la identidad del desarrollo, la Sociología, con el auxilio de la Paleontología, la Etnología y la Antropología, ha demostrado que en las comunidades primitivas de todas las latitudes han pasado por etapas de cambio similares en su proceso evolutivo, pudiéndose distinguir, en general dos grandes formas sucesivas:

La primera es la "comunidad natural nómada", cuyo núcleo lo constituye "la familia extensa": la horda, la gens, la tribu. En esta colectividad comienza el hombre por medio de su trabajo "a apropiarse de la Naturaleza" que es a la vez su medio de trabajo y su material de trabajo: caza, pesca y recolección de frutos.

La segunda es "La comunidad agraria aldeana primitiva", cuyo núcleo es la tribu organizada conforme la descendencia o "gens" (organización gentilicia) que colma los progresos alcanzados por el hombre en su evolución económica y social. Es la época del pastoreo y de la agricultura, la era de la domesticación de animales y la apropiación directa de la tierra, bienes que poseen y explotan en forma común. A esta fase superior habían llegado las comunidades asiáticas y africanas anteriormente citadas, así como los aztecas de México, los mayas de Yucatán y de Guatemala, los quichés y cachiqueles de Guatemala, los pipiles de El Salvador, los incas del Perú, que constituían las comunidades gentilicias más avanzadas de América a la llegada de los españoles a fines del siglo XV de nuestra era. Recordemos a este respecto el "Calpully" de los aztecas; el "huasipungo" de los ecuatorianos y el "ayllu" de los incas que eran comunidades agrarias que usufructuaban el trabajo y los frutos producidos en forma colectiva. La comunidad agraria aldeana primitiva era la sociedad comunista; la sociedad dueña de todos los medios de producción y del trabajo de todos sus miembros.

Para dar una idea más aproximada de lo que era esta comunidad primitiva en su organización gentilicia más desarrollada entresacamos unos párrafos de dos obras de historiadores latinoamericanos. Citamos de la obra "Breve Historia de América" del escritor peruano Luis Alberto Sánchez los siguientes datos:

"En los comienzos los pueblos americanos estuvieron organizados en clanes y fratrias (...) Poco a poco los clanes y fratrias fueron adquiriendo carácter distinto ahí donde la prosperidad o la fertilidad de la tierra permitió al hombre asentarse. Los conglomerados sociales adoptaron un fundamento más sólido que la creencia o la superstición: La propiedad del suelo, su cultivo, su engrandecimiento... "

Pero en el seno de esta sociedad agraria primitiva se va formando un "grupo aglutinante" o "grupo dirigente superior", a consecuencia del usufructo individual de la tierra que se perfila ya en la tercera y última fase de la barbarie. Esta es la forma histórica que recibe el nombre de MODO ASIATICO DE PRODUCCION O FORMA DE PRODUCCION ASIATICA, recibiendo estos nombres porque se dio por vez primera en el continente asiático y porque consevó su estructura intacta a través de todos los tiempos, aún a pesar de la influencia que puedieron haber ejercido en esos pueblos los conquistadores y colonizadores europeos.

Esa forma de producción asiática tiene por base la comunidad agraria aldeana primitiva, autosuficiente en su producción social, pero engendra en su seno los inicios de la propiedad privada al conceder el usufructo individual de la tierra conforme la voluntad del grupo dirigente o el jefe.

El grupo dirigente superior o grupo aglutinante se erige al principio en guardián de los bienes colectivos, pero posteriormente se autonombra propietario universal de los mismos y organiza una especie de esclavitud pública que destina a la realización de trabajos en beneficio de la colectividad, como irrigación de las tierras agrícolas, construcción de templos, etc... El "grupo dirigente" superior se ha atribuido una función en beneficio del interés general y a su amparo organiza y dirige los trabajos públicos, extrayendo de las comunidades un plusproducto, una plusvalía en forma de impuesto.

El grupo dirigente, o el jefe (faraón, rajá, rey, mandarín, gran mongol, cacique) es considerado como "padre de todas las comunidades"; y dueño universal de toda la tierra de las mismas, con la facultad de cederla por medio de cada comunidad a los individuos para que la cultiven mediante el pago de un tributo. Esta es la forma primitiva de la renta de la tierra. Por ejemplo: en el sistema maya y otros pueblos de México y de Mesoamérica, "el calpully", las tierras para las sementeras eran entregadas por el cacique a los individuos para su cultivo, y sus productos eran usufructuados por la comunidad entera, empezando por el gran señor, el jefe, el cacique, llamado Halasch Uinic, quien gozaba de consideraciones especiales al respecto.

Sobre esta base se edificó el Estado despótico oriental antiguo de los chinos, indostánicos, persas, caldeos, fenicios, egipcios y la despotia azteca representada por Moctezuma y del llamadao sistema comunista inca representado por Atahualpa.

La sociedad había clausurado la organización gentilicia y había caído bajo el imperio de la voluntad mágica del Estado.

5. Naturaleza y funciones del Estado.

El problema de la naturaleza de las funciones del Estado atañe directamente los intereses de las clases sociales.

Como hemos visto a lo largo de toda nuestra exposición, el Estado ha sido presentado envuelto por resplandores o velos misteriosos, en auras o nieblas místicas que han hecho de él, un ser fantástico, poderoso hasta la omnipotencia, inaccesable hasta la irresponsabilidad. Así lo sostienen las multiseculares teorías religiosas, jurídicas y filosóficas que han tratado de justificar su existencia, teniendo por base bien los intereses de la clase sacerdotal, de las dinastías hereditarias, de la nobleza y de la aristocracia y últimamente de las clases adineradas o burguesas e imperialistas que han extendido su dominio sobre las masas explotadas y los pueblos atrasados, sometidos y explotados.

Hemos examinado cómo el Estado ha sido considerado eterno, de una naturaleza o substancia divina; como ser mitológico impuesto por las fuerzas de la naturaleza; como una institución impuesta por la voluntad creadora de una raza superior; o como un acuerdo de voluntades, como un contrato o convenio formulado en abstracto por los componentes de la sociedad para armonizar sus intereses..., todo esto expuesto con el velo de Isis del misterio religioso o de la abstracción idealista y metafísica.

Los filósofos, jurístas y sociólogos que hemos examinado presentan al Estado como institución situada por encima de las clases y al margen de ellas, es decir, por encima de la sociedad, como una organización destinada a mantener el orden social, como un guardián que vela por la conservación de la tranquilidad en el vecindario. En la teoría del Estado moderno aparece éste como un vínculo que mantiene la unidad de la sociedad que evita su desintegración; que la misión del Estado es la de mitigar las contradicciones de las clases, conciliar entre sí las clases secularmente enemigas. Todas estas teorí as coinciden en negar la naturaleza de clase del Estado, inclusive algunos teóricos de doctrinas socialistas, afirman que el Estado moderno parlamentario es una institución situada por encima de las clases, asegurando que el sufragio universal convierte al proletariado de clase oprimida en "clase enraizada" dentro del Estado.

La naturaleza del Estado se pone de manifiesto en la política que sigue en sus funciones prácticas, la cual está determinada por la clase social a quien sirve. No son las normas formales de la Constituciótica, ni las leyes secundarias sustantivas o adjetivas, ni las disposiciones administrativas o reglamentarias las que determinan su naturaleza, ni mucho menos las teorías de los ideólogos o políticos que exaltan tal o cual sistema, lo que señala esa naturaleza del Estado. A este respecto, la historia ha demostrado, que el Estado no es ningún ente mítico que se encuentre por encima de la sociedad y de las clases sociales; lo ha demostrado la actividad política encaminada a proteger y resguardar, por medio de la burocracia, el ejército, la policía, etc., los intereses de la clase económica y políticamente dominante.

Precisamente esa fue la diferencia fundamental que se planteó desde un principio entre la organización gentilicia y la organizacion estatal.

En la organización gentilicia los individuos se ubican en el territorio de la tribu de acuerdo a su raza, a su sangre. En la organización Estatal que surgía, los indiviudos se ubicaban o fueron ubicados, de acuerdo a sus trabajos, a sus necesidades, a sus servicios, independientemente de la gens.

La organización gentilicia tenía sus representantes (Consejo, Asamblea y jefe militar) que eran electos y dominados por el pueblo. En la organizacion estatal naciente se instituye "una fuerza pública" que ya no es el pueblo elector y armado. Esta fuerza pública sirvió en los primeros tiempos para someter y mantener en la obediencia a los esclavos, en favor de la ciudadanía formada por una minoría aristocrática de hombres libres, y sus componentes eran también miembros de esa misma ciudadanía de hombre libres y aristócratas. Pero a la vez, estos ciudadanos libres y aristócratas, se dividían también en ricos y pobres, de los cuales estos últimos formaban la mayor parte a los que debían mantenerse dentro de ciertos límites. Esto hizo necesario la creación de una fuerza policial para mantener el orden, la cual se complementaba con cárceles y tribunales de justicia de toda clase. Esta fuerza pública y tribunales fueron desconocidos para la gens.

Para sostener en pie esta fuerza pública se hizo necesario el pago de impuestos, los cuales recayeron sobre los ciudadanos; después vinieron los empréstitos, las empresas estatales, etc.. De todo esto no tuvo conocimiento la organización gentilicia.

Los funcionarios o mandatarios de esta organización, es decir de la fuerza pública y del derecho de recaudar los impuestos, se sintieron colocados por encima y con dominio sobre la sociedad misma; y esta circumstancia hace que se cree y desarrolle el derecho, traducido en leyes que imponen el respeto, la santidad y la inviolabilidad de estos mandatarios.

El Estado había nacido de la necesidad de refrenar los antagonismos de las clases nacientes, pero como realmente era un producto del conflicto de dichas clases, "EL ESTADO SE CONVIRTIO EN UNA FUERZA DE LA CLASE MAS PODEROSA, DE LA QUE IMPERA ECONOMICAMENTE". (Federico Engels, "Origen de la Familia, la Propiedad Privada y del Estado").

De esta manera, la clase más poderosa se vuelve preponderante frente a las demás clases, adquiriendo así una supremacía desde el punto de vista político, con lo cual crea mejores medios para la sujeción y explotación de las demás clases inferiores.

Es así que el Estado es la organización de la clase dominante, el instrumento para dominar y someter a las otras clases; el arma contundente para aplastar a los ementos que se opongan a esa dominación.

Esa es la naturaleza del Estado:

Ser una categoría histórica, es decir, una realidad que surgió al llegar la sociedad a una determinada fase de su desarrollo, cuando se dividió en clases opuestas y hostiles entre sí.

Ser un instrumento de represión de una clase dominante contra la clases dominandas;

Exponente de las irreductibles contradicciones entre las clases sociales;

Una superestructura política que representa la ideología jurídica de la clase dominante, y que formaliza y materializa el derecho de la esta clase.

El funcionamiento del Estado se manifiesta en las atribuciones y ejecuciones del Poder Público que realizan sus mandatarios, auxiliados por sus funcionarios y agentes. Este Poder está separado del pueblo, de las masas, está conformado en la cúspide en organismos que cumplen determinadas funciones (Legislación, Administración y Jurisdicción o Justicia, llamados Poderes Legislativos, Ejecutivo y Judicial en los Estados Modernos y que en los regímenes de las monarquías absolutas detentan unipersonalmente el rey o soberano); y en la base por destacamentos armados como el ejército, los cuerpos de policía, la guardia, los servicios de espionaje, etc. y la burocracia que está constituida por la masa de empleados que tienen por finalidad cumplir las disposiciones que tienden a satisfacer los intereses de la clase dominante.

Estos son los Organos del Poder Público del Estado históricamente manifestado hasta nuestros días.

Dos son las funciones esenciales de todo Estado: Una interior y otra exterior.

La interior expresa las relaciones de las clases dentro del territorio nacional en donde se ejerce la soberanía estatal. Esta función se encarga de regular la economía, el comercio, los salarios, los empleos, la familia, los contratos, las obligaciones, las herencias, etc..

La exterior consiste en mantener en estado de irreductibilidad el territorio, y ensancharlo, si fuere posible. Es decir, hacer la guerra a otros Estados, ya sea con el propósito de defender el territorio nacional propio de las invasiones extranjeras así como de la protección del comercio con los demás Estados con que se relaciona.

6. Formas y tipos de Estados.

Hemos expuesto que el Estado se erige como una organización política, como una superestructura política al servicio de una clase económica poderosa; que se erige sobre una determinada base económica. Esto define el tipo de Estado, es decir, su esencia.

En la historia que conocemos hasta nuestros días, se han dado cuatro tipos de Estado: esclavista, feudal, capistalista o burgués y socialista, cuyo control y manejo ha estado, precisamente, en manos de las clases sociales sucesivamente dominantes en lo económico, como fueron la esclavista en la antigüedad, la feudal en la Edad Media, la capitalista o burguesa desde el triunfo de la revolución francesa en el año de 1789 y el proletariado desde el triunfo de la revolución socialista en octubre de 1917.

Las formas de estas tipologías son también variadas: La monarquía, gobierno de un solo hombre; la aristocracia u oligarquía, gobierno de una minoría selecta; y la república o democracia que significa el gobierno de todos, del pueblo en general.

Hay que aclarar que estas mismas formas se han repetido a través de toda la historia política de todos los pueblos, pudiéndose observar los diversos casos de monarquías, aristocracia u oligarquías y repúblicas esclavistas, feudales y capitalistas. Solo lo que no se ha visto hasta la vez es una monarquía, ni aristocracias u oligarquías socialistas; pero sí regímenes republicanos y democracias sociales.

El régimen esclavista es el que tiene por base o fundamento la producción por medio de hombres esclavizados que se emplean en el cuidado de los rebaños, en el cultivo de la tierra y en los oficios manuales que se ejercían en los talleres. Sobre esta estructura económica se erigían las superestructuras religiosas, políticas, jurídicas, ideológicas, sociales, etc. que reflejaban los intereses de los distintos grupos o clases sociales que componían la sociedad de aquellos tiempos. En general, esta sociedad esclavista estaba dividida en hombres libres y esclavos: los libres se dividían en pobres y ricos, lo que se apreciaba por la cantidad de esclavos que poseía cada quien. Algunas veces los pobres, debido a las deudas, caían en esclavitud y dejaban de ser libres. Los libres eran una minoría en comparación con el crecido número de esclavos, siervos o artesanos, en su caso y sólo ellos tenían o disfrutaban de los derechos civiles y políticos.

En una sociedad como la de los griegos de la antigüedad, cuando ejercía el poder un solo hombre que mandaba dictatorialmente se dice que era una "tiranía" o una "monarquía" según el gobernante que era ocasional o que gozaba del poder por haber sido instituido como rey; cuando se instalaba por la vía de la violencia o la usurpación un grupo de aristócratas, nobles o aventureros, se dice que se ha establecido una aristocracia o una "oligarquía" y cuando el pueblo asistía a la plaza pública, al "Agora" a votar por su gobernantes, se dice que es una democracia. Así, a grandes rasgos funcionó el Estado esclavista, bajo esas distintas formas de gobierno. En los regímenes orientales el Estado esclavista funcionó por lo general como una "despotia", es decir, como una forma de gobierno en que mandaba uno solo que era llamado "déspota" o "sátrapa". En Roma se dieron las mismas formas que en Grecia.

El régimen económico feudal se basa en la explotación del hombre sometido a servidumbre perpetua. Ya el hombre servil ya no es esclavo puesto que disfruta el derecho a la vida aunque sometido a la permanencia en un solo lugar y condenado a servir para toda su existencia al señor feudal, o sea al dueño de la tierra. La organización política de este sistema era una verdadera pirámide jerárquica que iba desde los siervos y vasallos, en el campo, hasta las cumbres de los reyes, monarcas o emperadores en la cúspide del gobierno. En la ciudad la jerarquía comenzaba con los aprendices en los talleres, seguían los operarios, y después los oficiales y terminaba con los maestros que eran los amos de la distribución de los puestos de mando.

La jerarquía feudal era, como dicen algunos autores, una "poliarquía", lo que significa un conjunto de gobiernos sometidos el uno al otro hasta llegar al jefe del Imperio o al monarca que ejercía el poder sobre todos los demás señores feudales. Esta organización comprendía "señoríos" dominados por sires o señores feudales, "baronías" por barones, "marcas" o "marquesados" por marqueses, "condonaciones" mandadas por condes, principados por príncipes, reinados o reinos gobernados por reyes e imperios cuyo jefe era el emperador. Así estaba organizada la nación francesa en tiempos de Carlo Magno y en tiempos de Luis XIV que han sido los monarcas feudales por excelencia.

Sin embargo, dentro de este régimen de la servidumbre feudal se han dado democracias o repúblicas feudales tales como las que surgieron en el norte de Italia en el siglo XII, como Florencia, Nápoles, Piza, Parma, Venecia, Milán, etc. que fueron mandados por un Dux (dirigente o conductor) o por aristocracias como las que constituyeron las familias Orsini, Médicis, y Borgias, caracterizadas por su despotismo. Aquí mismo puede caber, aunque ya habían iniciado el cambio hacia el capitalismo primario, las repúblicas establecidas por los holandeses cuando se liberaron de la dominación española y la establecida por Oliverio Cronwell en Inglaterra, las primeras en 1608 a 1613 y la segunda de 1643 a 1658-1660 año en que fue derrocado el hijo de Cronwell.

De la estructura del Estado Esclavista y del Feudal hemos hablado ampliamente en el capítulo II (La divinización del Estado); y del Feudal específicamente en el capítulo III (El Estado conforme el Derecho Natural).

Al desarrollarse la forma de producción capitalista, es decir, que se acrecienta el número de obreros asalariados en la fábricas bajo el mando del empresario que es el dueño de los medios de producción, se origina el fenómeno de la constitución de la clase burguesa como clase o capa social, el campesino y los artesanos no se extinguen pero su papel económico social pasa a segundo término, al igual que el de los terratenientes feudales y el de la nobleza. Este movimiento que imponía el cambio de las fuerzas sociales sucedió en Europa en los siglos XVII y XVIII, sus expresiones decisivas fueron la revolución inglesa de 1648 y la francesa de 1789. Con estas revoluciones la burgesía expresaba su volundad de poseer el poder político, ya que como premisa fundamental, tenía desde hacía algún tiempo, el poder económico, con el cual había venido cercando a la nobleza, al clero y a los terratenientes. En otros países europeos, como Alemania en 1848 y en 1870, en Italia en 1849 y en 1863, etc., la burguesía transó con los terratenientes y la nobleza para compartir el poder político.

Recordemos que en el régimen feudal los campesinos estaban atados a perpetuidad a la tierra, los artesanos estaban sujetos a leyes gremiales manejadas por los maestros y la nobleza, el clero y los terratenientes gozaban de privilegios que los diferenciaban de los siervos y de los artesanos como clases de rango superior. Asimismo, en el aparato estatal, los estamentos representaban solamente los intereses de esas clases superiores. Contra esta situación luchó entonces la burguesía, como clase revolucionaria y como clase que iba a la vanguardia, entonces, de la lucha social. Su ideología era entonces, la igualdad de los hombres ante la ley, la libertad en todas sus manifestaciones como por ejemplo: expresar el pensamiento, desplazarse de un lugar a otro en el territorio nacional, ofrecer su trabajo a quien quiera que fuese o sea la libertad de contratar y el derecho a ser miembro del Parlamento, Congreso, Asamblea Legislativa lo mismo que a cualquier puesto público. La burguesía, pues, hacía pasar sus intereses de clase, como los intereses de toda la nación.

De esta suerte, el Estado feudal fue sustituido por el Estado burgués o Estado capitalista que ofrece modalidades distintas del régimen feudal anterior. La estructura del Estado capitalista la hemos expuesto en el Capítulo V bajo el título de "El Estado Capitalista conforme los postulados de la razón".

El Estado moderno, capitalista o burgués se da bajo varias formas: repúblicas democráticas presidencialistas como la de los Estados Unidos, Costa Rica, Suiza, México; repúblicas oligárquicas como la de la familia Somoza en Nicaragua, la del régimen de Pinochet en Chile; monarquías parlamentarias como la Inglaterra, Dinamarca, Suecia, Noruega; dictaduras como la del régimen facista en Italia, el nazi en Alemania en tiempos de Hitler, el falangista en España en tiempos de Franco.

El Estado capitalista ha sido adaptado para defender específicamente los intereses de la burguesía: a facilitar la explotación de los trabajadores de todos los oficios y a colocar en los puestos de dirección del Estado a las personas que defienden contra toda oposición o rebeldía, los intereses de la clase capitalista.

Así, el Estado burgués, en su régimen constitucional, defiende la estructura y fundamentos del capitalismo: la propiedad privada de los instrumentos y medios de producción, la explotación del proletariado y la dominación de la burguesía.

En los regímenes capitalistas no hay mayor diferencia en quien posea el poder del Estado: burgueses, pequeño burgueses (clase media), demócratas republicanos, conservadores, fascistas, nazis, falangistas, inclusive los llamados socialistas de derecha o demócratas cristianos, etc.; todos llevan la misma consigna: defender los intereses de clase de la burguesía y como plataforma fundamental, la defensa de la propiedad privada y la explotación de las clases trabajadoras (proletarios, artesanos y campesinos). En síntesis, el Estado capitalista es la dictadura de la clase burguesa sobre la clase trabajadora.

II. Raices del Estado Socialista.

1. Los objetivos del Estado Socialista.

Así como sucedieron revoluciones feudales que terminaron con el régimen esclavista e instauraron el régimen de servidumbre que cambió la estructura de la sociedad y del Estado tornándolo de monárquico o absolutista en poliárquico o disperso en señoríos feudales; así como este régimen y Estado feudales fueron destruidos por las revoluciones burguesas que instauraron un nuevo Estado con cierta elasticidad que hacía varias concesiones al pueblo, así, también, las revoluciones han traído a la historia política de los pueblos, el aparecimiento de un Estado de nuevo tipo, un Estado que permite la participación de las masas en los Organos que lo componen: es el Estado Socialista o Estado Proletario. Y se le llama así porque en sus fines persigue satisfacer las demandas históricas de la clase trabajadora dirigidas por la clase obrera o clase proletaria. Este es un Estado distinto a los que nos hemos referido en este estudio.

Este Estado sirve de instrumento para la construcción del socialismo y es una superestructura política construida sobre la base de las relaciones de producción de carácter socialista; su contenido de clase es la "dictadura de la clase obrera" (dictadura del proletariado) o sea, la dirección estatal asumida por el proletariado. Este Estado tiene como finalidad principal e inmediata destruir la explotación del hombre por el hombre, destruir la propiedad privada y construir la sociedad socialista.

Esa misión histórica de proletariado de destruir la propiedad privada y de construir el socialismo no puede ser llevada a cabo sin el necesario fortalecimiento de la maquinaria estatal que recibe el nombre específico de "Dictadura del Proletariado". Es una dictadura revolucionaria puesto que trata de cambiar un orden existente desde hace varios milenios y su empeño es el de aplastar la resistencia de la burguesía y de las capas sociales que sustentaban sus privilegios en las formas feudales de producción, en las formas esclavistas que aún subsisten como lo hemos explicado al referirnos a los regímenes del "Apartheid", del nazismo y del fascismo.

2. Pensadores socialistas.

Es indudable que el proletariado, la clase obrera, se comienza a formar desde los inicios de la formación del capitalismo, porque la acumulación de capital originario se basó, precisamente, en la explotación de ese embrión de la clase trabajadora moderna. A medida que el régimen económico se iba ensanchando, el proletariado crecía en número a la vez que se desarrollaba su conciencia de clase. Cuando sucedieron las revoluciones inglesa (1648-1660) y francesa (1789-1793) la clase obrera solamente tenía conciencia de ser una clase distinta de las otras (de la nobleza, del clero, de la clase media, de la burguesía y del campesinado), es decir, tenía conciencia de ser una clase en sí, pero todavía no tenía conciencia de sus propios intereses de clase, no tenía conciencia "para sí". Es por esta razón que en dichos movimientos revolucionarios, la clase obrera participó como colaboradora de la burguesía y no se manifestaba como clase independiente.

Sin embargo ya se evidenciaban actitudes que indicaban el sentido que llevarían sus propias reivindicaciones: En primer lugar, durante la revolución francesa, los jacobinos, apoyados por el proletariado urbano y rural, llevaron hasta sus últimas consecuencias la lucha por el derrocamiento del feudalismo, pero éstos, en definitiva terminan por defender los intereses de la burguesía.

A esas alturas del siglo XVIII ya se expresaban algunas ideas socialistas y comunistas que fueron consideradas como ensoñaciones utópicas, pero que reflejaban ya los anhelos propios de la clase obrera. Estas ideas predicaban una sociedad igualitaria basada en la hermandad, en la comprensión y el ascetismo social. Los teóricos de esas ideas predicaban que se llegaría esa comunidad ideal de hombres libres e iguales, mediante la persuación, la divulgación de la cultura y la comprensión de la naturaleza humana. Pensaban en una organización racional y voluntaria de la sociedad, sin considerar sus contradicciones de clase, ni la lucha política de las masas por la conquista del poder político. Estas son las ideas del socialismo utópico. No habían sido descubiertas las leyes del desarrollo social.

Entre esos socialistas utópicos del siglo XVIII están: Juan Messlier (1660-1733), Morelli, cuyos datos biográficos no se conocen, autor de la obra "Código de la Naturaleza" que expresa ideas comunistas utópicas. Esta obra era atribuida a Diderot, porque por mucho tiempo apareció sin firma de autor.

El abate Gabriel de Mably (1709-1785), predicaba que el hombre era egoísta por naturaleza, a la vez amante de su prójimo por necesidad, por ello era susceptible de buscar y realizar su propio perfeccionamiento; que las virtudes naturales son la capacidad de razonar y la capacidad de ser libre, las cuales pueden ser desarrolladas mediante su ejercicio dentro de la comunidad estatal, es decir, mediante el ejercicio de la política y afirmaba que la igualdad era una ley natural de los hombres.

Todos estos pensadores son anteriores a la revolución. Pero ya en el marco de ésta, se perfila el socialismo utópico de Francisco Babeauf (1760-1797) que usaba el seudónimo de "Graco" y oponía a la igualdad formal la igualdad real de los bienes y que la revolución no había llegado a su término pues no había logrado realizar la felicidad del pueblo y que por el contrario esta revoluciólo ha servido para recoger en vasos de oro el sudor y la sangre de los trabajadores para ser entregado a un puñado de ricachones, que esta revolución sería superada por otra de alcances mayores la cual sería la última y definitiva.

Ya desde fines del siglo XVIII, mientras crece el poderío del Estado burgués, lo cual refleja el ascenso y la dominación económica de la burguesía, el proletariado sigue desarrollando su conciencia de clase y va pasando del romanticismo y de la utopía al realismo y a la concepción científica de sus ideas. En el marco del socialismo utópico, pueden ubicarse en Francia: Claudio Enrique de Saint-Simon (1760-1825), Francisco María Carlos Fourier (1771-1837), y en Inglaterra Roberto Owen (1771-1858) ; quienes proyectaron sus ideas a fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX.

Las ideas del socialismo utópico de la primera mitad del siglo XIX desarrolladas por estos pensadores reflejan la protesta de las masas trabajadoras contra la explotación capitalista. Es interesante anotar que Inglaterra estaba industrialmente más desarrollada que Francia a

fines del siglo XVIII y a principios del siglo XIX al punto que ya en Inglaterra se había llevado a cabo el inicio de la revolución industrial (1748) que cambió toda la faz de su historia política e internacional. Pero en ambas naciones el desarrollo del capitalismo había agudizado las contradicciones, cuyos efectos se hacían sentir de varias maneras: aumento de la miseria de la clase obrera y enriquecimiento sin trabas de los capitalistas, empobrecimiento de los pequeños productores, anarquía en la producción, proletarización de los artesanos, crisis de desocupación.

Las teorías de estos tres grandes pensadores traducen en forma más precisa que las de los socialistas utópicos del siglo XVIII la indignación y la rebeldía de las masas trabajadoras: ya preconizaban la estructuración de un régimen nuevo y justo. Pero este socialismo no llegaba a conclusiones realistas: solamente se concretaba a criticar la inmoralidad de la sociedad capitalista, a condenarla por sus excesos de avariacia y de corrupción y como régimen oprobioso para los destinos de la humanidad, al mismo tiempo que formulaban una sociedad imaginaria organizada bajo un régimen de cooperación y hermandad sobre bases justas, de acuerdo con los empresarios dueños de las grandes fábricas industriales. Se cuenta que Fourier, durante muchos años hasta el final de su existencia se quedaba en su casa durante la noche del treinta y uno de diciembre y del primero de enero esperando al benefactor que le daría el dinero necesario para echar la construcción de su "Falanserio" como él llamaba la sociedad utópica que viviría bajo los principios de la justicia, la igualdad y la prosperidad.

Carlos Marx (1818-1883) y Federico Engels (1820-1885) fueron los creadores de la doctrina del materialismo dialéctico y del materialismo histórico que sirven de fundamento teórico para la creación del socialismo científico, cuyos organizadores y creadores fueron también ellos.

La doctrina marxista comienza a perfilarse en la obra "La Sagrada Familia" (1846) y sucesivamente desarrollada en "Miseria de la Filosofía" (1847), en el "Manifiesto del Partido Comunista" (1848), en "Contribución a la Crítica de la Economítica" (1859) y en "El Capital" (1867) todas de Marx, Engels escribió por su parte: "Dialéctica de la Naturaleza", "Orígenes de la Familia, la Propiedad y del Estado", "Anti Düring" y otras.

El marxismo es una reelaboración crítica de la filosofía clásica alemana, del socialismo utópico francés y de la economía política inglesa; de esa crítica nacen las partes integrantes o constituyentes de la teoría marxista:

En filosofía la doctrina del materialismo dialéctico e histórico;

En Economía la doctrina económica materialista de Marx;

En Sociología la concepción del comunismo científico.

3. El primer Estado Socialista: la Comuna de París.

Durante el período de la Restauración de los Borbones en Francia (1818-1830) y de la casa de Orleans (1830-1848) la dominación de la

Burguesía fue evidente, así como la sumisión del proletariado. En el primer lapso dominó la burguesía comercial e industrial y en el segundo la burguesía financiera cuyo dominio se hizo más patente en todo el resto del siglo y en el siglo XX. Pero el proletariado dio sus primeras manifestaciones de poder propio en las revoluciones de 1848 a 1850 que Marx trató en sus obras "La Guerra Civil en Francia de 1848 a 1850" y el período posterior a ella en "El 18 Brumario de Luis Bonaparte", en donde aplica su teoría del materialismo histórico.

Al triunfar la revolución de febrero de 1848 que derrocó a la casa de Orleans que era sirviente de los capitalistas dueños de los bancos y de las acciones de los ferrocarriles y otros grandes negocios, los obreros de París exigieron su participación en el gobierno y les fue concedido un Ministerio del Trabajo cuya comisión organizadora estuvo encabezada por Luis Blanc y Albert (dos representantes de las corporaciones artesanales de París y famosos dirigentes de esa época).

Pero este movimiento no prosperó sino que fue frustrado luego del golpe de estado de Luis Napoleón que siendo presidente de Francia se coronó emperador con el nombre de Napoleón III siendo la base social del gobierno el campesinado que era dueño de pequeñas parcelas; se apoyaba en la gloria de su famoso tío, Napoleón I, que había sido el primero en considerar la fuerza y la lealtad política del campesinado y le había dado participación en las lides de la política. Napoleón III (1808-1873) cayó después de su lucha contra el imperialismo alemán conducido por Bismark (1815-1898) en la guerra franco-prusiana de 1870.

El proletariado de París toma entonces el poder político en sus manos por primera vez en la historia universal e instala el primer Estado Proletario con el nombre de la "Comuna de París" que se diferencia de los anteriores Estados y formas de gobierno, tanto en su organización como en sus actuaciones. Este Estado solamente duró desde el 18 de marzo al 30 de mayo de 1871, es decir, escasamente dos meses con doce días; pero que fue un lapso suficiente para que un escalofrío de terror corriera desde la cabeza hasta los pies de toda la nobleza y la burguesía de la Europa de entonces. Esto hizo que estas dos clases se aliaran para luchar contra el proletariado a fín de destruirlo políticamente, desde luego que como clase no lo podían hacer, ya que no puede existir desarrollo capitalista sin obreros.

"Viva la República Social" había gritado la clase obrera en febrero de 1848 pugnando por sustituir el gobierno orleanista de la clase acomodada por un gobierno que reflejara los intereses del pueblo. Y ese anhelo fue sustancialmente realizado por la Comuna de París en su efímero período de existencia del 18 de marzo al 30 de mayo de 1871, fecha ésta última en que las tropas alemanas irrumpieron desde Versalles contra París y aplastaron el primer Estado proletario... ¿Y qué es la Comuna de París?.

Del folleto de Carlos Marx "La Comuna de París" sacamos los siguientes datos:

La Comuna de París, es, en primer lugar, la clase trabajadora de París alzada en armas, que se adueña del Estado. Como sabemos, París es la capital de Francia y núcleo central de grandes fábricas, comercios y transacciones y por lo tanto, albergue natural y forzoso de miles o millones de trabajadores. Después del segundo Imperio, Agustín Thiers quiso restaurar la vieja maquinaria del poder estatal tradicional y entonces los obreros de París, se opusieron a esos intentos y tomaron el poder en sus manos haciendo huir a Versalles a los funcionarios del viejo régimen quienes encabezados por Thiers no tuvieron escrúpulos de echarse en brazos de los enemigos de Francia, los alemanes, quienes incluso condicionaron de modo humillante su intervención. He aquí algunos rasgos que caracterizan el gobierno de la Comuna de París:

París resistió dos meses doce días el sitio, porque reemplazó ante todo, el ejército, por una guardia nacional cuya gran mayoría estaba compuesta por trabajadores, hecho que fue institucionalizado por el decreto de la Comuna.

La Comuna estaba compuesta de consejos municipales, electos por sufragio universal en cada distrito de la ciudad, siendo responsables de sus actos de gobierno y revocables en el más breve plazo. La mayoría de sus miembros eran trabajores con conocimientos como representantes de la clase trabajadora.

La Comuna no era un Parlamento; era un cuerpo trabajador, legislativo y ejecutivo al mismo tiempo.

La Policía de la Comuna fue despojada de sus atribuciones políticas que antes ejercitaba como agente del gobierno central; fue transformada en un agente del orden, responsable y revocable en todo momento. A igual régimen estaban sometidos los demás funcionarios de la administración.

Desde los miembros de la Comuna hasta el último empleado, el servicio público fue dado a jornal; y fueron suprimidos los altos dignatarios del Estado (y con ellos, los uniformes y gastos de representación). Los cargos públicos dejaron de ser propiedad particular e instrumento del gobierno central.

La Comuna tenía en sus manos todos los cuadros de la administración municipal y todos los cargos que habían dependido hasta entonces del Estado.

Decretó la propiedad colectiva de las iglesias, con el fín de destruir el poder clerical que era la fuerza espiritual de la represión del régimen tradicional.

Todos los establecimientos de instrucción fueron liberados de la tutela de la Iglesia y del Estado y fueron destinados gratuitamente al servicio público.

Los funcionarios judiciales (jueces y magistrados) fueron despojados de su independencia, al ser elegidos como todos los demás funcionarios de la administración, y ser responsables de sus actos y revocables en cualquier tiempo.

La clase trabajadora, con el gobierno de la Comuna, rechazó toda clase de sueños épicos. Sabían que tenían por delante muchos obstáculos que salvar y que habrían de realizar una serie intrincada de reformas y sustituciones para afirmar su conquista de poder y consolidar las bases que garantizaban el cumplimiento de su misión histórica. Sabían que habían desalojado el poder a sus "gobernantes naturales", a los "seres que por decreto divino" son insustituibles y que en medio de aquellas circunstancias, tenían que emprender su labor revolucionaria: lograr un gobierno barato reduciendo los sueldos a una quinta parte de lo que eran antes; librar a la clase media (tenderos, artesanos, comerciantes y empleados), de las cuentas desesperantes entre deudores y acreedores, a diferencia de lo que había acontecido antes, que había sido destrozada económicamente y burlada en sus sentimientos morales y patrióticos durante la segunda república (1849-1851) y durante el segundo imperio (1851-1870) ; lograr la abolición del trabajo nocturno de los trabajadores del pan y la prohibición, bajo pena de multa, de rebajar salarios; poner en manos de las asociaciones de trabajadores los talleres y fábricas cuyos propietarios estuvieron ausentes que hubiesen adoptado la medida de parar el trabajo.

Por el breve período de su mandato no pudo llegar la influencia del gobierno de la Comuna de París hasta los campesinos de las provincias, causa que asimismo se vió obstaculizada por el bloqueo que el gobierno burgués con su policía rural efectuaban contra los intentos del expansionismo obrero. Por estas circunstancias no fue posible decretar la abolición de las hipotecas con que irremediablemente estaban gravadas las parcelas de los campesinos, alcanzar la alfabetización de que se carecía en casi toda Francia, la liberación del oscurantismo y del fanatismo clerical predicados con el beneplácito de la burguesía y de la nobleza, ni la eliminación de las cargas tributarias a que habían sido sometidos nuevamente durante el segundo imperio.

La Comuna de París sirvió de modelo a todos los grandes centros industriales de Francia. El régimen comunal ejerció una gran influencia en la organización y funcionamiento de las empresas: era una especie de "gobierno por sí mismo", de gobierno directo mediante "consejos municipales", a diferencia del "gobierno centralizado" del régimen parlamentario con sus tres poderes formales Legislativo, Ejecutivo y Judicial.

El gobierno de la Comuna de París no presentó formalmente desarrolladas sus ideas sobre la organización nacional, no obstante un ligero bosquejo parece indicar que la Comuna hubiera sido la forma de organización tanto de los grandes centros urbanos como de las más pequeñas aldeas; y que en los distritos rurales el ejército permanente habría de ser reemplazado por milicias populares, cuyo servicio sería a tiempo limitado.

Las Comunas rurales (consejos de campesinos) de cada distrito, debían de administrar sus intereses comunes por medio de sus delegados reunidos en asambleas en la ciudad central del mismo distrito; y estas asambleas de distrito enviarían, a su vez, sus diputados a la Delegación Nacional que se reuniría en París. Todos los diputados serían revocables en cualquier tiempo y estarían ligados por el mandato imperativo de sus electores.

Después de la derrota de la Comuna de París, tuvo el capitalismo una vigorosa expansión. De 1870 (del siglo XIX) al año de 1904 (del siglo XX) se sucedió un lapso relativamente pacífico. Pero un nuevo período revolucionario de inició con la revolución rusa de 1905 la cual fue también destrozada por el poderío de dinastía Zarista que mantenía el régimen de la servidumbre feudal. Luego se sucedieron otras revoluciones como la de Persia, la de Turquía, hasta que en 1917, casi a fines de la primera guerra mundial, triunfa la revolución rusa del 27 de octubre de 1917 (según el calendario ortodoxo vigente entonces) o 7 de noviembre de 1917 (según el nuevo calendario gregoriano usado en occidente.

Con esta revolución se establece el Estado Socialista, el cual ha sido combatido, por naciones como Francia, Italia, Inglaterra, Alemania en los primeros tiempos, y luego la Alemania nazi, la Italia Fascista, el Japón imperialista durante la Segunda Guerra Mundial; y en la actualidad, en la década del 80 del siglo XX, por los Estados Unidos a la cabeza, las naciones democráticas, como Inglaterra, Francia, Alemania Occidental, el Japón. No obstante los Estados Socialistas continuaron multiplicandose hasta finales de la década del 80 del siglo XX, con el apoyo ideológico, la asistencia técnica y colaboración económica de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas; entre otros son: Polonia, Rumania, Checoslovaquia, Bulgaria, Hungría, República Democrática de Alemania, Albania, Yugoslavia, en Europa; en el continente Asiático estan Mongolia, Viet Nan, Campuchea, Corea del Norte; en América Cuba, Nicaragüa; en Africa, Angola, Mozambique, Senegal, Libia, Argelia, Abisinia.

III. Doctrina del Estado Socialista.

1. La ortodoxia socialista.

La doctrina del Estado Socialista ha sido desarrollada por los creadores del socialismo científico, Carlos Marx y Federico Engels, y ejecutada por los dirigentes de la primera revolución socialista en el mundo, Lenin y Stalin; en líneas generales los ortodoxos del marxismo analizan al Estado de la manera siguiente:

En el "Manifiesto Comunista" (1848) (obra conjunta de Marx y Engels) se afirma que el Estado, el poder político, no es otra cosa que el poder organizado de una clase con vista a la opresión y explotación de otra. Esta clase explotadora y opresora es actualmente la burguesía. Pero el proletariado al derrocar a la burguesía por la violencia, constituirse en clase dominante y conquistar la democracia, en lo sucesivo, suyo será el Estado y el Estado o sea, el proletariado será el poder político. De esa manera podrá suprimir las antiguas condiciones de producción con lo cual suprimirá las clases y los antagonismos de clases; y con ello extinción del Estado en un futuro de régimen de producción comunista. Las clases existen porque una minoría se ha apropiado privadamente de los medios de producción dejando la mayoría que son los trabajadores desposeídos de esos medios de producción.

En "Origen de la Familia, la Propiedad Privada y del Estado" sobre la génesis y función histórica del Estado, Engels dice: "El Estado no es, en modo alguno, un Poder impuesto desde afuera a la sociedad; ni es tampoco "la realidad de la idea moral", "la imagen y la realidad de la razón", como afirma Hegel. El Estado es más bien un producto de la sociedad al llegar a una determinada fase de su desarrollo; es la confesión de que esta sociedad se ha enredado consigo misma en una contradicción insoluble, se ha dividido en antagonismos, que ella es impotente para conjurar y para que estos antagonismos, estas clases con intereses económicos en pugna, no se devoren a sí mismas y no devoren a la sociedad en una lucha estéril, para eso hízose neceario un Poder situado, aparentemente, por encima de la sociedad y llamado a apaciguar el conflicto, a mantenerlo dentro de los límites del "orden". Y este poder, que brota de la sociedad, pero que se coloca por encima de ella, es el Estado".

Continúa diciendo Engels en la obra citada: "En comparación con las antiguas organizaciones gentilicias (de tribu o de clan) el Estado se caracteriza, en primer lugar, por la agrupación de sus súbidtos, según las divisiones territoriales"... "La segunda característica es la instauración de un Poder Político, que ya no coincide directamente con la población organizada espontáneamente como fuerza armada. Este poder público hácese necesario porque desde la división de la sociedad en clases es ya completamente imposible una organización de la población como fuerza armada espontánea... Este poder público existe en todo Estado; no está formado sólo por hombres armados, sino también por aditamentos materiales, las cárceles y las instituciones coercitivas de todo género que la sociedad gentilicia no conocía".

En la misma obra escribe Engels: "Los funcionarios, pertrechados con el poder público y con el derecho a cobrar los impuestos, están situados como Organos de la sociedad, por encima de la sociedad. A ellos ya no les basta, suponiendo que pudieran tenerlo, con el respeto libre y voluntario que se les tributaba a los Organos del régimen gentilicio...Se dictan leyes de excepción sobre la santidad y la inviolabilidad de los funcionarios. El "último agente de polícia tiene más "autoridad" que todos los Organos de la sociedad gentilicia juntos, pero el príncipe más poderoso, el más grande hombre de Estado o el generalísimo de un país civilizado podría envidiar al más modesto representante de la "gens por el respeto espontáneo e indiscutible de que gozaba".

Como se ve por lo extractado, dos son las grandes ruedas de la máquina del Estado que hacen posible el dominio y la explotación de la mayoría por la minoría:

el ejército permanente (soldados, guardia, policía);

la burocracia (funcionarios, técnicos, empleados) todos colocados por encima de los súbditos, o sea, en plano de superioridad y de divorcio con los intereses del pueblo, de los gobernantes.

El ejército permanente se compone de destacamentos especiales de hombres armados en oposición a la organización espontánea de la sociedad gentilicia en que todos estaban para defender los intereses de la comunidad entera y la burocracia, por el conjunto de servidores

públicos, los cuales, encabezados por los funcionarios del Estado, están por encima de la sociedad, no obstante que son sus Organos representativos.

Marx al referirse a este ejército permanente y a esa burocracia del Estado francés de 1851, en su obra "El Diciocho Brumario de Luis Bonaparte" dice: "Ese poder Ejecutivo, con su enorme organización militar, con su máquina de Estado, complicada y artificial; con ese ejército efectivo que cuenta también con medio millón de hombres, ese espantoso organismo parasitario que envuelve como una red el cuerpo de la sociedad francesa y obstruye todos sus poros"...

Sobre la disolución del Estado, en "Origen de la Familia, la Propiedad Privada y del Estado", Engels dice: "... Por tanto, el Estado no ha existido eternamente. Ha habido sociedades que se las arreglaron sin él, que no tuvieron la menor noción del Estado ni del poder estatal. Al llegar a una determinada fase del desarrrollo económico que estaba ligada necesariamente a la división de la sociedad en clases, esta división hizo que el Estado se convirtiese en una necesidad. Ahora nos acercamos con paso veloz a una fase de desarrollo de la producción en que la existencia de estas clases no solo deja de ser una necesidad, sino que se convierte en un obstáculo directo para la producción. Las clases desaparecerán de un modo tan inevitable como surgieron en su día. Con la desaparición de las clases desaparecerá también inevitablemente el Estado. La Sociedad, reorganizando de un modo nuevo la producción sobre la base de una asociación igual de los productores, enviará toda la máquina del Estado al lugar que entonces le habrá de corresponder: al museo de antigüedades, junto a la rueda de hilar y al hacha de bronce".

Sobre estos postulados y en lo escrito en "La lucha de clases en la revolución de 1848-1849", "El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte" y "La Comuna de París" (obras de Marx), Lenin extrae considerables citas en su libro "El Estado y la Revolución" que sirvió de fundamento teórico para la creación del Estado Socialista Soviético.

2. Resumiendo.

El Estado, según la teoría marxista-leninista, es un aparato o instrumento especial de represión, dominación y explotación de una o varias clases por otra; y lo que es más: de la mayoría por la minoría. Y como hemos dicho: Dos son los elementos esenciales de este instrumento de dominación:

un ejército permanente;

una burocracia cerrada y entrenada para el control administrativo.

Y estos dos aparatos, con sus respectivas dependencias materiales como las cárceles, oficinas recaudadoras de impuestos y otras instituciones, constituyen las ruedas principales de la máquina del Estado.

Esta máquina de opresión es lo mismo en una república democrática que en una monarquía absoluta o constitucional, pues el Estado es la misma cosa, el mismo aparato, manejado por la clase dominante, que antes de la dominación del proletariado ha estado en manos de los amos esclavistas, de los señores feudales y está todavía es muchos países, en manos de la burguesía. Al respecto dice Lenin: "en una república democrática el Estado sigue siendo Estado, es decir, que conserva su principal carácter distintivo: transformar a los funcionarios, esos servidores de la sociedad, sus Organos, en amos de ésta". Lo cual no quiere decir que la forma de opresión le sea indiferente al proletariado "como lo enseñan algunos anarquistas".

Basándose en Marx, continúa expresando Lenin: "La república democrática es el camino más corto que conduce a la "dictadura del proletariado" porque la república democrática representa una forma más amplia, más libre, más franca, de lucha de clases y de opresión de clase"; ella da al proceso histórico un impulso tal que la posibilidad de satisfacer los intereses esenciales de las masas oprimidas aparece por fin; y estas posibilidades, "se realizan inevitablemente, y únicamente, en la dictadura del proletariado" en "la dirección de esas masas por el proletariado"... Y desde este mismo punto de vista de la revolución proletaria, la mejor forma de "República Democrática" es la forma "centralizada", "república democrática unitaria y centralizada" -insiste Lenin apoyándose en Engels-. "Centralismo democrático" que no hay que entender en el sentido burocrátrico puesto que él no excluye en modo alguno una amplia autonomía administrativa local.

BIBLIOGRAFÍA CAPITULAR.

CAPITULO I.

IDEAS GENERALES SOBRE EL MITO Y EL ESTADO.

Salustio, Sobre los Dioses y sobre el Mundo

Vico, Juan Bautista, Ciencia Nueva

Sorel, George, Teoría de la Violencia

Iudin y Rossental, Diccionario Filosófico

Ciges Aparicio, M., y F. Peyro Carrio, Dioses, Mitos y Héroes de la

Humanidad

CAPITULO II.

LA ETERNIDAD DEL ESTADO.

La Biblia (Antiguo Testamento)

El Corán

Los 4 libros de los Veda (extractos)

Hesíodo, La Teogonía, Los Trabajos y los Días

El Popol Vuh

San Agustín, La Ciudad de Dios

Aristóteles, La Política

Hegel, Filosofía del Derecho

Guzmán, Mauricio, La Política en la Ciudad del Hombre

CAPITULO III.

LA DIVINIZACION DEL ESTADO.

Pta-Hotep, La Sabiduría

Jastrov, J., Historia de la Humanidad

Bossuet, Jacobo B..

La Política sacada de las Sagradas Escrituras

Discursos sobre la Historia Universal

Pirenne, Jaques, Civilizaciones Antiguas

CAPITULO IV.

EL ESTADO CONFORME EL DERECHO NATURAL.

Maquiavelo,

Discursos sobre la Primera Década de Tito Livio

El Príncipe

Bodin, Juan, Método para facilitar el conocimiento de la Historia

Moro, Tomás, Utopía

Grocio, Hugo, Del Derecho de la Guerra y de la Paz

Campanella, Tomás, La Ciudad del Sol

Hobbes, Thomas,

Leviathán

Del Cuerpo

Del Hombre

Spinoza, Baruch,

Etica Demostrada por el Método Geométrico

Tratado Político

CAPITULO V.

LA IDEALIZACION DEL ESTADO.

Puchta, Jorge Federico,

Derecho Consuetudinario

Curso de Instituciones

Wolf, Cristian,

Pensamientos racionales acerca de los actos y de la abstención de los actos humanos

Derecho Natural investigado por el método científico

Thibaut, Sobre la necesidad de un Derecho Civil General para toda

Alemania

CAPITULO VI.

EL ESTADO CAPITALISTA CONFORME LOS POSTULADOS DE LA RAZON.

Montesquieu, El Espiritu de las Leyes

Fichte, Discursos a la Nación Alemana

Hegel, FilosofIa del Derecho

Rousseau,

Contrato Social

Emilio o la Nueva Educación

Mill, John S.,

De la Libertad

Gobierno Representativo

Del Utilitarismo

Compte, Augusto,

El Curso de la Filosofía Positiva

Sistema de la Política Positiva

Heller, Hermann, Teoría del Estado

Carre De Malberg, Teoría General del Estado

Dabin, Jean, Doctrina General del Estado

Holbach, Paul

Sistemas de la Naturaleza

Moralidad Universal

Política Natural

Sistema Social

Bielsa, Rafael, Derecho Constitucional

CAPITULO VII.

EL ESTADO RACISTA.

Keller, El Estado como vida

Vogot, William, El Camino de la Esclavitud

Gobinneau, Experiencia sobre desigualdad de las razas

Von Ihering, Rodolfo, La Lucha de las razas

Nieztche, Federico Guillermo,

Humano Demasiado Humano

Más Allá del Bien y del Mal

Así Hablaba Zaratustra

El Origen de la Moral

Chamberlain, Houston Stewart, Los Fundamentos del Siglo XIX

Wells, H. G., Historia Universal

Passadory, Josefina, Geografía Universal

Hitler, Adolfo,

Conversaciones sobre la Guerra y la Paz

Mi Lucha

CAPITULO VIII.

EL ESTADO FASCISTA.

Mussolini, Benito, El Fascismo

Azpiazu, Joaquin, S. J., El Estado Corporativo

CAPITULO IX.

EL ESTADO IMPERIALISTA.

Lenin, El Estado y la Revolución

Marx, Carlos, El Capital

Jobet, Julio César, Los Fundamentos Filosóficos del Marxismo

Córdova, Iturburo, Diccionario de la Actualidad Mundial

CAPITULO X.

DOCTRINA ANARQUISTA DEL ESTADO.

Antistenes, Sobre la Naturaleza de los Animales

Miguel de Cervantes Saavedra,

Don Quijote de la Mancha

Pedro Urdemales

Verne, Julio,

Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino

La Isla Misteriosa

Alemán, Mateo, Guzmán de Alfarache

Francisco de Quevedo, El Buscón

Daniel de Foe, Robinson Crusoe

Stirner, Max, El Unico y su Propiedad

Bakunin, Miguel, Drama del Humanismo Ateo

Marx, Carlos, El Estado y la Anarquía

Bauer, Bruno, Critica Pura

Proudhon, Pedro J., Filosofía de la Miseria

Joll, James, Los Anarquistas

Arvon, H., El Anarquismo

CAPITULO XI.

EL ESTADO SOCIALISTA.

I. La TeorIa Marxista del Estado

Engels, Federico,

Anti-Dühring

Dialéctica de la Naturaleza

Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado

Lenin, El Estado y la Revolución

Marx, Carlos,

La Comuna de París

La Sagrada Familia

El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte

La Guerra Civil en Francia de 1848-1850

Academia de Ciencias Sociales de la URSS, Fundamentos del Comunismo Cientifico

Marx, Carlos y Federico Engels, El Manifiesto Comunista

Stalin, José,

Cuestiones del Leninismo

En torno a los Problemas del Leninismo

El Marxismo y el Problema Nacional y Colonial

El Problema de las Nacionalidades

TEXTOS DE CONSULTA GENERAL.

1. Enciclopedia GROLIER (8 Tomos)

2. Diccionario Larousse Ilustrado (3 Tomos)

3. Mora, José Ferrater, Diccionario de Filosofía (3 Tomos)

4. Rossental y Iudin, Diccionario Filosófico, Academia de Ciencias de la URSS.

5. Beneyto, Juan, Historia de las Doctrinas Politicas

6. Abbagnano, Nicolás, Historia de la Filosofia (3 Tomos)

7. Marias, Julián, Historia de la Filosofía

8. Labrousse, Roger, Introduccion a la Filosofia Politica

9. Pokrovski, S., Historia de las Ideas Politicas

10. Sabine, G. H., Historia de la Teoria Politica

11. Cordova Iturburo, Diccionario de la Actualidad Mundial

12. Ossorio, Manuel, Diccionario de Ciencias Juridicas Politicas y Sociales

Corrientes y/o escuelas FILOSÓFICAS.

Corrientes y/o escuelas FILOSÓFICAS.

INTRODUCCIÓN:

La historia de la filosofía tiene sus comienzos hace dos mil quinientos años, pero antes de ella existía una forma de pensar pre-filosófica: el pensamiento mítico, es decir las primeras explicaciones que el hombre dio de la realidad fueron de tipo religioso. Ante fenómenos como el rayo, el movimiento de los astros, la vida de los animales y las plantas o la muerte de los miembros de la propia tribu, el hombre primitivo carecía de explicaciones racionales. Y al no disponer de respuestas naturales para sus interrogantes, se refugio en respuestas que aludían a fuerzas o seres sobrenaturales: un Dios airado lanzaba sus rayos contra quienes le habían ofendido; el Sol, la Luna y otros astros eran los dioses que movían el firmamento. A raíz de estas primitivas respuestas religiosas fueron apareciendo otras, mas refinadas y complejas, que han llegado a nuestros días como doctrinas mas o menos fundamentadas en la filosofía griega. También en el II milenio antes de nuestra era, los hebreos crearon una religión que por primera vez en la historia incluía la idea de un Dios único, un Dios que se les había revelado a ellos como pueblo.

La fase del pensamiento científico constituye, sin duda, la etapa mas positiva de la historia de pensamiento. El científico es menos ambicioso que el filosofo: al científico no le preocupan los grandes problemas especulativos de los filósofos; solo se ocupan de los hechos de la experiencia. Pero el científico es mucho mas riguroso: explica esos hechos elaborando leyes científicas, es decir, leyes generales que determinan las relaciones existentes entre los hechos observados. Además, relacionando varias leyes entre si, pueden llegar a elaborar teorías científicas, mediante las cuales da explicaciones mas amplias y acertadas de la realidad.

Aunque los babilonios y los egipcios tenían ciertos conocimientos de astronomía y de matemática, simplemente se limitaban a coleccionar los datos observados; no elaboraban leyes que los explicasen, ni por supuesto teorías. Quienes hicieron esto por primera vez fueron los griegos, por lo que, además de ser los primeros filósofos, fueron también los primeros científicos.

Para poder dar inicio a la historia de la filosofía tuvieron que haber personas con grandes incógnitas y que su sentido de curiosidad lo hayan hecho explorar, estudiar e investigar respecto a eventos curiosos que han hecho que se plantearse interrogantes, es por ello que dentro de todas las fases que ha vivido la filosofía se han destacado personajes que de alguna manera plantearon sus hipótesis formulando su propia teoría y que a través del tiempo han permanecido en la historia, algunas vigentes en la actualidad, otras han servido de fundamento para inspirar a otros y seguir en la búsqueda de la verdad o de alguna explicación lógica que logre complacer a la religión y a la ciencia. Cabe destacar que cada uno de estos personajes a los que se les hacen referencia en este trabajo han marcado de una manera muy peculiar la mayoría de las ciencias (física, química, matemática, trigonometría, geometría, biología, psicología, entre otras) contribuyendo así al progreso de la filosofía.

Los avances científicos de todos los géneros son numerosos, radicales, decisivos y apabullantes que nos vemos obligados a recordar la frase de Russell "Con respecto a lo desconocido, pueden adoptarse dos actitudes. Una consiente en aceptar la afirmación de gentes que dicen que saben, sobre la base de libros, misterios u otras fuentes de inspiración. La otra consiente en examinar las cosas por si mismo, y este es el camino de la ciencia y la filosofía" y a pensar que el hombre, enfrentando a la realidad, seguirá siempre planteándose nuevas preguntas, que respuestas nuevas abrirán nuevas interrogantes, que las nuevas respuestas no impulsaran al pensador genuino a adoptar una actitud dogmática sino, antes bien, una postura critica, libre y cada vez mas racional ante la realidad.

ORIGEN Y DIVISIÓN DE LA FILOSOFÍA:

Antes del s. VII a.C. nos encontramos el mito como forma de pensamiento en la antigua Grecia.

El mito puede ser definido como un conjunto de leyendas imaginativas y fantásticas que narran el origen del universo, la situación del hombre y el final de los tiempos en los que volverá a existir la felicidad perdida al comienzo de éstos; pero del mismo modo, el mito es una actitud intelectual en la que se produce una personificación de las fuerzas de la naturaleza, es decir, se dota de voluntad y personalidad a los elementos naturales. Así por ejemplo, en la mitología griega hay un Dios del mar, otro del Viento, ... Estos dioses actúan según su voluntad y capricho.

A finales del s. VI a.C. se produce el nacimiento del pensamiento racional. Hay quién lo atribuye a la genialidad griega. Sin embargo, tuvieron lugar una serie de cambios sociales, económicos e ideológicos que motivaron este nacimiento.

CAMBIOS SOCIOECONÓMICOS: La sociedad griega era en principio una sociedad aristocrática y guerrera, sociedad donde la nobleza poseía la tierra, dirigía los ejércitos, La economía estaba basada en la agricultura, existiendo el trueque como única forma económica de intercambio, esta sociedad está regida por unos valores propios de la sociedad aristocrática como el linaje, el éxito y la fama. Alrededor del siglo VII a. C. se produce una revolución sin precedentes en el desarrollo de las técnicas de navegación, lo cual propicia que se forme el comercio. El poder económico es arrebatado a la nobleza por los comerciantes (sustituyéndose la aristocracia por la democracia), se reemplaza el trueque por el dinero y aparecen las primeras ciudades o polis.
CAMBIOS IDEOLÓGICOS: La sociedad griega carecía de libros sagrados y de un sistema de enseñanza organizada, por lo cual es fácil de transformar ideológicamente. Hasta esa época cada tribu poseía su propia mitología diferente (e incluso se descubrieron nuevas mitologías a medida que se colonizaban nuevas ideas), que se intentaron unificar en una mitología general en libros como la Ilíada o la Odisea de Homero. Así se llegó a un escepticismo en la mentalidad popular, ya que si existían tantas mitologías diferentes es muy probable que todas fuesen falsas, creándose un vacío ideológico. Además, existe otro elemento que sólo aparece en la mitología griega: la idea de destino (fuerza superior a la voluntad de los hombres y de los dioses y que determina aquello que necesariamente tiene que ocurrir). El paso del mito al logos se produce, junto a todos los elementos que hemos visto anteriormente, cuando se convierte o transforma la idea de mito en la idea de necesidad lógica o ley natural.
Tanto la idea de destino como la idea de necesidad lógica constituyen la fuerza mayor de la naturaleza, ya que no pueden ser cambiadas por nada. Sin embargo, mientras que la idea de destino es algo incognoscible, la idea de ley natural es cognoscible. El pensamiento mítico está basado en lo aparente, cambiante y múltiple, mientras que el pensamiento racional está basado en lo que realmente son las cosas, la permanencia y la unidad.

Los presocráticos:

Se conoce como filósofos presocráticos a un complejo grupo de pensadores griegos cronológicamente anteriores a Sócrates, y que están repartidos en varias escuelas (jonios, efesios, pitagóricos y pluralistas). Son los precursores, la prehistoria del pensamiento griego.

Antes de la aparición de los presocráticos existió en Grecia una forma de pensamiento orgánico: la mitología. Los filósofos presocráticos desarrollaron un vocabulario más original, y a medida que fueron forjando nuevos conceptos para referirse a la totalidad del mundo (Physis u Naturaleza), inventaron una nueva racionalidad que les fue diferenciando de los mitólogos.

El fenómeno cultural de la filosofía presocrática nació en tos límites fronterizos del área helénica, en las zonas de su colonización bélica o comercial, precisamente allí donde los griegos están en contacto con el mundo oriental. Este contacto les permitió conocer los desarrollos del conocimiento egipcio y babilónico en el campo de la astronomía, geometría y la aritmética.

Los presocráticos adoptaron sus métodos, pero los despojaron de su finalidad práctica. Les interesaban los secretos de los astros, de las figuras y de los números por su belleza y por la excitación y satisfacción intelectual que provoca su comprensión.

La preocupación presocrática fue eminentemente científica; pretendían explicar fenómenos y comportamientos de la naturaleza, y comunicarlos a un público aún inmerso en un mundo tradicional mítico-religioso; de ahí la forma sacralizada de muchos de sus fragmentos filosóficos.

Los modelos de pensamiento desarrollados por los presocráticos fueron imaginativos y fantasiosos: no se circunscribían estrechamente dentro de los límites de la lógica y el sentido común, sino que evidenciaban independencia de criterio, así como una gran capacidad creativa.

El pensamiento presocrático representó el primer esfuerzo fructífero del hombre frente al problema del conocimiento del mundo. En aquel momento histórico todavía no se había delimitado el campo de la filosofía respecto del de la ciencia, y ambas constituían una misma cosa. El problema fundamental era un problema físico, naturalista; ¿Está el mundo hecho de una sustancia fundamental única? ¿Cuál es esa sustancia o material? Los primeros filósofos no eran antropólogos (del griego anthropos, hombre), pues su preocupación no era humanista. Aristóteles les llamó oi fisiologoi (los físicos). La mayoría de las obras de los presocráticos presentan el mismo título: Peri fiseos (Acerca de la naturaleza). Así el problema fundamental de estos primeros filósofos fue averiguar cuál era la sustancia primera (argé) de la que están hechas todas las cosas de la naturaleza (physis). La historia del pensamiento presocrático fue la sucesión de respuestas distintas a este mismo problema.

La escuela Jonio-Milesia.

Tales de Mileto (624-548 a, de C.).

La historia considera a Tales como uno de los siete sabios clásicos de Grecia. Se ganó la vida como comerciante, vendiendo aceitunas. Una anécdota de su vida nos narra que cuando iba por la calle mirando los astros se cayó en un pozo, lo que provocó las burlas de sus conciudadanos.

El primer filósofo de la historia fue. pues, ya ridiculizado por sus preocupaciones filosóficas, alejadas del sentido común de la vida cotidiana. Sin embargo, Tales no careció de sentido práctico: dirigió en Mileto una escuela de náutica, construyó un canal y tuvo veleidades políticas, entre las que se cuenta la elaboración de una constitución para la ciudad de Teos. Predijo un eclipse de sol que le dio fama de semidiós en un momento en que la ciencia estaba en embrión, y que permite saber exactamente que el filósofo vivía el día 28 de mayo del año 585 a. de C.. fecha en que se produjo el eclipse, según los astrónomos.

Los griegos distinguían dos tipos distintos de realidades: una natural, que se desarrollaba por sí misma (la physis o naturaleza) y otra artificial, producto de

la actividad humana y que no tenia en sí misma poder de auto desarrollarse (la techné o técnica).

Se ha dicho ya que el problema presocrático fue averiguar cuál era el principio material último de la physis. Este principio material o argé sería la esencia misma de las cosas, aquello de que están hechas todas las cosas del mundo, su sustancia material (en griego, su ousia).

Tales creyó que el primer principio era el agua, y quizá llegó a esta conclusión al observar que todos los seres vivos precisan del elemento húmedo para seguir viviendo: las semillas precisan ser regadas para generar las plantas; los animales y el hombre precisan el agua para vivir o mueren de sed. Esta idea de Tales no era absolutamente original: los poetas Hornero y Hesíodo habían afirmado que el dios Océano (que puede interpretarse como e! elemento húmedo) era el padre de todas las cosas; también en la mitología oriental se habla a menudo de un caos acuoso como fundamento del que todo surge. Por otra parte, la importancia concedida al agua pudiera ser un reflejo inconsciente de la importancia sociológica del mar como elemento esencial de la vida de Mileto, ciudad que basaba su subsistencia material en la pesca y en el comercio marítimo.

El principal mérito filosófico de Tales fue el de acuñar el concepto de «principio originario del que proviene todo ser», aunque la palabra urge que expresa exactamente este concepto sea de época posterior.

Tales tenía una visión antropomórfica del mundo. Utilizó su conocimiento del hombre como punto de referencia para su conocimiento de lo real (proyección antropomórfica). Así, creyó que todo lo que se mueve tiene un alma, lo que le indujo a creer que el hierro tenía alma, puesto que era atraído por el imán. Esta doctrina se conoce con el nombre de hilozoísmo (de hyie, materia y zoé, vida); es decir, es aquella concepción que cree que toda la materia natural es, en cierto sentido, materia viva. También se la puede denominar animismo.

Anaximandro (611-546 a. de C.).

También era habitante de Mileto. Suyo es e! Primer escrito filosófico de Occidente, ya que de Tales no se conserva nada escrito: ferifiseos o Sobre la Naturaleza. Lo mismo que Tales, no fue sólo un teórico especulativo, sino que demostró un cierto saber práctico: construyó un mapa de las tierras conocidas en su época, un globo celeste y un reloj solar.

Anaximandro creía que la respuesta de Tales al problema del argé. o sustancia primera de la que provienen todas las cosas, era ilógica: es absurdo suponer que las cosas de naturaleza seca (el fuego, por ejemplo) provienen del elemento húmedo, que es su contrario. Así, pues, para solucionar este problema imaginó que todas las cosas provenían de una sustancia eterna, completamente indeterminada, es decir, que no tenía ninguna cualidad definida, y que, por tal razón, podría llegar a adquirir cualquier determinación, podría convertirse en cualquiera de las cosas de este mundo. A esta sustancia indeterminada le llamó apeirón. Los primeros intérpretes concibieron el apeirón como el fondo infinito e inagotable del que todo se nutre.

La concepción de Anaximandro se conoce en filosofía con el nombre de monismo (de monos, uno) porque imagina que todas las cosas de este mundo provienen de una única realidad de fondo: el apeirón.

Para Anaximandro, las cosas del mundo se engendran a partir del apeirón y, cuando mueren, vuelven al apeirón. Ahora bien, este continuo engendrarse y

perecer hace que algunas cosas dominen sobre otras, lo que, para Anaximandro, es una injusticia cósmica (una adikía). Además de esto, creyó que, como compensación, existe una justicia cósmica (una dike) que restablecerá tarde o temprano el equilibrio, con lo que desaparecerá la injusticia. Esta noción de la justicia cósmica prefigura la idea de que la naturaleza está dominada por leyes, idea que tendrá fructíferas consecuencias para el pensamiento científico.

Intuyó también, adelantándose a su época, una de las ideas básicas de la filosofía del siglo XIX: la de que la especie humana procede por evolución de otras especies inferiores. En efecto, Anaximandro considero que los antepasados de los hombres fueron peces y, en consecuencia, poco a poco, éstos se acostumbraron a vivir en tierra.

Anaxímenes (588-534 a. de C.).

Era discípulo de Anaximandro y también ciudadano de Mileto. Para Anaxímenes, el principio de todas las cusas naturales era el aire. Opinó esto al concebir que el aire es aquello que permite existir a todos los seres vivos. Para él, el aire era el fluido vivificador. El aire es lo que da origen a la vida, lo que hace que tenga un alma (alma viene del latín anima, que. a su vez, proviene del griego uñemos, aire),

La escuela de Éfeso.

Heráclito (536-470 a. de C.)

Nació en Éfeso (Jonia). Se saben muy pocas cosas de su vida. Parece ser que era de familia acomodada, incluso aristocrática. De carácter retraído, se retiró a vivir solo a las montañas, donde se dedicó a la meditación, alimentándose de hierbas.

Se le atribuye un libro, que lleva el mismo título que los de la mayoría de presocráticos (Sobre la naturaleza), escrito en un estilo premeditadamente enrevesado, de oráculo o adivino, hecho en forma de aforismos o refranes breves. La dificultad de la comprensión de esta obra le valió el sobrenombre de «el oscuro».

Heráclito consideraba la realidad como algo esencialmente móvil y fluyente, en devenir.

Expresó esta idea metafóricamente: «No podemos bañarnos dos veces en el mismo río porque sus aguas fluyen constantemente y el río deja de ser el mismo que era antes». Todo pasa constantemente de un estado a su contrario, de la vida a la muerte, de lo seco a lo húmedo, etcétera. Todo cambia, pero no de forma anárquica, sino siguiendo un orden que impone la Ley (Logos). Para Heráclito, el origen de esta realidad en flujo continuo es el fuego. («Este cosmos no fue hecho por dioses o por hombres, sino que siempre fue, es y será, al modo de un fuego eternamente viviente, que se enciende y se apaga con medida».) De este fuego surgen los cuatro elementos básicos (aire, agua, fuego y tierra) que combinados constituyen todas las cosas del cosmos. La combinación de los cuatro elementos se produce mediante un enfrentamiento, una lucha. Así, para Heráclito, la lucha era una idea necesaria para la creación de la realidad. Esto le indujo a alabar el concepto de la guerra, y no sólo en un plano filosófico, sino también en un plano sociológico: en la sociedad, la guerra es buena porque decide qué hombres son los hombres superiores y qué hombres deben ser tratados como esclavos.

La escuela de Elea:

Jenófanes (570-480 a. de C.).

Nació en Colofón (Jonia) y llevó una vida errante, de rapsoda y poeta, hasta establecerse en Elea, donde fundó una escuela filosófica. Era un hombre de mentalidad independiente; sus viajes le enseñaron a pensar por cuenta propia, con un sentido crítico y antidogmático.

Jenófanes fue el primer teólogo de la historia de la cultura, el primero que trató el problema de Dios. Criticó a los dioses de la mitología griega porque estaban cortados en patrón humano, pareciéndose demasiado a los hombres. Y, si bien no llegó a una concepción monoteísta (creencia en la existencia de un solo Dios), sí creyó en una especie de politeísmo jerarquizado (hay varios dioses, pero uno de ellos es superior a todos los demás).

Jenófanes se rebeló contra la concepción de la cultura como un don de la divinidad y dijo: «Los hombres lo han conseguido todo mediante sus esfuerzos inquisidores». También se enfrentó con la escala de valores tradicionales que daban lugar preeminente a la fuerza; afirmó que la sabiduría es superior a la fuerza, la belleza y la destreza.

Parménides (540-470 a. de C.).

Era de la misma ciudad de Elea. Parece ser que fue discípulo de Jenófanes, pero como filósofo puede considerársele como muy superior. Se dedicó a cuestiones políticas, dando leyes civiles a su ciudad natal. Lo que se conserva de su obra se halla en un extenso poema titulado Sobre la Naturaleza.

La preocupación de Parménides no fue tan naturalista o física como la de sus predecesores. Con él, nace una nueva disciplina filosófica: la Metafísica, o ciencia que estudia el ser. El ser es la única cualidad que tienen en común todos los objetos del mundo; unos son blancos, otros negros; unos suaves, otros rugosos; unos circulares, otros rectos, pero todos los objetos son, todos poseen la cualidad de ser.

Las características especiales que según Parménides tiene e! ser (el ser es único, inmóvil, eterno, continuo etcétera) hacen que el concepto de ser se aproxime al concepto de Dios.

Zenón de Elea (siglo V a. de C.).

También era de Elea. Parece ser que fue el Discípulo predilecto de Parménides. Gracias a el, la escuela eleática recibió aquella forma típica que se ha conocido con el nombre de erística o dialéctica. La erística (de éris, lucha) es el arte del diálogo, de la disputa filosófica, de la argumentación.

En la escuela eleática se dio más importancia a los resultados de la argumentación abstracta que a tos testimonios de los sentidos (racionalismo epistemológico). Así, por ejemplo, Zenón negó la existencia del movimiento porque conceptualmente, mentalmente, es imposible imaginárselo, dado que el espacio es divisible en un número infinito de puntos, y para moverse de un punto a otro habría que atravesar infinitos puntos, lo cual es imposible.

La escuela Pitagórica:

El primer problema que se presenta al estudiar esta escuela es la verosimilitud de la existencia de un personaje llamado Pitágoras. Algunos estudiosos consideran que fue un individuo realmente existente, que nació en Samos (¿570-496 a. de C.?), ciudad de la que emigró por las dificultades que le causaba el gobernante Polícrates, estableciéndose en Cretona (Italia) cuando tenía 40 años. En esta ciudad desplegó su principal actividad matemática y filosófica, fundando una escuela.

Parece ser que Pitágoras no escribió nada, pero supo reunir a un grupo de hombres sabios, con los que realizó investigaciones filosóficas, a la vez que fundó una especie de comunidad con una estructura religioso-científica, fuertemente impregnada de ascetismo y misticismo. El estudio de la matemática fue considerado como un medio de perfeccionamiento espiritual.

La sociedad pitagórica fue un movimiento continuador de una religión primitiva; el orfismo, una religión pagana en la que se rendía culto al dios Dionisos (Baco), dios del vino y de la sangre, en cuyo honor se realizaban frecuentes orgías.

Históricamente cabe distinguir dos corrientes pitagóricas distintas: el circulo pitagórico antiguo y el círculo pitagórico nuevo.

El Antiguo Círculo Pitagórico es el grupo que el mismo Pitágoras fundó en Cretona. A este grupo pertenecieron una serie de sabios, entre los que podemos destacar a Alcmeón de Crótona, descubridor del cerebro como órgano central de la vida psíquica, y a Filolao, que supo, anticipándose a su época, que la tierra no ocupa el lugar central del cosmos. Esta primitiva secta se deshizo en la segunda mitad del siglo V a. De C. por razones políticas: los demócratas en el poder los expulsaron por sus ideas aristocratizantes y autoritarias.

Una vez expulsados de Cretona, los pitagóricos se establecieron en Tárente, formando el Nuevo Círculo Pitagórico. Este se subdividió en dos grupos: los acusmáticos, ascetas pordioseros que seguían al pie de la letra los supersticiosos preceptos prácticos, y los matemáticos, interesados por las ciencias y las artes, particularmente la música, la geometría, la medicina y la

astronomía.

En la sociedad pitagórica se admitían en plena igualdad de derechos a hombres y mujeres; la estructura de la propiedad era comunitaria, lo mismo que la forma de vida. Cuando la secta realizaba algún descubrimiento científico o matemático, se consideraba como un hallazgo colectivo o se le atribuía a Pitágoras, aún después de su muerte. Estos descubrimientos eran propiedad de la escuela y no podían ser revelados al vulgo.

La importancia de los números.

Para los pitagóricos, los números eran la esencia misma de realidades tan heterogéneas como el cielo, el matrimonio y la justicia.

Anteriormente, los griegos habían representado los números con letras del alfabeto. Los pitagóricos los representaron con puntos, estableciendo una estrecha relación entre matemáticas y geometría. El 1 era el punto, el 2 la línea, el 3 el plano o el triángulo y el 4 el cuadro o el sólido.

La teoría pitagórica del número implicó que se considerase que la naturaleza es un todo bien organizado y estructurado, que existía una legalidad cósmica subyacente a los fenómenos naturales. Dos ideas que, a partir de esta teoría, adquirieron plena importancia, son las ideas de armonía y proporción, que influyeron en múltiples aspectos de la vida griega: la poesía, la retórica, la arquitectura, la religión, la ética, etcétera.

La influencia del pitagorismo ha sido inmensa. En Platón, San Agustín, Santo Tomás de Aquino, Descartes, Spinoza, Leibniz, Hegel, etc., aparece esa mezcla de religión y razonamiento, de misticismo y lógica. Esta mezcla dio origen a la teología intelectualizada de Occidente, distanciándole del profundo misticismo contemplativo, metafísico e introspectivo de las civilizaciones orientales.

Los pluralistas:

A esta escuela se la denominó así para distinguirla de las anteriores, que eran monistas (del griego monos, uno). Los pluralistas creían a diferencia de los monistas, que la realidad se origina a partir de la conjunción de varios principios y no a partir de un solo principio o argé. Los principales pensadores pluralistas fueron: Empédocles, Anaxágoras, Leucipo y Demócrito.

Empédocles de Agrígento (492-430 a. de C.).

Fue un personaje muy extraño, mezcla de poeta, adivino y filósofo. Ejerció entre sus contemporáneos una fascinación enigmática. Creyéndose inmortal, se arrojó al cráter del volcán Etna, muriendo abrasado. Sus dos obras conocidas son Las Purificaciones y Perifiseos, escritas en verso y de las que sólo se conservan algunos fragmentos.

Para Empédocles, todo lo que existe se ha formado por combinación y mezcla, en determinadas proporciones. de las cuatro sustancias fundamentales: agua, aire, tierra y fuego, que son los cuatro elementos de que se compone toda realidad y que a su vez están compuestos de partículas inmutables. El mérito de Empédocles radicó en anticipar la idea científica de «elemento químico» (o «constituyente último cualitativo de la realidad»). Así, un objeto concreto del mundo empieza a ser (unión de partículas) o deja de ser (disgregación), pero las partículas básicas ni empiezan a ser ni dejan de ser; son eternas e indestructibles. De esta forma prefiguró otra idea científica que más tarde se tradujo como Ley de conservación de la materia (la materia no se crea ni se destruye; sólo se transforma), elaborada por Lavoisier.

Junto a estos cuatro elementos, y para explicar el origen del movimiento que los pone en contacto y Justifica su combinación, Empédocles introdujo la idea de «fuerza», pero con una envoltura religiosa. Hay dos tipos de fuerzas divinas: una agregadora o Filia (el amor) y otra disgregadora o Neikos (el odio). Estas dos fuerzas dominan alternativamente, sucediéndose una a otra en un proceso cíclico, y así el mundo se va formando (dominio del amor) y destruyendo (dominio del odio) en un movimiento eternamente repetido. La evolución del cosmos sería un eterno retorno.

Para Empédocles, en el origen de los tiempos, en el albor de la formación del mundo, el predominio del amor hizo que las cosas se unieran indiscriminadamente unas con otras y así se formaron multitud de seres monstruosos y deformes, de los que sólo sobrevivieron los más aptos, que son las especies existentes en la actualidad. Los seres humanos eran ambiguos, hermafroditas y estériles; en ellos cohabitaban dos principios: uno masculino y otro femenino; el odio separó estos dos principios y el amor humano emprendió una búsqueda desesperada de la otra mitad de uno mismo para retornar a la unidad primigenia, en la que hombre y mujer eran una y la misma cosa.

Anaxágoras de Klazomenes (500-428 a. de C.).

Expuso sus doctrinas en la Atenas de Pericles, de donde tuvo que huir a la muerte de éste, acusado por el vulgo de ateísmo y de falta de respeto a la religión tradicional.

Para Anaxágoras, la realidad no se compone tan sólo de cuatro elementos, sino de infinitos elementos cualitativamente distintos, de las partes pequeñísimas de que están hechas todas las cosas a las que llamó homeomerías o spérmata (gérmenes). En cada cosa material hay infinitas spérmata, pero la cosa toma aspecto exterior de la spérmata más abundante en ella. La formación de las diversas cosas las explicó por la unión de las homeomerías y el cambio de una cosa en otra por una reestructuración de las homeomerías que la componen.

Las cosas, pues, aunque estén formadas por los mismos constituyentes últimos, eran para Anaxágoras diferentes entre sí, porque estos constituyentes se agrupan en distintas formas, según la posición que ocupan.

Y así, la diferencia entre toda? las cosas no es una diferencia material cualitativa, sino una diferencia formal cuantitativa. Las cosas son distintas porque es distinta su disposición o estructura interna.

Anaxágoras introdujo la idea del Nous o Mente Universal, que es una especie de sustancia espiritual, un principio divino que combina las infinitas homeomerías causando la multiforme variedad de lo existente.

Los atomistas: Leucipo y Domócrito:

El fundador de la escuela atomista fue Leucipo (460-370 a. de C.), pero su obra está mezclada con la de su discípulo y continuador Demócrito (460-370 a. de C.) hasta un punto en que es difícil deducir cuál es la aportación personal de cada uno. Normalmente, se estudian sus ideas como si fueran expresión de un solo pensador.

La concepción del mundo de los atomistas es profundamente materialista: no admiten ningún principio espiritual, todo es materia, incluso el alma humana, Para los atomistas, los principios últimos de todas las cosas eran los átomos (los indivisibles). Los átomos se diferencian de las homeomerías en que no son sustancias con cualidades distintas, sino sustancias homogéneas; lo que diferencia unos de otros es una serie de aspectos cuantitativos, como la forma, el tamaño, el peso, etcétera.

Los átomos son impenetrables, pesados, eternos, indestructibles, ocupan un lugar del espacio en el seno de una especie de no ser o nada relativa que es el vacío. Los átomos son infinitos en número: no tienen cualidades materiales de ninguna clase que los distingan entre sí: todos son de la misma naturaleza, pero con una enorme variedad de formas distintas, que les hacen aptos para engarzarse, para complementarse unos a otros formando las múltiples formas aparentes de lo real.

Los aspectos cualitativos de las otras realidades no atómicas, tales como el sabor, el color, el calor, etc., constituyen algo que, según los atomistas, pertenece no tanto al objeto físico cuanto al sujeto que los percibe. Esta opinión de que la apariencia de las cosas se ve afectada por la subjetividad humana se conoce en filosofía con el nombre de subjetivismo.

Para explicar el movimiento de los átomos, Leucipo y Demócrito no recurrieron a principios espirituales exteriores a la materia (como Filia, Neikos, Nous, etc.), sino que su explicación es puramente materialista. Los átomos se mueven porque son pesados y están en el vacío; es decir, su movimiento es una caída, y en esta caída a distintas velocidades se produce la unión de unos con otros, formándose así la totalidad de lo existente.

Los sofistas:

Con el término «sofistas» se designa a un grupo de eminentes personalidades de la cultura y la filosofía griegas que vivieron en el siglo V a. de C. En la actualidad el término «sofista» tiene un valor semántico esencialmente negativo, debido a la tradición iniciada por los tres grandes clásicos de la filosofía griega (Sócrates, Platón y Aristóteles). En realidad, en su origen, el término sofista significaba sabio, hábil, competente, y era en este sentido que lo usaban quienes lo ostentaban.

Los orígenes del movimiento sofístico están estrechamente relacionados con el vasto cambio político y social que, después de vencer a los persas, implantó en Grecia regímenes democráticos (salvo Esparta). La democracia ateniense era una democracia directa, no representativa (como las actuales); es decir, todos los ciudadanos tenían la posibilidad de participar directamente en las decisiones públicas, a través de las frecuentes asambleas populares y tribunales públicos convocados. En estas intervenciones públicas, la posibilidad de hacer prevalecer las propias tesis dependía única y exclusivamente de la capacidad expresiva, retórica. Y aquí intervinieron los sofistas: su principal función (función que realizaban en forma de profesores ambulantes y cobrando un sueldo) consistía en enseñar un nuevo arte: la erística (de eris, lucha), concebida como el arte de persuadir y argumentar en

forma dialéctica; la erística era un procedimiento retórico, discursivo, que enseñaba la capacidad de sostener indiferentemente el pro y el contra de cualquier tesis, sin preocuparse de la verdad o la falsedad de lo defendido.

Aunque los sofistas explicaban sus técnicas y procedimientos a todo aquel que tuviera dinero para pagarlo, su objetivo pedagógico primario no era tanto

formar al pueblo como educar a los que debían ser caudillos de ese pueblo.

Para conseguir sus objetivos, los sofistas se dedicaron a estudiar profundamente toda una serie de cuestiones gramaticales y lingüísticas.

El lenguaje adquirió con ellos el carácter de instrumento. Enseñaron a los jóvenes atenienses a considerarlo como si fuese un arma, con un objetivo casi agresivo, que consistía en la mayoría de los casos en convencer a los demás para ocupar uno mismo puestos sociales de responsabilidad.

En política, los sofistas fueron los fundadores de la demagogia (conducción del pueblo) y la psicagogia (conducción de almas); en teoría del conocimiento

fueron los fundadores del escepticismo (doctrina que niega la posibilidad del conocimiento).

Con los sofistas, el hombre y las cosas humanas pasaron al primer plano de la problemática filosófica. Eran humanistas; creían que el único saber que merece realmente tal nombre es el saber práctico, útil para el hombre. Desde esta perspectiva, rechazaban la filosofía de la naturaleza de los primeros presocráticos.

A partir de sus críticas, los sofistas fundaron el subjetivismo o relativismo («la verdad de la cosa conocida es relativa al sujeto que la conoce»). Este relativismo subjetivista lo expresó perfectamente Protegerás (480- 410 a. de C.): «El hombre es la medida de todas las cosas».

Los sofistas fueron individuos cosmopolitas, apartidas, que viajaron frecuentemente por todo el mundo conocido. En este continuo viajar conocieron gran cantidad de costumbres y leyes, lo que les llevó a rechazar la idea imperante de que la ley era algo eterno y universalmente válido. Los sofistas fueron, en este punto, convencionalistas, no naturalistas.

Sócrates, Platón y Aristóteles fueron unos declarados antisofístas. Aristóteles ni siquiera los consideró en sus escritos y Platón habló siempre de ellos como hombres prácticos, como activistas políticos, pero no como pensadores teóricos, como filósofos, tratándoles siempre despectivamente.

LA FILOSOFÍA CLÁSICA GRIEGA:

Sócrates (469-399 a. de C.).

Nacido de padre escultor y madre comadrona, fue un buen ciudadano de su patria natal, Atenas, a la que sirvió como soldado en varias batallas de la guerra del Peloponeso. Sin embargo, jamás quiso participar en actividades políticas, por impedírselo sus convicciones filosóficas. Al final de su vida se presentó contra él la acusación de no creer en los dioses de la ciudad y corromper a la Juventud; fue considerado culpable y se le condenó a suicidarse bebiendo cicuta. Su discípulo Platón haría más tarde, la apología del sereno comportamiento de Sócrates frente a la muerte.

Los restos conservados de las obras que nos hablan de Sócrates (los diálogos de Platón, Antístenes y Esquines) difieren en muchos aspectos concretos, pero todos ellos están orientados a ensalzar la personalidad del maestro.

El punto de partida de la filosofía socrática es el problema moral, la autoconciencia ("conócete a ti mismo»). Desarrollando esta idea. Sócrates se preocupó fundamentalmente por problemas éticos y procuró investigar conceptualmente la esencia permanente de lo justo, lo bueno, lo bello, etc. Sus investigaciones revisten la forma de preguntas sobre conceptos generales de carácter moral: ¿Qué es la piedad?, ¿qué es el valor?, ¿qué es el autodominio?

Sócrates conoció muy a fondo las obras de los antiguos filósofos de la naturaleza, pero trasladó su interés del universo al ser humano.

El conocimiento, auténtico para Sócrates, no era el saber por el saber, el saber teórico, sino la techne o saber práctico, que tiene una utilidad para el hombre; y enceste sentido la medicina era el saber por excelencia.

Sócrates pretendió fundamentar un conocimiento riguroso, hacer de la filosofía una ciencia. Para ello defendió el método inductivo y condenó el método deductivo de los presocráticos: no hay que partir de afirmaciones sobre la totalidad del mundo, como hacen los primeros filósofos, sino observar empíricamente, experimentalmente, la realidad concreta y. en todo caso, inducir de aquí leyes o principios generales.

Platón (428-347 a. de C.).

Nació en Atenas. Su verdadero nombre era Aristocles; el de Platón, con que ha pasado a la posteridad, era un mote que significaba «ancho de espaldas».

Perteneció a una clase social acomodada, lo que le permitió recibir una educación esmerada en diversas materias: literatura, gimnasia, música- pintura, poesía, etc. Inició sus estudios filosóficos con Cratilo, discípulo de Heráclito y los perfeccionó, a partir de los 20 años. con Sócrates- Fue discípulo de éste y recibió su influencia hasta un punto tal que ha sido difícil decidir cuáles de sus aportaciones filosóficas son originales y cuáles son obra de su maestro.

Tras la muerte de Sócrates. Platón se dedicó a viajar por el mundo conocido: en Egipto y Cirené entró en contacto con el saber matemático y astronómico de su tiempo: en la Magna Grecia pasó algún tiempo con una secta de pitagóricos, y en sus tres viajes a Sicilia trató de crear un régimen político en el que experimentar sus teorías sobre el Estado, expuestas en su obra La República, pero sin conseguir resultados positivos.

A los 40 años de edad fundó la Academia, primera escuela filosófica organizada en plan pedagógico. Enseñó en ella durante veinte años los más diversos temas: filosofía, matemática, astronomía, zoología, etcétera.

Los años de la Academia fueron los de su madurez creadora y durante ellos escribió sus obras más importantes: una Apología de Sócrates, 34 diálogos y 13 cartas (quizás apócrifas). La obra platónica es una de las primeras obras verdaderamente filosóficas por lo que tiene de saber totalizador y universal, ya que trata de los más diversos aspectos de la cultura: político, ético, físico, astronómico, teológico, etcétera.

Platón sufrió la influencia de cuatro grandes filósofos: de Pitágoras adoptó elementos del orfismo: la tendencia religiosa, la creencia en la inmortalidad del alma humana, el tono sacerdotal: de Parménides aprendió que la auténtica realidad es eterna, inmutable e intemporal, y que el cambio que parecen captar nuestros sentidos corporales no es mas que eso: apariencia, ilusión; de Heráclito extrajo la visión crítica del inmovilismo parmenídeo: el dinamismo heraclíteo afirma que nada es permanente («todo fluye») en el mundo sensible; de Sócrates, la preocupación por problemas éticos y sus ideas políticas aristocráticas y antidemócratas.

Platón expuso su doctrina en forma de diálogos, tal vez porque en su época era preponderante la forma de comunicación oral y porque el diálogo es la forma de escribir que más se asemeja a la de hablar.

Para Platón, el mundo inteligible es el único mundo que se merece verdaderamente el nombre de realidad. pues él es quien proporciona las formas, tas ideas, los modelos, de los cuales el mundo natural no es más que mera copia, reflejos, imitación. Por otra parte, la distinción platónica entre un mundo sensible y un mundo inteligible lleva aparejada la distinción entre conocimiento empírico (sensitivo) y conocimiento intelectivo.

Platón fue el autor de la primera utopía política de la historia de la cultura. Una utopía es la descripción de una imaginaria sociedad perfecta, con un carácter programático (es decir, con la intención de que la sociedad existente se rija, en un plazo mayor o menor de tiempo, por los principios políticos enunciados en la utopía).

La utopía de Platón se encuentra en su obra más conocida: La República. Su planteamiento político es muy original. Se basa en su propia teoría de que la sociedad no será perfecta hasta que los filósofos se hagan reyes o los reyes se conviertan en filósofos. En términos actuales, diríamos que lo que nos propone Platón es una especie de régimen de dictadura de los intelectuales (Política).

Aristóteles (384-322 a. de C.).

Nació en Estagira (región de Tracia). Fue hijo del médico de cabecera del rey Amintas de Macedonia. A los 18 anos entró en la Academia platónica, y en ella permaneció durante dos décadas, hasta la muerte de Platón, por quien siempre sintió una gran admiración. En el año 342 a. de C. fue llamado por el rey Filipo de Macedonia para que se encargara de la educación de su hijo Alejandro Magno. En el año 335 a. de C. regresó a Atenas y fundó su propia escuela: el Liceo (así llamado por estar en la plaza de Apolo Licio), que al principio tuvo características similares a las de la Academia, pero que con los años se convirtió en un círculo de investigación científica y cultural. Los peripatéticos (que así fueron llamados los componentes de la escuela aristotélica) realizaron estudios de diversas materias y acumularon sus conocimientos enciclopédicos en una especie de archivos.

Aristóteles dividió sus escritos en dos grandes familias:

Exotéricos: destinados a la publicidad (la mayoría se han perdido).

Esotéricos o acromáticos: usados como apuntes de clases en el Liceo, fueron publicados casi todos tres siglos después de su muerte.

La primera época de Aristóteles es puramente platónica, tanto en la forma como en el contenido. En su época de transición se enfrentó con algunas de las ideas del maestro, especialmente con su teoría de las ideas, aunque siempre con mucho respeto («Siendo Platón y la verdad igual de amigos míos, siento el imperioso deber de colocar a la verdad por delante»). Y, por fin, ya en su época de madurez, en el Liceo, elaboró sus propias teorías filosóficas.

La obra de este período de esplendor puede dividirse así;

Escritos lógicos: Categorías. Predicamentos, Analíticos, Tópicos, agrupados más tarde bajo el nombre de Organon (o Instrumento).

Escritos metafísicas: ocho libros de la filosofía natural y catorce libros de la filosofía primera o metafísica.

Escritos físicos: Sobre el cielo. Generación y corrupción, Meteorología, Historia de los animales, del alma, De la sensibilidad. De la memoria, del sueño y la vigilia, De la respiración, etcétera.

Escritos ético-políticos: Etica a Nicómaco. Política, Ética a Eudemo, Gran ética, Constitución de Atenas.

Escritos estéticos: Poética, y Retórica.

La lógica, como ciencia formal del saber, nació con Aristóteles. Y con él quedó perfectamente constituida en su forma clásica.

Las ideas lógicas más relevantes de Aristóteles se encuentran en su obra Analíticos. En ella concibe a la lógica como un análisis, y en este sentido la compara con la anatomía.

La lógica:

Mientras la ciencia anatómica sería un análisis de los cuerpos, la ciencia lógica sería un análisis del pensamiento o del medio con el que se expresa este pensamiento: el lenguaje. Aristóteles descubrió que el espíritu (el pensamiento, el lenguaje) posee una estructura interna similar a la de la materia. Así, desmenuzó el espíritu humano y extrajo tres elementos fundamentales: el concepto, el juicio, y el raciocinio.

El concepto es la representación intelectual abstracta de un objeto. El hombre conoce las cosas que le rodean de una manera sensible (este monte, esta silla, este hombre), pero tiene una facultad (abstracción) que le permite prescindir de las características concretas y accidentales de los objetos y referirse a sus aspectos esenciales, es decir, le permite saber qué es el monte, la silla, el hombre, etcétera, Estos aspectos esenciales constituyen la idea, el concepto o, en términos aristotélicos, el universal.

Aristóteles clasificó los conceptos en 10 grupos distintos: una sustancia y nueve accidentales (cualidad, cantidad, relación, tiempo, lugar, acción, pasión, estado, posición).

Cuando se unen dos o más conceptos para obtener un enunciado acerca de la realidad, se forma un juicio. Un juicio es verdadero cuando se adecua con la realidad, es decir, cuando los dos conceptos que se unen en el juicio se refieren a dos objetos efectivamente relacionados en la realidad.

El raciocinio es aquella forma lógica que consiste en inferir un juicio desconocido a partir de otros conocidos. Hay dos clases de raciocinios: los deductivos (que a partir de una afirmación universal deducen una afirmación particular).

Y los inductivos (que siguen el camino inverso: van de la recolección de datos particulares a la afirmación de una verdad universal). Para Aristóteles, la forma perfecta de raciocinio es el deductivo, al que llamó silogismo. La teoría de los silogismos (descripción de su forma, de su empleo, de sus leyes, etcétera) constituye el núcleo de la lógica aristotélica.

La metafísica:

Aristóteles es también el fundador de una nueva disciplina filosófica: la metafísica.

El objeto fundamental de estudio metafísico es el ser de las cosas. Las distintas ciencias particulares estudian los objetos de este mundo ateniéndose a características específicas de ellos; así, la física estudia

los objetos en cuanto móviles, la química, en cuanto mutables y reorganizables, la biología, en cuanto vivos, etcétera. La metafísica estudiará a los objetos en cuanto existentes y la definió así: «Es la ciencia del ser en cuanto ser». Ahora bien, Aristóteles no dedicó su atención a todos los seres, sino a aquel ser modélico, arquetípico que es Dios, el más perfecto de todos los seres. Así, la Metafísica se convirtió en una especie de teología. Las concepciones éticas de Aristóteles no son muy originales, limitándose a ser la formulación en términos filosóficos de las ideas dominantes sobre el ethos (comportamiento, conducta) en la sociedad de su tiempo.

La política:

La obra política de Aristóteles es una de las primeras grandes sistematizaciones de la política de los pueblos. En ella partió de un enorme cúmulo de material empírico (el estudio de las constituciones políticas de la mayoría de las ciudades conocidas de su época). Para él, el Estado es la forma superior de las comunidades humanas. La primera institución natural es la familia (basada en dos tipos de relaciones: marido-mujer, amo-esclavo). La unión de varias familias constituye una aldea y la unión de varias aldeas autónomas y autosuficientes constituye un Estado, una polis. Según Aristóteles el hombre sólo puede realizarse plenamente en el interior de una comunidad política. Lo definió como zoon politíkón, o sea, «animal político».

En cuanto a las formas de gobierno, delineó especulativamente un cuadro de regímenes políticos posibles, considerando tres formas de gobierno aceptables y tres formas condenables:

Monarquía: Gobierno de uno solo.
Aristocracia: Gobierno de los mejores.
Democracia: Gobierno de la multitud.
Todos estos sistemas deben buscar el bien y la felicidad de todos. Cuando esto no ocurre aparecen perversiones o degeneraciones:

La Monarquía da lugar a la Tiranía.
La Aristocracia da lugar a la Oligarquía.
La Democracia da lugar a la Demagogia.
Aristóteles insinúa que el gobierno ideal puede ser el de una clase intermedia. De cualquier forma, afirma que cualquier forma de gobierno es buena si respeta la felicidad, el bien y utilidad de todos.

Un gobierno que actúe correctamente ha de cumplir:

Esté de acuerdo con la naturaleza humana.
Esté de acuerdo con las condiciones históricas concretas que se dan.

EL PENSAMIENTO FILOSÓFICO CRISTIANO:

El cristianismo no es una filosofía propiamente dicha, sino una religión que, tal como queda expresado en los dogmas de la Iglesia católica, «fue fundada por Jesucristo, hijo de Dios, enviado por Dios Padre como Mesías, para salvar a los hombres según habían anunciado los profetas hebreos».

La designación de cristianos se dio por primera vez a los habitantes de Antioquía que profesaban la fe predicada por San Pablo.

La religión cristiana se convirtió en menos de tres siglos en la religión oficial del Imperio romano y se arraigó tan profundamente a los más esenciales aspectos de la cultura occidental que logró sobrevivir a la caída del propio imperio y convertirse en el substrato básico de la civilización occidental.

Los pensadores que aportaron los elementos decisivos para permitir que el cristianismo se configurara como religión oficial del Estado fueron los apologetas, así llamados porque en sus escritos se dedicaron a hacer la apología del cristianismo.

La esencia definitoria del cristianismo como religión es su monoteísmo trascendente (la creencia en la existencia de un solo Dios, que es algo completamente distinto del hombre y del mundo, algo que los trasciende a ambos). Esta concepción monoteísta, cuya proyección actual es casi universal entre todos los creyentes, fue en un principio elaborada exclusivamente por la civilización israelita, que la consideraba verdad

exclusiva y revelada directamente por Dios.

En la historia sagrada del pueblo judío se encuentra el núcleo básico de la gestación del cristianismo.

Los filósofos cristianos adoptaron muchas ideas del pensamiento griego pagano. De los escépticos epicúreos adoptaron argumentos contra el politeísmo. Aristóteles les prestó una serie de conceptos filosóficos (como los de sustancia, causa, materia) que eran imprescindibles para tratar los delicados y sutiles temas de la teología cristiana (la creación del mundo a partir de la nada. la Santísima Trinidad, etc.). La moral estoica aportó algunos elementos a la ética cristiana. El platonismo, con su desprecio del mundo sensible, su creencia en la inmortalidad del alma humana y la afirmación de la existencia de un mundo celestial fue una prefiguración del cristianismo, refiriéndose a Platón dijo San Agustín: «Nadie se ha acercado tanto a nosotros».

Podemos dividir la filosofía cristiana medieval en dos grandes periodos: la Patrística y la Escolástica.

LA PATRÍSTICA: Es el conjunto de dogmas elaborados por los Padres de la Iglesia y los concilios.

San Justino fue el primero que trató de conciliar la fe reveladora y el conocimiento filosófico racional. Para él, la filosofía era el don más precioso que Dios había hecho a los hombres, por lo tanto no podía haber contradicción entre filosofía y religión.

Tertuliano (siglos II y III) dio una respuesta menos sensata, más fideista y religiosa, al anunciar Credo quia absurdum («Solo creo lo que es absurdo, lo que repugna a la razón»).

Lactancio fue un ecléctico: consideraba que tomando las verdades parciales que se contenían en las especulaciones de los filósofos griegos se obtendría un corpus doctrinal filosófico racional equiparable con la verdad teológica revelada.

El gnosticismo fue una fusión de elementos escriturísticos y cristianos, griegos y orientales (pitagorismo, platonismo, judaísmo y teosofía esotérica se entremezclaban). Trataron los mismos temas que la ortodoxia cristiana, pero cayeron en la herejía. Sus principales aportaciones fueron:

- sustitución de la fe por una forma de conocimiento racional llamada gnosis.

- afirmación de un dualismo entre Dios y la materia, posteriormente mejor desarrollado por otra herejía: el maniqueísmo.

- desarrollo de la noción de Dios desconocido (el Dios del Antiguo Testamento no es el verdadero Dios, pues ha creado la materia, origen del mal).

Orígenes (184-253) abogó por la utilización de pruebas filosóficas en la especulación teológica; como Parménides. creía que la esférica era la forma perfecta y en un texto, afirma que los bienaventurados entrarán en el cielo rodando porque habrán resucitado en la más perfecta de las formas, la esférica.

El Concilio de Nicea, celebrado el año 325, estableció las verdades de la religión cristiana en forma dogmática e indiscutible. A partir de este momento,

la especulación de los Padres de la Iglesia fue limitada, no pudiendo enfrentarse a ninguno de los dogmas y verdades oficialmente decretadas, salvo riesgo de excomunión. Esta intangibilidad del dogma impuso la definición de la filosofía como ancilla theologiae, es decir, como esclava de la filosofía de Dios, como sierva de la teología.

San Agustín (354-430).

San Agustín nació en Tagaste, una ciudad del norte de África, de padre pagano y madre cristiana (Santa Ménica). Durante su juventud llevó una vida turbulenta, entregado a diversiones y placeres de carácter pagano.

El problema filosófico que impulsó a San Agustín hacia el cristianismo es un problema que ha movido a grandes sabios de todas las épocas: la búsqueda de la felicidad. El opinó que la verdadera felicidad consiste en la sabiduría, por lo que toda su vida consistió en una larga investigación de la verdad.

Fue un escritor sorprendentemente prolífico: parece ser que escribió casi 500 obras, de las que las más importantes entre las conservadas son: Las confesiones, La verdadera religión, La ciudad de Dios, La inmortalidad del alma y La ciencia cristiana.

En la filosofía agustiniana, el punto de partida de toda reflexión filosófica es la existencia indudable de un Yo filosofante. No se puede ser un escéptico consecuente, no se puede dudar de todo, pues para dudar siempre hay que presuponer que existe un sujeto que duda. En la duda y el error encuentra San Agustín la seguridad de la propia existencia- La siguiente frase expresa estas ideas: si enim fallor, sum (si yerro, existo).

La filosofía agustiniana no es más que la formulación cristiana del pensamiento platónico. Para Platón existían dos clases de realidades: la sensible y la ideal, y las cosas naturales participaban de la realidad superior de las Ideas; para San Agustín, las verdades particulares que adquiere el hombre mediante la ciencia participan de las verdades absolutas divinas.

San Agustín fue uno de los fundadores de la disciplina filosófica llamada filosofía de la historia, germen de lo que en la actualidad es la sociología.

Cuando Roma fue saqueada por los bárbaros de Alarico, los paganos atribuyeron el desastre al abandono de los antiguos dioses y dieron la culpa al cristianismo; decían los paganos que mientras Júpiter fue venerado, Roma fue poderosa, pero que al ser abandonado por los emperadores cristianos, Júpiter dejó de protegerla. San Agustín intentó responder a este ataque escribiendo su más monumental obra: La ciudad de Dios, que poco a poco fue superando el proyecto original hasta convertirse en una completa concepción cristiana de la historia.

La idea fundamental de La ciudad de Dioses que la historia tiene un sentido, se dirige hacia una meta, señalada por la providencia divina. Los pueblos pueden rebelarse contra este destino que les impone la providencia divina y formar una «ciudad terrena», pero pueden también acatar esta ley histórica que les señala Dios y constituir así la «ciudad divina».

Estos dos esquemas intuitivos (la ciudad terrena y la ciudad divina) le sirvieron a San Agustín para señalar la oposición política entre el Estado y la Iglesia. Durante toda la Edad Media, gracias a la influencia de la Iglesia y a la debilidad de los monarcas y emperadores. los sistemas políticos dominantes fueron teocracias (gobiernos de inspiración divina), pero con la llegada de la reforma protestante pasó a primer plano la doctrina contraria: el erastianismo, que predicaba el dominio y la superioridad temporal del Estado sobre la Iglesia.

LA FILOSOFÍA MEDIEVAL: LA ESCOLÁSTICA:

Por escolástica se entiende aquella parte de la filosofía de la Edad Media europea que abarca desde la época del Imperio de Carlomagno (siglo VIII) hasta el Renacimiento (siglo XV). El nombre de escolástica proviene del hecho de que esta filosofía se elaboró en las instituciones eclesiásticas, especialmente las escuelas conventuales, catedralicias o palatinas, de las que surgieron las primeras universidades. En aquellas escuelas se enseñaron las siete artes medievales: el trivium (las llamadas materias literarias: dialéctica, gramática y retórica) y el quadrivium (las llamadas materias científicas: aritmética, astronomía, geometría y música).

Revelación y Razón:

Antes de la aparición de las primeras universidades las escuelas medievales estaban divididas en dos secciones: la schola externa (que se ocupaba de las ciencias «humanas» y estaba especializada en la formación cultural de los seglares) y la schola interna (que se ocupaba de la teología y se especializaba en la educación de los clérigos). Tanto en una como en otra, las enseñanzas se impartían en dos formas: la lectio (la lección), consistente ei una clase magistral, y la disputado (la polémica), que era una controversia entre el maestro y los discípulos acerca de un tema filosófico.

Las dos bases fundamentales del conocimiento escolástico eran la autoridad o revelación y la razón. La revelación se fundaba en las Sagradas Escrituras, en las conclusiones de los concilios, en el pensamiento de los Padres de la Iglesia y, en definitiva, en la tradición. La razón operaba en discusiones que no pusieran en cuestión la premisa de la omnipotencia y omnipresencia divinas, así como la elaboración de conceptos filosóficos, buscando la conciliación entre las tesis opuestas que a veces se hallaban en el campo de la revelación. Esta era considerada jerárquicamente superior a la razón.

Hasta San Agustín la filosofía cristiana estaba influida por el pensamiento de Platón. Después se inició una etapa en la que la influencia de Aristóteles fue Fundamental

Santo Tomás de Aquino (1224-1274).

También llamado Doctor Angélico, nació en el castillo de Rocasecca, en Lombardía, cursó sus primeros estudios en la abadía de Montecassino, ampliándolos en la universidad de Napóles, en donde conoció a San Alberto Magno, quedando profundamente impresionado por el pensamiento de éste. Ingresó en la orden dominica y enseñó teología en París, y posteriormente, en numerosas ciudades italianas (Agnani, Orbicto, Roma). Falleció cuando se dirigía al concilio de Lyon, al que había sido invitado por el Papa Gregorio X.

A pesar de que el tomismo es presentado general mente como una vía filosófica absolutamente distinta del pensamiento de San Agustín, ello no es correcto, pues ambos parten del mismo fundamento común, es decir, las bases del cristianismo. Lo que sí cabe señalar es que mientras San Agustín considera como predominante el «orden del corazón». Santo Tomás coloca

como prioritario el «orden del intelecto». Resumiendo: en el primero, domina el sentimiento; en el segundo, la razón, pero siempre aceptando la superioridad de la revelación providencial.

Por otra parte, en Santo Tomás hay un gran esfuerzo por asimilar las ideas de Aristóteles, presente en toda su obra, aunque mezcladas con las aportaciones filosóficas de los antiguos Padres de la Iglesia y recogiendo incluso alguna influencia de los filósofos árabes. Puede añadirse que la obra tomista no fue excesivamente original, pero sí un gran esfuerzo de sistematización del saber que hasta entonces permanecía disperso.

FILOSOFÍA MODERNA:

Comprende todas las manifestaciones del pensamiento cronológicamente situadas entre el final de la filosofía cristiana medieval y el pensamiento final de la Ilustración.

Este periodo se define especialmente por oposición al escolasticismo. Su fuerza radica en su capacidad crítica, que puso en cuestión las tesis de la escolástica. Frente al rígido esquema medieval, el pensamiento moderno se definió a través de las características que se resumen a continuación.

Autonomía del pensar:

Los filósofos modernos se resistieron progresivamente a solicitar el tutelaje y el dictamen de los dirigentes de la Iglesia respecto a sus tesis y especulaciones. Comenzó una auténtica lucha para liberarse del dictado del dogma teológico. Los filósofos modernos abandonaron las reglas tenidas por indiscutibles y los métodos universalmente aceptados, para establecer sus propias normal: de verificación: coherencia racional, comprobación empírica, duda metódica, etc., rompiendo con la fidelidad a lo establecido.

Libertad de razonar:

La filosofía moderna intentó forjar una nueva concepción del mundo y de la sociedad y, aunque inicialmente no prescindió absolutamente de la influencia religiosa, postuló la resolución de los problemas mediante la libertad de razonamiento. Abandonó así progresivamente las verdades absolutas o reveladas, intentando sustituir lo sobrenatural por lo natural, lo divino por lo humano, lo celeste por lo terrenal, resolviendo zanjar definitivamente la polémica entre la fe y la razón en favor de esta última.

Liberación individual:

La nueva filosofía contribuyó a la liberación de la individualidad, de un modo que antes sólo se produjo en la Grecia clásica. Esta contribución fue casi simultánea a la lucha por la liberación de los grupos nacionales que pugnaban por quebrar el imperialismo medieval. De algún modo, la filosofía moderna se vincula al surgimiento de las nacionalidades.

La formulación científica:

Otro rasgo del pensamiento moderno fue la intención de aproximar la filosofía y la ciencia. Fue en esta época de la historia cuando comenzaron a estructurarse las ciencias naturales, entendidas como un sistema de conocimientos rigurosamente clasificado y verificado. El pensamiento moderno acabó convirtiendo a la filosofía en colaboradora de la ciencia. A partir de esta época fue frecuente que una misma persona reuniera la doble condición de científico y filósofo. Galileo y Newton son grandes ejemplos de este cambio. que alcanzó hasta la época contemporánea, como lo demuestra Bertrand Russell. En esta perspectiva, los dos factores más importantes de la ciencia moderna (utilización concreta de la experiencia del investigador y mentalidad matemática) fueron también dos de los temas filosóficos más apasionadamente discutidos, hasta tal punto que dio lugar a dos de las más destacadas escuelas filosóficas de la Edad Moderna: el racionalismo, que se fundó en tos aspectos lógico-racionales del conocimiento, y el empirismo, que afirmó la validez absoluta de la experiencia en el ámbito del conocimiento científico-filosófico.

Laicización:

La nueva filosofía planteó tres condiciones importantes que a largo plazo resultaron decisivas: la laicización (liberalización de tas costumbres respecto a la influencia religiosa), la extra oficialidad (liberación e independencia de los comportamientos respecto de la tutela imperial) y la sustitución del latín por los idiomas de las distintas nacionalidades.

Los filósofos importantes dejaron de ser clérigos y sus enseñanzas dejaron de estar respaldadas por las instituciones políticas y por la Iglesia, penetrando hacia el pueblo a través del idioma nacional.

En general, se acostumbra a dividir la filosofía moderna en tres grandes periodos: el Renacimiento, el Racionalismo, el Empirismo y la Ilustración.

Las disciplinas filosóficas que gozaron de mayor importancia en la Edad Media eran la teología y la metafísica. La Edad Moderna no prescindió totalmente de ellas e incluso se llegaron a proponer nuevas elaboraciones metafísicas como el panteísmo de Spinoza, pero su campo de interés primordial lo constituyó la problemática en torno a la teoría del conocimiento.

RACIONALISMO Y EMPIRISMO:

El Renacimiento: ciencia y humanismo en el origen de la modernidad.

El Renacimiento hemos de entenderlo como consecuencia de la crisis del siglo XIV que significa el fin del feudalismo y el comienzo del mundo burgués. Le Golf afirma que esta crisis se debe al límite de la tecnología medieval (artesanía) para responder a las nuevas necesidades que se le plantean.

Hacia 1300 o 1350 surge una crisis social por las epidemias de peste: las gentes se refugian en los burgos produciéndose una concentración de la población. Se estanca y paraliza la agricultura debido a esta reducción de la mano de obra por las epidemias y las migraciones.

Ante esta situación, el régimen feudal (basado en el pacto entre el señor y el vasallo por el cuál éste le trabaja la tierra y el señor le defiende) cae y el señor feudal se ve obligado a comprar la mano de obra. Surge entonces la burguesía, concepto que en un principio se refiere a los habitantes de los burgos -ciudades- venidos del campo, que pasó a designar una nueva clase social que, frente a la aristocracia, busca la fuente de riqueza en el trabajo, bajo la afirmación de que el hombre vale lo que produce.

Con los finales de la crisis, la población demuestra una actitud de búsqueda y desarrollo de los deseos de vivir. En este clima surgen una serie de fenómenos:

Fenómeno de movilización social: el hombre comienza a pensar que la condición social es un producto que hay que ganar.
Fenómeno vertical social: la nobleza pierde paulatinamente valor, ganándolo la burguesía.
(Marx afirmó que es en esta época cuando surge el capitalismo. )

Las naciones modernas surgen con la burguesía y son un fenómeno burgués. El poder de los reyes va creciendo en las ciudades, estando las monarquías amparadas por el capital burgués. La transformación del poder y el régimen feudal monárquico trae como consecuencia la unificación de las leyes, que hasta entonces eran múltiples.

Un fenómeno fundamental de ésta época, y que se da preferentemente en el s XV, es la revolución tecnológica, que tiene unas consecuencias que cambian la historia:

El invento de la brújula, que supone una nueva posibilidad de arriesgarse más allá del espacio conocido, abriéndose las posibilidades de los descubrimientos y de las colonizaciones.
El telescopio, invención de Galileo, contribuye de una forma decisiva el cambio de la concepción del mundo. El hombre se da cuenta de la infinitud del mundo y cambia su visión geocentrista por la heliocentrista.
La pólvora, que supone la revolución militar y la muerte de las costumbres caballerescas. Los nuevos ejércitos, basados en el poder de la artillería y tácticas de guerra y no en el potencial de caballería, son mucho más costosos y sólo los reyes pueden mantener ejércitos poderosos, siendo éste un factor más que explica la perdida de poder de los señores feudales.
La imprenta, de Gütemberg, permite el comienzo de la cultura escrita, que hasta ahora había estado restringida a los monasterios. Se desarrollan las Universidades, que pronto adquieren una especial importancia para la secularización de la cultura.
El elemento que más vigorizó a la economía fue el descubrimiento de nuevos mercados y la creación de nuevas industrias, posibilitado en parte por la caída de los turcos. Se crean ligas comerciales en los Países Bajos y las primeras colonias. Se crea el mercado de África y concluye el descubrimiento de América, entrando nuevos productos y metales preciosos. Se comienza a implantar la industria metalúrgica, relojera y cristalería, que desbancan el predominio textil.

Todos estos cambios tecnológicos poseen una serie de consecuencias económicas, políticas e ideológicas; pero, especialmente, un cambio profundo de la actitud del hombre frente al mundo.

Con el Renacimiento aparece el naturalismo, que valora la naturaleza y la vida sensible; esto hace que se dinamice el trabajo para poder gozar posteriormente de la naturaleza. Esta actitud naturalista aumenta la curiosidad intelectual, la valoración del lujo, los viajes, las exploraciones y todo lo que represente contacto con lo natural. Se comienza a valorar el paisaje y a humanizar el arte. La cultura se va haciendo progresivamente laica e independiente de la autoridad eclesiástica y de los dogmas religiosos.

Las pruebas de este naturalismo y de su cultura laica son:

El cambio de la actitud respecto de la muerte. El sentido laico de la muerte iguala a todos los hombres. La muerte se suele ver como un castigo, o un final o tránsito, de hay que haya que activar la energía para gozar lo máximo posible de la vida.
El tema de la fama es la solución laica a la supervivencia. El hombre medieval creía en el otro mundo; la fama, en cambio, será la forma de sobrevivir tras la muerte en el Renacimiento.
Aparece el tema de la fortuna. El hombre medieval cree en la intencionalidad y providencia de Dios en el mundo. En el Renacimiento la cultura se descristianiza y aparece las ideas de fortuna y predeterminación; la suerte guía al hombre y el azar vuelve a ocupar un papel importante.
Hay una valoración ética de la persona. El ideal de la vida no es ya seguir un modelo -como los sabios helenísticos o los santos del cristianismo-, sino afirmar la propia personalidad y el propio modelo de vida.
Comienza la independencia del poder político frente a los Papas, como consecuencia del refuerzo del poder de los reyes tras la caída del régimen político feudal. Los pensadores más importantes toman partido por la independencia de ambos poderes; no con la intención de reforzar el poder de los reyes, sino porque piensan en el poder de la Iglesia como espiritual y no concreto, y, por lo tanto, independiente del Estado.
El núcleo ideológico del Renacimiento es el Humanismo, que podemos definir como la nueva cultura que surge a partir del s XV que se centra en el hombre (antropocéntrico) y que tiene como finalidad al hombre (antropotélico). Los temas más importantes que desarrolla el humanismo son: El tema del sujeto y de su libertad, la relación del sujeto con Dios, y la relación del sujeto con el mundo y la naturaleza. El Renacimiento se va a destacar por la vuelta a los ideales grecolatinos y por la interpretación libre de la Biblia.

Como grandes humanistas podemos destacar: Leonardo da Vinci, Tomas Moro y Pico della Mirandola.

A ellos, sobre todo Pico, se debe la ruptura con la filosofía medieval. Así destacamos los planteamientos:

El hombre es capaz de hacer el bien por sí mismo, frente a la naturaleza humana corrompida de la filosofía medieval, que afirmaba que el hombre tiene tendencia al mal.
El hombre se considera un ser autónomo, que elige libremente su destino y acepta las consecuencias de sus actos, frente a la filosofía medieval que afirma que el hombre sólo puede salvarse por la gracia y fe divinas.
Los problemas mecánicos planteados por la nueva astronomía no podían ser resueltos por la mecánica de Aristóteles. Los aristotélicos vieron en este hecho una argumentación contra la nueva astronomía, pero Galileo y Newton demolieron sus objeciones con una mecánica científica moderna y ordenada.

Rene Descartes (1596-1650).

Descartes es el padre de la filosofía moderna. Sus obras más importantes son:

Reglas para la dirección del espíritu.
Principio de Filosofía
Meditaciones metafísicas
Discurso del método
Su filosofía surge en el siguiente contexto:

Se ha producido ya una cierta ruptura con la filosofía medieval, pero no se había planteado aún una nueva forma de entender la verdad. Esta filosofía se va a basar en la confianza en la razón y la consideración de esta como algo interno del individuo.
Se encuentra con el pensamiento religioso medieval, aunque ya sumido en una gran crisis. Para Descartes la seguridad no proviene en principio de la seguridad que nos da el pensamiento divino, ni es algo externo como el pensamiento griego, sino que deriva de la certeza de la mente humana.
Circunstancias de carácter social-político. En esta época aparecen nuevas clases sociales y se produce cambios muy profundos en la sociedad. Se tiene que crear pues una forma de conocimiento acorde a los nuevos tiempos y las necesidades de las nuevas clases sociales.
Intenta superar los 2 grandes prejuicios medievales en el tema del conocimiento:

Autoridad de Aristóteles, cuya forma de pensamiento se basa en los silogismos; consiste en aplicar teorías generales a casos concretos: a partir de 2 premisas (una mayor o general y otra menor) vamos obteniendo conclusiones y ampliando el conocimiento: El hombre es un ser racional; Luis es un hombre. Luego Luis es un ser racional. Descartes se plantea la necesidad de un nuevo método ya que los silogismos no nos permiten avanzar, crear, ...
Unión fe-razón, es decir, la verdad obtenida a través de la razón y de la fe coinciden.
Razón y método: el criterio de verdad.

Para Aristóteles había diversidad de ciencias, y cada una de ellas se diferenciaba de las demás por un objeto formal propio y un método específico; esto originaba distintos géneros del saber que, según Aristóteles eran incomunicables. Por ejemplo: la aritmética y la geometría; la primera tiene por objeto formal propio lo discontinuo; y la segunda, lo continuo; ambas eran incomunicables.

Sin embargo, Descartes rechaza tal principio de incomunicabilidad de los géneros, por considerar que el saber humano no se diversifica por la distinción de objetos formales, pues siendo la razón una, el saber del hombre es uno sin admitir límites interiores. En el caso de la aritmética y la geometría, la comunicación que genialmente estableció Descartes, por medio de la geometría analítica, hizo posible la liberación de la matemática del sometimiento a los sentidos motivado por los planteamientos intuicioncitas de Aristóteles.

La comunicación de todos los conocimientos, fundamentados todos en los mismos principios, supuso el surgir de toda una forma nueva de hacer ciencia, la ciencia moderna, y de un método único.

Además, la comunicación de los conocimientos permitió que algunos ámbitos del saber estancados por su sometimiento al método de observación sensorial (como la física), fuesen fecundados por procedimientos más exactos y rigurosos. Así, la geometría analítica sustituye una concepción empírica del espacio, por una concepción algebraica, es decir, meramente intelectual, que propicia la liberación del pensamiento de su vinculación con lo concreto y particular. Esta es la esencia del racionalismo cartesiano, el pensamiento separado e independiente de lo corpóreo. Para Aristóteles hubiera sido absurdo hablar de un espacio real no observable por los sentidos, o, al menos, no imaginable.

Una de las premisas del pensamiento de Descartes es la sumisión a un método cuidadosamente elegido, aunque esto no es original, pues ya en Platón hay una gran preocupación por los asuntos de método. En Descartes nos encontramos con 3 momentos del método:

1. El método como camino de búsqueda de la verdad: la duda metódica. En primer lugar hemos de decir que Descartes no es un escéptico, no considera la duda como un estado definitivo sino como una situación transitoria para alcanzar la verdad: es una duda metódica y constructiva, es decir, como instrumento para superar la duda misma. Naturalmente no se propone dudar de cada una de las ideas, algo imposible, sino que cuestiona cada uno de los fundamentos de estas ideas.

Para Descartes solamente podremos llegar a la verdad cuando se llegue a una realidad de la que no podamos dudar, algo de lo que tengamos absoluta certeza.

Descartes comienza dudando de los sentidos, por un hecho patente: éstos me engañan alguna vez, luego he de pensar que pueden engañarme siempre.

Cuando sueño siento la existencia de las cosas igual que en la vigilia y, sin embargo, no existen. La dificultad para distinguir el sueño de la vigilia presta la posibilidad de dudar también de la existencia de las cosas. Sin embargo es cierto que, aún fuera del estado de vigilia, hay verdades que prevalecen, las matemáticas: "Pues, duerma yo o esté despierto, dos más tres serán siempre cinco, y el cuadrado no tendrá más que cuatro lados".

Descartes introduce un nuevo motivo de duda: la hipótesis de que puede que Dios haya puesto en mi mente estas ideas con la intención de engañarme. Pero existiría una posible objeción a esta hipótesis: podría repugnar a la voluntad divina el querer engañarme. Para evitar equívocos con la fe, Descartes sustituye la denominación de Dios engañador por Genio maligno, un ser todopoderoso que tiene la voluntad de engañarme en todo lo que pienso. Con esta hipótesis ahora parece que no puedo tener nada por cierto sin correr el riesgo de ser engañado; incluso con las verdades matemáticas puede ocurrir que "haya querido que me engañe cuantas veces sumo dos más tres, o cuando enumero los lados de un cuadrado".

Con todo este proceso de duda , desarrollado en la 1ª Meditación Metafísica, Descartes persigue, como hemos dicho, llegar a una verdad absoluta, eliminando los prejuicios (algo parecido a la ironía socrática).

Llegado a este punto, en la 2ª Meditación Metafísica, Descartes aplica la duda a la propia duda. Y es entonces cuando encuentra un elemento que prevalece a la duda. Si dudo que dudo es indudable que sigo dudando. El hecho de dudar, aunque me esté engañando, siempre puedo tener la certeza de que estoy dudando. Y dudar o engañarse implica necesariamente que estoy pensando; y si estoy pensando es indudable que estoy existiendo. Por tanto estamos ante la primera verdad indubitable, la de mi propia existencia como verdad pensante, a partir de la cual va a construir todo el conocimiento:

Pienso, luego existo (Cogito, ergo sum).

Ya en su tiempo Descartes recibió la objeción de que el cogito era la conclusión de un silogismo -a los que precisamente Descartes quiere evitar en su intento de ruptura con la filosofía medieval- cuya premisa mayor (sobreentendida) sería "todo lo que piensa existe", la premisa menor "yo pienso", y la conclusión "yo existo". Pero Descartes no aceptó este planteamiento, ya que, según él, "cuando alguien dice pienso, luego existo, no infiere su existencia del pensamiento como si fuese la conclusión de un silogismo, sino como algo notorio por sí mismo, contemplado por simple inspección de espíritu. Ello es evidente, pues, si la dedujese mediante un silogismo, tendría que haber establecido antes esta premisa mayor: todo lo que piensa es o existe. Y, muy al contrario, a esto último llega por sentir él mismo en su interior que es imposible que piense si no existe." Conviene resaltar como aquí Descartes señala que la idea de existencia es verdadera porque se le manifiesta al espíritu "como algo notorio por sí mismo". Este va a ser, como veremos en el siguiente apartado, el criterio de verdad defendido por Descartes.

2. El método como criterio de verdad: la evidencia (claridad y distinción). Es en la 2ª parte del discurso del método donde Descartes establece su criterio de certeza.

Una vez establecida una verdad indubitable, a partir de la cual va a construir todo el conocimiento, Descartes realiza una profunda meditación analítica del cógito: por él la duda desemboca en la evidencia de la realidad del pensamiento. El contenido inmediato del cógito es la realidad existencial del sujeto pensante: la duda puede afectar a todos los contenidos del pensamiento, pero no puede afectar al yo donde estos contenidos están. Intuimos la existencia de un yo cuya esencia es ser pensamiento. En esto precisamente consiste intuir, en percibir conexiones necesarias, evidentes. Para poder intuir conexiones necesarias entre ideas, es preciso que éstas sean simples, pues sólo la relación entre ideas simples puede ser también simple. Y sólo de lo simple hay verdadera intuición. El resto del conocimiento es deducción. Por tanto, se tiene certeza de toda verdad que se obtenga por medio de una intuición clara y, además, distinta. Precisemos las nociones de claro y distinto para Descartes:

- Una idea clara es aquella que se presenta de forma manifiesta a un espíritu atento.

- Una idea distinta es aquella tan precisa y diferente a todas la demás que sólo comprende lo que manifiestamente aparece al que la considera como es debido.

Para Descartes las ideas constituyen los elementos básicos del conocimiento: no conocemos sino ideas. Y al considerarlas como dotadas de realidad, puede plantearse la cuestión de la causa de tal realidad, planteamiento que permitirá, como veremos resolver la cuestión de la existencia de Dios.

3. El método como crecimiento orgánico de la verdad: reglas de crecimiento de la razón. Las reglas del método de crecimiento de la razón las compendia Descartes en sus famosos cuatro preceptos del correcto pensar, expuestos en el Discurso del Método. El primero expresa la necesidad de precaución, de decir, partir de intuiciones claras y distintas para efectuar las posteriores deducciones, para garantizar así la fiabilidad del conocimiento. El segundo y el cuarto representan lo más genuino del método matemático, pues indican la necesidad de proceder por análisis y síntesis; para tener garantía de la verdad de nuestras síntesis, hemos de asegurarnos que la unión de una naturaleza simple con otra sea necesaria. El tercer precepto es una apelación a la necesidad de proceder ordenadamente, un orden desde lo simple a lo compuesto.

La novedad de Descartes y su época está en la entronización del método matemático. No es que la filosofía extrapole para sí el método matemático, sino que la metafísica tiene el derecho a hacer propio el método más apto para el conocimiento humano. Y este método es, precisamente, el matemático. Pero entendiendo la matemática no reducida a meros problemas matemáticos, sino la matemática como aplicación a la razón (Mathesis Universalis, como dijo Descartes) y no al revés. Pero, ¿en qué estriba la superioridad del método matemático? La superioridad proviene de la simplicidad de su objeto, dado que para Descartes el fundamento de evidencia y certeza, está, en que el conocimiento intuitivo es absoluto -pues de lo simple, que es conocido por sí en su totalidad, no puede obtenerse falsedad alguna, pues el error proviene de la composición, es decir, del juicio. A partir de la intuición de lo simple, se induce-deduce todo lo demás. Está patente pues la renuncia de Descartes a la lógica clásica (silogismos aristotélicos), por considerarla como meramente explicativa de lo sabido, no inventiva.

John Locke (1630-1704).

cursó estudios de teología, química y medicina en Oxford. Allí entró en contacto con la doctrina escolástica y la teoría de Descartes. Es la formulación clásica del empirismo inglés. Parte del principio de que todo conocimiento, incluso el abstracto es adquirido, y se basa en la experiencia, rechazando las ideas innatas. El objeto de conocimiento son las ideas, definidas como contenido del entendimiento y sin ningún carácter ontológico, ya que son el resultado directo de la sensación o la reflexión (ideas simples), o el resultado de la actividad asociativa de la inteligencia humana (ideas compuestas). No representa un empirismo radical y acepta el conocimiento por demostración, no fundamentado en la experiencia, (como la demostración de la existencia de Dios por el argumento cosmológico o teleológico), y la validez de conceptos originados por el sujeto (como los matemáticos o geométricos).

Sus obras más importantes son:

Ensayo sobre el entendimiento humano.
Tratado sobre el gobierno civil.
La racionalidad del cristianismo.

David Hume (1711-1776).

estudió en un primer momento Derecho, pero pronto se dedicó a la Filosofía. Su filosofía proviene a la vez del empirismo de Locke y del idealismo de Berkeley. Trata de reducir los principios racionales (entre otros la casualidad) a asociaciones de ideas que el hábito y la repetición van reforzando progresivamente., hasta llegar, algunas de ellas, a adquirir una aparente necesidad. Por lo tanto, las leyes científicas sólo son para los casos en que la experiencia ha probado su certeza. No tienen, pues, carácter universal, ni es posible la previsibilidad a partir de ellas. La sustancia, material o espiritual no existe. Los cuerpos no son más que grupos de sensaciones; el yo no es sino una colección de estados de conciencia. Es el fenomenismo.

Sus principales obras son:

Tratado sobre la naturaleza humana.
Investigación sobre el entendimiento humano.
Investigación sobre los principios de la moral.

CONCLUSIÓN:

Se dice que antes del siglo VI a.C. las leyendas imaginadas por los pobladores de la antigua Grecia explicaban todos los fenómenos naturales, es decir utilizaban la personificación de dichos fenómenos, pero a partir del siglo VII a.C. el hombre empieza a utilizar la racionalidad, esto se lo atribuyen a los cambios socioeconómicos e ideológicos que ocurrieron para el momento. Para esta etapa en la historia de la filosofía a los pensadores se le denominaron como Pre-Socráticos y todos ellos coincidían en distinguir en la naturaleza un "kosmo" (orden en oposición al caos), que es dinámica y que presenta leyes propias. De estas ideas, se crea la primera escuela filosófica que es la de los milesios en el siglo VII a.C. y es donde se destacan: Anaxímenes (su arjé el aire) y Anaximandro (su arjé el Apeiron), siguiendo la historia en el siglo VI a. de C. se presenta la escuela de Pitágoras, que se dedica a explicar todo a través de las matemáticas y números, según los pitagóricos los números aparecen en pareja, por lo que afirma que la naturaleza es algo dualista (día-noche, hembra-macho) todo se organiza por parejas de la que destacan par e impar; entre los siglos VI y V a.C. aparece Heráclito de Efeso quien parte del dinamismo y movimiento del universo, pero también aparece Parmenides quien sostiene una teoría contraria a la de Heráclito.

Parmenides tuvo dos discípulos Zenón de Elea y Milesso de Samos quienes demostraron racionalmente la imposibilidad del movimiento ya que dijeron "de la unidad no puede surgir el pluralismo, porque supondría el paso del ser al no ser" es entonces cuando los filósofos admiten un pluralidad de realidades que existen desde siempre y que por lo tanto son eternas; ya en el siglo V a.C. Anaxágoras parte de la teoría de Zenón y Milesso y concluyó que: "todo esta en todo y participa de todo". En el mismo siglo tiene lugar Demócrito de Abdera.

A mediados del siglo V a. de C. en Grecia sobre todo en Atenas se empieza a producir la llamada Ilustración Griega, dentro de estas circunstancias nos encontramos a los Sofistas quienes partían del escepticismo (la verdad absoluta no existe) y que a través de la palabra no se puede llegar a la verdad. Para el mismo momento los razonamientos de Gorgias engloban los llamados sofismas (razonamientos que parten de una idea y de su contrario, por lo que forzosamente han de ser verdaderos). Todos estos planteamientos son los que se encuentra Sócrates, quien desarrolló la Mayéutica y abordó problemas sociales y humanísticos, lamentablemente este personaje no dejó ningún escrito pero lo que se sabe de el es gracias a uno de sus discípulos Platón quien crea su escuela en Atenas y quien tomó como su arjé el alma, Platón afirma que el hombre posee tres almas que son las que dominan al cuerpo (el alma racional –razón-, alma irascible –fortaleza-, y el alma concupiscible –apetito-): de este mismo fundamento parte Aristóteles (discípulo de Platón) solo que este evalúa mas la parte gubernamental y el comportamiento del hombre ante el poder llevando paralelamente sus estudios físicos, lógicos y matemáticos.

Aproximadamente en el año 1.300 ó 1.350 surge una crisis social, que lleva nuevamente a otro cambio ideológico causado por el descubrimiento de nuevos mercados y la creación de nuevas industrias, ya que surge el capitalismo, pero también en ese momento hay un gran avance tecnológico puesto que se crea: la brújula, el telescopio, la pólvora y la imprenta.

Ya en la filosofía moderna se encuentra René Descartes quien intenta superar los prejuicios medievales (la autoridad de Aristóteles y la unión fe-razón) e hizo avances matemáticos, pero también tenemos en el siglo XVII y XVIII a John Locke y David Hume quienes tratan la filosofía con mas racionalidad.

Como se observó anteriormente, la filosofía juega un papel muy importante dentro de nuestras vidas, ya que la tecnología, los avances médicos-científicos, y la psicología que hoy en día manejamos, se lo debemos a las personas que hace siglos se dedicaron a buscar un por qué, a plantear hipótesis y con el tiempo las mas acertadas se convertirían en teorías."

LA FELICIDAD.

LA FELICIDAD.

Creo que para conseguir la felicidad es fundamental la tranquilidad de conciencia y la paz interior. Su principal enemigo es el estres.

Por muy mal que nos encontremos a veces, hemos de pensar que esos momentos malos son experiencias enriquecedoras para el espiritu y que merece la pena ser vividos. Debemos considerarnos un laboratorio. No hay noche tan oscura en que no asome un poco de luz. Debemos ser felices por el solo hecho de vivir. La vida es el atributo mas importante que tenemos y debemos ser doblemente felices porque tenemos consciencia y nos damos cuenta de ello.

No hay que alcanzar grandes metas para encontrar la satisfaccion, en las pequeñas cosas de la vida esta el secreto, pero hay que darse cuenta de ello. Poca gente lo sabe y lo pone en practica. No debemos dejar que nuestra existencia pase de manera pasiva, como arrastrados por el tiempo. Al contrario, debemos tomar el mando y apreciar lo pequeño, lo cotidiano y saborearlo en el presente. Hay que descolgar el pasado y no ansiar el futuro, lo unico que existe es el presente: dinamica frontera entre el pasado y el futuro. Hay que disfrutar cada segundo de nuestra vida. La gente que tiene un cierto nivel intelectual, una cultura y una avidez por leer y saber mas tiene ventaja sobre el resto de las personas. El saber conduce indefectiblemente a la felicidad.

Los altibajos son comunes a todo el mundo, no hay mas que profundizar en las personas para darse cuenta de ello (muchas de las personas que sufren altibajos piensan erroneamente que la felicidad es tener seguridad, confianza en uno mismo). A veces nos sentimos mal porque creemos que nosotros somos el ombligo del mundo y que las cosas sólo nos ocurren a nosotros. Hablamos con nuestros conocidos casi siempre de manera superficial, vemos a la gente pasear por la calle con cara amable y pensamos que el resto de la gente es feliz. Nada mas lejos de la realidad, todo el mundo tiene problemas. La gente identifica los problemas con la infelicidad y se equivoca. El resultado es que casi nadie es feliz. El secreto esta en trascender los problemas, estos son experiencias vitales que siempre nos enriquecen y que hay que vivir, por lo que no deben menoscabar la felicidad; antes al contrario, deben aumentarla. Las circunstancias de la vida no tienen por qué alterar la felicidad, ésta nace de la esencia misma de la persona. La felicidad es ser conscientes de nuestra vida y de la maravilla de todo lo que nos rodea, aceptar nuestro destino, comprender que todo lo que existe es necesario y sentirnos integrados en el Todo con el resto de los seres.

Cuando estemos tristes debemos saborear nuestro estado de animo instante a instante. Haciendolo asi nos daremos cuenta de que nos vamos encontrando mejor (incluso alegres). Esto no es masoquismo, es la simple aceptacion de nuestra propia naturaleza, la cual debemos disfrutar en todas sus manifestaciones. No debemos lamentarnos de lo inevitable ni pretender lo imposible.

Muchas veces la sensacion de infelicidad proviene de tenerlo todo y es lo que mas rabia da. Si uno no tiene nada, si el destino te ha deparado una andadura incierta y llena de obstaculos, se tiene una excusa para no ser feliz, pero teniendolo todo ¿por qué? Quizas paradojicamente esta sea la causa. Decia Bertrand Russell que “carecer de algunas de las cosas que uno desea es condicion indispensable de la felicidad”. Hay gente multimillonaria que es absolutamente desgraciada y gente que con lo justo es absolutamente feliz. Tanto si nuestra vida transcurre placidamente y sin sobresaltos como si no, hemos de y podemos ser felices. La felicidad está en la mente, en la comprension y aceptacion de que las cosas son como son. La felicidad no esta en el cuerpo, no es el placer. El placer es otra cosa, es la simple satisfaccion de una necesidad. Por eso estan muy equivocados los que asocian placer y felicidad: segun les vaya en el mundo seran felices o no. Las circunstancias externas no deben influir. La felicidad esta por encima de todo eso, esta en lo mas intimo del ser y hay que saber descubrirla. La felicidad es algo que cada uno lleva en si mismo sin darse cuenta de ello. Una vez hallada (todos podemos hacerlo con una actitud mental apropiada), es indestructible e inalterable por las vivencias del dia a dia. La felicidad no es una estacion a la que se llega sino una manera de viajar. Debemos meditar y encontrar nuestra verdadera esencia personal, la felicidad esta al alcance de nuestra mano y debemos descubrirla. Nuestros ciclos de animo variable debemos aceptarlos como vengan. Si no podemos controlarlos, hemos de asumirlos: son parte de nosotros, son las experiencias y “deberes” que el destino pone en nuestro camino para que podamos perfeccionarnos y evolucionar.

Todas las personas tenemos una cierta dosis de ansiedad (la ansiedad vital) que nos permite estar alerta frente a los problemas que nos presenta la vida. Sin esa dosis no podriamos sobrevivir. Cuando pensamos que estamos descolocados y que nuestra vida no tiene sentido, es porque es necesario que asi lo pensemos y mientras lo hacemos evolucionamos. No debemos precipitarnos ni querer que todo debe pasar cuando queremos que pase, debemos esperar.

No debemos ser egocentricos y pensar que hemos de cumplir una elevada mision. Todos somos iguales, nadie hay por encima ni por debajo. La mision de una persona humilde y no culta es tan importante como la de un premio nobel, cada uno en su sitio. Aun en el trono mas alto uno se sienta en sus propias posaderas.

Finalmente debemos mirar las cosas de manera positiva, ver el lado bueno de las cosas y de las personas, debemos llevar siempre la sonrisa puesta, hay que aplicar la humorterapia. La alegria prolonga la vida y trae salud. Lei hace tiempo el siguiente pareado:

Piscina de salud es la alegria,
bañemonos en ella cada dia.

La Ética.

La Ética.

Indice:

1. Los Problemas de la Ética.
2. La Ética y su Método.
3. Los Criterios de la Conducta Humana.
4. Relación de la Ética con otras Disciplinas.
5. El Horizonte Filosófico de la Ética.
6. Diferencia entre Ética y Moral.
7. Los Actos Humanos.
8. El Concepto de Libertad.
9. Los Obstáculos de la Libertad.
10. Las Pruebas de la Libertad y el Determinismo.
11. El Valor Moral.
12. La Objetividad del Valor.
13. La Bipolaridad de los Valores.
14. La Preferibilidad de los Valores.
15. La Jerarquización de Valores.
16. El Problema del Mal.
17. La Obligación Moral.
18. Ética Profesional.

1. Los Problemas de la Ética

La existencia de las normas morales siempre ha afectado a la persona humana, ya que desde pequeños captamos por diversos medios la existencia de dichas normas, y de hecho, siempre somos afectados por ellas en forma de consejo, de orden o en otros casos como una obligación o prohibición, pero siempre con el fin de tratar de orientar e incluso determinar la conducta humana.

Ya que las normas morales existen en la conciencia de cada uno, esto provoca que existan diferentes puntos de vista y por ende problemas en el momento de considerar las diferentes respuestas existenciales que ejercen las personas frente a ellas. Estos problemas se mencionan a continuación.

El Problema de la Diversidad de Sistemas Morales. Este se da debido al pluralismo que existe en las tendencias frente a un mismo acto, esto es que, para cuando algunas personas un acto es lo correcto, para otros es inmoral, por ejemplo el divorcio, el aborto, la eutanasia, etc. O sea la pregunta que normalmente se hace una persona que rige su conducta en base a las normas morales es ¿cuál es el criterio para escoger una norma o la contraria?

El Problema de la Libertad Humana. La libertad humana no es del todo real, ya que todo individuo está de cierta forma condicionado por una sociedad en la cual toda persona actúa bajo una presión social, cultural o laboral; aunque considerando a la ética y la moral, permite conservar una conciencia, misma que permite a una persona actuar en base a un criterio propio. El problema está en la incompatibilidad de la libertad humana y las normas morales, o sea en el ser y el deber ser.

El Problema de los Valores. De este problema surgen numerosos cuestionamientos pero el problema radica principalmente en la objetividad y subjetividad de los valores, o sea, que existen cuestionamientos sobre si ¿los valores son objetivos?, ¿los valores existen fuera de la mente de tal manera que todo hombre deba acatar los valores ya definidos?, o si los valores son subjetivos porque ¿dependen de la mentalidad de cada sujeto?. También existe otro aspecto, su conocimiento, ¿cómo podemos conocer los valores? y en sí ¿cuál es su esencia?

El Problema del Fin y los Medios. Muchos sostienen la importancia del fin de tal modo que cualquier medio es bueno si se ejecuta para obtener un fin bueno, esto se conoce como la tesis maquiavélica "El fin justifica los medios", pero con esto lo único que ocurre es que se sobre valoran las "buenas intenciones " de un acto, que es parte del interior del ser y se descuida el aspecto externo del acto (intenciones y finalidades). Con esto quiero decir que "El fin jamás va a justificar los medios".

El Problema de la Obligación Moral. Esto está íntimanete ligado con el tema de los valores ya que normalmente se dice que lo que se hace por obligación, pierde todo mérito , en cambio, cuando se realiza por propio convencimiento, adquiere valor moral. Con esto se da a entender que la obligación moral le quita al hombre la única posibilidad de ser el mismo, de cuerdo con su propia moralidad y con su propio criterio. Pero hay que clarar también que una cosa es la obligación entendida como coreción externa y otra como la obligación basada en la presión interna que ejercen los valores en la conciencia de una persona.

La Diferencia entre Ética y Moral. Este es un problema que yo creo que a la mayoría de las personas nos ha ocurrido y nos hemos preguntado ¿qué no es lo mismo?. Pues no, por definición de raíces significan lo mismo (costumbre), pero en la actualidad se han ido diversificando y lo que hoy conocemos como Ética son el conjunto de normas que nos vienen del interior y la Moral las normas que nos vienen del exterior, o sea de la sociedad.

2. La Ética y su Método

El Carácter Científico y Racional de la Ética

La palabra ética viene del griego ethos, que significa costumbre y la palabra moral viene del latín mos, moris que también significa costumbre. Por lo tanto como ya se mencionó en capítulo anterior ética y moral etimológicamente significan lo mismo. Las dos palabras se refieren a las costumbres. Por lo que la definición nominal de ética sería la ciencia de las costumbres. Pero lo que en realidad le interesa a la ética es estudiar la bondad o maldad de los actos humano, sin interesarse en otros aspectos o enfoques. Por lo tanto podemos determinar que su objeto material de estudio son los actos humanos y su objeto formal es la bondad o maldad de dichos actos. Con esto podemos da una definición real de la ética como la Ciencia que estudia la bondad o maldad de los actos humanos. Con esta definición tenemos que la Ética posee dos aspectos, uno de carácter científico y otro de carácter racional

El carácter científico que da fundamentado en que la ética es una ciencia, pero ¿por qué una ciencia?, ¿por que no una técnica?. Bueno pues para aclarar esta duda tenemos que definir lo que es una ciencia; la ciencia es un paradigma fundamentado, paradigma porque establece un modelo universal o patrón de comportamiento de la realidad y nos puede decir como se va a comportar dicha realidad, o sea que la ciencia puede predecir el comportamiento de un objeto debido a que proporciona el modelo bajo el cual actúa, así pues la ciencia no nos "indica" como se comporta un objeto sino como "debe" actuar un objeto. Es fundamentado ya que utiliza el método científico, que es el encargado de corroborar por todos los medios posibles la adecuación del modelo con la realidad. Recordemos que el modelo inicial que propone la ciencia es una hipótesis y que gracias al método científico, la hipótesis puede comprobarse y en ese momento se trata ya de un modelo fundamentado. En fin el carácter científico de la ética queda fundamentado en virtud de que esta disciplina presenta un paradigma de conducta valiosa que el hombre debe realizar

El carácter racional viene por el uso de la razón. La ética no es una ciencia experimental, sino racional ya que fundamenta sus modelos éticos por medio de la razón. Ésta razón nos proporciona causas, razones, el porqué de la bondad en una conducta realizada.

Con todo esto se puede decir que a la Ética le concierne proporcionar las razones por las que ciertas conductas son buenas y por lo tanto dignas de realizarse, también de argumentar en contra de conductas malas como el homicidio, la drogadicción, el engaño, el robo, etc.

La Ética es una Ciencia Normativa

La Ética también es una ciencia normativa ya que estudia lo que es normal, pero no lo normal de hecho, que es lo que suele suceder, sino lo normal de derecho, o sea lo que debería suceder, por lo tanto la Ética es una ciencia que estudia lo normal de derecho. Entonces podemos decir que se está actuando de un modo ético cuando en esta conducta lo normal de hecho coincide con lo normal de derecho.

El Método de la Ética

La Ética como toda ciencia posee un método por medio del cual se tenga un conocimiento profundo de la conducta humana. El cual consiste en los siguiente pasos:

Observación. Este paso también es propio del método científico. La observación no solo consiste en acercarse al hecho real y percibir a través de los sentidos en forma penetrante y amplia.

Evaluación. A partir de la percepción del acto por medio de la observación, se emiten un juicio de valor moral, es decir tratar de catalogar el acto observado dentro de las categorías morales previamente establecidas estudiadas como pueden ser: reprobable, honesto, obligatorio, bueno, amable, recomendable, etc. Es necesario existan matrices de valoración moral para así poder catalogar con más detalle el acto estudiado.

Percepción axiológica. Es este aspecto se trata de descubrir en forma personal los valores que todavía no se ha sido capaz de descubrir o percibir en este acto. Una vez hecho esto podemos darle un valor al acto estudiado de acuerdo a una escala de valores.

Conceptualización y conocimiento holístico en Ética

Existen dos conceptos que aclaran el modo de cómo son captadas en la mente los temas propios de la Ética. Los conceptos son dos vocablos alemanes, Verstand y Vernunft .

Verstand significa intelecto. Se trata de la inteligencia o sea la conceptualización, análisis, razonamiento y percepción con toda claridad de un significado. El concepto claramente percibido es una ventaja en el terreno científico pero cuando se trata de captar la realidad en toda su riqueza, sus aspectos y dimensiones, es una desventaja ya que está demasiado delimitado o definido con precisión. Esto es que no podemos aplicar el Verstand a una obra de arte, ya que se puede hacer una descripción oral y perfecta de dicha obra pera no es suficiente para que logre atraer a nuestra mente todo lo que contiene esa obra, ya sea una novela, pieza de teatro, pintura, sinfonía, etc. Esto mismo sucede cuando se trata de captar valores, ya sean morales, estéticos o intelectuales. La Verstand nos puede dar el concepto de un valor, pero nunca hacernos percibir le valor en sí mismo. Es ahí donde entra el concepto Vernunft.

Vernunft se refiere a un tipo de conocimiento totalmente opuesto al Verstand ya al de la razón precisa y rigurosa. Vernunft es un modo de captar la realidad sin necesidad de conceptos.. En el caso de los valores ocurre cuando ya se sabe la definición del valor, se acepta y se asimila, mas no necesariamente se puede actuar con valor. Esto es por ejemplo, un campesino que no ha ido a la escuela, nunca ha tomado una clase de ética, pero eso no quiere decir que no sepa lo que es ser bueno, honesto, íntegro. Pudiera ser que no sepa definir con palabras esos valores, mas sin embargo los ha aceptado como parte de su conducta humana. En la Psicología a este tipo de conocimiento (Vernunft) también se le ha llamado Conocimiento Holístico. En Pedagogía se le ha citado cuando se hace referencia a la síntesis, llamada en alemán Aufhenbung y consiste unir los significados que parecían oponerse y excluirse. Por ejemplo la tesis y la antítesis captadas por medios de Verstand, o sea de manera conceptual, se contraponen y excluyen, en cambio por medio de Vernunft, estas se fusionan en un significado unitario, superior, armónico, holístico.

3. Los Criterios de la Conducta Humana

A lo largo de su vida el hombre puede utilizar una enorme variedad de criterios orientadores para elegir su propia conducta, aunque muchos de ellos no tengan que ver con la ética y la moral. Pueden distinguirse seis niveles o tipos de criterio:

El placer y los instintos.

Las normas inconsistentes y el Super Yo.

La presión social.

Las normas morales y civiles.

Los valores apreciados por sí mismo.

El Yo Profundo.

El Criterio basado en el placer y los instintos. Con este criterio el hombre, desde niño, busca lo agradable y evita lo desagradable, o sea, buscar placer y evitar dolor. Este nivel de placer instintivo, es el normal entre niños y adultos que no han recibido una educación que les haya mostrado una apertura hacia otros valores superiores. Pero tampoco hay que desechar por completo este criterio cuando se trata de escoger una diversión, pasatiempo o un tema de conversación, ya que este nivel es un auténtico criterio que sirve como orientación en muchos casos de forma legítima. El problema o el error por así decirlo es cuando se va a los dos extremos, es decir, 1) el uso exclusivo de este nivel en cualquier situación de la vida, o 2) la eliminación absoluta de este criterio, como si el placer fuera algo malo. Por el contrario, el placer es un valor sin duda alguna ya que busca la satisfacción de las necesidades vitales del ser humano.

El Criterio basado en el Super Yo. Este criterio se reconoce con facilidad ya que el sujeto se deja orientar rígidamente por ciertas normas o valores que las autoridades le han inducido desde la infancia. Y como son desde la infancia esas normas y valores ya forman parte del inconsciente del sujeto y por esa razón tienen un carácter autoritario, rígido, exagerado. De hecho este tipo de criterio impide al sujeto de hacer excepciones cuando se encuentra en una situación dudosa. La orientación que este experimenta ya es mecánica y ni el mismo puede saber el porqué tener que actuar por necesidad en determinado sentido o dirección. Existe un gran conflicto entre el primer nivel y el segundo.

El Criterio basado en la presión social. Este reside en la absorción de todas las normas y valores que el medio ambiente o sociedad influyen en el individuo en forma de "presión social". La guía de conducta dentro de una sociedad es pues la moda y la propaganda. La presión social es la principal fuente que orienta y empuja la conducta de las personas cultas. En muchas ocasiones esa conducta no tiene nada de objetable, pero en muchas ocasiones la gente se pregunta se un individuo que actuó con cierta conducta, lo hico por responsabilidad o por simple inercia, y si pudo haber actuado de manera diferente. Normalmente si confundimos la "obligación" como la "presión social", pero la verdadera obligación es la que da origen a méritos de carácter ético, o sea, no es la obligación que proviene del exterior, si no la que tiene que venir de nuestro interior, la que uno se impone, de una autónoma y en función de los valores que hemos asimilado. Es por esto que este criterio es muy generalizado y de escaso valor ético, sin embargo es superior a los otros criterios debido a que se trata de una orientación consciente (aun que no siempre en su totalidad). Por ejemplo: una persona usa un determinado tipo de ropa porque es lo que ve, está de moda o lo que oye en la propagando; en cambio, no está consciente del origen de las normas y valores inculcados en su infancia por los cuales puede llegar a ser muy puntual, muy aseado o muy ahorrativo.

Los tres niveles o criterios mencionados anteriormente son los que se podrían llamar básicos o de uso generalizado. Los que se explicarán a continuación son de orden superior y mucho más valiosos para la Ética.

El Criterio Legal. Este consiste en orientar y dirigir la conducta por medio de normas y leyes establecidos por terceros en algún código. En cierto aspecto este tipo de criterio resulta ser muy cómodo, pues uno puede consultar la ley y decide conforme a ella sin mayor discusión. En atención a dicha ley o conjunto de normas el individuo está dispuesto a contravenir lo que dicen a sus instintos, su inconsciencia (Super Yo) y la presión social. Se puede decir que al hacer esto se tiene cierta garantía del valor de su conducta, sin embargo, el apego y la fidelidad a la ley no constituyen la esencia del valor moral. Con esto podemos decir que pueden llegar a existir verdaderas diferencias entre un código civil y un código moral, los cuales podrían quedar en una verdadera contraposición. Por ejemplo puede existir una ley que permita el aborto, pero sin embargo, el individuo en su código moral no lo permite, y podría regirse por ese criterio. O también una persona condenada a varios años en prisión conforme a las leyes de su país, pero es inocente desde el punto de vista de su propia conciencia moral. Con esto entendemos que existe una enorme variedad de criterios de orden legal que pueden llegar a originar una verdadera confusión en la mentalidad de una persona. Pero el hecho de que existan códigos escritos ofrecen la posibilidad de la amplia difusión de la ley con el mínimo de distorsión, puede plantearse de manera universal y por tanto enseñarse y difundirse de generación en generación. No hay que tampoco apegarnos tanto a este criterio, ya que al apegarnos a este criterio en realidad nos estamos apegando en exceso a la letra y no al propio espíritu de la ley, es aquí donde surge el legalismo, que podría ser considerado como la falla principal de esta ley.

Encontramos entonces defectos en los niveles anteriores (Super Yo y Legal) , los cuales son su rigidez y su falta de adecuación a los casos singulares, cuyas características particulares no pueden ser tomadas en cuenta por disposiciones de orden general. Pero no todo es malo, lo fuerte del nivel Legal es la apertura y su capacidad de difusión de la ley.

El Criterio Axiológico. Este criterio se basa en los valores internamente percibido y apreciados como tales, este criterio coincide con lo que se llama "actuar por propio convencimiento". Con este criterio una persona puede descubrir algunos valores y los aprecia como tales, en función de esos valores puede juzgar su situación y orientar su conducta, aún cuando tenga que ir en contra de las leyes, la presión social y sus costumbres o instintos. Una propiedad notable de este criterio es la capacidad de eliminar aquellos conflictos que puedan surgir en los niveles previos y actuar con serenidad y responsabilidad, pues su conciencia ya no está dividida, sino que elige y actúa conforme a lo que el percibe como valioso. Por este motivo, su conducta adquiere un valor ético. El criterio axiológico es el más adecuado para la Ética, ya que los cuatro niveles anteriores pueden diferir con respecto a lo que la persona considera valioso en su fuero interior. Sin embargo el criterio axiológico muestra algunos defectos. El primero es la limitación de los valores sustentados, una persona normalmente descubre los valores que se practican en su ambiente, pero nada más, se tiene que hacer uso del Yo Profundo (nivel 6) para ser capaz de vislumbrar un amplio horizonte de valores. El segundo defecto es su individualismo, este criterio trata de una Ética individual y para que pueda ser colectiva se tiene que hacer uso nuevamente del Yo profundo.

El Criterio basado en el Yo Profundo. Este criterio se caracteriza por que el sujeto se guía en sus decisiones a partir de la percepción axiológica que se obtiene durante la captación de su Yo Profundo. El Yo profundo es el núcleo del ser humano, es la persona, el plano del ser, difiere a lo del plano del tener, que son las cualidades de la personalidad entre las cuales se encuentran el estatus, los conocimientos, el inconsciente, el grado de inteligencia y belleza, etc. El Yo profundo es lo verdaderamente distingue a cada individuo, ya que no reside en lo que se cree ser y valer. La importancia del Yo profundo destaca por varias razones:

Cuando una persona enfoca su Yo Profundo con los otros niveles de criterios el horizonte axiológico o repertorio de valores se amplía, por lo tanto, el individuo puede actuar en función de otros valores más profundos, elevados y comunitarios.

La captación del Yo Profundo crea un mayor sentido de responsabilidad al tener una conciencia más clara de su Yo como sujeto y autor de su conducta.

También, esta captación permite el descubrimiento de los valores propiamente humanos, comunitarios y con validez universal.

Con el uso del Yo Profundo, el valor moral de una persona puede quedar incrementado. Desde le punto de vista práctico es importante tomar la actitud adecuada para poder captar al Yo Profundo y, con ello, al conjunto de valores que allí están implicados.

Es importante destacar que debe existir una relación entre los seis criterios de conducta en la evolución de a cada individuo ya que no es extraño que un bebé se instale en el criterio de los instintos y un niño de siete años elija conforme al criterio del Super Yo, o que un adolescente se oriente principalmente por el criterio de la presión social y sólo en función de cierta educación es posible saltar a los tres niveles superiores: la Ley, el Valor y el Yo profundo. Esto no quiere decir que un adulto tenga que seguir un criterio determinado, lo aconsejable es que dejen las decisiones importantes a los niveles superiores y las mayorías de sus orientaciones cotidianas las dejen a cargo de los niveles inferiores. Es por esto que no debemos quedarnos fijos en un solo nivel, y es recomendable usar la reflexión para revisar los hechos personales pasados y los criterios utilizados, para así poder realizar una adecuación a nuestra conducta y que amerite un nivel superior. La mejor manera de alcanzar estos niveles superiores es la meditación mediante la cual podemos captar y asimilar los valore superiores y los comunitarios que influyen en la vida humana.

4. Relación de la Ética con otras Disciplinas

Ya que se tiene definido lo que es la Ética, ahora hay que decir lo que es la ética, o sea, aclarar los límites de esta ciencia y mostrar los terrenos más allá de sus fronteras.

Relación de la Ética con la Psicología. La Psicología se parece a la Ética en cuanto a que también estudia los actos humanos, pero ésta los explica en el aspecto del hecho y la Ética solo se interesa en las normas de derecho de ese acto, es decir la psicología solo estudia el acto como objeto material, el por qué ocurre. La Ética en cambio estudia la bondad o maldad de dicho actos y dicta normas de cómo deben estos.

Relaciones entre la Ética y la Sociología. La sociología surgió en el siglo XIX gracias a las aportaciones de Augusto Comte y de Karl Marx. Estudia el comportamiento del hombre en forma global, es una ciencia de hechos, mientras que la Ética es una ciencia de derechos.

Relaciones entre la Ética y el Derecho. El derecho es un conjunto de normas que rigen la conducta humana y en esto se parece a la Ética, sin embargo, difieren entre las normas propias de cada una. Existen cuatro diferencias principales:

Las normas de la Ética son autónomas (cada individuo debe darse sus normas propias) y las del Derecho son heterónomas (las normas provienen de una autoridad diferente al individuo).

Las normas de la Ética rigen aspectos internos y las del Derecho aspectos externos.

Las normas de la Ética son unilaterales (el cumplir una norma no implica el surgimiento de un derecho o una obligación por parte de otras personas), y las del Derecho son bilaterales (una obligación implica un derecho y viceversa).

Las normas de la Ética son incoercibles (aún cuando tienen un carácter obligatorio, generalmente no conllevan un castigo explícito en el caso de no cumplirlas) y las del Derecho son coercibles (la autoridad que ha establecido ciertas normas civiles, tiene la facultad de exigir el cumplimientos de ellas, y para llevar a cabo dicha tarea, impone vigilancia, fiscalización, sanciones, etc.).

Relaciones entre la Ética y la Economía. La Economía es la ciencia que trata de la producción, distribución y consumo de los bienes materiales. Sus temas son, el trabajo, la mercancía, el dinero, la ganancia, la utilización del trabajo, el comercio, etc. La Ética relacionada con esta ciencia en el aspecto de la vida del ser humano: su subsistencia, sus problemas pecuniarios, su lucha diaria por el alimento, la vivienda y la ropa. Todo esto está afectado por la explotación del asalariado, la injusticia en el pago de sueldos, la falta de higiene en las fábricas, la falta de esmero en el trabajo del obrero o la responsabilidad de los empleados. También como la Economía presenta un modelo ideal que hay que cumplir, como si fuera un proyecto que seguir –como la ley de la oferta y la demanda- aquí entra también la Ética ya que en más de una ocasión el modelo económico es el relato de una serie de abusos, como suele ser en la ley citada anteriormente. Los dos modelos, el económico y el Ético tienen que ir entrelazados para así evitar la explotación del trabajador, la marginación del asalariado, la usura en los intereses cobrados a los países del Tercermundistas, la colonización del trabajo, la producción y el gobierno de los países débiles. En fin la Ética tiene mucho que hacer en el campo de la Economía.

Relaciones entre la Ética y la Pedagogía. La Pedagogía es el estudio de la educación, el significado de la palabra educación proviene del vocablo educere, que significa conducir, guiar y también sacar hacia fuera, desarrollar lo que está implícito. También consiste en lograr que una persona haga, por sí misma, lo que debe hacer. En sí la educación es una disciplina que complementa a la Ética y viceversa. La Ética dicta que es lo que hay que hacer, en tanto que la educación muestra el modo en que podemos lograr lo propuesto por la ética. La educación es un arte en tanto que la Ética es una ciencia. De acuerdo a los diferentes significados que puede tener la educación se puede decir que:

Cuando educación significa conducir o guiar, la Ética muestra un modelo de conducta a seguir y la educación dice como conducir al niño dentro de ese modelo.

Cuando educar significa saca hacia fuera, desarrollar lo que está implícito, se da a entender que el mismo educando (la persona a educar) es la causa principal de su educación, pues contiene en sí mismo las potencialidades que se van a actualizar. En este caso la Ética proporciona el modelo o guía de conducta humana buena, en tanto que la educación proporciona las reglas prácticas para enseñar u orientar al educando dentro de esa guía general.

Cuando educar significa lograr que una persona haga, por sí misma, lo que debe hacer, la educación dicta cómo se debe proceder con el educando a fin de lograr su autonomía, la madurez y la toma de responsabilidad por parte de éste. La Ética nos dice el qué hacer, mientras que la Pedagogía nos dice el cómo.

Educar es actuar de tal manera que el educando capte un sentido personal en la realización de valores, obligaciones y virtudes, los cuales constituye la Ética como un conjunto de principios y conceptos abstractos sin ninguna aplicación práctica.

Relaciones entre la Ética y la Metafísica. La Metafísica contiene el fundamento de toda ciencia; ella nos dice tienen tanta validez la matemática y la física, la Psicología y la Ética por supuesto. La Metafísica nos proporciona y explica nociones y conceptos indispensables para entender la Ética, tales como el de ser, bien, valor, acto, potencia, sustancia, accidente, materia, forma, etc. Mismo que nos sirve como instrumentos mentales para captar el fondo de la temática de la Ética. La relación Ética – Metafísica es la misma que la de ciencia y su fundamento definitivo.

Relaciones entre la Ética y la Teología. La Teología en este caso la teología Moral trata de la valoración moral de los actos humanos, mismo tema que el de la Ética, pero esta última utiliza la razón como instrumentos de su estudio y la Teología Moral además de la razón utiliza los datos de la fe como la Biblia y fuentes afines.

Relaciones entre la Ética y la Religión. La religión es la relación entre el hombre y Dios. Es un contacto íntimo de la persona con un Ser infinito, del cual procede y ante el cual puede ponerse gratificante y reconfortante. La Ética se relaciona con la religión en la siguiente manera:

Una persona que mantiene un contacto íntimo con Dios, normalmente obtiene en ese contacto la guía personal de su conducta correcta, se contacta simultáneamente el Ser absoluto, el terreno de los valores y la fortaleza de conducirse en la vida cotidiana.

La Religión institucionalizada contiene una serie de preceptos, la mayoría de ellos con un alto valor moral, como son la caridad, la humildad, el sentido comunitario, la compasión, la piedad, etc.

Es por esto qué la Ética y la Religión guardan una muy estrecha relación, pero la Ética científica y la filosófica procuran mantener su autonomía con respecto a las normas morales que pueden surgir, y de hecho han surgido, a partir de la Religión, sea esta última, una vivencia o una institución.

5. El Horizonte Filosófico de la Ética

La Filosofía representa un horizonte amplio que contiene y fundamenta a la ética. El significado de la palabra Filosofía ha evolucionado notablemente a lo largo de la historia, existen cuatro modos de definir a la Filosofía:

La Filosofía como Amor a la Sabiduría (Definición Nominal). La palabra Filosofía viene de dos raíces griegas, filos y sofia, que significan amor y sabiduría. Entonces entendemos que la Filosofía es amor a la sabiduría, es decir, afición, tendencia o adhesión a un tipo especial de conocimiento que se llama sabiduría.

La Filosofía como estudio de las Causas Supremas del Universo (Definición Real). De acuerdo con la Filosofía tradicional creada por Aristóteles y ampliada por Sto. Tomás de Aquino, la esencia de la Filosofía se define como "la ciencia de todas las cosas desde el punto de vista de sus causas supremas" de acuerdo con esta definición tenemos que:

La filosofía es una ciencia en tanto que hace referencia (aspectos importante de una ciencia) a las causas de los hechos estudiados.

La Filosofía estudia las cosas tanto materiales como espirituales, visible e invisible, mentales y extra mentales. En fin es la ciencia más universal que pueda existir.

La filosofía estudia las cosas desde el punto de vista de sus causas supremas, o sea que estudia la esencia de las cosas.

La filosofía es una ciencia o sea un paradigma fundamentado, y es la más universal de todas, ya que presenta un modelo del universo en su totalidad. Modelo universal es precisamente el significado de la palabra paradigma. En aspectos filosóficos a este modelo también se le llama Cosmovisión. El objeto material u horizonte de la Filosofía son "todas las cosas". En sí no hay nada que se escape al estudio de la Filosofía, la universalidad de la Filosofía se comprende en el momento de captar la potencialidad de nuestra mente. Ya que gracias a ella es posible designar a todas las cosas con la palabra ente, ya aquello que les da existencia con la palabra ser. La Metafísica (rama primordial de la Filosofía) trata de todos los entes, en lo que tienen de constitutivo común, a saber, el ser de los entes. Con esto bastaría para entender de qué manera la Filosofía le compete el estudio de todas las cosas. El objeto formal (aspecto que distingue a cada ciencia) de la Filosofía es el fundamento último o las causas supremas de todas las cosas, éstas causas se clasifican en: eficientes, (todo aquello que produce a otro ente), finales (meta u objetivo grabado en el mismo ente), materiales (contenido que constituye al ente) y formales (estructura que da sentido o inteligibilidad al ente).

La causa material y formal forman la esencia de un ente, con todo esto podemos definir a la Filosofía como el conocimiento racional, intuitivo, y científico de las esencias y de los primero principios de todo ente.

La Filosofía como Cosmovisión. Una cosmovisión es un conjunto de ideas que nos describen el modo en que percibimos el cosmos, el mundo, es decir, las cosas, las personas y las situaciones que nos rodean. Cada persona tiene su propia cosmovisión, se puede decir entonces que cada uno tiene su propia Filosofía. La cosmovisión es entonces el conjunto de concepto, intuiciones, principios y valores que una persona ha adquirido a lo largo de la vida y que le sirven para tomar una postura frente a los hechos que la rodean.

La Filosofía como Criterio Axiológico. La Filosofía como Criterio Axiológico es como el lente que nos sirve para generar la cosmovisión, por medio de este cada sujeto imprime un colorido, un valor y una estructuración especial. En tanto que una cosmovisión es un conjunto de principios, conceptos y valores, la Filosofía es la forma o estructura (Gestalt) que el aparato cogniscitivo utiliza para general y expresar su cosmovisión. En fin, la Filosoía tomada como un criterio axiológico, es la "experiencia que le da al hombre maduro un toque de sabiduría".

Una vez definida la filosofía desde diferentes aspectos es importante mencionar su importancia:

La Filosofía explica la diversidad de criterios. La persona que estudia Filosofía se da cuenta desde el principio de la enorme diversidad de sistemas explicativos de la realidad.

La Filosofía ayuda a comprender el pensamiento de otras personas. Es el instrumento que ayuda a comprender la evolución de criterios entre dos o más personas y así al conocer las raíces de esos cambios es más fácil dialogar con esas diferencias, pues el camino a seguir ya no es el razocinio, si no la empatía.

Los conceptos filosóficos son instrumentos aptos para expresar las intuiciones de los filósofos. El trabajo del filósofo es doble. La primera etapa es la intuición, develar el ser. La segunda es la conceptualización, un intento de traducir y revestir los contenidos intuidos de modo que puedan expresarse y entenderse por otras personas.

Debido a la enorme variedad de seres en el universo la Filosofía se ha divido en diferentes ramas:

La Antropología Filosófica: estudia al ser humano desde el punto de vista de sus características esenciales. Sus temas fundamentales son: la personas humana, la conciencia, la libertad, los valores y la trascendencia humana.

La Lógica y la Teoría del Conocimiento estudian las características propias de un conocimiento correcto y verdadero, respectivamente.

La Ética es la rama de la Filosofía que estudia la conducta humana desde el punto de vista de su bondad o maldad. Esta rama ha sido, posiblemente, la más conocida y comentada en el género humano.

La Estética la esencia de la belleza y del arte. Entre sus temas más importantes se encuentra el estudio de la creatividad humana y de la experiencia estética, así como los diferentes géneros de las bellas artes.

La Metafísica es el estudio del ser en cuanto ser. Es el estudio más propio y profundo de la Filosofía. El ser es el constitutivo fundamental de todas las cosas (entes), lo que les da inteligibilidad y estructura. En el estudio de la Metafísica es donde adquiere la Filosofía su máximo nivel y valor.

La Teodicea o teología Natural (considerada como una parte de la Metafísica), es el estudio acerca de la esencia y existencia de Dios. Debe hacer la distinción entre Religión y Teología. La religión no es una ciencia, sino una institución que intenta la unión del hombre con Dios. La Teología sí es una ciencia, pero su fundamento principal está en la revelación y la fe.

Existen otras ramas de la Filosofía, tales como la Filosofía de la ciencia, la Filosofía de la naturaleza o Cosmología, la Filosofía del derecho, la Filosofía política, la Filosofía de la historia, etc. Que normalmente se estudian en cursos a nivel universitario.

La Ética al pertenecer a la Filosofía, participa de las características de esta disciplina y la coloca en un puesto más relevante debido a que le interesa el estudio de la esencia de los actos humanos, o sea, trata de esclarecer cuáles son las características propias de todo acto humano, una de ella es la libertad, sin ella no hay acto humano sino acto del hombre, la condición indispensable de un valor moral es el acto humano, es decir, un acto ejecutado libremente.

A la Ética también le interesa el estudio de la esencia de los valores y, en especial del valor moral, tratar de ver en qué consiste un valor, sus propiedades y los propio de un valor moral.

Lo interesante del carácter filosófico de la Ética es el intento de penetración hasta la esencia de la bondad de la conducta humana.

En resumidas cuentas estudiar Ética es filosofar sobre los actos humanos, es investigar las causas supremas de los actos humanos, escudriñar en lo más íntimo de la conducta del hombre, en la esencia de las operaciones humanas para así, vislumbrar allí los aspectos de bondad, perfección o valor, que pueden encerrar en su misma naturaleza y en su calidad de creaciones humanas.

6. Diferencia entre Ética y Moral

El uso de la palabra Ética y la palabra Moral está sujeto a diversos convencionalismos y que cada autor, época o corriente filosófica las utilizan de diversas maneras. Pero para poder distinguir será necesario nombrar las características de cada una de estas palabras así como sus semejanzas y diferencias.

Características de la Moral. La Moral es el hecho real que encontramos en todas las sociedades, es un conjunto de normas a saber que se transmiten de generación en generación, evolucionan a lo largo del tiempo y poseen fuertes diferencias con respecto a las normas de otra sociedad y de otra época histórica, estas normas se utilizan para orientar la conducta de los integrantes de esa sociedad.

Características de la Ética. Es el hecho real que se da en la mentalidad de algunas personas, es un conjunto de normas a saber, principio y razones que un sujeto ha realizado y establecido como una línea directriz de su propia conducta.

Semejanzas y Diferencias entre Ética y Moral. Los puntos en los que confluyen son los siguientes:

En los dos casos se trata de normas, percepciones, deber ser.

La Moral es un conjunto de normas que una sociedad se encarga de transmitir de generación en generación y la Ética es un conjunto de normas que un sujeto ha esclarecido y adoptado en su propia mentalidad.

Ahora los puntos en los que difieren son los siguientes:

La Moral tiene una base social, es un conjunto de normas establecidas en el seno de una sociedad y como tal, ejerce una influencia muy poderosa en la conducta de cada uno de sus integrantes. En cambio la Ética surge como tal en la interioridad de una persona, como resultado de su propia reflexión y su propia elección.

Una segunda diferencia es que la Moral es un conjunto de normas que actúan en la conducta desde el exterior o desde el inconsciente. En cambio la Ética influye en la conducta de una persona pero desde si misma conciencia y voluntad.

Una tercera diferencia es el carácter axiológico de la ética. En las normas morales impera el aspecto prescriptivo, legal, obligatorio, impositivo, coercitivo y punitivo. Es decir en las normas morales destaca la presión externa, en cambio en las normas éticas destaca la presión del valor captado y apreciado internamente como tal. El fundamento de la norma Ética es el valor, no el valor impuesto desde el exterior, sino el descubierto internamente en la reflexión de un sujeto.

Con lo anterior podemos decir existen tres niveles de distinción.

El primer nivel está en la Moral, o sea, en las normas cuyo origen es externo y tienen una acción impositiva en la mentalidad del sujeto.

El segundo es la Ética conceptual, que es el conjunto de normas que tienen un origen interno en la mentalidad de un sujeto, pueden coincidir o no con la moral recibida, pero su característica mayor es su carácter interno, personal, autónomo y fundamentante.

El tercer nivel es el de la Ética axiológica que es el conjunto de normas originadas en una persona a raíz de su reflexión sobre los valores.

7. Los Actos Humanos

Existen dos tipos de actos, los Actos humanos y los Actos del hombre, ambos son ejecutados por el hombre pero poseen ciertas diferencias:

Los Actos Humanos. Son ejecutados consciente y libremente, es decir, en un nivel racional. Son originados en la parte típicamente humana del hombre, es decir, en sus facultades específicas, como son la inteligencia y la voluntad. Estos son el objeto material de la Ética y son los que pueden ser juzgados como buenos o malos desde el punto de vista de la Moral.

Los Actos del Hombre. Carecen de conciencia o de libertad o de ambas cosas, un ejemplo claro es por ejemplo la digestión, la respiración, etc. Los actos del hombre sólo pertenecen al hombre porque él los ha ejecutado, pero no son propiamente humanos porque su origen no está en el hombre en cuanto a hombre, sino en cuanto a animal. Estos actos carecen de moral (son amorales) por lo tanto no pueden juzgarse desde el punto de vista moral como buenos o malos, si pueden juzgarse como buenos o malos pero desde otro punto de vista, como por ejemplo el fisiológico.

Los actos, ya sean humanos o del hombre, tiene un cierto valor ontológico independiente del valor moral. El valor ontológico o metafísico de la conducta humana se refiere al hecho real, a la existencia, a la objetividad del acto. En cambio el valor moral depende de ciertas condiciones subjetivas y propias de la persona que ejecuta dicho acto, como la intención, la libertad, el grado conciencia, etc. El valor moral se encuentra solo en los actos humanos y el valor ontológico se encuentra en ambos.

Cuando se dice que un acto humano tiene un valor moral, se está implicando que este valor moral puede ser de signo positivo o de signo negativo. Trabajar, por ejemplo, tiene valor moral positivo, pero asesinar tiene un valor moral negativo. Normalmente hemos designado al valor moral negativo como "inmoral", pero esta palabra, en su etimología, indica mas bien un desligamiento del valor moral y los únicos actos que están desligados de los valores morales son los actos del hombre, pero estos ya han sido calificados como "amorales".

Todo acto humano tiene un elemento psíquico que también es motivo de una valoración moral, este es el "Fin" o "intención" que es el objetivo o finalidad por la cual se realiza un acto humano, por medio del fin o intención dos actos humanos idénticos pueden diferir notablemente por el autor que realizó cada acto.

La palabra "Fin" tiene varios significados, desde luego no se tomará en cuenta el que se refiere a lo último, lo extremo. La palabra fin significa intención, objetivo, finalidad.

La palabra fin tiene una doble división cuando significa objetivo o finalidad.

Cuando significa objetivo, suele considerarse el fin próximo (es el que se subordina a otros), el fin último (no se subordina a ningún otro), el fin intermedio (participa de los dos, o sea, se subordina al fin último y él mismo mantiene subordinado al fin próximo).

Cuando hablamos del fin como intención o finalidad, podemos referirnos al fin intrínseco del acto (es el que posee la acción misma de acuerdo a su propia naturaleza) o al fin del sujeto que ejecuta el acto (es el que de hecho intenta el actor de la acción, en algunas ocasiones este fin difiere con respecto al fin del acto).

Otro aspecto que ha estado conectado a la Ética desde los tiempo de Aristóteles es el tema de la felicidad. La felicidad es la actualización de las potencias humanas, es decir, la realización y el ejercicio de a facultades y demás capacidades del hombre. Cuando el hombre pone a funcionar sus potencialidades, la consecuencia natural es la felicidad. Además, éste es el fin propio del hombre. El hombre está hecho para ser feliz. Desde el punto de vista de la Filosofía y la Psicología, la felicidad es la consecuencia normal de un funcionamiento correcto del ser humano. Se pueden distinguir tres tipo o niveles de felicidad:

La Felicidad Sensible. Es la experiencia de satisfacción y beneplácito a partir de los sentidos.

La Felicidad Espiritual. Es superior a la sensible y se obtiene por el correcto funcionamiento de las potencialidades humanas en un nivel suprasensible, como la inteligencia, la voluntad, el amar, la libertad, el arte, las virtudes, etc.

La Felicidad Profunda. Proviene del núcleo de identidad personal. Es una felicidad más refinada que las dos anteriores y sólo se percibe cuando el individuo capta su propio núcleo por medio de un conocimiento conceptual y atemático.

8. El Concepto de Libertad

La libertad humana se puede definir como la "autodeterminación axiológica". Esto significa que una persona libre se convierte, por ese mismo hecho, en el verdadero autor de su conducta, pues él mismo la determina en función de los valores que previamente ha asimilado. Cuando no se da la libertad, o se da en forma disminuida, entonces el sujeto actúa impedido por otros factores, circunstancias y personas, de modo que ya no puede decirse que es el verdadero autor de su propia conducta. De acuerdo con esto se dice que la condición previa de la libertad en un individuo es la captación y asimilación de los valores. En la medida en que un individuo amplía su horizonte axiológico, podrá ampliar paralelamente el campo de su propia libertad. Y en la medida en que una persona permanezca ciega a ciertos valores, se puede decir que posee una limitación en su libertad.

La libertad humana tiene que ir paralela con el sentido axiológico y el sentido de responsabilidad, de no ser así se convierte en libertinaje.

La postura que niega la libertad humana es el "determinismo", postura propuesta por Skinner que ha cobrado auge, este psicólogo conductista rechaza la libertad en función de un fenómeno también real: los condicionamientos en que vive inmersa la mayoría de la gente.

Uno de los aspectos más importantes en la vida de una persona es su proceso de liberación. La libertad puede aumentar o disminuir a lo largo de la vida. Los primeros factores que limitan la libertad del hombre son: los condicionamientos, el Super Yo, las manipulaciones ajenas, las emociones sofocantes y las ataduras de una filosofía pesimista.

El tipo de libertad del que estamos hablando es la libertad interior, ésta se rige por valores captados, también es llamada libertad axiológica una vez que se asimilan los valores. El hombre elige realizar algún valor o rechazarlo. La Libertad no existe cuando una persona es ciega para los valores. Actuar libremente significa inclinarse, adoptar y realizar un valor, o rechazarlo. Cuando no existe uno o varios valores en la mente del individuo, su conducta va a estar orientada, no por valores, sino por instintos, reflejos, condicionamientos, hábitos, inclinaciones surgidas del inconsciente, presiones externas, etc. La percepción de los valores es indispensable para que exista un acto libre. Existen dos modos de percibir lo valores:

En forma conceptual. Es la que se logra por medio de explicaciones teóricas o descripciones más o menos distantes del objeto valioso.

En forma intuitiva. Es la que se logra por medio de una vivencia en la cual se capta, se aprecia y se adopta ese valor como tal dentro del mundo personal del sujeto cognoscente.

Para que la libertad axiológica se pueda dar debe existir la posibilidad de un conocimiento holístico o intuitivo de uno o varios valores. Sin este tipo de conocimiento, muy diferente al conocimiento conceptual, no es posible que se dé la libertad que nos lleva al valor moral. En otras palabras: para elegir un valor, primero hay que conocerlo y apreciarlo en cuanto a tal.

Para un manejo sencillo de las clasificaciones de la libertad, esta se ha divido dos muy sencillas:

Libertad-de: Significa libertad de obstáculos, de vínculos o de restricciones, sean estos de orden físico o de orden moral.

Libertad-para: Significa libertad para alcanzar un objetivo o para realizar un valor o para llegar a una meta, es de tipo interna y reside en la voluntad.

La libertad humana no es absoluta. Existen varios obstáculos que disminuyen y, a veces, nulifican la libertad de la conducta humana. El Estudio de ellos proporciona mayor claridad para la comprensión de los actos humanos en la vida real. En la medida en que falta libertad, el acto humano pierde su calidad de humano y llega a convertirse en un simple acto del hombre. A pesar de esto, la libertad puede conquistarse e incrementarse a partir del nivel de desarrollo y madurez propio de cada uno. Afortunadamente existen procedimientos psicológicos que fomentan este gradual crecimiento de la libertad personal.

9. Los Obstáculos de la Libertad

Existen cinco obstáculos contra la libertad:

La Ignorancia. Consiste en la ausencia de conocimientos, es un obstáculo ya que para elegir algo, es preciso conocerlo. El mejor consejo para obtener la libertad es abrir horizontes, ilustrar acerca de nuevas posibilidades. Muchos fracasos en las carreras profesionales se deben a una elección incorrecta de ella por ignorar otras especialidades que estarían más de acuerdo con las cualidades del sujeto.

El Miedo. Consiste en la perturbación emocional producida por la amenaza de un peligro inminente y es un obstáculo ya que en casos extremos (pavor), puede producir una ofuscación completa de las facultades superiores, y todo lo que se ejecuta en esos momentos pierde el carácter de acto humano, pues el sujeto no puede responder de ello.

La Cólera y Otras Pasiones. La cólera, también llamada ira, enojo o coraje, al igual que otras emociones y pasiones producen una fuerte limitación en nuestra capacidad de elegir libremente. Las emociones como el odio, la tristeza, la alegría, los celos, la envidia y el enamoramiento, son respuestas orgánicas (de adecuación o de inadecuación, de aceptación o de rechazo) por parte del sujeto cuando percibe un objeto afín o discordante. La emoción llevada a los extremos recibe el nombre de pasión. La palabra "sentimiento" expresa casi siempre lo mismo que la palabra emoción, cuando se trata de un fenómeno persistente.

La Violencia. Es una fuerza externa, física o psíquica, ante la cual es difícil o imposible resistirse. Ésta puede debilitar la libertad del sujeto hasta el grado de suprimir toda responsabilidad en lo que se refiere a la conducta realizada en esos momentos.

Los Desajustes Psíquicos. Los desajustes psíquicos, entre los cuales sobresale la neurosis, debilitan la libertad debido a que la persona se siente atada a ciertos patrones de conducta, a mecanismos de defensa, a lo que le dicta el autoconcepto o el Super Yo, a las emociones exageradas, como la ansiedad y la angustia, que ya hemos mencionado.

10. Las Pruebas de la Libertad y el Determinismo

Una vez que se ha estudiado a libertad en su esencia, en sus diferentes tipos y en su realización limitada, es necesario reflexionar sobre el fenómeno y obtener cuáles son las razones por las que afirmamos que el hombre es libre. Estas razones son las siguientes:

Cada persona tiene conciencia de su propia libertad. En cualquier momento puede verificar experimentalmente que en realidad posee la capacidad de escoger una dirección u otra, y que de hecho escoge una de ellas por propia determinación. Este hecho es innegable.

Si se reflexiona sobre los obstáculos de la libertad ¿sería posible que se experimentaran obstáculos y limitaciones de la propia libertad, si ésta en realidad no existiera?. Una persona se puede experimentar en sí misma en dos situaciones diferentes: en la primera se capta con el poder de autodeterminarse, pero en la segunda se capta limitada por los obstáculos ya descritos. En el primer caso experimenta un cierto poder de elección, y en el segundo no, pues se siente dominado, determinado, por fuerzas que en ese momento son invencibles. Es por eso, que esa diferencia, ese poder, que es innegable, constatable, limitable, y que no es el producto de ninguna teoría abstracta, es justamente la libertad o poder de autodeterminación.

Contradiciendo todo lo relacionado a la existencia de la libertad está el fenómeno del determinismo, el cual niega la existencia de la libertad como tal, ya que aunque los hechos no se pueden negar, el hombre ha sufrido una ilusión desde el momento en que ignora las causas ocultas de su propia conducta. Ingenuamente, aseguran pensadores de ésta corriente, se cree que elegimos libremente cuando no se tiene conciencia de las causas más profundas de nuestra conducta.

La tesis central del determinismo es la de que el hombre ya está fijado o "determinado" en cierta dirección por diferentes causas que desconoce en el momento mismo y que, por tanto, su decisión "libre" sólo sigue siendo de nombre. Los principales expositores de esta corriente fueron: Leibniz, Spinoza, Freud y Skinner. Cada uno con su tesis sobre el comportamiento del hombre.

Existen otros tipos de determinismo además de los expuestos por los pensadores mencionados anteriormente, éstos son el Determinismo Biológico y el Sociológico, que sostienen la existencia de otras fuerzas rectoras de la conducta humana como pueden ser la programación genética y la coerción social.

Según hemos visto la Libertad es una de las principales condiciones para que un acto pueda ser calificado como un acto humano propiamente dicho (ya que solo en los actos humanos interviene la inteligencia y la voluntad). También la Libertad ha quedado definida como una "autodeterminación axiológica", o sea, que los valores morales sólo son alcanzados cuando una persona ejecuta su conducta en pleno uso de sus facultades de conocimiento y de voluntad. El ejercicio de la Libertad, en la medida en que incorpora valores en el momento de la elección, es la raíz de la superioridad de un acto humano y de su valor moral.

11. El Valor Moral

En los capítulos anteriores se han analizado los actos humanos desde el punto de vista de su libertad, ahora se verá el aspecto de la bondad o maldad de ellos que es el objeto formal de estudio de la Ética.

La Esencia de la Bondad en general. Podemos aproximarnos a la esencia de la bondad por su paralelismo con la verdad Así como la inteligencia está hecha para la verdad, la voluntad está hecha para la bondad. Es por esto qué se dice que el objeto propio de la inteligencia es la verdad y que, similarmente, el objeto propio de la voluntad es la bondad. Se trata de las dos tendencias fundamentales del ser humano (inteligencia y voluntad); cada una de ellas está dirigida a estos dos valores en particular (verdad y bondad). Existen dos tipos de bondad.

La bondad ontológica, que existe en cualquier objeto en tanto que se presenta como atractivo para la voluntad.

La bondad moral es un calificativo referido a los actos humanos cuando éstos llenan las condiciones especificadas por la Ética. A esta ciencia le compete el estudio de las cualidades requeridas para que un actos pueda ser considerado poseedor del valor moral, es decir, como bueno o como malo moralmente hablando.

La esencia del Valor en general. La esencia del valor está en la preferibilidad de un objeto, es decir, en una cualidad que logra atraer la atención y la inclinación de las personas que lo perciben, es pues, una especie de imán que poseen algunos entes, gracias al cual una persona dice preferir ese objeto. Tenemos pues, Valor es todo ente en cuanto que guarda relaciones de adecuación con otro ente (en este caso el ser humano) . El valor reside en las cosas, y consiste en una cualidad por la cual esas cosas son preferibles al hombre, a sus facultades, a su naturaleza. Los valores son tales porque guardan una relación armoniosa con el ser humano. El valor es todo ente en cuanto qué guarda una relación armoniosa con el ser humano. La diferencia principal entre bien y valor está en la mayor extensión de este último. El bien es un valor, al igual que la verdad, la belleza y la virtud. Y el término valor es un género donde entran las especies antes mencionadas.

La Esencia del Valor Moral. Una de las respuestas más claras y prácticas es la que propone a la naturaleza humana como el fundamento de la moralidad. Ser moral significa actuar conforme a las exigencias de la naturaleza humana. Quien reflexione sobre la naturaleza humana, descubrirá allí algunas exigencias, que son la base de los derechos y las obligaciones de todo hombre, tales como el derecho a la vida, a la verdad, a sus propiedades, etc. Uno de los criterios fundamentales en lo que a moralidad se refiere es la recta razón. Se entiende por recta razón como la inteligencia humana en tanto que actúa por sí misma, sin desviaciones provocadas por las pasiones, los instintos o algún interés personal. Quien actúa conforme a la recta razón, determina cuáles son sus exigencias propias de la naturaleza humana que en ese momento le conciernen. De acuerdo con lo anterior, una persona con valor moral es aquella que actúa en la misma línea de sus tendencias y exigencias como ser humano. Ser moral es equivalente a ser más hombre (independientemente del sexo), ser más humano, apropiarse de las cualidades que pertenecen por esencia a su propia naturaleza humana. El valor moral lo puede adquirir una persona cuando realiza una norma moral y mejor también, cuando ejerce una norme ética. Lo esencial en la conducta moral está en la libertad guiada por valores superiores.

Descripción del Valor Moral. La Esencia del valor moral es la congruencia de la conducta con la naturaleza humana, pero esta esencia resulta muy general y poco aplicable así que es conveniente mencionar algunas características propias de este valor:

El valor moral perfecciona a las personas en cuanto a tal, en tanto que los demás valores perfeccionan al individuo en aspectos parciales o periféricos, el valor moral se enclava en el núcleo de la identidad personal.

La persona con valor moral es todo lo contrario al sujeto mezquino, egocéntrico interesado exclusivamente en su propio bienestar.

La Persona con moral manifiesta y contagia una felicidad que surge de su propia interioridad, del núcleo de su identidad personal.

La persona con valor moral manifiesta una triple armonía: Su conducta es congruente con lo que piensa y lo que dice. No hay autoengaño ni falsas posturas hacia los demás. Y los tres niveles: pensamiento, palabras y acciones, expresan lo mismo, la naturaleza que se está realizando en forma armoniosa.

La Persona que actúa con un nivel moral positivo tiene puesta su atención en valor moral intrínseco del acto que ejecuta y no del beneficio personal que le traerá este.

Un acto honesto es una acción que posee un valor intrínseco y, además, se ejecutan dentro de una actitud de benevolencia, desinterés y generosidad que procede del núcleo de identidad personal del individuo.

El Relativismo Moral. Es la postura moral que sostiene la falta de objetividad de los valores y, por lo tanto, la ausencia de un fundamento objetivo y universal de sostener un criterio moral determinado. Según esto cada persona crea sus propios valores y, en consecuencia, es imposible hablar de un criterio moral único que rija por igual a todos los seres humanos.

El Amoralismo. El sentido correcto de la palabra amoral es le etimológico; sin moral, independiente de la moral, carente de valor moral. A este plano corresponden los actos del hombre que permanecen en un plano inferior al de los actos humanos. Pero en la actualidad se ha tergiversado, ya que basta que una persona se declare autónoma o indiferente a las leyes morales para que indebidamente se calique a si misma como amoral. El calificativo obviamente es incorrecto, ya que sigue ejecutando actos humanos (utiliza la inteligencia y la voluntad), por lo tanto no son actos amorales, sino morales, ya sean con signo positivo o negativo. En si el término amoral corresponde a los actos del hombre y a las ciencias y técnicas que ha creado. Por ejemplo: la ciencia en cuanto a ciencia es amoral ya que la ciencia es un conjunto de verdades objetivas, frías y racionales acerca de la naturaleza de las cosas y las personas, permanece en un plano que no toca lo moral.¿qué valor se le puede asignar a la ley general del estado gaseoso?. Sin embargo en el caso del científico, él y su conducta, aunque son libres, son susceptibles de los cánones de la Ética. Este científico puede alcanzar un enorme valor moral en sus investigaciones, aun cuando la ciencia en sí misma sea amoral.

12. La Objetividad del Valor

El valor se puede referir como todo objeto en cuanto qué guarda relaciones de adecuación con otro objeto. Esto significa que cualquier objeto puede ser valioso, todo depende de su armonización con otras cosas. Dicha armonía o integración no depende de que el sujeto la capte o no; el sujeto no crea esa armonía, sino que se da mucho antes de que el sujeto la descubra y la observe. Esa es la base de la objetividad de los valores. Además, un valor tiende siempre hacia dos polos,, dado que la adecuación o armonía entre dos cosas puede tener, incluso grados o gamas entre los dos polos que suelen considerarse, esta es la base de la bipolaridad. Además los valores poseen otra característica, son preferibles, es decir, muestran un cierto atractivo a las facultades humanas. Los valore también son trascendentes, es decir, los objetivos valiosos no agotan el concepto o esencia del valor que entrañan, esta es la diferencia entre valor y bien. Una última característica de los valores es que son jerarquizables , es decir, todos ellos, guardan entre sí un cierto orden en relación con las preferencias y características del ser humano.

Decir que los valores son objetivos equivale a decir que éstos existen en la realidad independientemente de que éstos sean conocidos o no. En cambio afirmar la subjetividad de un valor quiere decir que los valores son creados por el sujeto. Esta objetividad y subjetividad son mutuamente excluyentes sino que normalmente se complementa ya que puede ser que mientras existe una relación de adecuación entre dos cosas (la objetividad del valor), en este caso la persona y el objeto, es también posible que esta persona añada por su cuenta (subjetividad) un elemento de preferibilidad al mismo objeto. Normalmente a esa parte subjetiva del valor se le conoce como valorización, que muchas veces es confundida con el valor. El valor es objetivo, ya que se da independiente del conocimiento que se tenga o no de él, en cambio la valorización es subjetiva ya que depende de las personas que juzgan; aún así para que una valorización sea valiosa, debe tener un poco de objetividad, es decir, necesita basarse efectivamente en los hechos reales que se están juzgando y no ser un producto de conductas viciosas o circunstancias desfavorables del que juzga.

13. La Bipolaridad de los Valores

Cuando hablamos de valores se puede notar una característica peculiar, siempre se consideran en pares, por ejemplo: belleza y fealdad, verdad y falsedad, bondad y maldad. Ahora bien en la mente humana podemos detectar varias escalas que utiliza ésta para referirse al tema de los valores, aun cuando siempre van de un polo superior hasta otro inferior y viceversa, en el fondo se vislumbran diversas estructuras noéticas con las cuales nosotros catalogamos y damos peso a esos dos polos y además ordenamos los valores intermedios entre los dos puntos extremos.

Estas escalas, por su parecido con las escalas numéricas, se denominan de la siguiente manera:

La Escala Bipolar. Es la más sencilla de todas. Esta escala considera solo dos calificativos, dos extremos opuestos, uno positivo y otro negativo, por ejemplo: verdadero y falso, vida y muerte, aceptado o no aceptado, etc.

La Escala de múltiples valores positivos y negativos. Esta escala considera además de los dos polos, la posibilidad de que existan matrices entre los dos extremos. Se puede comparar con la escala algebraica que utiliza el cero y a partir del cual se dan números positivos hacia arriba y números negativos hacia abajo. Esta escala siempre promueve el nivel positivo, más y más cualidades, más riqueza, más belleza. La ventaja enorme de esta escala con respecto a la primera consiste en que en esta si se admiten matrices, lo cual proporciona a la mente una facilidad para emitir sus juicios de valor y se sale del encasillamiento de la bipolaridad pura.

La Escala de la normalidad central. Esta escala es un poco más sofisticada, ya qu además de considerar los dos polos y las matrices de valores, pone el peso axiológico en el centro de dicha escala, es como la campana de Gauss, esta es como una parábola, por lo tanto en su extremo más alto se expresa el mejor valor y así va decreciendo hacia la izquierda y a la derecha, es ahí donde se manejan los número negativos y positivos. Entonces tenemos que se concibe lo normal como un valor en el centro y lo anormal como valores hacia la derecha y hacia la izquierda. Hay que recordar que en caso de los valores en estas escalas, estos no se tratan de números, esta escala es una simple analogía, pero muestra con claridad de que manera se conciben algunos valores.

La Escala del cero absoluto. Esta es la más difícil de captar y de aceptar, proviene de la Filosofía escolástica, y es comprable a la escala termométrica de Kelvin que considera el cero absoluto en el punto inferior, de tal manera que toda graduación es de números positivos. En esta escala no hay números negativos y ésta es la tésis que sostiene esta Filosofía, tesis que normalmente produce un fuerte rechazo cuando se oye por primera vez. A la gente le cuesta entender que alguien sostenga la no existencia de valores negativos y la inexistencia del mal. Para la Filosofía escolástica el mal es una privación del bien, es decir, el mal como tal no existe, sino lo que existe es una ausencia del bien. La privación es eso, la ausencia de algo que debería existir.

14. La Preferibilidad de los Valores

Esta propiedad es el mismo corazón del valor. Consiste principalmente en esa particularidad por lo cual los valores atraen la atención hacia sí mismos la atención, las facultades y, en especial, la voluntad del hombre que los capta. Cuando el hombre se encuentra enfrente de varias cosas, este prefiere las que encierran un valor.

Esta característica de atracción surge ante la imperfección que muestra el ser humano y la necesidad que tiene éste de eliminarla, complementándose con otros objetos, otros entes que de alguna manera llenan o satisfacen su hambre de desarrollo y de plenitud. A partir de esta polarización: el atractivo de los valores por un lado y l precariedad humana por el otros, el valor se ha convertido en el satisfactor normal de la naturaleza humana imperfecta y necesitada. El valor es le alimento del ser humano como tal, es el ente que se adecua a la naturaleza humana dada su calidad de ente en desarrollo y evolución. Captar los valores es lo mismo que reconocer el alimento adecuado la propia naturaleza, a las propias facultades necesitadas de algún complemento que las satisfaga.

Pero existe una situación precaria en la naturaleza humana, la ceguera axiológica, es decir la incapacidad para reconocer por sí mismo cierto tipo de valores. Nos muestra que el hombre requiere un desarrollo especial para poder captar ciertos valores. Cuando se nace se tienen instintos y necesidades, por lo la persona busca instintivamente los bienes que lo satisfacen, pero con el tiempo se va desarrollando y empieza a encontrar y apreciar poco a poco otros valores, que antes le eran indiferentes. Con la educación y la cultura, un individuo aprende a reconocer y apreciar valores cada vez más refinados. Pero sin esa educación y cultura, el horizonte axiológico del individuo se queda limitado, y aunque él quiera no podrá aprecia cierto tipo de valores como por ejemplo la belleza artística, ya sea en la música, en la pintura o en la literatura. Esto tiene mucho que ver con la situación en que se encuentre cada individuo, no todos nos cultivamos por igual.

Pero es peor la ceguera axiológica en el plano de lo moral, ya que el adulto que no tiene la capacidad de captar y apreciar el valor de la virtud, que no encuentre la diferencia entre lo malo y lo bueno, sufre de una verdadera privación y no de una simple negación. Es por ello que debe existir una educación axiológica en el que al niño se len todos los elementos para crearle un ambiente en donde pueda asomarse a los valores que le van a proporcionar la satisfacción de una naturaleza normalmente en crecimiento y en busca de plenitud. Es importante orientar su motivación axiológica hacia los valores que lo motiven sin perjudicar a nadie más.

Otros de los aspectos por los cuales los valores son preferibles es por su trascendencia, trascender significa estar mas allá; por lo tanto; este término nos indica que los valores sólo e dan con perfección mas allá de este mundo, no aquí. Y al buscarlos nosotros y aceptarlos como una guía en nuestros actos, nosotros trascendemos con ellos.

15. La Jerarquización de Valores

Existe una gran cantidad de valores, pero pueden ser ordenado dentro de una jerarquía que muestra la mayor o menor calidad de dichos valores comparados entre sí. Es claro que no es igual lo material que lo espiritual, lo animal o lo intelectual, lo humano o lo divino, lo estético o lo moral.

Por lo tanto para dicha clasificación utilizaremos el criterio de que el valor será más importante y ocupará una categoría más levedad en cuanto perfeccione al hombre en un estrato cada vez más íntimamente humano. Entonces de acuerdo con este criterio tenemos que los valore se pueden clasificar en:

Valores Infrahumanos. Son aquellos que perfeccionan al hombre en sus estratos inferiores, en lo que tienen en común todos los seres, aquí se encuentran valores como son el placer, la fuerza la agilidad, la salud, etc. Todos estos pueden ser poseídos por las mismos seres.

Valores Humanos Inframorales. Son todos los valores humanos, aquellos que son exclusivos del hombre, que perfeccionan los estratos que sólo posee un ser humano, como lo son:

Valores económicos. como la riqueza, el éxito, todo lo que expansione la propia personalidad (valores eudemónicos)

Valores noéticos. Son los valores referentes al conocimiento, como la verdad, la inteligencia, la ciencia.

Valores Estéticos. Como la belleza, la gracia, el arte, el buen gusto.

Valores sociales: como la cooperación y cohesión social, la prosperidad, el poder de la nación, el prestigio, la autoridad, etc.

Valores Morales. Son las virtudes como la prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Estos valore son superiores a los anteriores debido a que los valores morales dependen exclusivamente del libre albedrío, en cambio los otros dependen además del libre albedrío de otros factor, por ejemplo la riqueza (puede heredarse), así como el grado de inteligencia y buen gusto. Además los valores morales al hombre de tal modo que lo hacen más hombre, en cambio los inframorales solo perfeccionan al hombre en cierto aspecto, por ejemplo, como profesionista, sabio, artista, etc.

Valores Religiosos. Son los valores sobrehumanos, sobrenaturales. Son una participación de Dios que está en un nivel superior a las potencias naturales del hombre. Son pues la santidad, la amistad divina (gracia), la caridad y en general las virtudes teologales. Estos valores perfeccionan al hombre de un modo superior, ya no solo de lo que tiene más íntimo como persona, sino en un plano en un plano que no está dentro de los moldes naturales de lo humano. Aquí se deja la puerta abierta a todo lo sobrenatural que provenga de Dios. Su estudio corresponde más bien a la teología.

La Jerarquía de Max Scheler. Normalmente cuando se estudian las jerarquías d valores de los principales axiólogos, se nota un cierto paralelismo dentro de sus diferentes categorías como es este tipo de jerarquía propuesta por Max Scheler:

Valores de lo agradable y lo desagradable

Valores de lo noble y de lo vulgar

Valores espirituales

Valores de lo santo

La importancia de una correcta jerarquía de valores reside, sobre todo, en la facilidad que puede proporcionar para una eficaz orientación de la vida entera. Quien no tenga clara la jerarquía de valores normalmente se encontrará perplejo frente a una decisión que tenga que tomar.

Con respecto al orden de los valores podemos utilizar ciertos criterios propuestos por Max Scheler:

Duración. Es superior un valor que dure más que otro. Esto se refiere a la duración del bien en donde está encarnado un valor

Divisibilidad. Es superior un valor cuanto menos pueda dividirse. Una obra de arte no se puede dividir, en cambio los alimentos sí.

Fundamentación. Es superior el valor fundamentalmente con respecto al valor fundamentado. Por ejemplo: la inteligencia fundamenta el conocimiento científico.

Satisfacción. Es superior el valor que satisface más. No debe confundirse satisfacción con placer, la satisfacción puede ser intelectual y espiritual.

Relatividad. Es superior el valor que se relaciona con los niveles superiores del objeto o la persona que está complementado.

A partir de dichos criterios cada persona puede organizar su propia jerarquía de valores. El máximo inconveniente consiste en la facilidad de ese orden. Ya que una cosa es lo que un sujeto dice acerca d su jerarquía de valores y otra cosa es lo que de hecho realiza a lo largo de su vida.

16. El Problema del Mal

La existencia del mal ha constituido un fuerte problema debido a que no sabemos cuál es su esencia, que actitud se debe de tomar frente al mal.

Además partimos del hecho de que existen situaciones nefastas, tales como asesinatos, el secuestro, la violación, la guerra, la infinidad de víctimas de un terremoto o de una inundación, el nacimiento de un niño sin brazos, enfermedades incurables como el cáncer y el SIDA. A continuación veremos cuáles son las diferentes posturas que debemos tomar frente a tales desgracias.

La Postura del Maniqueísmo frente al mal. Es una postura (tachada como herética dentro de la Teología católica) que sostiene la existencia de dos principios opuestos, dos dioses, el dios del bien y el dios del mal. El primero se llama Ormuz y el segundo Ahrimán. Estos dos dioses luchan entre sí y tratan de conquistar al mundo para su propio reino. En otras palabras, esta postura consiste en atribuir consistencia positiva al mal, como si el bien y el mal fueran dos enemigos (dos poderosos dioses) que luchan entre sí para apoderarse del mundo. El uso de un lenguaje plagado de términos negativos ha originado una verdadera tragedia en la Filosofía de la vida, pues nos hace creer en la existencia de gigantes peligrosos cuando sólo existen molinos que ejecutan su trabajo cotidiano.

La Postura de la Filosofía Aristotélico – Tomista. De acuerdo con esta postura el mal es la privación de un bien. Es decir, que el mal en sí, a secas, no se da. El mal no tiene una consistencia independiente del bien, sólo se entiende en función del bien. Entonces el mal es un término que sirve para referirse a un faltante, a algo que de hecho no se da. Por ejemplo cuando existe un objeto que tiene noventa cualidades y debería tener cien, decimos entonces que el mal está en esas diez cualidades que faltan. Con esto podemos insistir que, en el fondo, no hay valores negativos, sólo hay valores positivos, y cuando hablamos de valores negativos, lo que se da a entender es la privación del correspondiente valor positivo. Así pues la fealdad es una privación de la belleza; la pobreza es la privación del valor riqueza; la falsedad es la privación del valor verdad.

La Positividad del Ser. Una de las principales enseñanzas de la metafísica tomista es la positividad, la bondad del ser, y en la medida en que participa de él es positivo, es bueno. Si algo existe algo en el ser, es que no existe. No existe lo negativo, o mejor dicho, el no ser no existe. Por lo tanto, a lo que llamamos "malo" es tan sólo una privación de un bien, es decir, lo que falta a un ente bueno para ser plenamente bueno, conforme a su esencia. Para ilustrar más esta definición se puede citar a la energía térmica. Cuando un objeto tiene mucha energía térmica podemos decir que está caliente, pero cuando no tiene casi o es nula decimos que está frío, sería absurdo afirmar que el frío existe, así es, el frío no existe, lo que si existe es la ausencia de energía térmica.

Diferentes escalas para referirse al mal. De acuerdo con las cuatro escalas del sistema axiológico se pueden obtener algunas conclusiones acerca del problema del mal.

La primera escala, la bipolaridad exclusiva, no sproporciona una visión del mal sumamente pesimista ya que lo que no es bueno, es malo definitivamente. Y como no hay muchas cosas buenas.. el hombre con esta escala entra en angustia con mucha facilidad.

En cambio la escala del cero absoluto logra abstenerse del empleo de dos términos diferentes para señalar los extremos opuestos. Así, por ejemplo, la energía calorífica es una buena expresión para indicar cualquier grado de calor. Cuando se da poca energía calorífica, el sistema bipolar empieza a utilizar el término frío.

El uso del sistema bipolar de categorías para referirse al mal ha dado origen a una teoría en la historia del pensamiento la cual ha recibido el nombre de maniqueísmo. Aunque esta teoría es propia de la Teología, no deja de abarcar una vertiente filosófica.

La Postura de Pierre Teilhard De Chardin. Este autor nos proporciona una pista para comprender la existencia de cosas y personas malas, según el, el universo está en constante evolución y todo tiende hacia un estado de perfección que llama el Punto Omega. A partir de esto se infiere que, mientras estemos en evolución, lo normal es encontrar muchos grados de imperfección, y esto es precisamente a lo que nosotros llamamos mal. En otras palabras el mal es nuestro modo de percibir y catalogar el estado imperfecto de las cosas que aún no llegan a su etapa definitiva de evolución, el mal es lo que nos falta para llegar a la perfección, la cual, obviamente no es lo que abunda. Una consecuencia que se obtiene a partir de esta postura es que no habría que escandalizarse por tantos sucesos negativos que están pasando en nuestra realidad ya que no son sino la expresión de una etapa intermedia en el proceso evolutivo del universo. Pero este modo de ver las cosas no tiene porqué llevarnos a tomar una postura de indiferencia o de apatía ante los males que se constatan. Al contrario, el incremento de la bondad es precisamente la responsabilidad de la persona que toma conciencia de las etapas de evolución del mundo en que vive.

El conocimiento holístico frente al mal. Trata de referirse al bien y al mal de otra manera, esta prescinde de estructuras noéticas, aun cuando no sea en forma total. Si prescindimos de las estructuras noéticas del bien y el mal, podemos establecer una tesis que no deja de ser extraña en el mundo occidental: Las cosas simplemente son. El calificativo de bueno o malo es un añadido que hacemos en función de una comparación con un criterio dado. Los orientales sostienen por medio de un famoso aforismo: El bien y el mal son una enfermedad de la mente.

La Existencia del mal y la bondad de Dios. Esta postura nos dice que no existe un Dios malo como lo dice el maniqueísmo, sino lo que ocurre es que Dios ha creado un mundo en evolución y, por tanto, un mundo que necesariamente implica etapas de imperfección y de acercamiento al ideal que todos asumen como perfecto. Hace énfasis en que no debemos lamentarnos por lo malo que ocurre ya en sí el mal no existe, solo existe un faltante de perfección en las cosas que para nosotros son malas, y debemos de tratar de sacarle provecho a todo lo que ocurra ya que como dice el dicho "no hay mal que por bien no venga" o no hay nada tan malo que no nos pueda proporcionar algún beneficio.

La Responsabilidad del Hombre frente al mal. Los que nos dice esta postura es que aunque el mal es la imperfección la cual no se ha logrado eliminar del todo debido a que estamos en un proceso de evolución y no tenemos por que alarmarnos, no debemos de tener una actitud de irresponsabilidad ante nuestros actos. Debemos ser responsables con nosotros y no convertirnos en personas apáticas, tratar de ampliar nuestro horizonte axiológico mediante el estudio. Pero existen situaciones en las que no todos los seres humanos podrán desarrollarse correctamente como individuos ya que aunque quieran asumir la responsabilidad de ser individuos mejores pudiera ser que la situación en que se encuentren, económica, emocional, física, etc. No les permita desarrollarse como personas, pero al fin y al cabo es el costo de la evolución.

La actitud Positiva frente al mal. La humanidad en su evolución llega a capta ciertos valores y realiza la comparación con los hechos que le rodean. El resultado de dicha comparación es deprimente por lo que se llega a una etapa de "conciencia infeliz", y es que en efecto, cuando más claro aparece el horizonte de los valores, más fácil surge el juicio negativo hacia la realidad que nos rodea. El error no está en el juicio de evaluación, sino en la pretensión de que ese juicio es completamente objetivo. En contrate lo que se propone es la de ser que "el ser es lo que es" sin mayor calificación. El calificativo de bueno o malo está en nuestra mente, cualquier situación podría considerarse como buena o mala según el criterio que se utilice para emitir el juicio evaluatorio. Lo que se deriva entonces es una actitud de obtener provecho aun de aquello que se considera negativo y que deprime a la mayoría de gente. Ahora bien, la actitud positiva frente al mal no está en pugna con la compasión frente a las personas que padecen alguna enfermedad, una injusticia o la muerte de un ser querido. La empatía y la compasión son virtudes propias de aquellas personas que saben desprenderse de sus propias categorías y comparten con los demás sus propias situaciones. Este criterio se puede aplicar también ante lo que se llama "el mal moral, el acto deshonesto, el pecado, el acto humano malo". Por supuesto que existen actos humanos malos, es decir, que no están de acuerdo con los valores morales, con las exigencias de la naturaleza humana. La perspectiva que acabamos de mencionar se puede aplicar de la siguiente manera: la persona que ejecuta un acto humano malo de todas maneras ha elegido un bien, algo que atare su voluntad, a su naturaleza; de no ser por esto el sujeto no elegiría tal conducta. El que roba quiere el dinero del Banco, lo cual e su bien. El que fornica quiere el placer sexual, que también un bien. El mal moral está en desorden con respecto a las normas morales, o mejor dicho, con respecto a las exigencias de la naturaleza humana. Podemos concluir, pues que aun en el hecho del mal moral existe un bien. Así se explica que de hecho existan personas adictas a esos bienes. Lo cual no impide la reprobación de dichos actos por parte de las normas morales y de una sana actitud Ética.

Definición y División de la Ley Moral

Además de las leyes físicas que gobiernan a los seres materiales no encontramos con las leyes morales que gobiernan al hombre en su conducta libre. Santo Tomás d Aquino definió la ley de la siguiente manera "Es una ordenación de la razón, promulgada para el común por quien tiene el cuidado de la comunidad". Dicha definición tiene un contenido intrínseco en ella:

"Ordenación...": Una ley es una orden o mandato, la palabra orden significa en general la correcta disposición de las partes en el todo.

"...de la razón...": Significa que la fuente o el origen de la ley es la razón. Solamente así se garantiza la correcta legislación, con carácter universal.

"...promulgada...": Significa dictaminada o publicada. Esta promulgación puede ser explícita (en el caso de las leyes positivas) o implícita (en el caso de las leyes naturales), de tal modo que el hombre tiene que descubrirla tal como está inscrita en la misma naturaleza humana.

"...para el bien común": Esta es la finalidad de la ley moral. No se trata de beneficiar solamente a la autoridad o aun sector, sino a la comunidad en general, aun cuando esto implique el sacrificio de ciertos bienes particulares.

"...por quien tiene el cuidado de la comunidad": Nos indica quién es la persona que debe dictar las leyes. Efectivamente, es la autoridad, el jefe de la comunidad, aquel que ha asumido la responsabilidad de preocuparse por el bienestar de la sociedad, ése es el más indicado para dictar las leyes correctas, en función del conocimiento que debe adquirir acerca de las necesidades de los súbditos.

En sí, estas son las cualidades que debe tener una ley moral. En la medida en que llegue a carecer de alguna de ellas pierde su validez como ley moral. No hay que olvidar que el núcleo o esencia de la ley moral está en ser una expresión de la razón, de la recta razón, que trasciende los intereses inmediatos, y dispone las cosas en el puesto que les corresponde.

Una vez definida la ley moral es importante saber su división, normalmente se dividen de esta manera según sus carácterísticas:

Por su naturaleza. La ley moral puede ser imperativa (manda hacer algo), prohibitiva (lo impide) y permisiva (solamente dice lo que es lícito).

Por su promulgación. La ley moral puede ser natural (está escrita en la propia naturaleza y debe ser descubierta por el hombre y no es el producto de la inventiva de éste) o positiva (está escrita materialmente en un código).

Por su duración. La ley es eterna (siempre ha tenido y tendrá vigencia, sólo se concibe en la mente de Dios) y temporal (tiene una vigencia transitoria).

Por su autor. La ley es divina o humana. Hay que decir que la ley natural sólo puede ser divina (es decir, procede de Dios, creador de la naturaleza). En cambio, la ley positiva puede ser divina o humana, pues tanto el hombre como Dios pueden dictar leyes que expliquen la ley natural.

De todos estos tipos de leyes destacan: ley eterna, ley natural, ley positiva en ese orden.

Jerarquía de la Leyes

Como ya se mencionó, las leyes manifiestan una ordenación de mayor a menor importancia, en vista de su origen y su contenido. A continuación se mencionan y explican cada una de estas jerarquías.

La Ley Eterna. Entre todas las leyes, ésta es la primera, la ley eterna. Es decir la ley que está, desde siempre, en la mente de Dios y que rige el Universo en todos sus aspectos).. Puesto que no conocemos directamente a Dios, tampoco tenemos conocimiento directo de la ley eterna. Sin embargo, se demuestra que existe esa ley, desde el momento en que notamos el orden y la armonía del Universo. Para poder, entonces, explicar ese orden y armonía, se necesita admitir la existencia de leyes que lo rigen, este es el caso de las leyes eternas.

La Ley Natural. Es una participación de la ley eterna, está inscrita en la naturaleza humana, y tiene como finalidad, regir los actos libres del hombre; esta ley tiene la propiedad de ser universal e inmutable. Es universal (válida para todos los hombres, de cualquier raza, época y lugar), ya que está inscrita en la naturaleza humana que es la misma en todos los hombres, por lo tanto, todo hombre, por el hecho de serlo, tiene grabada, en sí mismo, esa ley natural, a la cual debe someterse. La ley natural es además inmutable, es decir, con cambia con el tiempo, puesto que la naturaleza humana no cambia. Pero aunque la ley natural no cambie, el conocimiento que tenga los hombres acerca de ella si puede cambiar en las diferentes épocas y culturas.

La ley Positiva. Es la que se promulga explícitamente en un código, y sirve como complemento a la ley natural, pues desarrolla y explica cómo debe actuar el hombre en situaciones más concretas. Estas leyes pueden ser divinas o humanas. El decálogo del Sinaí es un ejemplo de una ley positiva divina. Las leyes positivas humanas abarcan todo lo que se llama derecho positivo, incluyen las Constituciones, los Códigos Civiles, etc. Las leyes positivas deben de ser justas (que esté de acuerdo con la ley natural), útiles (que no se multiplicaran en exceso, pues darían lugar a una opresión) y estables (aunque no posea la inmutabilidad de la ley natural, por lo menos, tenga cierto lapso razonable de vigencia, para que coopere efectivamente al bien de la comunidad).

En resumen:

Las Leyes eternas rigen el universo desde la mente divina.

Las Leyes naturales son una participación de las leyes eternas y rige a los hombres en sus actos libres.

Las Leyes positivas son un complemento de las Leyes naturales, y en ellas deben basarse para que sean justas.

17. La Obligación Moral

Una vez explicados los temas de la noción, clases y jerarquía de ley, podemos ahora enfocarnos al problema de la fundamentación moral, ¿realmente obligan las leyes?, ¿Qué se entiende por obligación moral?. Para esto tendremos que definir primero lo que es en realidad la Obligación Moral.

La auténtica Obligación Moral no s la obligación que se siente por la presión externa, ni el temor al castigo, tampoco es la acción del Super Yo, que desde el inconsciente impulsa el cumplimiento de las normas inflexibles y, la mayoría de las veces inadecuadas. No es mucho menos ese tipo de acción psíquica originada por el inconsciente. La Auténtica Obligación Moral lejos de ser una presión originada en la autoridad, o en la sociedad, o en el inconsciente, o en el miedo al castigo, es de tipo racional. Se define así "Es la presión que ejerce la razón sobre la voluntad, enfrente de un valor".

Cuando una persona capta un valor con su inteligencia, se ve solicitada por dicho valor, y entonces la inteligencia propone a la voluntad la realización de tal valor. Pero la inteligencia presiona suavemente, sin suprimir el libre albedrío; simplemente ve una necesidad objetiva y como tal la propone a la voluntad para su realización. Se trata pues, de una exigencia propia de la razón, fundamentada en un valor objetivo, pero nacida en lo más íntimo y elevado de cada hombre: su propia razón. Por lo tanto la Obligación Moral es autónoma y no incompatible con el libre albedrío.

Una vez definida la obligación moral lo que sigue es fundamentarla. La base de la obligación, tal como se explicó, es la razón frente a un valor. Por estos e dice que el fundamento próximo de la obligación moral es el valor. Y no solo en el plano subjetivo, sino que también en el plano objetivo, ya que, la ley es la expresión de un valor originada en la razón. Esta misma ley la cualidad de producir en el sujeto, que se guía por su recta razón, el sentimiento de obligación. A esto se le llama "obligatoriedad de la ley", propiedad típica y que se deduce a partir del valor expresado por ella. En otras palabras: el hombre, con su razón, trasciende al plano de los hechos y percibe el valor de las leyes, con esto el mismo se impone una obligación o exigencia de tipo racional, sin menospreciar su libre albedrío y su autonomía. Esta es la fundamentación de la Obligación Moral.

Existe además una fundamentación superior de la obligatoriedad de la ley natural. Puesto que su origen está en la mente divina, se dice que el fundamento último de su obligación es Dios. Por consiguiente, quien obedece una ley impersonal por propio convencimiento, ha logrado ya bastante; pero quien obedece la misma ley en atención a si origen (Dios), alcanza un nivel superior, no sólo en la eficacia de su actuación, sino en la elevación de su intención, y en la valoración moral de su conducta. No es lo mismo obedecer un reglamento frío que actuar por amor a Dios. En conclusión, el fundamento próximo de la obligación es el valor; y el fundamento último es Dios.

Propiedades del Acto Honesto

La Ética es una ciencia práctica, por lo tanto, está hecha para ser encarnada en la conducta humana. Lo normal de derecho pide su realización hasta convertirse en lo normal de hecho. La obligatoriedad de esa presión por parte de la razón, para que la voluntad escoja el valor propuesto. La realización de la moral se puede estudiar bajo varios aspectos. El principal es la serie de deberes que en concreto se imponen a cada persona en relación con los demás hombres, consigo misma, con Dios, con la sociedad, como profesional, etc. Pero antes de estudiar los deberes del hombre debemos mencionar y describir las propiedades de un acto honesto que forma parte de la conducta humana.

Responsabilidad. Es la propiedad del acto humano por la cual el sujeto que lo ejecuta debe dar cuenta de él, es decir, debe participar de los beneficios, si el acto es honesto o reparar los perjuicios si el acto es deshonesto. La responsabilidad está en función de la libertad del sujeto. La razón de la responsabilidad que recae sobre él está justamente en el hecho de que ese acto se ha originado en una elección libre del sujeto.

El Mérito. Es el derecho a una recompensa por haber actuado bien. Lo contrario sería el demérito. Este derecho a la recompensa tiene su base en el hecho de que un acto honesto produce beneficios a otras personas. Esas personas, por lo tanto, deben de recompensar el beneficio recibido. En la Filosofía escolástica, a este mérito se le conoce como de condigno o de estricta justicia. Además, existe el mérito de congruo, y es el derecho a una recompensa en virtud de una recompensa. Este es el tipo de mérito que tiene el hombre respecto a los premios otorgados por Dios. Existe un segundo concepto de mérito: es el incremento de valor moral, en virtud de los actos honestos ejecutados. Esta clase de método está relacionado con la bondad y el beneficio del acto.

La Sanción. Es el correspondiente premio o castigo que se merece por el cumplimiento o violación de la ley. Se consideran dos tipos de sanción: la intrínseca que es la consecuencia natural de la misma conducta humana, por ejemplo, la satisfacción o el reproche de la propia conciencia. Y la extrínseca que es el premio o castigo expresamente señalados por el legislador, a aparte de la sanción intrínseca o natural. Es necesario evitar dos extremos opuestos respecto a la sanción. Ya que algunos abusan de los premios, de tal manera que, llegan a deformar la conciencia del educando de modo que el acto honesto se convierte para ellos en el premio que les dan por hacerlo. Tampoco hay que exagerar en los castigos ya pueden causar que los educandos se conviertan en sujetos tímidos y apocados o en su caso, rebeldes. La sanción correcta tiene como finalidad inclinar a los hombres hacia el bien y apartarlos del mal. Tiene una función preventiva y además trata de corregir al que ejecuta actos deshonestos procurando que no reincida; ésta es la función medicinal.

El Progreso moral. Consiste en el mejor conocimiento y aplicación de las normas morales. Puede registrarse tanto individual como colectivamente. Independientemente del juicio que se haga con relación a la moral de la humanidad es necesario evitar el optimismo y pesimismo exagerados. Ni es cierto que el pasado fue mejor, ni tampoco es cierto que sólo lo moderno tiene valor. En todo caso el progreso moral, tanto individual como colectivo, suele manifestarse en función de estas dos cualidades, por lo menos:

en el plano intelectual, la tolerancia (respeto a las ideas de otros)

en la línea de la voluntad, la tendencia a la unidad (es decir, a la solidaridad y cohesión entre los diferentes estratos o miembros de una sociedad).

La Esencia de la Virtud

La virtud es otra propiedad de los actos, honestos, en cuanto que se repiten y dejan en el sujeto una huella que facilita la buena conducta. Sin embargo, no todos aprecian la virtud como un valor moral positivo.

Por eso es necesario definir con mayor precisión la esencia de la virtud, aclarar los malentendido y describir las principales virtudes concretas que el hombre de hecho posee.

La virtud es una cualidad. En primer lugar, no deben confundirse la virtud y el acto honesto. Una persona puede realizar actos honestos son tener virtud. Ésta es una cualidad que inclina y facilita la realización de dichos actos.

Cualidad adquirida. Este dato es muy importante ya que no hay virtudes innatas. Todas deben adquirirse basándose en un esfuerzo y repetición. La virtud, como todo valor moral, depende de la actuación voluntaria y libre del sujeto. Otros valores pueden heredarse, mas la virtud no.

Es una cualidad estable. Las virtudes son hábitos buenos, se adquieren y poseen cierta estabilidad en la persona, son, además, susceptibles de incrementarse lentamente de modo positivo o negativo.

Facilita el acto honesto. Ese es el efecto de la virtud. Quien la posee tiene mayor facilidad para actuar bien; lo hace con agrado y, además, puede realizar actos que, sin ella, sería imposible.

De todo lo anterior podemos sacar la siguiente definición de la virtud: Es una cualidad estable y adquirida que facilita el acto honesto.

Las virtudes pueden ser naturales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) o sobrenaturales (fe, esperanza y caridad), según que corresponda al nivel humano o estén por encima de las capacidades propias de la naturaleza del hombre. También se dividen en intelectuales (prudencia, ciencia, arte, sabiduría e intuición) y morales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza), según residan ya sea en los apetitos o en la inteligencia.

Las virtudes morales hacen al hombre bueno. No es posible usarlas mal. En cambio las virtudes intelectuales sólo hacen bueno al hombre en cierto aspecto, y, en algunos casos, podrían estar en contra del valor moral. Por ejemplo: la justicia siempre es un valor moral positivo. En cambio, el arte o la ciencia podrían utilizarse incorrectamente (crimen, guerra, pornografía), proporcionando al sujeto valores morales negativos. Solamente la prudencia es al mismo tiempo intelectual y moral.

Prudencia. Es la virtud de la razón, por la que el hombre sabe lo que hay que hacer o evitar en momento presente.

Justicia. Consiste en dar a cada uno lo que le corresponde. Una persona que de modo contante, respeta los derechos ajenos y le da a cada uno lo que se le debe, tiene la virtud de la justicia. Se pueden considerar tres clases de justicia: conmutativa, distributiva y legal o social.

La justicia conmutativa rige las relaciones entre personas particulares

La justicia distributiva rige las relaciones entre la sociedad y el súbdito

La justicia legal o social rige las relaciones del individuo con respecto a la sociedad es la voluntad de actuar en atención al bien común.

Fortaleza. Es la firmeza del alma, capaz de vencer las dificultades propias de la vida.

Templanza. Es la virtud cuyo objeto consiste en moderar los placeres sensibles. Puede tomar la forma de sobriedad, en lo que se refiere al gusto por los alimentos y la bebida; o bien, castidad, cuando modera el instinto sexual. La humildad es también una forma de templanza, puesto que modera el gusto excesivo por la propia fama y gloria.

El hombre vive en sociedad, y por lo tanto recibe la influencia de los estatutos y realización de sus instituciones. Como son la Familia, la Escuela, el estado y la Iglesia.

18. Ética Profesional

Ya definimos a la Ética como la ciencia que estudia la bondad o maldad de los actos humanos ahora nos toca definir lo que es la Profesión. La profesión puede definir como "la actividad personal, puesta de una manera estable y honrada al servicio de los demás y en beneficio propio, a impulsos de la propia vocación y con la dignidad que corresponde a la persona humana".

En un sentido estricto esta palabra designa solamente las carreras universitarias. En sentido amplio, abarca también los oficios y trabajos permanentes y remunerados, aunque no requieran un título universitario.

En virtud de su profesión, el sujeto ocupa una situación que le confiere deberes y derechos especiales, como se verá:

La Vocación. La elección de la profesión debe ser completamente libre. La vocación debe entenderse como la disposición que hace al sujeto especialmente apto para una determinada actividad profesional. Quien elige de acuerdo a su propia vocación tiene garantizada ya la mitad de su éxito en su trabajo. En cambio, la elección de una carera profesional sin tomar en cuenta las cualidades y preferencias, sino, por ejemplo, exclusivamente los gustos de los padres, o los intereses de la familia, fácilmente puede traducirse en un fracaso que, en el mejor de los casos, consistiría en un cambio de carrera en el primero o segundo año, con la consiguiente pérdida de tiempo y esfuerzo.

Finalidad de la Profesión. La finalidad del trabajo profesional es el bien común. La capacitación que se requiere para ejercer este trabajo, está siempre orientada a un mejor rendimiento dentro de las actividades especializadas para el beneficio de la sociedad. Sin este horizonte y finalidad, una profesión se convierte en un medio de lucro o de honor, o simplemente, en el instrumento de la degradación moral del propio sujeto.

El Propio beneficio. Lo ideal es tomar en cuenta el agrado y utilidad de la profesión; y si no se insiste tanto en este aspecto, es porque todo el mundo se inclina por naturaleza a la consideración de su provecho personal, gracias a su profesión. No está de más mencionar el sacrificio que entrañan casi todas las profesiones: el médico, levantándose a media noche para asistir a un paciente grave; el ingeniero, con fuertes responsabilidades frente a la obra, etc. La profesión también gracias a esos mismos trabajos, deja, a l final de cuentas, una de las satisfacciones más hondas.

Capacidad profesional. Un profesional debe ofrecer una preparación especial en triple sentido: capacidad intelectual, capacidad moral y capacidad física.

La capacidad intelectual consiste en el conjunto de conocimientos que dentro de su profesión, lo hacen apto para desarrollar trabajos especializados. Estos conocimientos se adquieren básicamente durante los estudios universitarios, pero se deben actualizar mediante las revistas, conferencias y las consultas a bibliotecas.

La capacidad moral es el valor del profesional como persona, lo cual da una dignidad, seriedad y nobleza a su trabajo, digna del aprecio de todo el que encuentra. Abarca no sólo la honestidad en l trato y en los negocios, no sólo en el sentido de responsabilidad en el cumplimiento de lo pactado, sino además la capacidad para abarcar y traspasar su propia esfera profesional en un horizonte mucho más amplio.

La capacidad física se refiere principalmente a la salud y a las cualidades corpóreas, que siempre es necesario cultivar, como buenos instrumentos de la actividad humana.

Los Deberes Profesionales. Es bueno considerar ciertos deberes típicos en todo profesional. El secreto profesional es uno de estos, este le dice al profesionista que no tiene derecho de divulgar información que le fue confiada para poder llevar a cabo su labor, esto se hace con el fin de no perjudicar al cliente o para evitar graves daños a terceros. El profesional también debe propiciar la asociación de los miembros de su especialidad. La solidaridad es uno de los medios más eficaces para incrementar la calidad del nivel intelectual y moral de los asociados. En fin al profesional se le exige especialmente actuar de acuerdo con la moral establecida. Por tanto, debe evitar defender causas injustas, usar sus conocimientos como instrumento de crimen y del vicio, producir artículos o dar servicios de mala calidad, hacer presupuestos para su exclusivo beneficio, proporcionar falso informes, etc. Cuando un profesional tiene una conducta honesta, dentro y fuera del ejercicio de su profesión, le atraerá confianza y prestigio, lo cual no deja de ser un estímulo que lo impulsará con más certeza en el recto ejercicio de su carrera.

Algunas consideraciones sobre LA REALIDAD.

Algunas consideraciones sobre LA REALIDAD.

INTRODUCCION:

La realidad, vale decir, en todos sus aspectos, registros o formas -como quiera diferenciársele-, constituye de hecho el principio de nuestra existencia.

No es extraño encontrar en su concepción diferencias tan apartadas unas de otras; la subjetividad influye en ello. Y es precisamente porque tenemos una realidad diferente de la de los demás, basada en unos principios simbólicos particulares, lo que constituye el principal obstáculo a la aprehensión de ésta (es algo paradójico).

Hasta qué punto puede llegar a declararse una "verdadera realidad" no es propósito de éste trabajo. Por el contrario, tratará de identificar las diferentes posiciones y los diferentes órdenes de realidad propuestos por la ciencia y el psicoanálisis, desde una perspectiva antropológica y científica. En último término, se establecerán puntos en común que, acordes a la propuesta anterior, respeten los postulados teóricos.

PALABRAS CLAVE: Realidad, conocimiento, psicoanálisis, ciencia, brujería, real, tonal y nagual.

1. LA REALIDAD: ALGUNOS ANTECEDENTES.

Gran parte de las observaciones hechas sobre el concepto de realidad, provienen de los movimientos filosóficos de la Grecia clásica con sus principales exponentes. Platón, por ejemplo, desarrolló en sus escritos algunas diferencias básicas en cuanto a lo real y la realidad humana. El mito de la caverna es quizá el acercamiento más evidente al tema: el mundo de sombras y apariencias resulta de la proyección del mundo real que son las ideas (el bien). Según Platón el mundo en que vivimos (la realidad) es ese mundo de oscuridad y apariencias que a su vez impide el acceso al mundo de la luz.

Su teoría del conocimiento parte de la distinción entre percepción sensible -doxa-, que proporciona un conocimiento relativo de la realidad, y conocimiento científico y racional -epistéme-, que se adentra en el verdadero ser de las cosas: las ideas. Estas son entidades universales, esencias subjetivas, externas e inmutables, un mundo aparte del de las cosas, que no son más que copias o sombras de las ideas. Gracias a las ideas, que actúan como principios ontológicos y epistemológicos, las cosas son y pueden ser conocidas.

Esta concepción filosófica pensaba el conocimiento de las cosas como un proceso de recapitulación, por el que el individuo, al contemplar la realidad sensible mediante los sentidos, sabe qué son las cosas gracias a que el alma recuerda las ideas correspondientes a cada objeto.

La antropología platónica describe al hombre como un ser formado por dos elementos, alma y cuerpo, cuya unión es puramente accidental. El alma preexiste al cuerpo y sobrevive a su unión.

Casi dos mil años después, Descartes hace un replanteamiento a los postulados establecidos a partir de lo que llamó "duda metódica", que suspende el juicio ante todo aquello que no se presente al espíritu con claridad y distinción necesarias para ser considerado evidente, y busca así el camino hacia una "verdad aprodíctica" (que vale de un modo necesario), independiente de la tradición y la autoridad. Cuestiona así las apariencias sensibles, e incluso las verdades matemáticas. Sin embargo, logra encontrar la verdad aprodíctica en el hecho mismo de la duda, ya que no puede dudar de que está dudando -en otros términos, pensando- basado en el aforismo "cogito ergo sum": pienso luego existo.

El reconocimiento de la verdad de la intuición sensorial, lo lleva a establecer, junto a la sustancia pensante en que se da la intuición del cogito, la existencia de la sustancia extensa. Con la afirmación de ésta queda fundado el dualismo cartesiano, y planteado el problema sobre la existencia real de la "res cogita". Ya en la época moderna, Freud retoma aquellos postulados, y formula una teoría nueva que, siguiendo los parámetros científicos, propone una visión diferente al respecto.

2. VISION PSICOANALÍTICA SOBRE EL CONCEPTO DE REALIDAD

Según el diccionario de psicoanálisis de Laplanche y Pontalis (Laplanche, 1974), el concepto de realidad es un "término utilizado frecuentemente por Freud para designar lo que, en el psiquismo del sujeto, presenta una coherencia y una resistencia comparables a las de la realidad material; se trata fundamentalmente del deseo inconsciente y de los fantasmas con el relacionados". Sólo se encuentra esta definición y no hay referencias sobre otro tipo de realidad.

La teoría general sobre el concepto de realidad en Freud surge con la concepción del aparato psíquico, en el cual se da un proceso de desarrollo a partir del nacimiento del ser humano. Para ello, Freud propone la existencia de tres instancias psíquicas que interactúan entre sí, dando lugar a todas las relaciones del sujeto con el mundo y consigo mismo, ellas son: Yo, Ello y Súper-yo.

Estas no se presentan o desarrollan paralelamente; su formación es parte del proceso evolutivo inherente a la especie: en primer lugar, se da la presencia del ello como el núcleo filogenético esencial, éste "no tiene comunicación directa con el mundo exterior" (López, 1985) y no se presenta en él simbolización alguna puesto que no tiene acceso directo al lenguaje, a menos que se presenten manifestaciones de la segunda instancia: el yo.

Tenemos entonces que "un individuo es ahora para nosotros un ello psíquico, no conocido e inconsciente, sobre el cual, se asienta el yo, desarrollado desde el sistema preconsciente como si fuera su núcleo" (Freud, 1923). El yo inicia un primer contacto con la realidad debido a las constantes exigencias del mundo exterior; el ello "manda" ciertos contenidos hacia el yo, mientras que el yo empieza a desplazar al ello ciertos contenidos recibidos de afuera. Cómo los contenidos del ello son inconscientes, los que reciben tomarán esta misma característica.

Estos contenidos introducidos al ello son "aceptados" por un principio de funcionamiento que debe sostener el sujeto a lo largo de su vida, esto es, el principio del placer:

"el yo-placer originario quiere, como lo he expuesto en otro lugar, introyectarse todo lo bueno, arrojar de si todo lo malo" (Freud. La negación, 1925. p.254).

La influencia del mundo exterior se lleva a cabo por el contacto del sujeto con éste por medio de sus órganos perceptivos. Toda la estimulación o excitación a que están sometidos constantemente, debe ser controlada, de lo contrario se generará una sobre-saturación de estímulos que serán irrelevantes a los intereses del yo. Esta selección de estímulos indica entonces que el contacto con la realidad no es un proceso pasivo, sino que "el yo envía de manera periódica al sistema percepción pequeños volúmenes de investidura por medio de los cuales toma muestras de los estímulos externos, para volver a retirarse tras cada uno de estos avances tantaleantes" (op. cit. p.256).

El yo es pues un mediador entre el ello y el mundo exterior, dándose lugar a dos tipos de realidad: una en cuanto al aparato psíquico, que sería una realidad psíquica (que obedece a los intereses del yo), y otra en cuanto al mundo exterior, que sería la realidad humana (que obedece a los intereses sociales). La primera es subjetiva en cuanto que toma de la segunda aquello que le es interesante, mientras que la segunda es objetiva puesto que está basada en leyes naturales, reconocibles o no.

La relación que establece el aparato psíquico con la realidad, es posibilitada por el lenguaje, en la medida en que el sujeto pueda realizar un "encaje cultural" (proceso de sujetación en Freud), es decir, una construcción del yo a partir de las instituciones sociales. Por el contrario, el ello permanecerá siempre como una instancia que, ajena a la "realidad social", recibe sus influencias. Así, habría pues una diferencia sustancial entre el ello y la realidad, ya que el primero, como núcleo filogenético esencial, es base natural del sujeto, mientras la segunda es una construcción, sobre lo real, a partir del lenguaje, a partir de lo simbólico. Esta es una posición continuista con respecto a la realidad.

El ello, según Freud, constituye lo más natural del ser humano. Es aquella instancia donde se concentran las pulsiones. Lo real constituye para Freud, el mundo de las cosas (físicas, químicas), por lo tanto, el hombre como ser natural posee en sí eso real, fuente de sus pulsiones (el ello). Para Lacan por el contrario, el ello constituye un real en la medida que no puede ser simbolizado.

La perspectiva discontinuista de Lacan se funda en la idea de que "lo simbólico es primero que lo imaginario y lo real, y que éste (lo real) es aquello que en nuestra experiencia regresa siempre al mismo lugar", esto implica que lo real es incognoscible, es decir, que no tiene acceso a lo simbólico.

Sin embargo, ambas posiciones están acordes respecto a la construcción de la realidad, ya que ésta se concibe como resultado del acceso al mundo simbólico, tal como lo expone Castaneda (en conversaciones con don Juan): "cada ser humano tiene dos facetas, dos entidades distintas, dos contrapartes que entran en funciones en el instante del nacimiento; una se llama ’tonal’ y la otra ’nagual’" (Castaneda, 1974. p.161). En términos psicoanalíticos, lo simbólico y lo real respectivamente, donde lo imaginario estaría en una posición intermedia; es decir, se hace más simbólico en la medida en que se encuentre en el tonal, y más primitivo, en el nagual.

Don Juan continúa explicando que "el tonal es todo cuanto conocemos... es todo cuanto salta a la vista...empieza en el nacimiento y acaba con la muerte", y continúa, "...todo cuanto conocemos de nosotros mismos y de nuestro mundo está en la isla del tonal... el nagual es la parte de nosotros mismos con la cual nunca tratamos... para la cual no hay descripción: ni palabras, ni nombres, ni sensaciones, ni conocimiento" (op. cit. p. 168).

"El tonal es, como ya dije, todo lo que creemos que es parte del mundo, incluyendo a Dios, por supuesto. Dios no tiene otra importancia que la de ser parte del tonal de nuestro tiempo (op. cit. p. 169). Castaneda resume así, en la experiencia de don Juan, los aspectos más importantes sobre el acceso a la realidad (tonal) y a lo real (nagual). La exposición hecha por don Juan es, en efecto, el resultado de su propia experiencia al vivenciar uno y otro mundo, una y otra realidad. Lo real entonces sería la realidad física en su máxima y mínima expresión, mientras que la realidad (el tonal) estaría en pro de la simbolización.

A este respecto, don Juan afirma que estar completamente ubicados en una de estas entidades, genera sentimientos de incompletud:

"a la hora de nacer, y luego por algún tiempo después, uno es todo nagual. En ese entonces, nosotros sentimos que para funcionar necesitamos una contraparte a lo que tenemos. Nos falta el tonal y eso nos da, desde el principio, el sentimiento de no estar completos" (p.170)

Aquí, Castaneda (mejor, don Juan) introduce un elemento importante: las exigencias de la realidad en pro del proceso de sujetación. Luego, cuando se da el acceso a la cultura (realidad humana), lo simbólico se apodera del sujeto y le impide -por medio de la represión- tener acceso a lo pulsional, aunque se manifieste de diversas formas (lapsus, sueños, síntomas, vida cotidiana).

El nagual como fuerza pulsional del hombre, busca recuperar toda su energía disgregada en otras funciones, dando lugar a que la idea de un yo singular se pierda, y así fundirse en un todo y sentir desde éste; la idea del yo se pierde.

Esta tendencia a la desmaterialización -que implica la preexistencia de una sustancia cuya materialidad puede ser afectada-, se ha evidenciado explícitamente a partir del surgimiento de tecnologías que formulan un tipo de realidad bajo la cual el paradigma clásico cartesiano de la "experiencia sensible" queda disuelto o en entredicho.

Así, se concibe la realidad virtual como "esa particular tipología de realidad simulada en la que el observador (en este caso espectador, actor y operador) puede penetrar interactivamente, con ayuda de determinadas prótesis ópticas, táctiles o auditivas, en un ambiente tridimensional generado por el ordenador" (Maldonado, 1994).

Esta tendencia a descubrir lo real viene siendo observada desde el s. XV aproximadamente, cuando matemáticos, arquitectos y artistas construyeron representaciones tridimensionales, tratando de producir imágenes más fieles a la realidad; lo mismo ha sucedido con la fotografía, la cinematografía, la televisión y, recientemente, la gráfica computarizada y la holografía. El mundo occidental busca entonces un sistema que produce imágenes destinadas a ser experimentadas como "más reales que lo real mismo...", y así "lo increíble se hace mas creíble" (op. cit. p.20).

A este respecto don Juan nos desalienta un poco afirmando que cuando el mundo de lo simbólico ha cobrado demasiado poder, lo real se vuelve más confuso aún, aunque permanezca esa sensación (ya inversa) de incompletud:

"A esas alturas [después del nagual] el tonal empieza a desarrollarse y llega a tener una importancia tan absoluta para nuestro funcionamiento que opaca el brillo del nagual, lo avasalla; y así nos volvemos todo tonal, no hacemos otra cosa sino aumentar esa vieja sensación de estar incompletos..." (op. cit. p.170).

y luego dice:

"sentimos que en nosotros hay otro lado. Pero cuando tratamos de precisar cuál es ese otro lado, el tonal se apodera de la batuta y, como director, es un fracaso" (op. cit. p.172).

El proceso de aculturación es pues, mas poderoso que las pulsiones, en la medida en que el sujeto obtiene una visión fragmentada de su realidad física. Tal como Freud lo plantea: "la esencia de la realidad objetiva [realidad física] siempre será incognoscible" (tomado de: López, 1985).

3. CONCEPTO DE REALIDAD EN LA CIENCIA: Punto de vista psicológico.

La concepción científica sobre la realidad parte precisamente de las hipótesis que presentó el pensamiento filosófico clásico y moderno, en el sentido de que la percepción del mundo o realidad exterior, es fragmentaria, primero por las limitaciones de los sentidos y segundo, porque a las personas no les es posible captar los objetos en su esencia.

El pensamiento científico preguntaría entonces, ¿cuál es la esencia de los objetos?

El conocimiento científico se basa en el soporte de lo medible, lo cuantificable, y en esa vía avanza su método. Para la ciencia, la realidad de las cosas es sólo aquella que permite una observación mediante un sistema de registro que se adapte a las leyes que ésta misma propone. Sin embargo, el propósito del pensamiento científico es avanzar más allá de lo medible o tangible (experiencia sensible, según Descartes), ya que las últimas teorizaciones en matemáticas, física y astronomía, muestran una disponibilidad a pensar el universo desde lo abstracto, por lo que el sistema de registro sólo es útil en la medida que permite conceptuar un fenómeno determinado acercándose a él por pautas de descripción, más no se logra una experiencia "cercana" a éste.

Esta manera de "conocer" la realidad está basada particularmente en el método científico. A este respecto Bunge y Ardila (Bunge y Ardila, 1988), formulan unos principios filosóficos tácitos en la investigación científica, que involucran el concepto de realidad. A continuación se expondrá algunos de ellos (principalmente aquellos que interesan a esta exposición):

A. Principios ontológicos (metafísicos): sobre el mundo

-El mundo existe por si mismo (esto es, haya o no investigadores).

-El mundo esta compuesto exclusivamente de cosas (objetos concretos).

-Las formas son propiedades de las cosas (no ideas existentes por sí mismas).

-Nada surge de la nada y nada se reduce a la nada.

-Hay distintos niveles de organización: físico, químico, biológico, social y tecnológico.

-Todo sistema, salvo el universo, se origina por agrupación o formación de sistemas, y a su vez, es un subsistema de algún otro.

B. Principios gnoseológicos descriptivos: sobre conocimiento humano del mundo.

-Podemos conocer el mundo (la realidad), aunque sólo parcial, imperfecta y gradualmente.

-Todo acto de conocimiento es un proceso en el sistema nervioso de algún animal.

-Los seres humanos sólo pueden conocer dos tipos de objetos: los entes materiales (cosas concretas) y los conceptuales (conceptos, proposiciones y teorías).

-Un animal puede conocer una cosa únicamente si una y otra pueden estar unidos por señales que el primero pueda detectar y decodificar.

-Hay distintos modos de conocimiento: por percepción, por concepción y por acción; y se combinan de diferentes maneras en múltiples investigaciones. (op. cit. p. 40)

Como se puede notar, existe una similitud evidente entre el modelo psicoanalítico y el modelo científico del materialismo emergentista, en cuanto a que ambos admiten la preexistencia de las cosas en una realidad, digamos, física, en la que se agrupan una serie de objetos o cosas, conformando niveles de organización (primer sistema de señales) que, articulados aun más complejamente, conformarían una realidad simbólica (segundo sistema de señales), humana a partir de la articulación de esa realidad física.

Actualmente (sobre todo en el ámbito de las comunicaciones y en psicología), existe una dura controversia entre la tesis de que existe un mayor o menor realismo en los sistemas de representación, y la idea de que esto no importa, debido a que la relación de una imagen ilusoria con la realidad es siempre y de todas maneras el resultado de una operación de codificación y descodificación por parte del observador. En la primera tesis se aduce que como no existe el "ojo inocente", todo lo que el ojo ve no es otra cosa que una invención mentirosa suya. La segunda propuesta, más discreta, insiste en que uno no puede considerarse como constructor del propio mundo, en lo que representar es sólo representarse y llevaría a la imposibilidad de proponer un realismo, siquiera hablar de un menor o mayor realismo. (Maldonado, 1994. p. 38).

Esta critica al modelo científico -de que toda la realidad no es otra cosa que una construcción mentirosa de los sentidos-, lleva implícita un problema básico: pensar que todo es subjetivo. Esto, como se puede ver, está en total desacuerdo con la posición psicoanalítica y científica en cuanto que niega la existencia de las cosas por sí mismas. Indudablemente se caería en un idealismo extremo."